Para mi asesino FIN

Para mi asesino FIN

Fic TWC de lyra

Capítulo 13. Nunca dejes de besarme

Fue recobrando la conciencia poco a poco. Sentía un gran dolor a un lado de la boca, además del sabor de la sangre en su lengua. Trató de gemir, pero algo le impedía mover los labios. Trató de levantar las manos, pero una gran punzada de dolor le hizo saber que tenía fuertemente atadas las muñecas.

Lentamente fue abriendo los ojos, enfocando su borrosa vista hasta que logró ver con algo de claridad la cara que tenía enfrente de la suya. Era la de su amigo, quien lucía una gran sonrisa en los labios.

De repente lo recordó todo. El miedo que sintió cuando Tom le dejó con él a solas, cuando se le acercó demasiado, echándole en cara que los había estado espiando. Cuando quiso reaccionar ya era muy tarde. Le golpeó con violencia y perdió el conocimiento al instante.

—Bill….—llamó Andreas entre risas.

Trató de moverse, pero estaba tumbado en el suelo de la cocina, con su amigo cómodamente sentado sobre su revuelto estómago. Gimió contra la mordaza al sentir una nueva punzada en sus muñecas. Al tenerlas atadas a su espalda, todo el peso recaía sobre ellas.

—Que bien que te hayas despertado ya, no quería que te perdieras lo que va a venir a continuación—siguió diciendo Andreas sin perder la sonrisa en ningún momento.

Negó con la cabeza al ver lo que le mostraba. Blandía ante sus ojos un cuchillo de grandes dimensiones. Se fijó en que estaba manchado de sangre y un doloroso pensamiento cruzó su cerebro.

Quiso gritar muy alto, pero la mordaza no le dejó. Quiso llamar a Tom, pero el miedo se lo impidió…

Comenzó a sollozar, notando como las lágrimas le empapaban la mordaza y hacían reír a su amigo en voz alta.

—Tu querido hermano aún respira, aunque no por mucho tiempo. Eso dependerá de ti—le explicó inclinándose sobre su cuerpo.

Se acercó y le pasó el cuchillo por la cara, tiñendo sus mejillas con la sangre de su hermano, lo que le provocó más lágrimas y una arcada.

—Obedéceme y los dos saldréis vivos—susurró Andreas a su oído.

Le hizo levantar la cabeza con una mano y le pasó la lengua por el cuello sonriendo. No pensaba dejarlos vivos, a ninguno de los dos. Pero conociendo tan bien al cantante, sabía que le creería hasta la última de sus mentiras, y se dejaría hacer con tal de que su hermano sobreviviera.

Aunque él prefería que pusiera algo de resistencia, le excitaba pensar que iba a luchar por su vida hasta el último aliento que saliera de sus labios entre abiertos, cuando él apretara su dulce cuello con el pañuelo de seda que tenía preparado para tal ocasión.

—En marcha, no nos entretengamos—dijo levantándose de encima.

Se inclinó y le puso en pie sin ningún cuidado. Le cogió por un brazo y le arrastró escaleras arriba sin soltar el cuchillo de sus manos.

Trató de seguir su paso, pero se sentía muy mareado. La cabeza le daba vueltas, y solo de pensar en el estado en que se pudiera encontrar Tom, le hacía querer desmayarse.

Pero sacó fuerzas y se mantuvo despierto, en alerta. Quedaba una sola oportunidad. Podría vencer a Andreas y salvar a su hermano, aunque no sabía que iba a poder hacer en ese estado….al menos, debía intentarlo.

Subió las escaleras dando tumbos y tropezando. Estuvo a punto de caer, pero Andreas le cogió a tiempo y lo impidió, haciéndole cada vez más daño en el brazo.

Le hizo entrar en la habitación que le prepararon. Abrió la puerta de una patada y le mostró la escena encantado. Sobre su deshecha cama se desangraba su hermano.

Las piernas le fallaron al verlo, pero una vez más su amigo le sostuvo con fuerza. Le obligó a entrar y cerró tras ellos la puerta.

—Obsérvale con atención—le ordenó al oído—Su destino está en tus manos.

Le obedeció con miedo. Estudió con atención la cara de su hermano, como una mueca de dolor se apoderaba de sus labios. Estaba muy pálido y apenas respiraba.

Bajó los ojos hasta su estómago. Andreas había tenido la delicadeza de taponar la herida con una sábana que estaba teñida de rojo, impidiendo así que se desangrara.

