Mentes Criminales 21

Mentes Criminales 21

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 21

NARRADOR

Un día más en aquella gran casa, o más bien mansión, pero al mafioso le parecía un apodo muy común, asé que prefería llamarle de la manera más básico, aún lugar que jamás sentiría como su hogar.

Bill se encontraba en la habitación arreglando su ropa para visitar a su progenitor, Tom había cumplido su palabra, ahora tenía un auto esperando por el, para poder llevar al pequeño pelinegro.

Bill no quería llevar ningún tipo de arma. Confiaba ciegamente de la protección que el mayor le brindaba, así que solo tomo la navaja que le había brindado Tom para sus entrenamientos en un comienzo, y la guardo en el costado de su cintura.

Se miró por última vez en el espejo, había vuelto a recaer, la muerte de su padre le había afectado, y podía entender el punto de Tom, ¿Por qué le afectaba tanto la muerte de su padre si el le hizo sufrir gran parte de su vida? El sabía la respuesta, era algo simple, en su mente solo se encontraban los buenos momentos que vivió con el.

Su rostro estaba más pálido de lo normal, las ojeras se podían distinguir mas, sin el maquillaje, que decisión no usar al recordar que a su padre no le gustaba que lo usará, observo sus brazos, las cicatrices eran casi transparentes, ya solo quedaban algunas de ellas, por primera ves podía salir sin usar chaqueta o algo que lo cubriera.

Se miró por última vez, su tipo de ropa en colores oscuros, la camisa era simple, al igual que los pantalones, su cabello lo cubría un gorro de lana del mismo color, no tenía ganas de plancharlo o peinarlo, así era suficiente.

Salió de la habitación, y bajo por las escaleras con rapidez, Tom ya se avía ido, y el no se encontraba a gusto estando en ese lugar sin su mayor,

-¿Saldrás?- Escuchó la vos de Andreas, se giro para poder mirarlo y sonreírle … O eso intento.

Si…- Contestó, en un ligero susurro.

Irás a ver a tu padre ¿Verdad? Algo de eso me comentó Tom.- Soltó, pero tan pronto se arrepintió de sus palabras.- Lo lamento. No quería ser un imprudente.

No pasa nada, está bien.- El pelinegro asintió para calmar al mayor, Andreas le dedico una sonrisa y se acercó al chico abrazándolo por los hombros sorprendiendo a Bill por aquel acto, no pasaron muchos minutos para que el pelinegro correspondiera el abrazo.

Puedo entenderte, y créeme se cómo te sientes… Yo también perdí a mis padres, desde ese momento Tom cambio bastante cuando eso ocurrió, y aún que el no lo reconozca, yo sé que le dolió más que ha nadie…- Susurro contra el oído del pelinegro.- No tuvieron una buena relación, pero el los amaba y mucho, es por eso que se volvió tan…. Tan insensible.

El chico guardo silencio, escuchando atentamente las palabras del mayor, mientras dejaba pequeñas caricias en la espalda de este.

Lo siento mucho..- Susurro el pelinegro.

No deberías… Jhorgen y Reichel, fueron unos buenos padres, aún que nunca pudieron entendernos.- el mayor paso saliva, tratando de contener el llanto, el recordad a sus padres aún le causaba gran nostalgia, se separo lentamente del pelinegro, dándole una gran sonrisa.- Que tengas suerte, Bill.

Gracias…- Contesto en Susurro, se dieron una última mirada amistosa, Bill se giro para seguir su camino ala salida, donde Daniel lo esperaba, mirándolo con suma atención, este le sonrió con amabilidad para abrirle la puerta del auto.

Daniel subió al auto, del lado del piloto, mientras el pelinegro se sentaba asu lado, no pudo evitar observar el interior de este, podían asegurar que ese era el mismo que Tom había usado para secuestrarlo.

Dónde se encuentra…¿Mi padre?.- Pregunto el con curiosidad.

Ya Tom se encargo de todo, ordenó que se llevarán su cuerpo aún lugar decente y estable… El no quería que lo vieras en esas condiciones.

