
“My Boss” Fic de tomoeandikr
7. COMENZANDO LA FARSA
Una pesadilla, eso es lo que era mi casa esa semana, mi hermana se casaba el fin de semana, había un sinfín de preparativos que aún tenían que hacerse, Melisa tenía una crisis nerviosa cada poco tiempo y por lo tanto mi madre trataba de cargar la mayoría de las responsabilidades en mí, pensando que, por supuesto, no tenía nada interesante que hacer más que la boda de mi hermana.
La oficina era más que nada una salida para no estar en mi casa, pero mi celular sonaba constantemente, odiaba tener que ignorar a mi madre pero no podría contestarle las veinte veces que me llamaba, y tampoco podría hacer todas las cosas que ella quería que hiciera.
Esa mañana mientras le llevaba el café a Tom, repasaba las actividades del día, una junta con Amanda, lo cual significaba estrés extra, además tenía que completar todas las tareas de rutina que Tom me imponía y mi paciencia estaba llegando al límite.
Mientras llevaba el café alguien más chocó conmigo, al café fue a dar al suelo y a mi mano derecha, solté un grito al sentir el líquido caliente en mi piel, sentí un par de manos tomando mi mano herida pero la retire enfadado.
—¡Mira lo que hiciste! —le grité sacudiendo el café restante de mi mano.
—¡Lo siento! —me dijo una chica algo sorprendida— lo siento, yo…
—¡Estarás contenta? ¡¿Qué no ves por donde pasas?! —le grité mientras me ponía de pie, la mano me ardía y podía sentir las miradas de los demás en nosotros.
—¿Por qué tantos gritos?
Genial lo que me faltaba, que Tom me viera histérico, no es como si no me hubiera visto antes pero de cualquier forma en esos instantes no estaba yo como para aguantar sus idioteces.
—Lo siento señor —dijo la chica viendo mi mano— quizás sería bueno que vaya al doctor ¡yo pagaré todos los gastos! Yo…
—¿Doctor? —preguntó Tom viendo mi mano para después sacar sus manos de los bolsillos y tomar mi mano— ¿Qué paso?
—Nada —le dije quitando mi mano de entre las suyas, me agaché para recoger lo que había tirado— ahora mismo te traigo más café, no tardo.
—No, ahora mismo vamos al doctor —dijo Tom serio.
—No lo necesito, tengo muchas cosas que hacer —le dije molesto.
—Natalie —dijo Tom serio— hazte cargo de todos los pendientes de Bill, vamos al doctor
—Sí señor — dijo la rubia satisfecha. ¿De entre todos tenía que elegirla a ella?
—Yo puedo quedarme, lo prefiero a tener a esa zorra presumiendo que…
—Al doctor —dijo Tom jalándome del brazo— ahora Bill.
Bajamos en el elevador, Tom aún me sostenía del brazo, constantemente volteaba a ver mi mano.
—¿Te duele mucho? — preguntó preocupado— el doctor no está lejos, no debes preocuparte.
—Puedo quedarme.
—No, no puedes, y más te vale no decir nada más —me dijo serio.
Resultaba que la mano me ardía más de lo que pensaba, no dije nada porque Tom parecía estar molesto, o algo, no sabía la verdad, pero todo empeoro cuando mi celular sonó, era mi madre, y tenía dos opciones, o ignorarla y aguantar las veinte llamadas que haría o contestar y cortar de tajo.
—Bueno —contesté serio.
—Bill, te llamé cinco veces ¿Dónde estás? Necesito que pases por los últimos…
—No puedo, estoy en la oficina — le dije serio.
—¿Qué es lo más importante? ¿Tu trabajo o la boda de tu hermana pequeña?
—Mi trabajo — contesté sin pensarlo.
—¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Es la felicidad de tu hermana!
—Bueno, si no estuvieras chingando todo el día con esto quizás y podría alegrarme un poco por ella.
—¡A mí no me hablas así! Te he estado presionando porque no ayudas, además te he estado preguntando si vas a traer a alguien y siempre evades el tema, por una vez en la vida sería bueno que salieras de tu concha y trajeras a alguien.
—Ya te dije que no sé si voy a llevar a alguien.
—Tienes que decirme ya porque el boleto…
—Madre, tengo que colgar, te llamo después.
—Pero…
—Bye madre.
Colgué el teléfono con más violencia de la que esperaba, Dios si estuviera solo hubiera podido gritar pero me conformé con maldecir en voz baja.
—¿Problemas con lo de la boda? —preguntó Tom después de unos minutos.
—Siempre está llamando y últimamente no deja de preguntar si voy a llevar a alguien y ya estoy harto, obvio no voy a llevar a nadie, pero ya la conozco, estará molestando con que nunca llevo a nadie, que la perfecta de mi hermana se consiguió un buen partido y ni yo puedo hacer eso… estoy harto, por una vez me encantaría cerrarles el pico.