—Bueno, es hora de hablar—dijo Andreas haciéndole girar.

Le puso de frente, obligándole a mirarle poniendo una mano bajo su dolorida barbilla, lo que le arrancó un gemido de dolor.

—He vendado la herida de Tom para ganar algo de tiempo, pero si no me obedeces, dejaré que se desangre con más rapidez. ¿Me has entendido?—preguntó muy serio.

Bill asintió enseguida con la cabeza. Le miró con los ojos llenos de miedo, sabiendo que lo que Andreas quería era su cuerpo, que recorría con una de sus manos lascivamente.

—Sé que tras esto, tendré que huir, pero quiero llevarme un último recuerdo tuyo—explicó Andreas su plan—¿Qué me contestas?

Volvió a asentir con la cabeza. Haría todo lo que le pidiera con tal de que salvara a Tom, y saliera de sus vidas de paso.

—Eres un chico muy listo—rió al verle aceptar su plan sin poner ninguna pega.

Le hizo caminar hasta la cama y le tiró boca abajo sobre ella. Mientras se preparaba, dejó el cuchillo a un lado de su cabeza. Lo quería tener bien a mano por si se arrepentía. Entonces solo tendría que cogerlo y volver a herir a lo que más quería en el mundo entero.

Esperó con miedo. Escuchó como se bajaba la cremallera de los pantalones y comenzó a temblar si poderlo evitar. Alzó la cabeza y miró a Tom, quien tumbado a su lado iba a ser testigo de cómo le violaban para salvarlo.

Ahogó un gemido cuando le alzó las caderas sin cuidado. Sintió como pasaba las manos bajo su cuerpo y desabrochaba sus pantalones, que bajó hasta las rodillas arrastrando su ropa interior de paso.

—Siento no prepararte, pero hay prisas—se disculpó Andreas riendo.

Se inclinó sobre su cuerpo y le levantó la camiseta, rozando su erección contra la parte baja de su espalda mientras gemía de placer.

—¿Has visto como me has puesto?—preguntó riendo.

Cerró los ojos al sentirlo duro y preparado. Él no lo estaba en absoluto, jamás podría estar preparado para lo que iba a venir a continuación.

Movió los dolorosos labios, cogiendo la mordaza entre sus dientes y apretándola con fuerza al sentirle separarle las nalgas y comenzar a entrar en él sin delicadeza.

No estaba preparado, y le estaba haciendo mucho daño. Avanzó con lentitud, resoplando sobre su espalda, hiriendo su cuerpo por dentro como si se lo desgarrara con una afilada espada.

Alzó más las caderas del cantante. Su resistencia le excitaba y temía derramarse. Logró controlarse y soltó un pequeño grito cuando consiguió al fin penetrarle.

—Ha costado….—dijo entre jadeos.

Se quedó quieto un momento, hasta que recuperó el aliento y comenzó a moverse dentro. Le empezó a embestir con rapidez, ajeno a los temblores que le recorrían el cuerpo, sabiendo que le estaba haciendo mucho daño y disfrutando con ellos.

Pensaba que lo mejor que le podía pasar en esos momentos era desmayarse por el dolor, o hacer eso que tan bien se le daba, perder la noción del tiempo. Hacer que todo sucediera lo más deprisa posible y no despertar hasta que se encontrara a salvo con su hermano a su lado.

Pero no podía permitírselo. Tom podía morir mientras él estaba distraído. Debía permanecer despierto, y si había una oportunidad de actuar, no desaprovecharla.

El movimiento de las fuertes embestidas hizo que la cama se moviera, logrando arrancar de la oscuridad al otro hermano….

&

Sintió un gran dolor en su estómago, pero algo le dijo que no debía llevarse las manos, si no quedarse bien quieto. Poco a poco, Tom fue abriendo los ojos. Lo primero que vio fue una oscura cabellera. La reconoció al momento, era el suave pelo de Bill.

Como si hubiera presentido que se había despertado, Bill giró la cabeza y le miró con los ojos llenos de miedo. Quería gritarle que resistiera, que pronto se habría terminado todo….quería suplicarle que apartara la mirada, que no le viera de esa manera. Siendo violado por el que fue el mejor amigo de ambos.

Vio el miedo en los ojos de Bill, y los suyos se llenaron de lágrimas. Recorrió la estancia, hasta dar con Andreas. Le vio como alzando las caderas de su hermano, violaba su cuerpo una y otra vez mientras gritaba de placer.

