Mentes Criminales 9

Mentes Criminales 9

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 9

By: Bill Trümper

«Estoy apunto de matar a alguien»

Si… Lo había escuchado perfectamente, mis piernas temblaron al escuchar lo grave de su voz, y lo oscuro de sus ojos.

Ni siquiera el toque que tenía en mi trasero me estaba molestando lo que me preocupo Hera el hombre de trenzas frente a mi.

-No te diré que apartes la vista, o que cierres tus ojos.-Dijo alejándose un poco de mi, quedando a centímetros de nuestros labios.-Quiero que lo veas, Que lo analices, Que lo pienses… Aún que sea solo por un momento, que pienses como lo hago, Que veas el mundo de la forma en la que yo lo veo.

-¿De que hablas?

-Ven con mi y lo sabrás..-Tomo de mi mano, llevándome arrastrando con aquel hombre, que hace unos momentos había señalando.

El tipo era calvo, y alto quizás de la misma altura que Tom, tenía poca barba, y se veía musculoso.

Tom tomo asiento en el sofá donde el estaba sentado quedando junto a el palmo a su lado siendo ademán de que lo tomara también.

-Ven, Muñeco.-Lo mire extrañado, pero obedecí a su petición, y sin mas colocó su mano en mi muslo,-Es precioso. ¿No?-Pregunto al hombre calvo, mientras se acomodaba en el sofá.

-Si…. Claro que lo es.-Respondió aquel hombre calvo, y sentí su mirada morbosa en mi, lo que me hizo estremecer y sentirme asqueado.

-¿Lo quieres?-Escuche la voz de Tom, sus palabras me hicieron querer llorar, voltee hacía a el confundido.

-Jefe…. Es su chico yo no puedo -Suspire aliviado, sabía lo respetado que era el mafioso así que por el momento nadie me tocaría ¿No?

Tom apretó el agarre que tenía en mi pierna y empezó a acariciar de está, bajando y subiendo, desde mi muslo asta mi rodilla, el miedo volvió a invadir me al ver su otra mano que tenía libre tocando la arma que llevaba en su cintura, Observe a Aaron y Daniel ellos, ya se encontraban con las miradas fijas en nosotros, ambos con las manos en la cintura listos para el ataque.

-Tom… Por favor, no se que planeas hacer, pero Te lo suplico por favor para… Haré lo que me pidas solo para.-Le susurré asegurándome que solo el podría escuchar, me valía una mierda si no le gustaba que lo llamara por su nombre, tenía preocupaciones más grandes en este momento.

El solo me ignoro, lo mire de reojo y tenía una sonrisa arrogante en sus labios, y jugaba con la argolla de su labio con la punta de su lengua, y sin dejar de acariciar mi pierna, solo me faltaba ronronear para ser su pequeño gatito.

-No me importa, compartirlo.-Respondió el con simpleza.-Si realmente lo quieres, yo te lo puedo dar, solo por esta noche, suena excelente.

-Pero….Yo

-¡Vamos hombre! No te hagas el difícil, que está oportunidad, no la volverás a tener jamás, Créeme, es la primera vez que soy tan amable con alguien.-Su sonrisa era totalmente falsa.

-Esta bien entonces…-El hombre también Sonrío, algo incómodo.-Señor… ¿Usted está seguro que no habrá problema?

-¿Acaso no confías en mí palabra? Ya te lo dije, solo estoy siendo amable.

-Gracias señor.

-Pequeño.. Ven siéntate con el, y que disfrute de esta noche, como nunca.-Soltó con una sonrisa tan amplia y que pude descifrarla, era esa sonrisa oscura que tan solo verla, me causaba escalofríos, voltio su rostro a mirarme, y se conectaron nuestras miradas, y la de el ya no era café, y ya no tenía su brillo, ahora era totalmente oscura, fría pero tenía algo…Había molestia, vergüenza.

-No quiero…-Le susurré, sintiendo el ardor en mis ojos, las lágrimas se acumulaban en ellos, y el miedo me invadía.-Por favor… No me hagas esto.

-Vamos ¡No seas tímido muñeco!- Se puso de pie, y yo detrás de él puso sus manos en mi cintura.-Disfruten de su noche.-gruño, y mi corazón se rompió.

Lo mire volviendo a su asiendo, en el mismo lugar de cuando llegamos, pero a diferencia que ahora se encontraba más lejos, su mirada puesta en mi con una sonrisa sarcástica en su rostro.

Devolví mi vista al hombre, frente a mi quién me escaneaba de arriba a bajo, mis ojos se estaban aguando por las lágrimas, ni siquiera me había tocado y ya me sentía asqueado, sucio, quería correr y salir de aquí, quería huir lejos, me quería morir.

El hombre palmeó el asiento, indicándome tomar asiento a su lado, me negué con un movimiento de cabeza y retrocedí, pero sentí la mirada de Tom sobre mi nuca, y con sumisión obedecí.

Tenía mucho miedo, si… Estaba aterrado pero tome asiento a su lado, y casi de inmediato aquel hombre puso sus manos en mi, sobre mi brazos pasando a mis piernas, y sus dedos viajando entre ellas.

