
Fic de Shattereddreamss. Traducción de lunallena
Capítulo 3: Rompiendo las paredes (P.1)
La primera cosa que Tom notó cuando despertó la mañana siguiente fue de que aún estaba con sus ropas del día anterior y las luces estaban encendidas. ¿Qué sucedió? ¿Dónde estaba Michelle? ¿Acaso ellos…pero…? Tom estaba confundido. ¿Se había desmayado o qué? No había tomado demasiado según lo que recordaba, tampoco tenía una resaca, entonces él no había…
Rápidamente se levantó de la cama y miró a su alrededor, viendo a Bill en su cama, apenas visible bajo sus sábanas excepto por el cabello negro que cubría las almohadas. Entonces fue cuando la realidad lo golpeó.
Lo más seguro es que se haya quedado dormido cuando se acostó por ese “par de minutos” y no se había despertado la noche entera.
Eso significaba que básicamente había dejado plantada a Michelle en la fiesta y se había perdido lo mejor de todo eso.
— ¡Maldita jodida mierda! —Maldijo en voz alta, no creyendo lo que había sucedido, parado en medio de la habitación. Todo porque ese jodido imbécil no podía soportar unos cuantos tragos.
Tom rápidamente se sacó sus ropas que olían a cigarro y se fue a dar una ducha, sin importarle hacer menos ruido, quería que Bill se despertara. Intentó dejar que el agua caliente lo calmara pero estaba tan molesto que a ese punto incluso la ducha no podía ayudar. Después de secarse, buscó por sus calzoncillos, pantalones y camiseta. Tom miró el reloj, notando que era tiempo de salir para el desayuno, de lo contrario se lo perdería. Miró a Bill y pensó sobre ello ¿Qué se suponía que deba hacer con ese desastre? Sabiendo que el muchacho tendría una tremenda resaca, decidió dejarlo, dormido, todo estaría bien. Una parte de él sentía un poco de lástima por el muchacho y la otra parte solo estaba muy cansado de tener que lidiar con cualquier mal estado de ánimo.
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Fue solo media hora después que la segunda persona en la habitación despertó. Bill cuidadosamente abrió los ojos y los cerró otra vez al sentir el brillo de los rayos del sol filtrarse a su cerebro —uuuuuh —gimió.
¿Qué mierda había pasado? ¿Cómo había llegado ahí?
Se dio cuenta que no podía recordar la última noche. Mierda, eso no era una buena señal… ¿Quién lo había traído a la habitación? Sabía de por sí de su propia estúpida borrachera y estaba seguro que no había forma de haber llegado por sí solo. ¿Qué había hecho en la fiesta la noche anterior? Casi llorando de frustración, esperó no haber hecho nada embarazoso. La probabilidad era pequeña, solo esperaba haber dejado esa fiesta sin haber sido notado por el resto… ¿Quizá se había desmayado antes de hacer algo estúpido en la fiesta? Oh por Dios.
Aún acostado, miró hacia el techo y nada más porque si se movía iba a comenzar a ver estrellas y todo iba a dar vueltas. La puerta se abrió y Bill escuchó pasos entrar a la habitación.
Lanzó una mirada hacia la puerta y vio que era Tom. Por su puesto ¿Quién más podría ser? Bill abrió su boca para decir algo pero nada parecía salir.
—Oh, ya despertaste…—Tom dijo tan pronto vio a Bill sentarse.
—Sí…—Respondió el otro. Se quedó callado por unos instantes.
Entonces Tom tosió y comenzó a murmurar algo.
—Yo…uhm…Yo te traje algo de desayuno. Debes comer algo, ayuda contra la resaca.
—Oh, gracias —Bill respondió. Honestamente, no sabía qué decir, porque no tenía ni la más mínima idea de lo que había hecho la noche anterior, entonces se dio cuenta que tampoco quería saber. Estaba seguro que iba a derretirse en cualquier momento.
