Para mi asesino 1

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Fic TWC de lyra

Capítulo 1. Vuelta a casa

—No lo voy repetir dos veces—dijo David con firmeza—La gira se suspende. Volved a casa, tenéis vacaciones indefinidas.

Los chicos le miraron sin atreverse a replicar. Todos menos el cantante, quien con la mirada fija en el techo descansaba en el sofá en donde le habían obligado a tumbarse. Apretaba con suavidad una húmeda toalla sobre su frente con una mano mientras que con la otra se aferraba a la de su hermano. Esa vez si se había asustado.

Estaba acostumbrado a los nervios que se apoderaba de su estómago minutos antes de salir al escenario, pero llevaba unos días que incluso se mareaba y tenían que retrasar la actuación hasta que se encontraba relativamente bien y se empeñaba en salir y dar lo mejor de sí.

Pero esa noche si que dio un buen espectáculo desmayándose nada más salir. Ni siquiera habían sonado las notas de la primera canción. Fue pisar el escenario y sentir que la vista se le nublaba y caía lentamente al suelo. Inmediatamente fue conducido al camerino en los fuertes brazos de Tom, que le recogieron con suavidad del suelo tirando en el su preciada Gibson sin importarle dañarla.

Recobró el conocimiento por el camino y trató de que le bajara, pero Tom se negó en rotundo y le cogió con más fuerza, haciéndole recostar la cabeza sobre su hombro. Le dejó con cuidado en el sofá en el que se encontraba tumbado en esos momentos y puso sobre su frente la toalla húmeda que un asustado productor le pasó con manos temblorosas.

—Quiero que aproveches ese tiempo para ir al médico y que te hagan un reconocimiento completo. Hasta que no me asegures que estás bien del todo no pisarás un escenario—continuaba diciendo David sin quitarle los ojos de encima.

—Ha sido por los nervios—musitó casi sin voz.

Pero el productor no se tragaba su débil excusa, y menos Tom, quien sentado a su lado le apretaba la mano para darle a entender que sabía que era más serio que unos simples nervios.

Antes de que David pudiera seguir hablando la puerta del camerino se abrió y aparecieron dos ATS que se encargaron enseguida del cantante. Le tomaron la tensión, descubriendo que la tenía por el suelo. Le subieron la manga de la cazadora y le inyectaron una sustancia con la que lograron que la tensión volviera a ser normal, aconsejándole al igual que el productor que le iría bien tomarse unos días libres y visitar sin falta a su medico particular.

Mientras esperaban a que se desalojase el local donde iba a tener lugar la actuación, descansaba en el sofá con los ojos cerrados, escuchando los cuchicheos que flotaban a su alrededor.

—No creo que acuda al médico por su propio pie—susurró Tom viéndole dormitar.

—Tom, eres su hermano mayor, a ti te hará más caso—insistió David.

—No te preocupes, entre mi padre y yo le llevaremos aunque sea atado de pies y manos—le tranquilizó.

La palabra padre resonó en su cabeza como si hubiera eco. Eso solo significaba una cosa. Que volvería a casa…y a él no le apetecía en absoluto enfrentarse a los fantasmas de su pasado, a recuerdos dolorosos que creía ya enterrados.

&

Una vez en el hotel y tras darse una ducha bajo la atenta vigilancia de Tom descansaba ya metido en su cama. Pero no estaba solo. Suspiró y se acomodó mejor sobre el pecho de Tom, quien le acogió más en sus brazos y besó su pelo.

—Bill, ¿podemos hablar?—susurró Tom preocupado.

Sintió como negaba con la cabeza. Sabía que no quería hablar del tema, pero debía insistir. Su psicólogo le dijo que hablarlo ayudaba, aunque hacía mucho tiempo que Bill no acudía a una sesión, pero él necesitaba hablar de tan delicado tema.

—Se acerca la fecha—dijo sin más explicaciones.

—Lo sé—susurró Bill.

—También sabrás que siempre te sientes igual…—empezó a decir Tom.

—Y tú que se me pasará en unos días—cortó Bill rezando para que dejasen tan delicado tema.

—Hasta el próximo año….esto debe terminar…—insistió un preocupado Tom.

—Nunca lo hará, ni siquiera si ella volviera—dijo Bill enojado poniendo fin a la discusión.

Tom sabía que ya no debía insistir más. La marcha de su madre cuando ellos solo contaban con 7 años les marcó profundamente, más a Bill, que estaba muy unido a ella. Todas las noches lloraba para que volviera y todas las noches acudía a su cama para consolarle en sus brazos tal y como lo hacía en esos momentos. En silencio. Sin hablar del origen del problema.

