My bad boy 24

«My bad boy» Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 24

By: Tom

Me desperté con un horrible dolor en todo mi cuerpo, y con unas enormes ganas de ir a orinar, pero al querer levantarme para ir al baño sentí un brazo por debajo del mío aferrándose a mi espalda y un cálido aliento chocar contra mi nuca me gire despacio topándome con el cuerpo de Bill acurrucado a mis espaldas profundamente dormido.

Me sorprendió un poco al notar que su cercanía no me era nada molesto o incómodo, de hecho me gustaba sentir su cuerpo dando calor al mío.

Me levanté despacio de la cama para no despertarlo y camine al baño para hacer mis necesidades después de acabar salí tomando mi celular sobre la cómoda, eran la diez quince de la mañana aún era muy temprano para mí, observé a Bill que ahora se encontraba durmiendo boca arriba con la sábana cubriendo la parte baja de su cuerpo dejando a la vista su torso desnudo, su rostro totalmente relajado y su cabello alborotado esparcido por la almohada.

Me volví a recostar a su lado admirando su rostro sin ningún tipo de imperfecciones, su cuerpo ligeramente marcado, me fijé en el tatuaje que cubría gran parte de su costado izquierdo, sonreí ladino acariciando de este suavemente delineado con las llamas de mis dedos podía sentir como su cuerpo se estremecía por mi tacto, fui subiendo asta llegar a su clavícula acariciando los huesos que sobresalían.

Lo mire detenidamente sentía unas ganas bestiales de morder esa zona en particular, una sonrisa con picardía se formó en mi rostro y relami mis labios.

Me posicione encima de el sin poner todo mi peso y comencé a besar suavemente su clavícula y parte de su cuello mordiendo de este con algo de fuerza.

—Hmm.—Escuché como soltó un gemido estando aún dormido, sonreí fascinado y comencé a chupar su cuello dejando marcar rojas en mi camino.

El comenzó a abrir sus lindos ojos almendra mirándome confundido.

—¿Qué haces?.— Me pregunto con voz adormilada, lo que me hizo sonreír.

—¿Tu que crees?.— Respondí coqueto para después devorar sus labios antes de que dijera algo, nos separamos cuando nuestros pulmones pidieron por aire no sin antes morder su labio.

—¿Cómo amaneciste?.— Pregunto, acunando mi rostro entre sus manos con mucha ternura sin dejar de sonreír.

—Excitado…. Hambriento de tu cuerpo.— Solté restregando mi miembro erecto contra el suyo, atacando una vez más su cuello.

Sus piernas se enredaron en mi cintura y sus brazos en mi cuello yo tome con ambas manos sus nalgas moviendo mi cuerpo frotando nuestros miembros, comencé a dejar un camino de besos húmedos por todo su cuello hasta bajar a su pecho y apoderarme de uno de sus pezones.

—Ahaah Tom…— Soltó un gemido agudo y excitante haciendo que mi cuerpo se calentará aún más.

—Así que eres sensible aquí.— Me burle, lamiendo su pezón hasta ponerlo duro.

—Ahaah…. Mhha Tom…. M—me vendré rápido si me sigues chupando…así.— Dijo entre gemidos acariciando mi nuca jalando mis trenzas.

Me separe de su pecho cambiando de posición acostandolo de costado frente a mi con una de sus piernas sobre las mia, y sus manos recorriendo mi torso de arriba a abajo, nos fundimos en un hambriento beso era lente pero lo volvía más excitante y salvaje podía hacerme adicto a su beca, besaba increíble la suavidad de sus labios, y el dulce sabor de su saliva ma hacían en enloquecer, querer más de el, quererlo solo para mí.

Mi mano acaricio su espalda hasta bajar a su culo estrujandolo con ella, el jadeo sobre mis labios, enterrando sus finas uñas en mi pecho, nos volvimos a separar por la falta de aire y el se subió encima de mi, colocando sus piernas en cada extremo de mi cintura y sus trasero sobre mi miembro, podía ver qué sus ojos estaban llenos de deseo y lujuria que me hizo sonreír.

—¿Mi muñeco quiere dominar hoy?.— Pregunté, acariciando su culo.

