
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 70
Narrador
El calor estaba consumiendo a Bill por completo. Al derretir su piel entre los brazos de Tom podía sentir por un breve momento que todo su disgusto y dolor podía esfumarse entre el vapor de esa habitación. La realización siempre llegaba a él demasiado tarde, al punto máximo de frenesí de un orgasmo, y aunque tardía, siempre llegaba.
El dolor surgía después, destruyendo en momentos cualquier sensación de placer y deseo dentro de su lobo. El toque de Tom se sentía ajeno y extraño. La piel de un desconocido.
— Es suficiente, suéltame.
La voz de Bill sale con dificultad, separando su espalda del pecho desnudo del alfa, el calor de hace unos momentos se esfuma. Como supone, Tom lo frena y lo junta de nuevo a él en un movimiento que altera el agua a su alrededor. La mano de Tom toca su frente con suavidad, y después baja su nariz hasta su cuello, inhalando profundamente. Bill se retuerce ante eso, incomodo por la zona que ha explorado.
— Tu cuerpo aún no se ha estabilizado, puedo sentir el estado frenético de tu lobo por la densidad de tu olor. No estás satisfecho.
Bill lo mira por el hombro con desafío, debatiendose en silencio entre la urgencia de su deseo de estar cerca de Tom y la resistencia que el conflicto había erigido entre ellos.
El cuerpo de agua en la habitación era profundo y largo; sus sentidos, evolucionamos y agudos, habían alcanzado un punto en el que podía estar en la otra esquina del mármol y aún así tener posibilidad de que las feromonas de Tom llegarán hasta él.
Bill sabía que Tom estaba haciendo excusas.
— No presiones más allá de lo que puedes.— Bill sisea, girando su cabeza al frente para no tener que lidiar con la molestia en su pecho ante la mirada dolida de Tom. Su cuerpo se separa con confianza, sabiendo que Tom desistirá, empieza a nadar hacia al frente. Sorpresivamente, es jalado hacia atrás nuevamente, impidiéndole moverse.
— Eres tú el que presiona a su suerte. No has dejado de restregarte en mi desde el inicio.— Bill suelta un jadeo entrecortado mientras es empujado de vuelta hacia el pecho grande de Tom, donde el calor arde contra su espalda. Apenas es capaz de callar un gemido que le sigue a sus quejas cuando siente el miembro erecto de Tom acariciando el interior de las mejillas de su trasero. Su mano asciende con determinación hacia la nuca de Tom, donde sus dedos se enredaron en sus trenzas y tiran con firmeza en un gesto de advertencia.
Bill busca el reflejo de molestia en los rasgos de Tom al girar su mirada hacia él, pero la decepción no llegó a él como espero.
Una ola de calor reemplaza la negación que había estado a punto de pronunciar al encontrarse con la fogosidad ardiente en los ojos de Tom, que se posaban sobre él con una expresión inerte pero inmensamente atractiva.
Bill cierra los ojos cuando Tom empieza a bajar su mano lentamente, llegando hasta la ansiosa parte entre sus piernas. Dioses, podía sentir como el calor estaba volviendo a él, justo en el momento en que Tom pasea un dedo sobre su hendidura.
— ¿Ves?
Bill respira con fuerza, sintiendo las palabras de Tom como miel en sus oídos.
Su estado no le dejaba llegar a un calor completo, pero la inestabilidad en su cuerpo y la ventaja de su cambio a gama dejaba la puerta abierta a la necesidad de estos encuentros calientes con Tom. Sabía que su lobo sentía la adaptación en Bill, un omega fuerte que incluso en el embarazo podía soportar la ferocidad de una sesión de sexo. Podría haber una ventaja en esto, pero Bill no dejaba ir las cosas hasta el final.
— Tú pecho, ha crecido.— Tom recorre con su otra mano la cintura del omega, parando y dando un ligero apretón en el pectoral derecho con algo menos de cuidado en su toque.— Tu cuerpo se está preparando, ¿cuando crees que la leche empiece a deslizarse por tus pezones?.
— Ah…— Bill suspira y se siente ligero cuando siente un dedo deslizarse en él. A este paso…realmente tenía una necesidad de tener a Tom sobre él.
