
Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 34
NARRADOR
-¿Cómo te sientes hoy?.- Pregunto el menor con una sonrisa, mientras dejaba un vaso de agua y una píldora en sus manos.
Tom endureció su rostro, pero no sé negó a tomar la pildora, ya más de una vez tubo discusiones con Bill por no querer seguir con el tratamiento, llevo la pastilla a la boca, tras de ella colocando el baso con agua en sus labios.
–Estoy bien.- Respondió, cuando ya la pildora había pasado por su garganta, se encontraba con el rostro neutral, sin mostrarle ninguna expresión.
El menor fingio una sonrisa tranquila, sin querer mostrar el dolor de aquellas acciones y palabras desinteresadas le causaban, ya llevaba días actuando de esa manera, exactamente dos después de que despertara, se comenzó a comportar de una manera tan indiferente, que le comenzaba a doler.
–¿Jhona está en casa? Tengo que salir.- Soltó el de trenzas de repente, levantándose y caminando hacia su armario.
–Ehh N-no… Jhona aún no vuelve.- Respondió el pelinegro.
–Avísame cuando ya esté aquí.-
–¿Saldrás? Pero Tom, aún no estas totalmente recuperado.
–Y, no me importaba, es un asunto importante.
–Nada es más importante que tú salud, Tom, por favor se consiente, aún no puedes andar por ahí, en las calles peleando con nadie, sigues herido.- Tom cerro sus ojos con frustración, mientras soltaba un suspiro.- Te vas a quedar quieras o no ¿Está claro? Aún no estas en estado de salir a las calles.
-¡CALLATE! ¡NO ES TU MALDITO ASUNTO! .- El grito furioso del mayor le hizo dar un pequeño salto, retrocediendo un par de pasos.
Los ojos del menor encontraron los de Tom, llenos de ira, de enojo, pero algo en ellos eran diferentes, parecían estar obligados a mostrar esas emociones.
Parpadeo Miles de veces, negándose a llorar, claro…. Lo haría, pero no frente a Tom.
–No sete ocurra intrometerte niño, no trates de fingir que te importo, por qué se muy bien que no lo haces, con esos estúpidos ojos llenos de lágrimas falsas, simplemente finjes, siempre es así.- Escupió.
El menor arruguo su rostro, dolido ante esas palabras, indignado.
–Te estás quivocando, me importas, Tom… Me importas demasiado, trato de demostrártelo en cada una de mis acciones, pero párese que nada para ti es suficiente.
El mayor camino hacia el en forma amenazante, provocando que este retrocediera chocando brutalmente contra la puerta, colocando sus manos por en sima de su cabeza, acorralandolo por completo.
–¿Por qué?…. ¿Por qué te importo Bill?.- Soltó con repugnancia.
–Por que me gustas Tom… Por qué te quiero, te quiero como nunca logré querer a nadie, y por eso me preocupa todo lo que hagas, tus movimientos, cada una de tus heridas, me preocupas.- Sus palabras del menor salieron con rapidez, sin pensar en lo que estaba haciendo o provocando.
Tom bajo su mirada hacia sus rosados labios del menor, lamiendo los suyos con deseo, acercó su rostro despacio, rozando sus narices, jugando entre estás, sus respiraciónes profundas.
-¿Me quieres? Mocoso… ¿Enserio me quieres?
–Uhum…- Asintio, cerrando sus ojos, disfrutando de esa sensación.- Te quiero…..
-¿En qué sentido?.- Preguntó.
–En Todos los que existan.- Respondió con rapidez, sin dudarlo.
–Entonces que se jodan todos.-Fueron sus últimas palabras, para atacar los labios del menor, envolviendolos entre los suyos, saboriandolos, lamiendolos, mordiendolos.
Sus manos bajaron a su cintura del chico, quien ya había enrollado sus manos alrededor de su cuello, la corriente eléctrica de sus cuerpos explotó, las chispas salían por todos lados, el deseo y la luguria desbordaba por sus cuerpos.
Las sensaciónes que hace mucho tiempo ninguno de los sentía, todo los golpeó de golpe de pronto, todo fue tan fuerte que en cuestión de segundos Tom ya tenía una muy despierta ereccion apretando en sus pantalones.
Un gemido ahogado salió de los labios de Bill, lo que hizo excitar más al mayor, nunca le había gustado que hicieran eso, pero el…. Con el todo era diferente, con el le resultaba totalmente excitante.