El solo se mordió el labio inferior asintiendo con la cabeza para volver a besarme con gran salvajismo siendo el dominante en el beso, me deje llevar por sus besos, por sus caricias, mi mente se nublo por el placer que me comenzó a dar al mover sus caderas de arriba a bajo sobre mi miembro machacando con cada movimiento.

Fue bajando sus besos de mi boca a mi cuello bajando por mi pecho lamiendo de el asta mi abdomen parando justa arriba de pelvis mordiendo esa zona haciéndome sentir espasmos de placer, levantó la mirada para conectar con la mía y una gran sonrisa adornaba su rostro mientras seguía bajando comenzó a acariciar mis boxer que marcaban mi erección y comenzó a lemerlo por encima de la tela dejando pequeños besos.

—¿Quieres chuparlo bebe?.— Le pregunté acariciando sus hombros.

—Si…. Si quiero.— Dijo con algo de vergüenza lo que me ponía aún más.

—Hazlo nene, déjame sentir la magia de tu boquita.— Pedi impaciente de sentir la calidez de su boca.

Sonrió gustoso y comenzó a sacar mis boxers y sin esperar más introdujo gran parte de mi longitud en su boca, pude sentir el final de su garganta por ese acto tan desesperado.

—Nghm, uff bebé te vas a hogar, más despacio.— Dije entre gemidos por lo bien que se sentía su boca.

Comenzó a chupar y lamer con más calma pasando el arete de su lengua por mi glande y con una mano acariciando lo que no entraba, nuestras miradas se volvieron a encontrar el seguía chupando más lento disfrutando del sabor de mi pre—semen sin despegar la mirada de la mía.

Tome su cabello haciendolo un puño en mi mano mientras cerraba mis ojos dejándome llevar por la increíble sensación que me estaba dando.

—Mierda Bill. En serio que haces magia, cariño.— Gruñi excitado.

Cuando sentí que estaba apunto de llegar al orgasmo tome con más fuerza su cabello y comencé a embestir su boca hasta que me corri dentro de esta, Bill sin dudarlo se lo trago todo lamiendo lo sobrante con su lengua, mi respiración era agitada enserio este niñato me llevaba al éxtasis.

La mejor mamada de mi vida.— Dije después de controlar mi respiración haciendolo sonreír, comenzó a subir a gatas para estar encima de mi y besar mi cuello sentándose una vez más en mi pene, comenzando a mover su cadera en círculos lentos sobre este poniéndolo duro de vuelta.

—Mmm… Me vas a matar bebé.— Solté gruñendo, y el se sacó sus boxers acercándose hasta mi oído para susurrar.

—Ahora haz lo que quieras conmigo Tom.— Susurro dejado una pequeña mordida en mi lóbulo

—No debiste de haber dicho eso nene.— Dije Sonriente.

Volví a cambiar la posición dejándolo ahora en cuatro frente a mi, separe con ambas manos sus redondeadas y blanquecinas nalgas y el morbo que sentí al mirar su rosada entrada fue más grande que yo que sin pensarlo compense a chuparlo haciendo que el soltará un gemido ronco.

—Ahaah… Tom no….Mhha, N—no hagas… Eso.— Dijo cortado por los gemidos.

—Pero si te encanta bebé.— Dije, sin dejar de lamer su entrada.

—E—es….. Sucio.. ahh.— Jadeo.

—Te puedo asegurar que sabe increíble.— Solté gustoso, seguí succionando esa parte metiendo mi lengua dilatando cada vez más.

—Ahaah…. T—tom… Mhha…Tom…. Ahaah.— Gemía mi nombre con más fuerza excitándome aún más, valiendome un carajo si los vecinos escuchaban me encantaba escuchar mi nombre salir de sus labios, me encantaba saber que yo era el único que lo llenaba de placer y hacerlo retorcer por los orgasmos, comencé a penetrarlo más con mi lengua y el se volvía un descontrol de gemidos.

Cuando ví que estaba lo suficientemente lubricado, lo coloque en la orilla de la cama conmigo parado tras de el, guíe mi miembro hasta su entrada y lo fui metiendo despacio, el soltó un jadeo al sentir como mi miembro se deslizaba dentro de el asta meterlo por completo, gruñi al sentir lo estrechas de sus paredes apretando mi pene.