Sintió un odio inmenso en esos momentos. Quería levantarse y matarlo con sus propias manos. Pero el dolor que sentía era muy grande, y había perdido mucha sangre. Debía guardar las fuerzas, esperar su oportunidad de actuar y poner fin a esa tortura.

Apartó los ojos del que una vez fue su amigo y concentró la mirada en Bill, quien le hizo una débil señal con la cabeza. Siguió su mirada hasta el cuchillo que reposaba a un lado de la almohada. Solo tenía que levantar una mano y apoderarse de el, para clavarlo en la espalda de ese desgraciado.

Un grito le hizo estremecer. Dirigió de nuevo la mirada a su hermano, viendo que había cerrado los ojos cuando sintió que Andreas se había derramado.

—Ahhh,…..BILL……—gritó Andreas sin poderse contener.

Cayó sobre él jadeando y sollozando. Nunca antes había disfrutado tanto. Esperó unos minutos y cuando su respiración volvió a ser normal, salió del cuerpo del cantante sin ningún miramiento.

Se subió los pantalones sin dejar de silbar en ningún momento, escuchando los débiles sollozos que emitía el cantante contra la mordaza. Le vistió a él también de nuevo. Subió sus pantalones y girándole el cuerpo se los abrochó sin dejar de acariciar su miembro.

—No llores, ya pasó—le suplicó limpiando sus mejillas.

Se subió a la cama y se sentó a horcajadas sobre su estómago como ya hiciera en la cocina. Le subió la camiseta y pasó una mano por esa estrella que el cantante llevaba en su cadera.

—Tienes la piel muy suave—susurró sin dejar de tocarle.

Subió más una de las manos, metiendo la otra en el bolsillo trasero de su pantalón, escondiendo en un puño el pañuelo de seda que había preparado para ese momento.

—Antes de despedirme, quiero que me hagas un último favor—le pidió haciendo un puchero.

No asintió paralizado por el miedo. Ya había abusado de su cuerpo, ¿qué más le iba a pedir?

—Solo quiero un beso—le dijo como si fuera lo más normal del mundo.

Iba a salir de su vida para siempre, se merecía una buena despedida.

Le desató la mordaza, pasando la mano por sus hinchados labios, rozando el pequeño moratón que tenía a un lado.

—Siento mucho haberte pegado—se disculpó de todo corazón.

Bill desvió la mirada. Logró pasarse la lengua por los resecos labios, separándolos para coger aire y soltarlo en un hondo suspiro.

—Mírame—le ordenó Andreas.

Le obedeció por instinto. Contuvo la respiración mientras esperaba a que le besase y se bajase de encima, que saliera por la puerta y desapareciera de su vida.

—¿Vas a besarme?—preguntó Andreas en voz baja.

Asintió ligeramente con la cabeza, pero vio con horror que Andreas negaba con la suya.

—Quiero oírtelo decir—pidió son una sonrisa.

Tragó saliva y carraspeó, sentía la garganta dolorida por haber tratado de gritar contra la mordaza. El miedo le impedía hablar y tuvo que tragar de nuevo.

—Bésame….—logró decir con un hilo de voz.

—Si me lo pides así—rió Andreas.

Se inclinó sobre él, poniendo la mano en su mejilla. Se apoderó de sus labios y comenzó a besarle mientras que con la otra mano deslizaba el pañuelo por su dulce cuello y comenzaba a apretar suavemente.

Ese era el momento de actuar. Tom había estado escuchando todo lo que sucedía con los ojos fuertemente cerrados, pensando en lo fuerte y valiente que era su hermano. Al escucharle hablar, pudo sentir todo su miedo en su temblorosa voz.

Al sentir como Andreas se inclinaba para besarle, abrió los ojos. Vio con horror como abría la mano que mantenía en un fuerte puño cerrado y dejaba a la vista un pañuelo de seda blanco.

Recordó la manera en la que había muerto Scott, y supo de inmediato lo que se proponía. Ahogando un desesperado grito, se movió con rapidez. Cogió el cuchillo que estaba en la almohada, tragándose cada punzada de dolor que sentía al moverse.

Todo ocurrió con mucha rapidez. Andreas estaba muy ocupado besando y asfixiando al cantante a la vez, Bill se retorcía bajo él tratando de respirar en vano, y Tom se levantaba con rapidez y le clavaba en la espalda a su amigo el mismo cuchillo con el que trató de acabar con él.