Separaron sus rostros un poco, sin dejar de sentir sus respiraciónes acaloradas, sus miradas conectadas, una, transmitiendo todo el amor que podía caber en una persona y la otra, negándose a aceptarlo.
–¿Estás seguro?…..- Pregunto el mayor, no quería tomarlo sin su aprobación, y era extraño, normalmente le importaba un carajo la opinión de la persona que metía a su cama. – No hare nada que tú no quieras mocoso.- Susurro contra sus labios, acariciando sus caderas con sus grandes manos, tomando toda la carne posible entre estás.
–Estoy seguro…. Tom, si quiero, contigo…. Quiero ser tuyo.-Respondio, y no mentia, solo a él seria capaz de entregarse, solo el podía tocar su cuerpo, con el podía dejar de lado sus traumas, solo con el podía olvidar que una vez un maldito italiano lo toco de forma asquerosa y repugnantes, pero Tom no era de esa manera, Tom le brindaba la protección y estabilidad que el necesitaba, el lo necesitaba.
El mayor asintio, sin pensarlo dos veces, hundió su cabeza en el cuello del chico, besando, saboriando de este con delicadeza, deleitando sus oídos con sus pequeños suspiros, que este soltaba.
Las manos del menor se aferraron a sus hombros, apretando de estos, mientras el también mordió levemente el óbulo de su oreja.
–Trataré de ser suave, pequeño…. No quiero lastimarte.- Soltó en un susurro, fuera de si mimo, sin tener control de sus palabras.
Tom atacó nuevamente sus labios del chico, profundizando, sintiendo los gemidos ahogados, sus manos apretaban cada vez más de sus caderas, al igual que todo, era como un rompecabezas que de alguna manera nacieron para conectarse y completarse, de alguna manera tenían que aprender a vivir para completar al otro.
El de trenzas los guío, provocando que el cuerpo del chico cayera delicadamente sobre el colchón, callendo el encima, claro sin aportar todo su peso.
–Dime si algo te duele o te molesta…..
Tom se coloco de pie, para poder quitarse los pantalones, el igual que su camiseta, dejando a la vista, algunas heridas, unas más grandes que otras, más profundas, pero solo había una que le llenaba totalmente de culpa, la que aún estába cubierta por una venda.
El menor se apoyo sobre sus codos para observar mejor, los ojos almendra del chico bajaron hacia el gran bulto frente a él, en el cual la excitación se podía notar a la distancia, su cuerpo aperlado por el sudor que comenzaba a brotar de el.
Una sonrisa se formó en los labios del mayor, el observar el rostro anonadado del chico, se inclino un poco, hasta quedar a solo centímetros.
-¿Por qué esa expresión, muñeco? Deja de fingir y actuar como si nunca antes me hubieras visto desnudo, especial mente exitado.
El chico trago duro, sin saber que decir o como actuar, mentiría si dijera que en lo más profundo de el no sentía miedo, pero este rápidamente se esfumó al recordar que estaba con el hombre que estubo apunto de dar su vida por el.
Tom sonrió satisfecho, sabiendo que logro su cometido, los nervios del menor se podian notar a distancia.
–Acuéstate.- Ordenó, siendo rápidamente obedecido.- ¿Recuerdas la platica que tuvimos hace tiempo? Lo de las estrellas y todo eso, bueno….. Al parecer contigo me vuelvo algún tipo de poeta.- Soltó una pequeña risa, pasándose en medio de las piernas del menor, abriendo estás con sus manos.- ahora éstoy dispuesto a apagar el brillo de la estrellas para poder dártelo a ti, y creeme, te haré conocerlas hasta que te amemorises asta sus ocultos ángulos.
El cuerpo del menor se estremeció al escucharlo, más aún cuando sintio su pantalón y ropa interior siendo bajados lentamente por sus piernas, hasta llegar a sus tobillos, dónde Tom se encargo de sacarlos completamente, dejando a la vista su más que duro miembro.
–Eres precioso muñeco, pero ahora necesito tus piernas en mis hombros…. Rápido.- El pelinegro no entendía, pero obedeció sin protestar, hasta reaccionar y soltar un gran gemido al sentir la boca del de trenzas en su entrada, paseando su lengua, penetrando con ella, dejando totalmente húmeda esa zona, el menor abrió mas sus piernas dejando todo el acceso posible, encorvado la espalda retorciéndose en placer,
Las manos del menor se aferraban a las sábanas, su miembro crecía cada vez más y el glande brillaba por las gotas del pre-semen.
Los gemidos y jadeos invadieron la habitación, ambos agradeciendo que Jhona no estaba en casa, ambos agradeciendo plenamente aquella discusión.