Me quedé quieto para que su cuerpo se acostumbrara y comencé a dejar marcas rojizas por toda su espalda y cuello, después de un rato el comenzó a mover sus caderas en señal de que ya me podía mover, lo empecé a hacer lento sacándole pequeños suspiros de sus labios, luego de unos minutos las embestidas comenzaron a aumentar de velocidad.

—Ahaah… Ahaam… Dios Tom…. Se siente tan bien….— Dijo con gemidos ahogados.

—¡Mierda Bill! Estás demasiado apretado…. Nghh, se siente increíble.— Mi mente se nublo por la exitacion, solo podía sentir lo apretado y caliente que estaba su interior, sentía que con cada embestida me correría sin poder evitarlo.

—Mhha…. Tom, más…. Más fuerte… Ahha… Más por favor… Tom…— Pidió recostando su pecho sobre la almohada y alzando su trasero dando pase a una penetración más profunda con embestidas más salvajes, tenía mis dos manos sujetando su cadera moviendolo al ritmo de cada penetracion haciendo sonidos sonoros que chocaban contras las paredes de la habitación.— T—tom…. Ahha… Lo haces increíble….

—¿Tanto te gusta cariño?.— Apenas pude formular palabras entre los jadeos, sabía que estábamos envueltos en un gran placer que solo podíamos balbucear palabras cortadas.

—Me… me encanta….. Tom… Eres tan grande….Ahhh… Dios se siente… Increíble..— Dijo totalmente segado por el momento, yo sonreí más que satisfecho y halagado al escuchar sus gemidos que eran música para mis oídos.— ¡Me corro Tom¡.— Grito apunto de llegar a su orgasmo, aumente las embestidas haciendo chocar con más fuerza mi pelvis contra su tracero.— Ahhh…. Mhha… Tom….Tom… Ahha.— Siguiente gritando mi nombre hasta que su esencia quedó esparcida por toda la sábana, yo di unas cuantas embestidas más asta que me corri en su interior, Sali con cuidado de el y me recosté a su lado.

—Eso estuvo delicioso. ¿Verdad?.— Pregunté cuando pude regular mi respiración, el se acercó hasta a mi acariciando mi torso perlado por el sudor.

—Si, fue increíble.— Dijo dedicándome una hermosa sonrisa, momento que aproveche para dejar un pequeño beso sobre su labios.

—Ve a bañarte.— Dije levantándome y me puse solo los boxer, el me obedeció y camino al baño totalmente desnudo.

Pasaron unos cuarenta minutos hasta que Bill salió de la habitación ya vestido, yo estaba en la cocina recargado en la mesa tomando un café viendo como se peinaba su largo cabello con los dedos de la mano.

—Ya…. Tengo que irme.— Dijo apuntando la puerta con la mirada.

—Okey.— Solté neutral sin prestarle mucha atención, no le iba a tomar importancia a las situaciones con Bill después del sexo.

—Chau.— Se despidió soltando un gran suspiro y saliendo del departamento.

Trone mi lengua dándome igual y termine de hacer mi desayuno, hoy tenía que hacer muchas cosas una de ellas era ir por mi moto al taller que después del accidente con Bill se había quedado retenida por reparación.

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By: Bill

Salí del departamento de Tom y comencé a caminar rumbo a mi casa. Bueno por lo menos esta vez no fue tan grosero, miles de pensamientos y dudas daban vueltas por mi cabeza una y otra vez sin parar, su actitud que tubo ayer me dejó totalmente confundido y aún más la que tuvo hoy totalmente distintas.

No sé que carajos hacer con todo lo que está pasando, todo es tán nuevo y confuso para mí, me frustraba mucho que el ni siquiera se diera cuenta por ser un egoísta prepotente.

Por estar tan perdido en mis pensamientos no me di cuanta que ya había llegado hasta la puerta de mi casa, al entrar a esta tanto Cassie como Andreas me dieron una mirada asesina, tragué salida al saber la razón.

—¡¿Se puede saber dónde mierdas estabas?!.— Grito Andreas enojado.

“Mierda se me olvidó por completo avisarles… Piensa Bill, Piensa”.

—Me quedé a dormir en casa de Gustav, estaba muy oscuro y preferí quedarme con el.— Menti.

—¿Seguro Bill? Por favor dinos que no estabas con… El.— Pregunto Cassie, no muy convencida.

