
Fic TOLL de Laskake89
Capítulo 8
Estaba en la cocina, apoyado sobre la mesada. Arrepentido de haberme masturbado en la cara de Tom, no es como si no lo hubiera disfrutado. Pero estaba arrepentido.
No quería que Tom pensara que era tan malo, mi idea no era salirme de mis líneas, si fuera otra persona quizás, pero Tom era Tom. No podía lastimarlo como si nada.
Mañana me pondría a trabajar para mudarlo a mi cuarto. Debería no ponerle cadenas, sus muñecas se irritaban, pero no habían muchas opciones.
&
Antes de que el sol saliera, y chocará con fuerza contra las cortinas, decidí ordenar para que cuando Tom despertara, se mudará a la habitación.
Con rapidez hice espacio, la cama cambio al costado cerca de la ventana, los armarios también y saqué mi caja de herramientas y con eso, saque el taladro, unos clavos y unas buenas cadenas resistentes, enganchadas a un tablón de metal.
Las puse en la esquina de la pared cerca de la cama, eran cadenas largas que permitían movimiento, para que pudiera incluso ir al baño o cambiarse.
&
Estaba tratando de subir a Tom, que más que dormido parecía inconsciente. Estaba pesado, subí sus piernas y me detuve a medio escalón, pasando mi mano por mi frente sudorosa.
Jadee suavemente y volví a hacerlo, para
poder soportar el peso de su cuerpo, puse mi brazo como seguro para que su cabeza no chocará contra los escalones. Me detuve y suspiré, me tomé un tiempo y volví a tirar de su cuerpo hasta arriba.
Debía hacer más ejercicio, estaba claro si quería secuestrar a alguien de nuevo. O quizás alguna técnica. Seguí tirando hasta caer de trasero, sonreí y me levanté para poder levantarlo de manera más cómoda.
¿Estaría feliz si le daba más libertad? No quería a alguien con ojitos tristes.
&
Tom abrió los ojos lentamente. La luz de la mañana se filtraba entre las cortinas, dibujando líneas pálidas sobre las paredes. Durante unos segundos permaneció inmóvil, observando el techo, como si intentara recordar dónde estaba.
Desde la puerta, lo observé en silencio.
—¿Dormiste bien? — pregunté con una voz levemente preocupada.
Tom giró la cabeza hacia mí. No respondió de inmediato. Su expresión era difícil de descifrar.
—No— dijo finalmente
El silencio volvió a instalarse entre nosotros. Afuera, el viento golpeaba suavemente las ventanas. Era uno de esos días grises en los que el tiempo parecía avanzar más despacio.
No había una pizca de sol, todo se sentía triste. Sentí una culpa azotar mi espalda.
—Tom, perdón. Pero no puedo soltarte, siempre fuiste mío, y no voy a soltarte, no quiero que estés triste, pero tampoco puedo dejarte ir.
Me acerque, gateando hasta tocar sus rodillas, acaricie sus mejillas, me miró con esos ojos claros, con algo de furia contenida. Yo era el culpable de esa furia, yo era quien le provocaba todo sentimiento que estuviera sintiendo ahora.
&
Prepare un desayuno, huevos quemados, pan tostado, un jugo de naranja, y tocino, un desayuno modesto para cualquiera, nada especial; Pero no era importante ahora, solo quería darle un momento de tranquilidad para que pudiera recuperarse.
Entre nuevamente al cuarto con pasos suaves, Si no estaba descansando, no quería despertarlo. Solo quería hacer las pases con el, ofrecerle unas disculpas silenciosas por mis acciones. Me sente al final de la cama, cerca de sus pies, y levante la cabeza para mirarlo, esos ojos cansados, tan atractivos… Incluso despues de todo lo que le habia hecho, seguia viendose tan sexy. Le alcance la comida con cuidado.
Se vio dudoso, lo miré con vergüenza, sintiendo como el odio me empezaba a comer la piel, picazón, me odie a mí mismo al ver su duda, por hacer esto, volví a acercar un poco más el plato, tratando de transmitirle confianza.
— Come, debes estar hambriento.
Me acurruque en donde estaba, desviando mi mirada, solo observando de reojo cómo, finalmente tomaba el plato y comenzaba a comer. Me sentí un asco.
Me tuve que ir a lavar la cara, a tomar agua, esa sensación de que iba a reventar, de que necesitaba vomitar todo hasta no expulsar bilis y ácido.
&
Cuando volví, tome su plato. Yendo directo a la cocina para buscar algo más de comida, estaba seguro que debía tener un poco más de hambre. Un vaso de agua con hielo seguramente también irían bien.
Quería que se sintiera seguro conmigo, no era tan difícil de lograr, aunque para mi parecer el único que no lo lograba era yo.
Me sostuve en la mesada, la cabeza me daba mil vueltas. Una, otra vez. Volviendo a esas preguntas de siempre.
¿Qué hiciste Bill? ¿Por qué? ¿Valdrá la pena? El odio me comía el interior, quería abrir mi cuerpo entero y sacar esa sensación de cualquier forma. ¿Por qué esto?
¿Por qué hice lo qué hice? ¿En qué estaba pensando cuando lo hice? Mi mente iba en un bucle sin fin. Dónde tarde o temprano, me iba a ahogar, en mi propio infierno, en lo que yo mismo creé y moldeé.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario 🙂