Ya… ¿Ya lo enterraron?

Si.

El menor asintió despacio con la cabeza, recostando de ella sobre la ventana, intentando no llenar su mente de esos malos momentos con su progenitor, por qué no todos fueron malos, también le quedaban los momentos donde no lo culpaba, donde no lo golpeaba, donde le decía lo especial y lo orgulloso que se sentía de el, donde no le recordaba la muerte de su madre que había sido su culpa, dónde le compraba los juguetes más caros de las tiendas, y no donde gastaba todo su dinero en alcohol, asta el punto de quedar endeudado con el mismísimo Tom Kaulitz, y el terminará siendo forma de pago.

&

El de trenzas soltó el primer golpe, su puño estampó en la mejilla de aquel hombre, quién se encontraba atado de pies y manos sobre una silla.

No podía contenerse, y soltó el segundo golpee, el tercero con mucha más fuerza, el cuarto, haciendo que la silla temblará, el quinto, con más furia, el sexto, fue el que detonó que la silla temblará por la fuerza propinada, el hombre callo de espaldas junto con la silla.

Tom sonrió satisfecho, tomándolo con sus dos manos al hombre, quién lo miraba aturdido, rendido sabiendo que no tenía escapatoria, no sé si encontraba en manos de un Kaulitz.

¿Dónde carajos se esconde la sabandija cobarde de David?.- Soltó el mafioso, mientras entendía un cigarrillo, y solo llevaba a los labios.

J-jefe…. Yo no lo sé, solo fui contratado para acabar con la vida de aquel hombre. ¡Yo no sé absolutamente nada!.

No me levantes la voz idiota.- Ordenó frunciendo el seño.- Solo hay una persona a quien se lo permito… Pero ese no es el caso ahora.- Tom sonrió de lado, mientras soltaba el humo del cigarrillo.- ¿Acaso sabes quién era el hombre a quien mataste?.- Pregunto, inclinándose ala altura del hombre.

N-no, no, yo, no.

Ese hombre era el padre de mi mocoso.- Dijo, con una sonrisa neutral en su rostro.-¿Sabes lo odioso que es escucharlo llorar? El niño era importante, y cuando se enteró de la muerte del viejo, se puso aún peor.

J-jefe… Selo J-juro que yo no sabía nada de sobre eso.- Se excuso, mientas su cuerpo temblaba, y la sangre no paraba de escurrir por sus fosas nasales.

Pero si sabías a quien te enfrentabas ¿Verdad?.- Pregunto con burla.- No me atacaste… No de forma directa… Pero dañaste al padre de mi mocoso, eso es aún peor, imbécil.- Tom saco el cigarrillo de su boca, presionando de este entre sus dedos.- Te digo una cosa, creo que lo que más me gusta de el son sus hermosos ojos color almendra, la forma que tiene para atraparme con ellos… ¿Cómo crees que me sentí cuando aquellos hermosos ojos derramaban lágrimas?

P-por favor yo.

Cállate.- El de trenzas relamido de sus labios, mientras su expresión la dejaba al aire, pensaba en algo o mejor dicho en alguien.- Si me dices en qué alcantarilla se esconde la rata de David, haré que tú muerte sea un poco menos dolosa, tan solo un poco.- Se encogió de hombros.

¡J-jefe Por favor!.

Te matare… Eso lo puedes tener por seguro, sufrirás, lo harás como nunca nadie lo ha hecho, bueno no…. Será menos de lo que le espera a David cuando lo encuentre, pero ten por seguro que tarde o temprano morirás.- Confesó, con una sonrisa en su rostro.