Suspire cansada por la actitud de ambos, está bien que me ayudarán en esta situación pero tampoco tenía que estar tan pendientes de que si estoy con el o no.

—No Cassie, no he visto a la bestia desde la última vez.— Solté enojado.

—¿Y por que no avisaste que te ibas a quedar con Gustav?.— Pregunto Andreas cruzándose de brazos, Rode los ojos arto.

—Se me olvidó, Andy.— Dije poniendo una sonrisa falsa, el asintio con la cabeza y se acercó poniendo una mano sobre mi hombro.

—Está bien hermanito te creo, bueno iré a comprar unas cosas vuelvo enseguida.— Dijo, yo forcé más mi sonrisa asintiendo hasta que salió por la puerta.

Me saque la chaqueta y la puse sobre el sillon, camine a la cocina por un vaso de agua, todo bajo la atenta mirada de Cassie que solo observaba con el ceño fruncido.

—A mi no me engañas Bill, tu no estuviste a noche con Gustav. ¿O me equivoco?.— Soltó haciendo que parara en seco rodando los ojos.

—¿Por qué mentiría?.— Dije Mientras servía el vaso con agua respirador hondo para no perder la paciencia.

—Porque te conozco, y se cundo mientes.— Soltó acabando con mi paciencia.

—¡TU NO SABES NADA JODER!.— Grite arto de su estupido interrogatorio.

—¡No me grites William, sabes perfectamente que es verdad!.— Grito también.

—¿Y que si es verdad? ¿He? ¡¿Qué carajos te importa?!.— Grite.

—¡Tu solo te estás haciendo daño al estar con el Bill! ¿Qué no te das cuenta?.— Dijo al borde de las lágrimas.

—¡Ese es mi problema, hazte cargo de tu estúpida vida y deja de querer meterte en la mía!.— Grite encarandola había perdido por completo los estribos.

—¡Yo solo te cuido por que te quiero!.— Dijo ya con lágrimas cayendo por sus mejillas, yo solo solté una risa seca por ser tan hipócrita en ese momento, me acerque más a ella tomándola por los hombros con fuerza.

—¿Acaso me querías cuando me engañaste con Alan?.— Solté con burla viendo como sus ojos se habrían al punto de casi salir de sus órbitas.— Dime Cass, ¿Acaso me cuidaste cuando te revolcaste con el como toda una put….—No pude terminar de decir ya que me había girado la cara de una bofetada que resonó por toda la casa.

—No vuelvas a decir esa mierda Bill, sabes que me arrepiento y te pedí perdón.— Dijo rompiendo a llorar.

—Pudrete Cassie.— Escupí con coraje y la empuje del hombro para salir de la cocina, al llegar a las escaleras escuché como soltaba sollozos eso no me importo la deje sola llorando y me dirigí a mi habitación serrando la puerta con llave.

Vi como mi habitación era un total desorden, me incline para levantar la foto de mi madre que se encontraba en el piso tirada, sonreí al verla tan feliz y saber que su felicidad era yo, la volví a poner sobre la cómoda, puse algo de música y comencé a acomodar mi habitación para distraerme de todo lo sucedido con Cassie.

Después de un largo rato de acomodar y desempacar algunas cajas que no había sacado desde que nos mudamos por fin había acabado, mire toda mi habitación y mi closet con toda mi ropa bien acomodada y doblada que me hizo sonreír satisfecho, abrí las ventanas para que entrara la luz del sol y me tire en mi cama viendo las redes sociales.

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By: Tom

Me encontraba ya en el taller de motos admirando el gran trabajo que le habían hecho además de arreglar los daños también cambiaron la pintura aún color rojo brillante que me encantaba.

—Tambien le hicimos unas mejores al motor y cambiamos los rines dorados a rojo para combinar con la pintura.— Explico el mecánico a mi lado.

—Me la has dejado como nueva. En serio te luciste hermano.— Dije contento por el trabajo.

—Es mi trabajo viejo.— Respondió sonriendo con la cabeza alta, le entregue la plata por el trabajo y me fui a mi departamento estrenando los nuevos rines.

Pude sentir las mejoras a dar los cambios y la forma de como derrapaba a gran velocidad y me hacía feliz está sensación de adrenalina me hacía sentir completo.