No me había dado cuenta que había dicho tanto hasta que respiré dos o tres veces y sentí el enojo abandonar mi cuerpo, por lo menos la mayor parte. Volteé a ver a Tom y le vi reflexivo.
—No tenías que escuchar todo esto, perdón —le dije recargando la cabeza en el vidrio.
—Llévame a mí —dijo Tom con la vista al volante.
—¿Perdón?
—Sí, llévame a mí —me dijo serio— quieres demostrarle que llevas a alguien exitoso, podemos ir juntos, saben que soy tu jefe, lo cual es bueno, me has ayudado de cierta manera con lo de Amanda, sé que me pongo insoportable cuando surgen estas juntas, es como una manera de pagarlo.
—Pero… ¿estás seguro?
—Por supuesto, yo nunca me echo atrás, saliendo del doctor llama a tu madre y dile que me vas a llevar a mí —dijo Tom sereno.
No estaba muy seguro que fuera una buena decisión pero qué otra cosa podía salir mal, quizás Tom podría ayudarme, así que solo asentí.
Apenas llegamos al doctor me entendieron de inmediato. Era una quemadura de segundo grado, así que me recetaron una crema y muchos cuidados, afortunadamente nada demasiado serio.
Para cuando salimos del doctor era ya hora de ir a la reunión, Tom iba un poco tenso pero nada parecido a los días anteriores, me pregunté por qué pero apenas me dio tiempo de preguntar cuando Tom comenzó con preguntas de la boda ¿Cuándo se casaba? ¿Tendrían que comprar unos regalos juntos? ¿Tendrían cena de ensayo? Al parecer Tom nunca hacía las cosas a medias y quería hacer esto bien.
Llegamos a las oficinas de Amanda, bajé las cosas que necesitaba como pude y subimos al elevador sin perder más tiempo.
—El viernes es la cena de ensayo, pero no necesitas asistir si no puedes —le dije a Tom.
—¿A qué hora? — preguntó.
—A las nueve —le dije
—Bien, podemos vernos a las siete y comprar el regalo juntos —dijo pensando — todo tiene que verse perfecto.
—Te estás tomando esto muy en serio —le dije viéndole de reojo.
—Siempre hago las cosas a la perfección, y esta no va a serla excepción —me dijo sonriendo de lado.
Llegamos al piso y anunciamos a la secretaria que Amanda nos esperaba, nos hicieron sentar en la sala de juntas.
—¿El novio de tu hermana es rico? —preguntó.
—Un poco —le dije reflexivo— ¿por qué?
—Yo soy más rico, un mejor partido —dijo sonriendo orgulloso, yo puse los ojos en blanco pero sonreí.
—Sí, ya te estás tomando el papel muy en serio —le dije riendo.
—Y si preguntan, salimos desde hace un mes —me dijo serio— tiene que verse creíble.
—¿No crees que un mes es poco tiempo si ya te estoy llevando a conocer a la familia? — le pregunté.
—No si la persona realmente te interesa —me dijo Tom tomando mi mano. Me sorprendió con el gesto y más cuando se la llevó a la boca y me beso el dorso de la mano como si fuera algo que hacía todos los días.
—Buenas tardes —dijo alguien desde la puerta. Cuando voltee a ver, vi a Amanda viéndonos con una mirada no muy agradable.
—Buenas tardes —dijo Tom soltando mi mano.— Lamentamos el retraso, Bill tuvo un accidente.
Levanté la mano para demostrar la sinceridad de Tom y al parecer Amanda lo tomó peor ¿Por qué? No lo sabía, estaba completamente perdido en cuanto a lo que estaba pensando la chica.
La junta fue algo tensa, pero esta vez tenía que admitir que era por parte de Amanda, Tom parecía más libre, menos tenso y más cooperativo, lo cual era bueno.
A mitad de la reunión tuve que ponerme de pie y salir un momento, mi mano me ardía y quería ponerme una de las cremas.
Logré hacerlo en poco tiempo y justo cuando estaba por entrar escuché que Tom y Amanda discutían.
—Así que ahora estás con él ¿no? —le decía Amanda seria.
—No te importa Amanda —le decía Tom serio— de verdad no quieres saber.
—Sí que quiero, creo que tengo el derecho.
—No lo tienes, que estuviéramos prometidos hace unos años no te da el derecho —dijo Tom molesto.
—¡Es un chico! ¡tú asistente!
—Ya lo sé, no debería importarte —dijo Tom molesto — pero ya que tocas el tema, si es un chico, si es mi asistente ¿y sabes qué? Lo hice mi asistente para poder cogérmelo cada que quería ¿contenta?
¿Qué me hizo su que para cogerme cada que…? casi me atraganto cuando escuché esto, pero al ver la mirada furibunda de Amanda pude entender que lo decía para hacerla enfurecer.