El grito de dolor de Andreas resonó por toda la habitación. Se levantó de golpe, llevándose las manos al lugar exacto en donde le habían apuñalado.

Tom le miraba medio recostado y jadeando. Había tenido la prudencia de no dejarle el cuchillo clavado. A su lado, el cantante tosía, jadeaba y lloraba. De nuevo actuó con rapidez.

Giró con cuidado su cuerpo y cortó las cuerdas que le mantenían atado. Pero Andreas lo vio y se le tiró encima, haciéndole caer de la cama y quedar bajo su cuerpo.

—Bill….. ¡VETE!—gritó Tom antes de caer.

Pero el cantante no le obedeció. Una vez libre y cogiendo el cuchillo que Andreas no había podido coger, rodó por la cama y le tiró del pelo, haciéndole levantarse y mirarle.

Vio en sus ojos como se asomaba la locura. Ya no era su amigo, dejó de serlo en el momento que trató de matarlos a ambos. Levantó el cuchillo, pero su Andreas gritó asustándole y eso le hizo dudar.

Andreas aprovechó esa oportunidad y se lanzó contra él de nuevo. El cantante gritó asustado, más cuando el cuchillo se le resbaló de las manos. Pero logró cogerlo con firmeza y mantenerlo alzado.

No pudo evitar que sucediera. Sintió como el cuchillo se clavó en el corazón de Andreas, quien por el impulso de la caída no pudo hacer nada por esquivarlo.

Gimió con los ojos cerrados y se dejó caer sobre el cantante, quien solo pudo quedarse my quieto debajo sintiendo como Andreas daba sus últimas bocanadas.

Una vez que se quedó quieto del todo, le apartó con esfuerzo y se levantó corriendo. Bajó de la cama y miró con horror a Tom. Ya no había una sábana que cubriera su estómago, ya no había nada que taponara su herida e impidiera que se desangrara.

Se arrodilló a su lado, usando sus propias manos mientras le pedía que resistiera sollozando.

—Bill—logró susurrar Tom con un hilo de voz.

—Estoy aquí—sollozó Bill inclinándose.

—Te quiero—confesó Tom con un último aliento.

—Te amo—susurró Bill rozándole los labios.

“Nunca dejaré de besarte…quédate para a mi lado siempre…”—rezaba con fuerza cerrando los ojos.

Le besó sin dejar de llorar, sintiendo que había dejado de respirar…

&

Lo peor que le puede pasar a un padre, es que se le muera un hijo. Por fortuna, el destino quiso que eso no le sucediera a Jörg.

Regresó a la casa cuando la policía les informó que había sido una llamada falsa. No había nadie que coincidiera con la descripción del padre de Andreas merodeando por el río.

Llamó a casa para tranquilizar a sus hijos, pero nadie atendió su llamada. Con el corazón en un puño, corrió todo el camino, abriendo la puerta y entrando en la cocina, viendo con horror que había sangre en el suelo.

Levantó la mirada al techo, solo había un lugar en donde podían estar sus hijos. En compañía del hijo de un asesino, quien sabe lo que les estaría haciendo en esos momentos.

Corrió escaleras arriba, abriendo la puerta de golpe y parándose en seco. Tumbado encima de la cama se encontraba el que fuera el mejor amigo de sus hijos, con un cuchillo clavado en mitad del pecho.

Hasta sus oídos le llegaron unos sollozos y rodeando la cama asustado, vio como el menor de sus hijos acunaba en sus brazos el cuerpo inerte de su hermano.

Se movió con rapidez. Se inclinó sobre su hijo mayor, comprobando que aún respiraba con la poca vida que aún conservaba. Le cogió en sus brazos y llamando a su hijo pequeño para que les siguiera echó a correr escaleras abajo.

Su cuñada entraba en esos momentos, acompañada del policía que vigilaba la puerta de su casa. Sus gritos se oyeron en todo el pueblo.

Una ambulancia llegó volando, trasladando al herido al hospital más cercano. En otra iba el hermano, quien agotado y muy asustado, se había desmayado ante los atónitos ojos de su padre. Ya daba por perdidos a sus dos hijos…

&

Recobró el conocimiento mientras le examinaban. Estaba tumbado en una camilla. Preguntó por Tom con una voz muy ronca debido al fuerte dolor de garganta que sentía en esos momentos, pero nadie le informó.

Rompió a llorar, suplicando que le dejaran marchar. Necesitaba estar a su lado, se estaba muriendo y no debía hacerlo solo.