Tom colocó una taza de café sobre la mesa de noche y algo de pan francés son mantequilla y queso. Bill no podía creer lo que sus ojos veían. ¿Estaba en realidad Tom cuidando de él? Muy bien, tenemos que asegurarnos de algo primero.
— ¿Qué hice anoche? —Soltó.
La mirada de Tom, hasta ahora fijada solemnemente en el suelo, se dirigieron de golpe al rostro de Bill y este pudo ver por la mirada que no era nada bueno.
—Bueno, quizá…—comenzó —Quizá ¿es mejor decir que soy el único que lo sabe?
— ¿Nadie más vio mis estupideces?
—Bueno…pff
— ¿Qué?
—Bueno…yo y la escuela entera.
— ¿¡QUÉ!?
—No la peor parte, por supuesto —Tom alzó sus manos en defensa —Solo estabas uhm…bailando y toda esa mierda.
Bill rodó los ojos —Sí, lo hago a veces.
—Pero sabes, la peor parte, fui el único que lo vio, no te preocupes.
— ¿Qué hice? Solo dímelo, así puedo empezar a olvidarme de ello…
—Tú…eh, viniste hacia mí, te colgaste en mi brazo, así que te traje aquí a la habitación…en tanto, vomitaste unas cuantas veces, finalmente llegaste sano y salvo.
— ¡Oh qué asco! No lo limpiaste ¿cierto?
— ¿Estás bromeando? ¡Por supuesto que no!
—Bien, eso hubiera sido peor.
—Sí, bueno, de todos modos, después de traerte a la habitación y al baño…
—Oh Dios ¿Me llevaste hasta el inodoro?
—S-sí… no te preocupes, y-yo… ¡Yo no vi nada!
Bill se llevó las manos a los ojos y meneó la cabeza miserablemente. A esas alturas ambos rostros estaban rojos como un tomate y Tom se preguntaba cómo rayos había llegado al punto de tener ese tipo de conversación con Bill Kaulitz. La vida realmente tenía unos planes verdaderamente extraños.
—Bueno, solo olvidémoslo ¿De acuerdo? No es que nunca lo haya experimentado. Es solo…Pff, está bien.
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Bill —Gracias…—Murmuró. No sabía qué decir ¿A dónde se había ido el chico rudo y mujeriego por cierto?
Decidió olvidarse de lo sucedido y comenzó a comer el desayuno, que por cierto sabía maravilloso, mejor de lo que había esperado. Tomó un poco de café e inmediatamente se sintió con más energía. Casi gimió cuando la cafeína comenzó a recorrer a través de su sistema. Mientras tanto, Tom estaba sobre su cama, mirando a Bill.
El pelinegro atrapó su mirada y parpadeó un par de veces; ¿Por qué lo estaba mirando así?
Lo miró un par de veces más, esperando que Tom alejara su mirada pero no fue así.
— ¿Q-Qué? —Preguntó eventualmente, un poco ansioso.
—Nada, yo solo…uh…bueno ayer, cuando yo, te…te quité la camiseta y eso…
Bill sintió su cuerpo congelarse cuando cierto hecho lo golpeó. Oh-Dios. Había estado usando una camiseta ayer –por supuesto que sí- y había despertado sin una, así que Tom debió habérsela quitado y…¡Oh dios, Oh Dios! Las campanas de pánico le estaban gritando código rojo a la vez que mirba a Tom con la boca abierta, esto no era nada bueno.
—…Y no pude evitar preguntarme…qué…eh… ¿Cómo…te hiciste esos golpes?
Habló lentamente, sabiendo que era una pregunta que Bill no quería oír, realmente quería preguntar.
—Yo, uh…—Bill miró hacia un lado ¿Ahora qué mierda se supone que iba a decir? —Yo, uh…—Repitió —Me caí de las escaleras hace una semana en casa, nada de qué preocuparse de un estúpido accidente.
Intentó sonar calmado, lo más relajado posible, pero su voz estaba muy temblorosa y lo sabía.