— Apártame si no te gusta, golpea y araña. Sin una negación tuya…no podré detenerme.
La voz de Tom hace eco en su oído y Bill maldice. Después de eso gira su cuerpo y empuja a Tom con brusquedad sobre el azulejo detrás de él. Tom alza las cejas, ligeramente sorprendido por la brusquedad en sus movimientos y toques. Cuando Bill toma sus muñecas en un agarre doloroso al intentar tocarlo, sonríe con sorna. Bill le suelta una mano y recorre la piel dura debajo de él, presionando con insistencia. Sube por el cuello, dando ligeros pellizcos en su recorrido que le lleva hasta el cabello de Tom, quien jadea ronco al recibir un segundo jalón sin cuidado.
— Bu benim yolum olacak [Será a mi manera].— Bill murmura cerca de sus labios, peligrosamente al ras de sus deseos. Tom hace una mueca feliz, dejando sin estabilidad a Bill.
— Emrettiğin gibi, küçüğüm oğlan [Como órdenes, pequeño].
Bill baja sus ojos, y sin soltar la cabeza de Tom desplaza sus dedos al fondo, donde el agua seguía conservando su alta temperatura. Sus labios se abren cuando Tom cierra los ojos y jadea más fuerte, el pulso que siente en esa mano aumenta, así como la temperatura del miembro que rodea. Bill se alza más sobre el regazó de Tom, observando con atención su pecho ascender y descender con cada respiración brusca.
Se alinea con cuidado, rozando con burla mientras jala con más fuerza las trenzas entre los dedos de su otra mano. Tom abre los ojos, dirigiendo esos orbes con tanta intensidad sobre su cuerpo ya tembloroso. Bill muerde sus labios y gime sonoramente una vez que empuja el miembro de Tom dentro de él. Llegando al lugar justo, a ese que tanto le gusta.
Tom mueve sus manos en el agua con cuidado, dando una caricia ligera en las caderas de Bill. Estaba pidiendo un permiso. Uno que Bill le concede una vez que se alza y vuelve a bajar con brusquedad, haciendo que ambos jadeen con fuerza.
— Ah.— Tom maldice cerca de su hombro. Sus manos rodean con seguridad la cintura de Bill, acomodando correctamente sus cuerpos mientras Bill empieza a brincar sobre él.
Dos, seis, diez…dioses. Bill se sentía tan bien en cada embestida, cada apretón y gemido. Viendo como el agua se desbordaba a sus lados en cada jalon y nalgada le hacía sentirse en un estado de derroche desenfrenado. El calor aumentaba en su interior, electrizándolo en cada empuje que el falo del alfa le otorgaba.
— ¡Ah…!.— Un gemido envuelve sus labios cuando una de las manos de Tom se acurruca en la curvatura de su estómago. A pesar de sus movimientos bruscos y salvajes, Tom le acariciaba con delicadeza. Bill empezó a subir y bajar con más velocidad, haciendo que Tom detuviera su toque suave por un momento. El agua salpicaba entre ellos, dejando un sonido obsceno entre sus cuerpos cada vez más juntos y húmedos.
— Bill… La voz de Tom cubría su cuerpo, llegando hasta cada centímetro de su piel acalorada. Bill sentía que pronto iba a llegar, las pulsaciones en su entrada y miembro eran claras. Por los gemidos secos y los movimientos bruscos que Tom hacía con sus caderas, el también estaba en el límite.
El omega baja sus manos hasta la espalda de Tom, arañando con intensidad cuando la presión en su interior se vuelve insoportable. Tom entierra el rostro en su pecho, siguiendo los deslizamientos de Bill con un par de maldiciones lo suficientemente bajas para que Bill no pueda escuchar.
Los arañazos y las estocadas se volvieron agresivas, casi salvajes. No pasó mucho tiempo para que Bill empezara a sentir su extasis en el pico de su límite. El calor que sintió dentro de él junto con los espasmos en su entrada le permitieron llegar sin tardanza alguna.
Tom lo abrazo con fuerza, dejando que su respiración se acompasara con la suya, Bill no lo aparto. Aún cuando su pulso se había calmado, y el vapor del cuarto empezara a desaparecer, no hizo nada para interrumpir la exhalaciónes tranquilas de Tom. Bill trago con fuerza mientras sus latidos aumentaban, un calor muy diferente empieza a pellizcarle el pecho.