—Tom…—sollozó en voz baja.

—Bill, cálmate—le pidió el doctor Gray—Le están operando. La herida es profunda, pero por suerte no ha dañado ningún órgano interno. Ha perdido mucha sangre, y está fuera de peligro.

No se quedó tranquilo hasta que le permitieron levantarse. Se dirigió a la sala de espera, donde su padre le abrazó rompiendo a llorar. Había estado a punto de perderlos a los dos. Su tía le abrazó por detrás y de esa manera esperaron a que Tom saliera del quirófano.

&

Tres semanas después, los dos hermanos se encontraban de pie delante de la lápida que habían levantado en memoria de su madre. Esperaron a que Tom saliera del hospital, y en compañía de su padre, su tía y sus compañeros de grupo tuvieron un pequeño funeral en su memoria.

También hubo un funeral por Andreas, pero no quisieron asistir. Tom aún estaba en el hospital y Bill no quería dejarle a solas, mucho menos para estar cerca de la persona que había estado a punto de matarlos a los dos.

Según le contó su tía, le incineraron. Además, el cuerpo de su padre apareció unos días después y fue incinerado también. La policía encontró el diario del padre de Andreas, en donde explicaba con todo detalle lo que le hizo a la pobre Simone. Al final había unas anotaciones del propio Andreas, en donde dejaba claro que su intención era hacerle lo mismo al cantante. Se llevó su amor, y pagaría por ello.

Aún no podían entender que le pudo pasar para actuar de esa manera. Querían odiarle, pero solo sentían pena. Fue el mejor amigo que tuvieron, estaban muy unidos desde que eran bien pequeños…. ¿por que lo hizo?

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—Estaba enfermo—les explicó un día el doctor Gray—Perder a sus padres de tan trágica manera, los dos a la vez. Descubrir el diario, ver las fotos….

Ver que no le quedaba nada y que vosotros lo teníais todo…..

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—Me sentía impotente, tumbado a tu lado mientras ese bastardo….

—Ssshhhh…..—le hizo callar Bill poniendo un dedo en sus labios—No volvamos a hablar de eso.

Tom asintió y levantando un brazo lo pasó por sus hombros. Le atrajo más a él, quien se cobijó a su lado, abrazándole la cintura con cuidado. Aún estaba reciente la herida, tardaría tiempo en cerrarse.

—¿Tienes frío?—le preguntó al sentirle estremecer.

El cantante asintió y se subió más el cuello de la cazadora. Estaban al final del verano y soplaba una brisa fresca. A pesar del tiempo transcurrido, sentía aún la garganta dolorida.

—La policía dijo…dijo como se deshizo de mamá el padre de Andreas…—dijo Tom con miedo.

—La tiró al río, como hizo Andreas con el pobre Scott—terminó Bill la frase por él—Por eso me ponía malo cada vez que me acercaba a su orilla. Era ver correr el agua bajo mis pies y sentir que me faltaba el aire, que todo se volvía negro y alguien apretaba sus manos contra mi cuello…

—Ssssshhhh……no pienses más en ello—pidió Tom a punto de llorar.

Su madre nunca debió morir de esa manera, sufriendo así por culpa de un loco…

—Al fin mamá puede descansar en paz—murmuró Bill contra el pecho de Tom—Y nosotros también. Se acabó el pensar que se fue por que no nos quería, se acabó el huir de las personas por miedo a que nos dejasen….

—Yo nunca te dejaré—prometió Tom con firmeza.

—Ni yo a ti—contestó Bill de la misma manera.

—Bésame otra vez—suplicó Tom en voz baja—Nunca dejes de besarme….

Levantó la cabeza sin apartar los ojos de los suyos, le besó con suavidad en los labios, hasta que sintieron un escalofrío que los hizo estremecer.

Decidieron irse del cementerio. Depositaron sobre la tumba las dos rosas blancas que llevaban y se despidieron de su madre lanzándole un beso con la mano.

—Te quiero, mamá—susurró el cantante.

Tom le oyó y sintió que se el encogía el corazón. Le abrazó con fuerza y juntos echaron a andar. Salieron del cementerio entrelazando las manos, pensando que habían encontrado al fin ese amor que llevaban toda la vida buscando.

& FIN &

Muchas gracias a todas por leer, por comentar y por sufrir con este fic, gracias a Julie que con cada cap se emocionaba mas y mas 😉

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por lyra

Escritora del Fandom

Un comentario en «Para mi asesino FIN»

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