—Ah…—Tom respondió. No le creía ni una mierda, pero al final no conocía a Bill y se dio cuenta que no tenía derecho a hacer ese tipo de preguntas. El incómodo silencio fue interrumpido por el sonido de un celular y vio la reacción de Bill. Inmediatamente, buscó en su bolso.
— ¿Hola? —contestó sonando un poco preocupado.
Tom oyó una voz al otro lado de la línea, se oía un poco borroso, así que no pudo oír más, en su lugar miró a otro lado, mostrando no estar interesado.
—No-…sí, solo estoy en mi habitación. S-Sí, acabo de desayunar…Todo bien. Solo con…con este otro chico de mi escuela. No lo conoces. No. ¡No, Dylan! —Bill parecía estar un poco alterado con el llamado Dylan —Sí, no hasta la otra semana. Sabes eso. De acuerdo. Sí, seguro…por supuesto lo hare. Muy bien, sí, debo irme. Gracias por llamar. T-También te quiero. Adiós.
Presionó el botón de “colgar” y alejó su teléfono. Tom pudo ver su rostro totalmente rojo al terminar de decir la última oración (de manera muy rápida) ¿Eso significaba…?
La boca de Tom de abrió.
— ¿Estás…? ¿Ese fue….? —Murmuró no muy seguro de lo que debía preguntar. Bill lo miró con miedo —Yo solo…
—Solo cállate ¿de acuerdo? Como si te sorprendería.
¿Acaso Bill había admitido que era gay?
—Ehm, de acuerdo.
Eso fue todo lo dicho por un largo momento, sin embargo Tom no podía sacar eso de su mente. Sentía como si realmente tenía que saber qué estaba pasando.
—Entonces…—Comenzó una vez más, indicándole a Bill que iba a decir algo sobre eso otra vez así quiera o no — ¿Tienes algo…como un novio?
Bill suspiró, nervioso como hace unos minutos a tras —Supongo.
El pelinegro estaba mirándolo con una extraña expresión que Tom no podía descifrar y todo lo que sabía era que se sentía más curioso.
Siempre había algo de inseguridad en la expresión de Bill, pero algo había cambiado ahora.
Como si Bill se hubiera vuelto más vulnerable pero…con menos miedo. Sí, eso debía ser. Tom ya no podía encontrar miedo en los ojos de Bill.
— ¿Me confías eso? —Tom preguntó, solo pura curiosidad.
Bill se alzó de hombros, pretendiendo no importarle —Probablemente. ¿Debería?
Tom lo miró por unos instantes, se lamió los labios y frunció el ceño a la realización que sí, Bill podía confiar en él. Por razones que no sabía, sentía la urgencia se salir corriendo y contarle a todos sus amigos. Solo que no era así de divertido.
Sonrió.
Y eso parecía ser suficiente para Bill que le sonrió de vuelta y lo tomó por un “sí”
—Vamos —Le dijo al chico de trenzas —Tenemos que ir a la sala principal para las actividades de hoy.
Tom asintió y siguió a Bill fuera de la habitación, dónde prácticamente se topó con Georg, Arvin, Tobías, Mike,Michelle, Jessi y shane.
—Oigan chicos —Tom saludo, sintiéndose un poco avergonzado sin saber por qué. ¿Quizá por salió con Bill de la habitación? O ¿Por qué estaba asustado que sus amigos pudieran ver a través de él y notar que realmente no odiaba tanto al muchacho?
Oh Dios, Trümper, pensó, cálmate.
Rápidamente camino hacia su novia y la besó directamente en los labios. Habían hablado sobre la noche anterior en el desayuno y también se había disculpado hasta empezar a odiar la palabra “Lo siento” y ella lo había aceptado, notando que Tom nunca se había tomado la molestia de disculparse con una chica por eso, así que se sintió muy especial. Se alejó con su pandilla sin mirar a Bill, quien se quedó de pie con una triste expresión en su rostro, bueno, no podía esperar un súper mejor amigo ¿verdad?
Continúa…
Termina de leer el capítulo 3 😉