-¡Espere¡ ¡Se una cosa!.- El hombre grito, casi sintiendo emoción de lo único que lo podría salvar, el sabía más que nadie de las formas de tortura que Tom era capaz de hacer.- E-el mencionaba mucho aún chico, si.. era un chico..- El mafioso tenso su rostro, escuchando con atención.- ¿Bilel? ¿Billar? ¿Bille? ¿Billy? ¿Bill? Si.. ¡Era Bill!.- Y como si ese nombre fuera una bala, su expresión cambio rápidamente, borrando aquella sonrisa burlona de su cara. – El quiere a ese chico, lo deseaba con toda su alma, y planeo algo grande… Muy grande, todo para poder obtenerlo.

Mío.- Dijo en susurro, dejándose llevar por la rabia que comenzaba a recorrer todo su cuerpo.

Por qué de algo estoy seguro… El estaba haciendo de todo para poder adueñarse de el.

&

El pelinegro tomó asiento con lentitud sobre aquel pasto, se encontraba frente ala tumba de su progenitor mientras comenzaba a jugar con los dedos de sus manos, no tenía el valor de levantar la mirada y leer lo que decía aquella lápida.

Papi…- Dijo en susurro, mientras se formaba un nudo en su garganta.- N-nunca imagen que serias tu el que se iría primero…- Dijo, Soltando una risa de nostalgia de sus labios.- Una de mis peores fantasías eran cuando deseaba morir, para no recibir más tus maltratos.

Quito las lágrimas que escurrían por sus mejillas con suavidad, podía sentir la mirada de Daniel sobre su espalda, pero en ese momento a el no le importaba.

No se si debería odiarte o agradecerte por haberme entregado a Tom…- Soltó un gran suspiro.- ¿Sabes? Tom a cuidado de mi más de lo que tú lo hiciste en diecisiete años…- Su pecho le comenzaba a doler, su garganta le ardía, tomo toda la fuerza de su ser, y levantó la mirada para poder ver la lápida.- ¿Puedes mirar esto?- Sonrió con lágrimas en sus ojos que salían desbordando, mostrando las cicatrices que le quedaban en sus brazos.- Ya casi no se notan… Tom se ha encargado de dibujar estrellas sobre ellas.

Se acomodo sobre sus rodillas, y con miedo comenzó a tocar la lápida, pasando sus dedos con suavidad, sentía el material rasposo de ella.

Estoy seguro que nadie vino a verte… No tenías muchos amigos, tampoco te llevabas bien con nadie… Ni siquiera con tu propia hijo.- Soltó con una risa seca.- Puedes descansar tranquilo … Te perdono, todo lo que me insiste, lo que me decías, las muchas beses que me dañaste tanto física como mentalmente, te perdono cada uno de tus actos.- Sorbió por su nariz, y una gran sonrisa se formó en su rostro.- Tom… Es complicado, su carácter es muy fuerte, hay días en los que me recuerda a ti.

Su mirada se mantenía firme sobre el nombre de su padre, dónde el sabía que solo era eso, pero su mente le empezó a jugar una mala pasada, y comenzó alucinar que su padre se encontraba frente a el.

El hombre frente a el, era el padre que guardaba en su corazón, era el padre amoroso que lo arropaba por las noches, el padre que que no se perdía en el alcohol, aquel hombre feliz que amaba de su familia.

Todo ese amor y la protección de un padre que nunca me supiste dar por nueve años, el me lo está dando en menos de uno.- El pelinegro sonrió al poder escuchar una risa de su padre.- Si… Es gracioso, nunca imaginé que el hombre más peligroso de está ciudad se convirtió en algo tan…. Tan importante para mí.

Su padre ladeó su cabeza,

Indicándole al pelinegro que siguiera hablando más sobre su extraña relación con su comprador.

Su forma de querer es algo… Irónica, pero puedo comprenderla, puedo entenderlo por completo… El nunca ha sabido cómo querer a una persona, nunca en su vida a experimentado el sentimiento de amar con gran intensidad…- el menor dijo con una sonrisa.- El me advirtió que su amor tenía consecuencias, siempre me recuerda que el no es merecedor de mi pureza… Pero yo puedo enseñarle, estoy dispuesto a enseñarle lo que es el sentimiento de querer.