-¡T-tom!.- Gimió con fuerza, al momento que esté comenzó a lamer uno de sus dedos, colocándolo en su entrada para penetrar despacio, empezando a complacerlo de todas las maneras posibles.
-¿Te gusta mocoso? Dime con claridad que te gusta ser follado por mi lengua y mis dedos.- Soltó, olvidándose por completo de la delicadeza con la que se supone que lo iba a tratar. – Anda, dímelo…..
–Ahhh..mm.- Gimió.- Me gusta…- Susurro en tres jadeos.
Tom asintio, no muy satisfecho y bajo la cabeza, volviendo a su trabajo, introduciendo otro dedo más, lubricado con más saliva, asiendo tijeras dentro de el, estimulando y preparando la zona para que algo más grande y duro pueda pasar sin lastimar al menor.
Subió una de sus cejas, observando el líquido comenzando a escurrir de su erección del menor, lo tomo con su mano libre comenzando a dar suaves masajes de arriba abajo sobre este, introduciendo ya el cuarto dedo dentro de el, viendo su cara de placer y sus gemidos ahogados, sintiendo el miembro del menor vibrando en su mano dando a entender que ya estaba apunto de explotar, sonrió orgullo, sabiendo que el era el causante de tanto placer.
–Ya estás demasiado preparado.- Confesó.
–Entonces ya hazlo….- Pidió.
–Aún no estoy muy seguro si cogerme aún mocoso de diecisiete años sea legal.- Solto en forma de broma, recibiendo una mala mirada.
-¿Y desde cuándo haces algo que sea legal?
–Me gusta tu argumento.- Felicito, con una sonrisa, para subirse nuevamente por encima del joven, quien bajo la atenta mirada del mayor se quitó la camiseta con lentitud y un poco de seducción, dejando a la vista su torso blanco y suave, la hermosa estrella decorando su pelvis, y sus pesones rosados.
Tom no dudo en comenzar a besar esa estrella, delineando de esta con su lengua, comenzando a subir dejando pequeñas mordidas en su abdomen asta llegar a sus pezones, succionando de ellos dejando marcas rojar alrededor de estos, provocando gemidos del chico.
Subió dejando un camino de besos asta su cuello y llegando una ves más a sus labios del chico, quien lo recibió con gusto y deseo..
Sus cuerpos ya están un poco pegajosos por la humedad del sudor, pero aún así no podían evitar tocarse más allá.
–Entraré…- Dijo afirmando, para recibir un asentamiento de aprobación.
Tom se levantó un poco para poder quitarse la última prenda que lo cubría, dejando completamente a la vista su gran extensión, la cual en la punta ya chorriaba gotas de pre-semen.
Abrió las piernas del chico, colocándose entre ellas, dejando que se enrrollaran en su cintura, acomodo su pene en la entrada del chico, y subió su mirada para poder observar el del menor.
–Te dolerá un poco….- Informo, y con suavidad comenzó a penetrar lentamente el interir del chico, observando como este arrugaba su rostro y su cuerpo se comenzaba a tensar.
Se inclino hacia el, besando su mejilla y mandíbula, tomando fuertemente su mano, intentando esparcir el dolor hasta que su cuerpo se fuera acostumbrado, el sudor de sus cuerpos les resultaba un poco mas excitante.
–Ahhhhhh…- Escucho un gemido.
–¿Aún te duele?….- Pregunto.
–Si …. Un poco es algo incómodo.
–No pasa nada, esperaré….- Respondió, comenzando a dejar pequeños besos por todo su rostro, sorprendiendose a el mismo por aquel acto tan “cursi”.
Algunos segundos pasaron, ambos seguían en la misma posición, Tom ignorando las burlas de su subconsciente, para seguir besando el rostro y labios del chico.
–Hazlo…. Muevete.-Solto entre jadeos el menor.
Tom asintio y con lentitud comenzó a embestirlo, de manera suave y delicada, como si de un diamante se tratara, algo tan valioso que no se atrevía a quebrar.
Los suspiros y jadeos por parte de ambos inundaron la habitación, Tom unió sus frentes, sudorosas y brillosas, el leve contacto de sus narices y el rose de sus labios les asían delirar.
Sus manos seguían unidas igual que sus dedos entrelazados, hundiéndose y perdiéndose entre las sábanas.
–Más rápido….- Pidió.
Y Tom no se negó a complacerlo en aquella petición, comenzando a hundirse un poco más profundo y con más fuerza en el interior del chico.