Su cuerpo se relaja, hasta que es interrumpido por un disgusto abrasador y repentino. Tom había acercado su mano a la marca, la que aún en las duchas permanecía cubierta. Bill se aparta de inmediato, empujando el pecho de Tom con brusquedad. Puede sentir que la mano de él lo empieza a buscar de nuevo, pero lo aparta con aún más fuerza. Bill baja de su regazo y empieza a nadar al lado contrario, las lágrimas en sus ojos no tardarían en deslizarse, por lo que se apresura a salir de ahí mientras se envuelve descuidadamente con una de las batas que se encontraban tiradas por ahi.
Detrás de él puede escuchar a Tom moviéndose en el agua, posiblemente para intentar seguirlo. Bill voltea hacia su dirección y el mensaje en sus ojos es tan claro, haciendo que Tom se detenga en seco desde donde está. Los ojos del alfa se hunden en esa misma negrura que Bill desconoce y la infelicidad de la realidad de su situación vuelve a hacerse un hecho muy presente. El omega vuelve a girar sobre si, retirándose en silencio de la habitación.
Tom no intenta volver a seguirlo.
&
— La sensación de su toque, ¿cómo se sintió Hürrem?.
La voz del nuevo terapeuta de Bill le recordaba a los anuncios viejos de maquillaje para omegas en los 80’s. Con el mismo tono animado y convencible en cada palabra tranquila que saliera de su boca. El omega no pudo evitar pensar en más de una ocasión que era una pena que tales habilidades se desrocharan en un omega que no quería ser atendido.
— ¿No era usted el psiquiatra señor Jackson? Sus estudios especializados en omegas pueden traer respuestas a estos cuestionamientos suyos.— La voz seca de Bill no tiene ningún efecto negativa en el hombre; en cambio, una ligera risa sale de sus labios. Tan simple como un beta podría llegar a expresarse.
— Lamentablemente mis habilidades no llegan hasta niveles tan telepáticos; sin embargo, puedo ayudarle a intentar describir esos sentimientos que aún surgen dentro de usted después de…— Su voz se vuelve algo insegura, pero es un breve momento.— Ese accidente.
Bill se hunde en el sillón, dejando que su mente se inunde entre los sonidos alrededor de la pequeña cúpula de su jardín personal. Esta era la única vez en la semana en la que no se encontraba rodeado de seguridad constante, podía respirar tranquilo si se esforzaba en ignorar a la otra persona que se encontraba sentada a unos metros lejos de él. Podría haber desobedecido la orden de la Gran madre de tomar ayuda profesional después del peligro de aborto y pudrición de su unión, pero no se atrevía a rechazar tal preocupación insistente de madre de Tom con tanta grosería. Ver un rostro nuevo en ese encierro le hizo aceptar el asunto con más ligereza.
— Desde ese día, todo me parece sombrío y falso, no creo que haya más descripción aparte de eso.
El señor Jackson le observa por un largo rato después de decir eso. Bill voltea y él baja la mirada hacia su libreta, su mano se mueve y el sonido de la pluma sobre el papel es lo único que se escucha por un tiempo.
— Hablemos de otros lazos ¿Cómo va su embarazo?.
Bill cierra los ojos, suspirando fuertemente se vuelve a hundir aún más en su asiento.
El doctor Jackson termina sus dos horas de consulta, dejando a Bill con un dolor de cabeza apenas soportable. Su mano hace círculos pequeños sobre su vientre, buscando un inhibidor del estrés para su lobo.
Mientras observa las hojas de un pequeño manzano a lo lejos, percibe un olor fuerte inundar el lugar. La presencia de los alfas nunca pasaba desapercibidas, menos la de Simone Kaulitz.
— Simone…— Bill se levanta e inclina la cabeza cuando la figura de Simone se para frente a él. Ella sonríe, con ojos secos y serios como siempre.
— ¿Qué tal ha ido la terapia?.