Su padre le sonrió, el entendía la situación, se levantó de su lugar, y el pelinegro imitó su acción, el menor mantenía la mirada en su progenitor.

Busque en tantas personas…. En tantos hombres, en todos ellos, siempre busque el cariño que nunca supiste darme… Y creo que por fin estoy en el lugar correcto… Puede sonar un poco ilógico, pero aquel mafioso, de mal carácter y mirada profunda, creo que es lo mejor que me ha pasado, lo único bueno que e tenido en mi vida.- El menor paso con brusquedad la mano por sus mejillas.- Gracias por todo papi, te agradezco por haber cuidado de mi, por haberme aguantado, te agradezco cada cicatriz en mi piel…. Así siempre podré recordar todo con lujos y detalles.

Bill le sonrió a su padre, sintiendo como las lágrimas escurrían de sus ojos desenfrenadas, le llenaban todas las mejillas, su nariz se encontraba tapada por la liquidez.

Su padre le correspondió la sonrisa, mientras poco a poco su imagen se iba desvaneciendo, volviéndose cada ves menos visible, asta el punto de desaparecer por completo.

¡BIIIL!.-El grito desesperado del castaño lo hizo voltear de inmediato, sacándolo de sus ensoñación, arrugó las cejas, observando como Daniel corría en su dirección desesperadamente.

Un gran estruendo le hizo dar un pequeño salto, casi de inmediato vio el cuerpo del castaño desplomarse en el piso, llevo su manos en su boca, observando como la sangre escurría desenfrenada por la cabeza de ”aniel.

Levantó su mirado y pudo ver cómo los demás hombres también Caín muertos sobre el asfalto, giro rápidamente su cabeza en busca del agresor, encontrándose con cinco hombres todos armados.

Por instinto comenzó a correr hacia el auto, que era blindado, así que sería imposible ser atacado por balas si se encontraba dentro de este.

Por los pasos desesperados y el movimiento de las armas se dio cuenta que empezaron a seguirlo, comenzó ha correr con más rapidez, con una pisca de esperanza que invadía su cuerpo, cuando sus manos pudieron tocar el auto, pero esas esperanzas rápidamente se esfumaron al ver qué se encontraba asegurada, y el único que tenía las llaves era Daniel.

No se te ocurra mover precioso, no quieres tener el mismo destino que tú compañero.- Escuchó una vos ha sus espaldas, y se giro con lentitud para observar al tipo que se quedó estático frente a el, le estaba apuntado con una larga y poderosa arma, el miedo comenzó a invadirlo, su pecho subía y bajaba, con gran velocidad, y en un choque de adrenalina tomo con rapidez el pico de aquel arma y con toda su fuerza patio los testículos, del tipo, que se encogió por el dolor, aprovecho aquello para dar un giro por su espalda presionando la arma en su cuello, dejándolo con dificultad para respirar.

Con su otra mano libre tomo la navaja que se encontraba en su cintura, y con rapidez dio varias puñaladas en el cuello del hombre, Comenzó a contar los segundos, para poder estar seguro que este ya estaba completamente muerto.

Paso su mano desesperadamente por su cuello, mientras dejaba caer lentamente el cuerpo del hombre al suelo, levantó la mirada para observar como dos tipos corrían hacia el, ya no tenía más tiempo para defenderse, lo habían acorralado contra el auto, tomaron de sus dos brazos, poniéndolos detrás de su espalda, obligándolo a soltar la navaja.

David había dicho que era un pequeño muy débil.- Gruño uno de los hombres.- El idiota se equivocó, de nuevo… Al parecer Tom te entreno bastante bien.

Púdrete idiota.-Escupió el menor, tratando de soltarse.

Créeme, si David no te quisiera vivo, ya tendrías más de cinco tiros por todo tu cuerpo, mocoso insolente.

El que los tendrá, y no serán tiros serás tu, maldito imbécil.

Los hombres gruñeron molestos, tomaron al menor por los hombros con brusquedad, obligándolo a caminar hacia las camionetas blindadas, que los esperaba.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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