
«Ich hasse dich» Fic de Earisu
Capítulo 2
»Otra cosa puede que no…Pero sé cómo ganarme a una mujer.»
Era totalmente cierto. Bill tenía algo. Algo que iba más allá de belleza física o sensualidad.
Tenía poder. Un inmenso poder de atracción.
Desde edad muy temprana.
En un principio, ni él mismo era capaz de comprenderlo…De entender por qué llamaba tanto la atención del género femenino.
En realidad, posiblemente ni a día de hoy sepa a ciencia cierta la razón.
Lo que sí sabía ahora era sacar provecho de la circunstancia.
»Y dudo mucho que tú seas diferente a todas las demás.»
&
Manme se había encerrado en el camerino de Tom.
Como siempre, su chico lo había dejado todo manga por hombro así que para relajarse tras el leve encontronazo con Bill empezó a doblarle la ropa que había dejado esturrreada por todos lados. Típico en él: Hasta que se decidía por una camiseta determinada, era capaz de probarse cien.
La puerta tras ella se abrió con sigilo. Fuera quien fuera no se había molestado en llamar, por lo que Manme creyó saber de quién se trataba.
-Si lo que pretendes es darme un susto por la espalda la llevas clara, Tom Kaulitz. – Soltó sin ni siquiera mirarle.
Pero entonces Manme oyó el tintinear de cadenas chocando entre sí y un par de pasos que resonaron como tacones de unos botines: Tom siempre llevaba deportivas.
Se giró…
Y se encontró para su sorpresa con Bill.
-Vaaaaya…¿Qué es eso que te ha salido en la cara? – Preguntó Manme, visiblemente molesta -…¡Ah! ¡Pero si es una sonrisa!…
»No juegues conmigo…»
En efecto, Bill le había dedicado por primera vez una sonrisa. Por supuesto, forzada. Pero, incluso así, era tan increiblemente hermosa que parecía mentira que su dueño fuera un simple mortal.
No obstante, Manme le dio la espalda como si nada y siguió con su labor.
-Estás enfadada. Lo entiendo. – Dijo Bill. Y se puso frente a ella al otro lado de la cama, donde Manme organizaba la ropa. – ¿Te ayudo? – Se ofreció sin esperar respuesta, ya que ya había cogido una de las camisetas de su hermano.
Manme se tomaba su tiempo con la tarea…Sin embargo Bill, con tan sólo dos rápidos movimientos de muñeca, ya tenía perfectamente doblada la prenda.
Ella no pudo evitar fijarse en eso, asombrada.
-Llevo toda mi vida haciendo maletas…A veces a contra reloj… Estoy acostumbrado. – Volvió a sonreir a la chica, cómplice.
Manme cogió otra camiseta, sin contestarle.
-Perdóname.
Esto sí que no se lo esperaba ella, que le miró con más asombro que antes incluso.
-Desde que estás con Tom, él sólo tiene ojos para ti. Yo me sentía dejado de lado y por eso te atacaba. Ahora me doy cuenta de que mi conducta ha sido infantil y totalmente injustificada. Lo siento.
Bill agachó la cabeza. Su rostro rezumaba melancolía.
Era un buen actor.
Todo el rencor que Manme había acumulado esa noche desapareció de un plumazo. Incluso sintió un latigazo de culpa en su corazón…
-No…No te preocupes, Bill…Es más…Lo comprendo…
»Estúpida. Esto va a ser más fácil de lo que había imaginado.»
-De hecho , cuando yo era pequeña, me pasaba algo parecido…- De repente, a Manme le embargó la imperiosa necesidad de ayudar a que Bill se quitara todos los pesos que parecía tener encima…Por supuesto, no sabía que hasta el más mínimo pestañeo de Bill estaba ensayado.
-Ah , ¿si? – Bill, fingiendo interés.
-Sí. Cuando era pequeña y mis padres me dijeron que iba a tener una hermana, me enfadé muchísimo y les grité que en cuanto naciera, la tiraría por la ventana… Y era por que no quería que mi madre la quisiera a ella más que a mi…Qué tontería, ¿eh?…Y ahora fíjate, mi hermana es sagrada para mi…
-Así que tienes una hermana…
-Sí, jeje…
-Mmmm…Es duro tenerles tan lejos, ¿verdad?