Bill señala uno de los sillones a su alrededor, invitando con cortesía para que la alfa pueda sentarse. Simone acepta su invitación y después chasquea los dedos sin dejar de mirarlo, rápidamente un beta surge del mismo lugar donde ella llegó y empieza a servir comida junto con otros omegas que venían con él. Bill empieza a levantar los cubiertos, pensando con cuidado en cómo elegir sus palabras.
— No puedo percibir algún libramiento del estrés que se junta en mi cabeza, pero, al ser el paciente, no creo que pueda decir con seguridad si la terapia tiene funcionalidad o no.
Simone alza su taza con delicadeza, asintiendo con cada palabra de Bill sin alguna expresión en su rostro.
— La paciencia es necesaria en momentos tan tumultuosos, no te preocupes. Eres el nuevo Hürrem de este clan, podrás llevar tu proceso de sanción como lo consideres.
Bill deja sus cubiertos, provocando un sonido horrible que surge de estos al chocar contra el plató de porcelana. Esas palabras, realmente le han estado causando conflicto en su interior.
Reglas. Obligación. Poder
— Gran madre, ¿realmente aún sigo siendo alguna figura de autoridad para La Linea Roja?.
La pregunta de Bill detiene los movimientos de Simone, haciendo que la mujer se enderece de su asiento y deje su comida de lado.
— Por supuesto que lo eres, llevas el futuro de esta dinastía dentro de ti y te has vuelto un pilar importante para la estabilidad de la familia.— La respuesta es algo seca, claramente molesta por las palabras deprimentes de Bill. Pero después de un largo momento en silencio, su postura vuelve a ser relajada.— La peregrinación a la Meca* se llevará en los próximos días de acuerdo al mes de Dhu al Hijja. Como nuevo musulmán converso deberías asistir, pero es entendible que las circunstancias en el clan te limiten. Sin embargo, y si has cambiado tu opinión, aún hay tiempo para que pueda acompañarte como tú mahram*.
Bill se reclina en su asiento, suspirando fuertemente mientras toca el puente de su nariz.
— Será una semana de ausencia de mucha fuerza de trabajo en el clan. Incluso mis damas estarán ausentes, me encantaría aceptar e ir a ver el Monte Arafat por mi cuenta, pero no puedo dejar de lado mis obligaciones.
Simone le da una ligera sonrisa, claramente contenta por su respuesta. Poner las obligaciones del clan por arriba de cualquier cosa ciertamente la mantenían satisfecha.
— Está bien, debido a tu estado, no sería lo ideal tampoco. El próximo Hajj será.
&
Andreas se envuelve entre sus propios brazos debido al frío que traen las ligeras brisas nocturnas.
Recostado en el umbral del jardín que da a sus propios aposentos y mirando fijamente las estrellas que centellean en el oscuro firmamento le permiten encontrar cierta relajación momentánea Sus ojos, normalmente siempre atentos, ahora reflejan una profunda melancolía.
Ha pasado mucho tiempo desde que recibió la última carta de Aaron y no ha recibido noticias suyas desde hace meses. Cada día que pasa sin una una palabra de él, siente que su corazón se vuelve más pesado. Se pregunta si Aaron estará a salvo en algún lugar, y si estará pensando en él de la misma manera que él lo hace.
Las lágrimas amenazan con emerger, pero las contiene con fuerza, tratando de mantener su compostura.
— ¡Joven Andreas, joven Andreas!.— La voz de Alys empieza a sonar por los pasillos mientras se acerca apresuradamente, agitando un papel en su mano.
Andreas voltea hacia atrás, con preocupación en su interior debido al tono en que le llama. La expresión de ansiedad en el rostro de Alys no pasa desapercibida y sus labios secos apenas pueden articular palabras mientras se apresura a recibir el mensaje que ella le ofrece.
Un escalofrío recorre su espina dorsal mientras desdobla el papel con manos temblorosas. Dos palabras, escritas con una caligrafía apresurada pero firme, parecen contener un mundo de promesas y posibilidades. Para Andreas, es como una ráfaga de viento fresco que dispersa la oscuridad que ha envuelto su corazón durante tanto tiempo.
«Prepárate»
Continúa…
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la marca está totalmente podrida tanto porque tom la cagó, y como por el hecho de que bill no le permite 💔