Una madre que les abandonó en su tierna infancia, llevándose el amor que tan desesperados buscaban y no encontraban.

&

Se levantaron muy temprano y mientras terminaban de hacer las maletas pidieron el desayuno que se tomaron en silencio, cada uno perdido en sus pensamientos. Solo una llamada en la puerta le sacó de ellos.

Dejando el café que tenía a medias, Tom se levantó y dejó pasar al productor.

—Buenos días, ¿qué tal has pasado la noche?—saludó dirigiendo una mirada de preocupación al cantante.

—Ya me siento mejor—mintió Bill jugando con la tostada que tenía en sus manos.

—El autobús sale en media hora directo a la discográfica—explicó David ignorando sus palabras—Allí os irá a recoger vuestro padre. Le llamé anoche y está realmente preocupado.

—A buenas horas—se le escapó a Bill con ironía.

—¡Bill!—le riñó Tom.

Dejando caer la tostada en el plato, se cruzó de brazos resoplando. David lo vio y decidió que lo mejor era quitarse de en medio. Se despidió de ellos, quedando en verse en recepción dentro de 15 minutos.

—No debes decir eso de papá, se está esforzando—le pidió Tom.

—Un poco tarde, ¿no crees?—contestó levantándose.

—Para él también fue un duro golpe, tienes que entender…

—Y tú debes entender que no quiero hablar del tema…nunca más…—cortó Bill entrando en el baño—Mamá nos abandonó. Fin de la historia.

No pudo evitar cerrar la puerta con un sonoro portazo. Pensar en su madre le hacía ponerse furioso. Se apoyó en el lavabo con ambas manos, mirándose fijamente en el espejo. A pesar de ser gemelos idénticos, de parecerse hasta la raíz del pelo, cuando nacieron su padre siempre perjuró que él era el que más se parecía a la madre. En su carácter, la misma sonrisa, los mismos ojos…el mismo pelo que tiñó de negro para dejar de ser una copia andante de su madre…

—Bill, nos esperan abajo—llamó de repente Tom.

Pestañeó y miró su reloj de pulsera. Siempre le pasaba lo mismo y no lo entendía. Perdía fácilmente la noción del tiempo. Podía quedarse sentado en la cama mirando al vacío por un minuto y al mirar el reloj ver que había pasado una hora.

Se incorporó y pasó las manos por el pelo, peinándoselo por encima. Esa mañana no se había maquillado, no se sentía con ganas ni con fuerzas. Abrió el neceser que aún no había guardado y sacó una barra de cacao que se pasó por sus resecos labios para que al menos brillasen ellos ya que sus ojos no lo hacían. Se pellizcó las mejillas para darlas un poco de color y salió del baño.

Abrió su bolsa de mano y metió el neceser en ella mientras un botones ya cargaba con sus maletas.

—Voy a mi habitación a por las mías, espérame en el pasillo—le pidió Tom.

Asintió con la cabeza mientras rebuscaba en su bolsa hasta dar con unas grandes gafas de sol que se puso ocultando tras ellas unas marcadas ojeras. Salió al pasillo y caminó despacio hasta el ascensor, al que llamó levantando con pesadez una mano.

Se recostó en la pared mientras esperaba a que subiera y Tom se reuniera con él.

—Vamos—dijo Tom apareciendo a su lado.

Vio que el ascensor ya había llegado y no se había enterado. Entró en el seguido de Tom, quien pulsó el botón al ver que él no lo hacía. Llegaron a la recepción del hotel y en ella se reunieron con sus amigos y productor, quienes le dirigieron una mirada preocupada en cuanto le vieron salir del ascensor.

—No hace falta que os entretengáis mucho tiempo con las fans—les explicó David—Después de lo de amoche lo entenderán.

—Las dejé plantadas una vez, no volverá a pasar—aseguró Bill con firmeza.

Echó a andar hacia la salida antes de que nadie se lo lograra impedir y forzando su mejor sonrisa se dedicó a firmar autógrafos disculpándose por lo de la noche anterior y recibiendo sus muestras de cariño y comprensión. Los demás le siguieron y le imitaron, firmando a todas las que se lo pidieron y dejándose fotografiar por otras.

Tras varios minutos David puso punto final y los chicos subieron al autobús llevando con ellos las cartas que sus fans les habían escrito y algún que otro presente, peluches en su mayoría.

&

Era un largo viaje de casi 6 horas, con sus paradas correspondientes para que los muchachos pudieran salir y estirar las piernas. Sentados cada uno en un cómodo sillón se distraían como podían. David trabajando en su portátil, Georg y Gustav comentando la película que vieron la noche anterior, y Tom se dedicaba a observar a su hermano con disimulo.