—¿Qué? Solo porque te abre las piernas vas y te metes con él ¿no? Creí que eras diferente —dijo Amanda sentida, furiosa.
—Tú me abriste las piernas enseguida, no metas a Bill en tu categoría —dijo Tom.
—¿Ahora lo defiendes? —preguntó Amanda llegando casi a lo histérico.
—¿Por qué no habría de hacerlo? Tú ya no tienes nada que ver en mi vida, así que no tengo por qué darte explicaciones, nuestra relación será profesional y punto ¿entendido?
Elegí ese momento para entrar como si no hubiera escuchado nada, sonreí como si estuviera de un humor excelente.
—Regresé, lo lamento la mano me duele y tenía que hacer algo —dije lo más tranquilo posible.
—Creo que la junta se aplazará para una semana —dijo Amanda viéndome con cara de pocos amigos.
—De acuerdo, fijaremos la fecha —dijo Tom frío—. Vamos Bill, quiero llevarte a casa, esa mano necesita reposo, no es la primera vez que te quemas con café.
—Hasta luego —dije cortés. Amanda no me contestó y estoy casi seguro que cuando vio la mano de Tom en mi hombro estuvo a nada de lanzar una sarta de palabrotas que quizás en mi vida había escuchado.
Ya una vez en el coche, Tom abrochó mi cinturón de seguridad y arrancamos hacía el odioso tráfico.
—Le dijiste que me estabas cogiendo —le dije sin más. Tenía que aclarar nuestra situación que día con día se volvía más rara.
—Estrategia, quiero que deje de pensar que habrá una reconciliación, nos estamos ayudando Bill —dijo sereno.
—No creo que sea buena idea ¿Por qué no le dices que ya no te interesa y…?
—No funcionará —me cortó—, ella es de las que consigue lo que quiere, si ve que estoy con alguien más le será más difícil, créeme.
—Supongo que ahora no me tiene en muy buen concepto —dije suspirando.
—No es como si quisieras trabajar para Vera Wang —dijo Tom— que hablando de bodas ¿ya le hablaste a tu madre?
—Ahora le hablo.
Marqué el número del celular de mi madre y repasé mentalmente lo que iba a decirle.
—Bill, estuve esperando tu llamada, tenemos…
—Voy a llevar a alguien a la boda —le corté. Un silencio incomodo hizo que me pusiera más nervioso de lo que estaba.
—¿Quién?
Solo tienes que saber que voy a llevar a alguien más a la cena —dije serio.
—Bill, soy tu madre y…
—Sí ya lo sé, pero de todos modos lo conocerás el día de la boda, no te va hacer daño esperar unos días.
—Bien, como sea, tendremos una charla más tarde.
Me colgó y yo suspiré, vaya, lo que me esperaba no era muy agradable y menos porque no descansaría hasta sacarme la sopa de quien era mi invitado.
—¿Y bien? — preguntó Tom serio.
No hay problema —le dije— solo esta curiosa por saber quién es mi invitado.
—¿Y no le dijiste?
—No, es que…
—Bien —dijo Tom sonriendo— te llevo a casa, debes descansar.
—Pero…
Tom no escuchó mis razones, simplemente condujo directamente a mi casa, estaba sonriendo y parecía complacido con lo que fuera que estaba pensando, para haber tenido un altercado con Amanda parecía de un humor excelente.
Al llegar a casa me bajé del auto no sin antes darle las gracias, Tom bajo del auto para ayudarme, lo cual no era necesario, me tomó del codo y me condujo hasta la puerta de mi casa, fue entonces cuando me di cuenta que él había tomado en sus manos el asunto de decirle a mi madre quien iría conmigo a la boda y que no era cualquier persona.
Mi madre abrió la puerta y vio la mano de Tom en mi codo y me vio sospechosa.
—Buenas tardes —dijo Tom cortés, encantador— traje de vuelta a casa a Bill, tuvo un ligero accidente con el café, pero no se preocupe ya le llevé al doctor, solo necesita descanso.
—No tenía por qué tomarse la molestia, Bill siempre ha sido un poco descuidado —dijo mi madre ligeramente avergonzada.
—No es una molestia, de hecho quería agradecerle por la invitación a la boda, Bill me ha invitado y me complace asistir a un evento tan importante para su familia.
Mi madre abrió los ojos desmesuradamente y me vio con renovado interés. Tom sonrió de lado y me dio un beso en la mejilla para dejar claro que era más que mi jefe.
—Bueno Bill, mañana vengo por ti para ir a la oficina, cuídate —dijo Tom sonriendo dulce—. Hasta mañana señora.
—Hasta mañana — dijo mi madre en automático.
Cuando Tom partió y mi madre cerró la puerta supe que las cosas cambiarían, por primera vez en mucho tiempo encontró fascinante mi relación con alguien, y Mel pasó a segundo plano por unos minutos. No puedo negar que me sentó bien la atención.
Continuará…