Desde que Manme se convirtió en la traductora oficial de Tokio Hotel, viajaba demasiado… No veía a su familia todo lo que ella quisiera.
-Sí, lo es.
Bill agachó la cabeza. Su gesto era claro: ‘¿Qué me vas a decir a mi que yo no sepa?’…
-Tom…Es mi única familia…La única que tengo conmigo dentro de este caos, quiero decir… – Soltó Bill como a miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, sabía que su comentario sería útil.
Y no se equivocaba. Manme volvió a sentir ese latigazo en su pecho.
-Bueeeno… – Bill suspiró , como restando importancia y gesticuló algo con sus brazos -…Pues sólo quería eso…Pedirte perdón…
-No te preocupes, de verdad…- Manme se acercó a él y le dio una suave palmada en la espalda.
-Tom tenía razón: Eres una chica estupenda…Gracias.
-…Nada.
-Debería ir pensando en irme: Tengo un concierto… – Radiante sonrisa, de nuevo.
-Jeje, pues corre…
Bill se dirigió hacia la puerta. Se escuchó un tintineo de cadenas, pulseras y de todo tipo de complementos.
Se volvió una última vez hacia ella.
-Manme…
-¿Qué?
-¿Tú le quieres?
-…Sí…Estoy muy enamorada de él.
Bill volvió a forzar una sonrisa y se despidió.
»Bien. Pues disfruta de él mientras puedas.»
&
El concierto llevaba un buen rato empezado…Los fans estaban enloquecidos…
Pero ahora no había nadie en el escenario…Los chicos tenían diez minutos de descanso entre bloque y bloque.
Manme había querido ver el concierto y se encontraba en una zona VIP, esperando , como una fan más…Sin embargo, desde donde estaba, pudo oir la conversación de un par de admiradoras.
-¡Ahora viene lo más emocionante! – Decía una.
-¿Cómo lo sabes?
-Joder, por que ya he visto unos cuantos conciertos de esta gira…
-¿Y por qué lo dices?
-Por que es cuando Bill le canta a Tom la canción que escribió para él.
Manme se sorprendió. No sabía eso.
De repente, unos únicos acordes de guitarra empezaron a sonar.
Era Tom quien la tocaba sentado en un taburete y junto a él, sin quitarle los ojos de encima, Bill empezaría a interpretar el tema.
»Dentro de mi…
Todo empieza lentamente a ser frío.
¿Cuanto tiempo más podremos estar los dos aquí?
Estoy aquí…Las sombras quieren atraparme.
Pero cuando tengamos que irnos,(cuando llegue la hora),nos iremos juntos.
Tú eres… Todo lo que soy…
Y todo lo que me corre por las venas.
Siempre estaremos el uno al lado del otro.
No importa la distancia…Ni la profundidad…
No quiero estar ahí solo.
Mantengámonos juntos
en la noche.
Llegará un tiempo en el que volveremos a estar juntos
en la noche.
Oigo cuando lloras en silencio.
Noto cada vez que respiras.
Y también
sé que si el destino es que se acabe ahora…
No importará , por que ese destino lo compartiremos los dos entonces.
No quiero estar ahí solo…
En la noche, en algún momento
en la noche…pero contigo.»
A Manme se le cortaba la respiración por instantes. No sabía cuántos miles de fans había en el recinto. Y no sabía si el sentimiento era mutuo… Pero ella se sentía una intrusa observando una escena tan pasmosamente íntima.
Se dio cuenta de que la voz de Bill la hipnotizaba…¿O era él?
Lo que sí tenía claro es que no podía dejar de mirarle…Toda su atención se centraba en él. Estaba eclipsada…Embaucada, obnubilada…
¿Cómo podía un ser humano irradiar magia?
Se alarmó cuando creyó ver que al acabar la canción, Bill le lanzó una mirada que no era capaz de descifrar.
De repente se sentía la mujer más horrible del mundo por haber hecho que durante un corto periodo de tiempo el pobre Bill, ese ángel, ese niño atrapado en un cuerpo de hombre, lo hubiera pasado tan mal por su culpa.
Empezó a tener ganas de llorar…
Continúa…