Llegué a mi departamento y entre a el para preparar la comida que Samy la sobrina de Georg me pidió que llevará para su picnic de su escuela, el sonido de un celular me saco de mis pensamientos, sabía que no era el mío ya que este lo tenía en el bolsillo de mi pantalón, suspire y dejé los Topper con la comida sobre la mesa listos, camine hacia mi habitación y me dirigí al baño que era de dónde provenia el sonido.

Tome el móvil y ví que era una llamada y en la pantalla mostraba el nombre de ¡¿Black?!, frunci el ceño totalmente molesto. ¿El imbécil de Black tenia trato con Bill?.. La llamada finalizó, y pude ver qué tenía dos mensajes de WhatsApp con su nombre y gracias a qué Bill no le puso ningún tipo de contraseña a su móvil pode leerlos

WhatsApp.

Black: Hola Bill, me preguntaba ¿Si querías venir a mi casa está noche?.

Black: De paso si quieres te puedes quedar a dormir.

Fin del chat…..

Tenia la mandíbula apretada del coraje, no iba a permitir que esa estúpida cena se diera, por nada del mundo iba a permitir que Bill se quedará en su casa, leí el resto de los mensajes ¿Desayunaron juntos? Este imbécil trata de conquistar a Bill.

—Hijo de puta.— Solté rechinando los dientes.

Tuve que salir de la habitación ya era tarde y tenía que dejar la comida, avente el teléfono de Bill sobre la cama luego me las arreglare con el, agarre los tuppers poniéndolos dentro de mi mochila y salir del departamento.

No me podía quitar la molestia que sentía que el hijo de perra de Black se acerque a Bill, yo conozco la verdadera cara de ese hipócrita, el hijo de puta no era para nada lo que aparentaba.

Borre todos esos pensamientos al llegar a la escuela de Samantha la cual salió dando brinquitos y darme un fuerte abrazo que yo respondí gustoso.

—Te estañe tío.— Dijo mi pequeña rubia sonriente.

—Yo también princesa.— Deje un beso en sus mejillas rosadas.

—¿Trajiste la comida para el picnic?.

—Claro que si pequeña, te lo había prometido.— Dije dejando otro beso sonoro sobre sus mejillas, la baje de mis brazos y saque los tuppers con la comida de mi mochila.

—¡Siii! Gracias tío Tomy.— Grito feliz dándome otro abrazo.

—De nada peque. – Sonreí acariciando su pequeña cabecita.

Sus amigos le llamaron así que se despidió de mi con un beso en la mejilla y salió corriendo con su maestra y demás amigos, subí nuevamente a mi moto y tome camino a casa de Georg, cuando llegué estaba tirado sobre un sillón como tipo estrella de mar en toda su gloria con los ojos serrados, tome un cojín de otro de los sillones y se lo tire a la cara para asegurarme de que no había muerto.

—Ya despierta haragán, que no haces nada en todo el día.— Dije, el brinco asustado.

—No me jodas imbécil, no ves que tuve una pelea campal limpiando mi habitación.— Dijo en forma dramática lo cual me hizo reír.

—¿Y por eso estás casi muerto sobre tu sillón?.— Pregunté riendo.

—Pues si viejo soy flojo por naturaleza.— Dijo divertido. Yo negué con la cabeza.

—¿Vas a organizar la fiesta hoy?.— Pregunté cambiando de tema.

—No lo creo, tengo que cuidar a Samy.— Respondió incorporándose sobre el sillón.

—¿Y la niñera?.— Pregunté confundido.

—Es un puto chiste verdad, idiota te la follaste y ya no regreso.— Dijo serio.

—Oh…— Si me acuerdo de ella daba buenas mamadas pero no sé comparaba con mi princesa con cabello azabache.— ¿Entonces quien va hacer la fiesta?.— Me miró con una sonrisa burlona levantando ambas cejas…. Para que mierdas pregunté.

—Tú harás la fiesta.— Dijo sonriendo.

—¿Y yo por qué?.— Solté incredulo.

—Porque tú provocaste que mi niñera se fuera, por eso.

—Está bien, has lo que quieras.— Me rendí.

Rápidamente saco su móvil y dio aviso a todos los tipos de las carreras que habría fiesta en la quinta de siempre, luego de eso nos pusimos a jugar la pley mientras comíamos papas fritas.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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