Marry me 2

HOLA CHICOS! AQUI ACTUALIZANDO.

“Marry Me” Fic de tomoeandikr

2: MI DESTINO

Bill quiso golpear a su jefe, en esos momentos sintió sus mejillas enrojecer y sus manos sudar, ¿Qué demonios se había fumado su jefe para decir esta porquería? El ni siquiera había dicho que si. El chico le examino por algunos segundos, parecía estar pensando en asesinar a Georg también pero después levanto los hombros y estiro la mano. Vaya era de rápida asimilación.

Su amigo siempre fue de soluciones rápidas, así que si le había propuesto el casarse con un chico era por que ya tenía al candidato, y realmente no podía quejarse, el chico era bastante andrógeno, podría pasar por chica, y parecía sorprendido por el repentino giro de las cosas. Incluso le tomo la mano con dudas.

– bien – dijo Georg – se que para ambos puede ser repentino, pero para poder aclarar las cosas aquí va el resumen.
– no he dicho que si – dijo Bill serio .
– escucha primero – dijo Georg – Bill tiene deudas Tom, así que si pagas sus deudas, en su totalidad sería un buen precio¿ no crees? Y Tom necesita casarse, el trámite, así que no será nada grande… nada te cuesta Bill
– ¿tendremos que vivir bajo el mismo techo supongo – dijo Bill pensándolo.
– así es – dijo Tom – será como ser compañeros de cuarto en la universidad, solo que en mi apartamento de lujo.

Vaya, y era engreído, vaya marido que se iba conseguir.

– vamos prometo ser un buen compañero – dijo Tom – soy buen amigo, si no pregúntale a Georg.
– pensé que el era buen amigo y mira donde me trajo, a una encrucijada – dijo Bill
– vamos Bill, es una buena oportunidad, además no quieres que te embarguen el departamento ¿no?
– así que solo por que estoy quebrado tengo que venderme – dijo Bill molesto.
– es una transacción de negocios – dijo Tom serio – puedes verlo como quieras.
– no lo se, es una gran decisión – dijo Bill mordiéndose el labio.
– puedes pensarlo, no es que tengas que decir que si ahora – dijo Georg
– cierto – dijo Tom – ten, es mi número, llama cuando tomes una decisión, cual sea.

Bill tomo la tarjeta y la guardo en su pantalón, no quería decir que si, por que el quería casarse por amor, encontrar a la persona adecuada, y hasta el momento solo una vez había pensado que le había encontrado, Gustav, era por mucho lo mas cercano a una persona definitiva, era amable, admirable, respetable, pero también rígido en las reglas de la sociedad, fue genial hasta que su madre le presiono para casarse, así como le había presionado para estudiar odontología, así que de un momento a otro le dejo para casarse con una chica que no conocía y el le había aborrecido por eso, y ahí estaba el, con la oportunidad de hacer lo mismo.

Tom se retiro después de eso, no le presiono, ni le dijo nada, y Georg entro en su papel de jefe y el trabajo comenzó, así que no tuvo que pensar en eso durante el resto de la noche. No hasta que dieron las diez y su turno se termino, se puso su chaqueta y salió del bar recordando que tenía deudas, y una sola solución, el casarse sin amor. Vaya vida que tenía.

Llegó sonriendo a su casa, el día había estado lleno de todo, comenzó pensando en que sería rico, para después saber que su libertad estaría coaccionada por un matrimonio impuesto y finalizar en una decisión que lo dejaba entre ambas.

Bendito Georg, por algo era su mejor amigo. Su idea fue estupenda, el chico incluso era guapo, algo femenino, pero tenía esa mirada que era todo menos femenina, llena de fuerza, así que era una extraña pero atrayente combinación.

Y no es que fuera gay, pero un par de veces, había tenido sexo con chicos, sexo realmente salvaje, sin ataduras y sin momentos extraños al finalizar Todo era mas sencillo cuando se hacía entre chicos, por que estaban en la misma sintonía, sabían bien como eran las cosas y eso facilitaban las cosas. Bill sería perfecto, tenía que decir que si.

Dos días y estaba totalmente como al principio, con las deudas aumentando, sin decidir que hacer, con su estrés totalmente hasta el tope, sus uñas iban a pagar el precio, por que comenzaría con esa fea mañana que se había quitado hace algunos años.

Georg no le había comentado nada, no le presiono y tampoco menciono el asunto, pero aunque las cosas no estuvieran dichas el asunto rondaba en su cabeza cada vez que veía los sobres rojos con las deudas sin pagar, cada vez que llegaba a su casa y no tenía mucho que comer, o cada vez que la casera le recordaba que tenía que pagar la renta.