–Mierda….- Gruño, intentando controlar la velocidad y brusquedad de sus embestidas.
–Tom….Más rápido.
Y toda la cordura, toda aquella delicadeza que tanto había nombrado, todo aquello se perdió en el instante que sus ojos se encontraron entre toda aquella luminosidad, transmitiendo el deceso.
Las embestidas se volvieron más rápidas, el menor arqueo su espalda ante la fuente de placer que invadió su cuerpo, cerrando sus ojos, sintiendose seguro, disfrutando completamente de tener al de trenzas dentro de el.
Los gemidos de ambos resonaban, aún más cuando Tom se negaba a salir de aquellos sonidos que aún que un poco vergonzosos le parecian.
Las embestidas tenían más rudeza, cada vez eran más profundas, que le hacían perder la cabeza al menor, podía ver las estrellas, observar el brillo de estás, asta su más oculto ángulo.
–Eres tan…..- Soltó el mayor entre jadeos, con más placer en la cabeza que razón.- Tan precioso, tan mío…….
–Tuyo….- Susurro el menor entre gemidos.
Tom gruño con fuerza, excitado y satisfecho con aquella respuesta, sabiendo que era totalmente cierto, era suyo….. Bill era suyo desde la primera mirada, el roce, desde el primer suspiro… Solo suyo.
Se movió con mucha más rapidez con mucha más profundidad y con el miembro del menor entre sus cuerpos estimulandose con cada movimiento, así que no necesitó atención no aún, Tom quería llegar a ese punto donde el menor gimiera como nunca, dónde su nombre resaltará en la paredes, intentando complacerlo como nunca antes lo había hecho con nadie.
Un suspiro salió de sus labios, y sin dejar de embestirlo, volvió a unir sus bocas, está ves en un beso más desenfrenado más lujurioso, más hambriento, aclamando llegar al tan deseado orgasmo.
-¡Ahí!.- Gimió con fuerza, interrumpiendo el beso, dandole la señal a su mayor de que tocó su objetivo.
-¿Ahí, Cariño?.- Pregunto, perdido en el placer y los nuevos sentimientos.
La mente del menor quedo en blanco al escuchar el nuevo apodo, pero rápidamente se esfumó al sentir como las estocadas se salian de control, generando más excitación.
–¡Oh sí, Tomy ahí!.
El mayor se volvió loco al escuchar su nombre siendo proclamado de esa manera, siguió con mucha más fuerza, saliendo y entrando, deleitándose con el sonido de sus gemidos, del choque de sus pieles y la sensación de un buen sexo.
El chico arqueo su espalda, dejando saber la electricidad que le golpeó, hasta llegar en su vientre bajo, las ganas de correrse lo invadieron, cerro sus ojos, sus jadeos desesperados, mientras arañaba fuertemente la espalda del mayor.
–No te contengas ….. Hazlo, correte con Migo aún dentro, yo también lo haré.- Ordenó.
Esas fueron las palabras que detonaron todo, el mayor tomo el pene del chico comenzando a masturbarlo con rapidez, al ritmo de sus penetraciones, en cuestión de segundos, el chico soltó fuertes gemidos, siendo protagonista el nombre del mayor, su líquido pre-seminal comenzó a escurrir por la mano de Tom, asta que ya no pudo contenerse más y estallo manchando de su esencia el abdomen del de trenzas y parte del suyo, contrallendo su entrada, apretando con más fuerza el miembro del mayor, que solo al sentir su miembro más apretado entre las paredes del chico, solo tubo que dar tres penetraciones más para liberarse dentro de el, disfrutando plenamente de aquella sensación.
El semen del mayor comenzó a bajar por los muslos brillosos del chico, quien respiraba desesperadamente, su pecho subía y bajaba de forma inquieta, mientras sentía como Tom besaba lentamente su cuello.
–Precioso…. – Bajo asa su pecho.- Mío.- Siguió asta su abdomen.- Mi mocoso.- Soltó con una sonrisa, lamiendo los rastro de semen del menor.- Eres mi muñeco precioso.- Y se bajó lentamente del cuerpo del menor.
Se paseo por la habitación, buscado algo para limpiar el desastre en medio de las piernas del chico, y cundo logro obtenerlo se dirigió hasta este para pasárselo lentamente por sus muslos, su entrada, el resto de su abdomen, las piernas, dónde chorreaban algunas gotitas.
-Tom.- Lo llamo.
–¿Qué quieres?..
-Te quiero.
–Duerme mocoso.- Respondió con una sonrisa.
Continúa…
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