-Eres una completa Hermosura…-Dijo en un Susurro, tan asqueroso, tan depravado…-Debes ser muy bueno en esto, los amantes que tienen el jefe a su lado, No son muchos, y eso es por qué es demasiado exigente con sus gustos.

Mi vista ya se encontraba nublada, y las gotas de agua rodaban por mis mejillas, pero una pequeña luz de esperanza entró en mi cabeza, recordando que llevaba con migo, aquella navaja que Tom me dio, la tenía en mi chaqueta.

Con disimulo comencé a buscar sobre mi chaqueta «No estaba» mi vista se dirigió a Tom, quién alzo la mano, la cuál sostenía esa pequeña arma, mientras me sonreía con burla.

Sentía la irá viajar por mis venas, cerré mis ojos frustrado, con aquellas manos aún recorrer mi cuerpo, de manera lenta y asquerosa.

Me rendí y convencí a mi cuerpo de nuestro cruel destino, de que Tom era un maldito hijo de puta, que tenía la razón al decirme que nunca te tuviera pizca de confianza en el.

Un gran estruendo resonó en aquel lugar, mis ojos de abrieron del temor que provocó , mi cuerpo temblaba, mis ojos salían de sus órbitas, y mi chaqueta blanca se manchaba de pequeñas gotas de sangre.

Mi mirada subió al hombre que tenía a mi lado, quién se encontraba con la cabeza recostada en el respaldar del sillón, con un gran hoyo en su frente,

Dejando ver el fatal daño que una bala en su cabeza provocó, su sangre brotaba con lentitud sobre su rostro.

Dirigí mi vista a Tom, quién se encontraba frente a mi, con su brazo inclinado sobre el tipo, y el arma homicida en su mano, Con una sonrisa en su rostro y sus ojos iluminados, por la maldad que contenía su alma.

Me levanté rápidamente, poniendo ambas manos sobre mi boca aterrado, por la imagen del sujeto frente a mi, no es que me gustará pero tampoco lo quería ver así, algunas personas a nuestros alrededor solo miraban con atención, y algunas otras ya se encontraban en lo suyo, dado a entender que esto era muy común aquí.

Las lágrimas seguían cayendo por mis mejillas, como si de cascadas se trataran, Tom bajo su arma y la regreso a su cintura, giro hacia mi y con brusquedad tomo de mi rostro.

-Esto es lo que pasa cuando tocan algo de mi propiedad el… Desde un maldito comienzo sabía que venías a mi lado, y aún así, el deseo que sintió por ti no desapareció.-Hizo una pequeña pausa.-Mis reglas siempre han sido claras, y desde hoy existe una más, Tu eres indeseable para los demás, solo yo te puedo desearte, nadie puede mirarte, de la manera en la que yo te miro, nadie puede ni atreverse a pensarte, y no lo harán, o los mataré de igual o de peor manera.

Sus palabras salieron frías y crudas, eran crueles, como si no estuviera el cuerpo de un hombre sin vida frente a el.

-L-lo.. as matado… ¡Lo mataste!.

-Si, Lo mate.-Dijo con una risa la cuál borro al ver en el estado en el que me encontraba.-¿Estás llorando? Oh no…¡¿Porqué carajos eres tan malditamente débil?! ¿Acaso no as aprendido nada? Mi mundo se trata de muerte, matas o te matan, ¡Entiéndelo de una puta vez!

Cerré mis ojos por sus gritos, no se por qué pero ya esperaba el golpe, en alguna parte de mi cuerpo, recordé a mi padre.

-Tom ya basta.-Dijo Aaron a su lado, sostenía, la mano del mafioso, Tom quería golpearme de nuevo.

-Si…. No lo entiendo.-Le susurré.-Tienes toda la razón, no puedo entender nada de lo que haces o lo que dices. ¡Y si, estoy llorando! ¡LO ESTOY HACIENDO! ¡Tengo diecisiete malditos años, carajo! ¡Nunca en mi puta vida, me había imaginado estar aquí, y presenciar tal atrocidad! – Grite asiendo una pausa, esperando que las lágrimas no me jugarán en contra.-¡Yo no soy como tu, yo no puedo ir asesinando alas personas, por simple diversión, yo no puedo destruir la vida a todo aquel que me plazca, yo no puedo ir amenazando al primero que me mire con mala cara! ¡MIERDA YO NO SOY COMO TU!

Nuestros ojos conectaron, y por primera vez en tanto tiempo, no mostraban burla, o ironía ni sarcasmo, no me expresaban nada, su rostro se mostraba serio, y las manos las mantenía en puños.

«Yo solo quiero vivir, y no solo sobrevivir»

Su mirada me comenzaba a mostrar algo en el algo que nunca e podido descifrar sin importarme mucho esa mirada me di la vuelta, y con rapidez camine alas puerta, no se en que momento empecé a correr, antes de salir del lugar, lo escuché.

-Daniel, ve por el..

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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