Ese viernes Bill tenía que pagar la renta de lo contrario lo desalojarían, no tenía dinero, nada de hecho, estaba desesperado, así que quizás David le prestaría dinero, su jefe, el dueño, no era tan malo, de hecho podría postrarle dinero y pagar al menos dos meses de renta, era su única salvación.

Llegó al bar a la hora, Georg estaba haciendo cuentas y trato de buscar al dueño con la mirada pero no lo veía por ninguna parte.
– hey – dijo Bill recargándose en la barra – ¿hoy no viene David?
– ¿vas a pedirle prestado de nuevo?
– lo necesito, se me viene encima la renta – dijo Bill quejándose – ¿no lo has visto?
– bill hoy no viene – dijo Georg serio – hoy no lo vas a ver.

El pelinegro vio a Georg sorprendido y después cubrió su rostro con las manos. Estaba en ruinas ¿Qué iba hacer?

– Bill, necesitas cambiar – dijo Georg en serio – así no puedes seguir.
– necesito la renta – dijo Bill frustrado – ¿Qué voy hacer Georg…?
– casarte – dijo el gerente. Bill le vio sorprendido, era la primera vez que hablaban del tema – creo que es hora que lo entiendas, no tienes otra opción, me gustaría decirte que puedes ser libre y decidir pero la verdad es que no tienes otra opción, Tom va a pagar tus deudas, es un año de tu vida, pero vale la pena y así puedes empezar de cero.
– pero….
– tu solo te lo buscaste Bill, afronta las consecuencias como hombre.
– no me voy a ver muy hombre casándome con otro ¿no? – dijo Bill molesto.
– ¿y desde cuando te importa eso? No pongas pretextos tontos Bill, llama a Tom.

El chico se enderezo y vio a su amigo molesto, intentaba no pensar en eso y lo primer que hacía era recordarle que necesitaba casarse por que no tenía dinero. No volvió a hablarle por el resto de su turno.

Regreso a su pequeño pero reconfortante apartamento solo para encontrarse a la señora que le recogía la renta frente a su puerta.

– ¿en que puedo ayudarle señora? – preguntó cansado.
– empaca tus cosas Trumper, te vas, te lo advertí – dijo la mujer seria.
– y yo le dije que quería un mes más – dijo Bill exasperado.
– pero no siempre vas a obtener lo que quieres ¿me escuchas? Tu tiempo se termino, así que te quiero fuera hoy.
– ¿y a donde demonios voy a ir?- preguntó molesto.
– no es mi problema, te lo advierto, fuera ahora antes de que te obligue.

La mujer salió airada del departamento y Bill se quedo en pánico en medio de su habitación.

¿A dónde iría? No tenía nada, ni a nadie.

De prisa corrió a guardar todas sus cosas en las maletas que tenía, la mujer, su casera era una arpía y estaba seguro que no tardaría a llamar a los hombres que se encargarían de sacar todo de su apartamento.

Quería salir de ahí antes de que todo el mundo supiera lo que estaba sucediendo.

No tuvo tiempo. La puerta se abrió dando a paso a dos hombres acompañados de su casera.

– ¡ya me voy! – gritó Bill exasperado – ¿podrían esperar a fuera?
– no es tu departamento Trumper – dijo la mujer orgullosa
– vieja arpía – siseo Bill – usted solo esta amargada por que es una solterona que a nadie le interesa.
– fuera ahora – dijo la mujer furiosa.

Los hombres tomaron a Bill del brazo y otro a sus maletas, el pelinegro les jalo, les piso, les grito e incluso muy en contra de sus principios les escupió para que le dejaran en paz.

Podía sentir ya las lágrimas resbalar por sus mejillas, los vecinos veían toda la escena desde sus puertas y el no pudo hacer otra cosa mas que gritar furioso.

Le echaron a la calle tal perro. No tenía nada, ni a nadie, excepto esa opción que no quería tomar.

Con mucho pesar saco el número de su cartera, se acerco al teléfono y marco el número que menos quería.

– Tom Kaulitz – contesto la otra voz detrás del auricular.
– bien acepto – dijo Bill seco – solo ven por mi y no se te ocurra decir nada.

Colgó el teléfono después de darle la dirección y se sentó en la banqueta con sus lentes puestos.

Su destino estaba decidido.

Continuará…

EN EL PRÓXIMO CAPITULO BILL TENDRÁ QUE ACOSTUMBRARSE A TOM, A SU NUEVO HOGAR

por tomoeandikr

Escritora del Fandom

Un comentario en «Marry me 2»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!