No le pensaba quitar los ojos de encima hasta que le viera un médico. Se acabó el hacer la vista gorda, de excusarle siempre con lo mismo. Cansancio, estrés, nervios,… se acabó el tener que ocultar que no podía dejarle solo por las noches por miedo a que tuviera la pesadilla de nuevo.

Siempre era la misma. Se despertaba llorando en mitad de la noche llamando a su desaparecida madre. Cuando acudía a su lado y le consolaba en sus brazos trataba de averiguar lo que le había perturbado, pero siempre se negaba a contarlo. Hasta que una noche en la que descansaba a su lado pero no dormía le oyó hablar en sueños, lo suficiente como para entender un poco que era lo que le preocupaba. Tenía miedo de volver a casa y encontrarse la puerta cerrada. De llamar y que nadie se la abriera. De que alguien lo hiciera y le prohibiera la entrada diciéndole que si se fue una vez no podría regresar nunca más.

Ahora ya sabía lo que soñaba Bill cada noche. Lo hacía con su madre, que regresaba a casa pero nadie estaba en ella para recibirla, que llamaba a la puerta y no la dejaban entrar porque como ya se fue una vez no tenía derecho a regresar.

Un ahogado gemido de Bill le hizo salir de sus pensamientos. Sus ojos se dirigieron a él corriendo, estaba sentado aparte leyendo las cartas que las fans le habían entregado.

—¿Pasa algo?—le preguntó preocupado.

—Nada—contestó Bill con rapidez.

Con manos temblorosas recogió las cartas ya leídas que esparció por la mesa, escondiendo entre ellas el sobre azul que le había alterado con solo verlo. Se levantó sujetándolas con firmeza contra su pecho y balbuceando la excusa de que subía a descansar un poco subió al pido superior con paso decidido.

.

Una vez arriba se descalzó y sentó en su litera con las piernas bajo el cuerpo y corriendo la cortina para no ser molestado. Dejó las cartas ya leídas sobre la cama y abrió el sobre azul con dedos temblorosos. Antes de abrirlo sabía que era una foto, y antes de verla que era suya. Alguien lo vería normal, que una fan le mandara una foto suya hecha por ella. Pero era bien distinto.

La sacó del sobre y la giró entre sus dedos conteniendo el aliento. Allí estaban sus ojos de nuevo. Solo era eso, pero le daba mucho miedo.

La primera foto que recibió era de sus ojos fuertemente cerrados, sin llevar maquillaje alguno. Eso ya le hizo sospechar. Rara vez salía a la calle sin maquillar y menos aún se dejaba fotografiar. La foto de ese día le daba escalofríos. Sus ojos estaban abiertos del todo, pero no había luz en ellos. Parecían los de una muñeca, sin vida alguna, como si estuviera muerto…

Se la quedó mirando fijamente perdiendo la noción del tiempo de nuevo…

&

—¿Bill?—llamó Tom en voz baja.

Pegó un pequeño bote y guardó la foto entre las cartas de las fans que metió corriendo bajo la almohada. Se giró y descorrió la cortina para atenderle.

—¿Si?—preguntó notando que se ha puesto colorado.

—¿Estás bien? Parece que tienes fiebre—dijo Tom poniendo una mano en su frente.

—Si, no es nada—le tranquilizó dejándose hacer.

Pasados unos segundos retiró la mano y se le quedó observando con atención. Estaba muy sonrojado y le oía jadear. Sus ojos fueron más allá y descubrió media carta asomada bajo la almohada. Entonces lo comprendió todo. Tal vez alguna fan demasiado fogosa le había escrito algo o incluso mandado una foto, como solía pasar. Logró sonreír pensando que era eso y que Bill se había sentido incómodo, más al pillarle él con la carta en la mano.

—Te dejo que sigas descansando—dijo pasados unos minutos.

Le guiñó un ojo y corrió de nuevo la cortina para que la luz no le molestara.

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Una vez libre de Tom, se dejó caer en la cama de espaldas, encogiéndose todo lo que podía. Cerró los ojos fuertemente tratando de no pensar más en el tema.

Volvía a casa llevando en el fondo de su maleta unas fotos que le daba miedo verlas y más deshacerse de ellas.

Regresaba a una casa cuyas paredes estaban llenas de recuerdos que por mucho que se esforzaba no lograba olvidar…como si una fuerza le impidiera dejar de pensar que hubo un tiempo en el que su madre les quiso a él y a su hermano, en que era feliz viéndoles crecer…hasta que un buen día desapareció sin dejar rastro, llevándose todo el amor de la casa…

Continuará…

por lyra

Escritora del Fandom

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