
Fic TWC de lyra
Capítulo 7. Cambio de planes
Cansado de estar sentado, nada más quedarse a solas comenzó a pasear por la habitación en la que se encontraba encerrado, hasta donde le dejaba la cadena con la que estaba atado.
No había ninguna ventana, lo que le parecía muy extraño… ¿dónde demonios estaba?
Entró en el baño de nuevo y se miró al espejo. Su labio estaba cada vez más hinchado, aunque cada vez le dolía menos.
“Le tendría que dar las gracias por los analgésicos”—pensó con ironía.
Si, gracias por el secuestro, por haberle jodido la vida….porque a saber cuáles eran sus intenciones. Solo las había dejado caer por encima, dejando a su imaginación el resto.
Pero no había que ser muy listo para poder adivinar qué era lo que quería de él. Simplemente, a él…
Cogió agua con las manos y se lavó la cara, secándola con cuidado. Salió del baño y se tumbó de nuevo en el colchón. Se sentía adormecido, cerró los ojos suspirando frustrado. Solo había una manera de pasar el tiempo, y era durmiendo. Así los minutos dejarían de convertirse en horas…
Con los ojos cerrados solo pudo pensar en Tom. ¿Qué estaría haciendo en esos momentos? ¿Se habría dado cuenta ya de su desaparición? ¿Lo había hecho y le daría igual?
Porque últimamente, todo lo que decía o hacía le resbalaba a Tom. Le daba igual verle alegre o triste, ya ni le dirigía la mirada. Era como si fuera un fantasma al que nadie podía ver, estando en la misma habitación rodeado de gente pero sintiéndose solo. Muy solo.
Porque extrañaba a Tom. Porque le echaba mucho de menos. Todos esos buenos ratos que pasaban, las largas conversaciones que mantenían por todo y por nada.
Pero todo terminó de repente. Un buen día se levantó y Tom le ignoró. Y por mucho que le suplicaba que le hablara, o que le mirara, él solo le dirigía crueles palabras cuando se dignaba a hablarle.
Sintió que las lágrimas asoman a sus ojos. Las dejó correr por sus mejillas mientras pensaba que si su secuestro servía para que Tom se diera cuenta de lo mal que lo estaba tratando, hasta se alegraría por ello….a pesar de las consecuencias….
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Cayó dormido en un errático sueño. Se revolvió en el colchón gimiendo en sueños. Llamaba a Tom en ellos, pero tampoco en ellos le escuchaba. Solo veía como su espalda se alejaba cada vez más y más, sin volver la vista atrás…
Separó los labios y le llamó más alto, despertándose jadeando y envuelto en sudor. Se incorporó en el colchón y se limpió las lágrimas. No sabía qué hora podía ser, intuyó que pasada la hora de la comida, pues su estómago ya protestaba.
Se estaba levantado cuando oyó girar una llave. Se sentó de nuevo en el colchón, levantando las piernas y abrazándose a ellas. Su cuerpo comenzó a temblar de manera improvista, presintiendo que el final estaba cerca.
La puerta se abrió y le vio entrar. Llevaba puesta la misma ropa que la vez anterior, un mono gris oscuro, un pasamontañas negro que le cubría la cara, dejando solo a la vista sus fieros ojos y parte de sus labios.
Calzaba unas deportivas a juego con el pasamontañas, y sus manos estaban cubiertas por unos guantes de cuero.
No había nada que le hiciera pensar que le conocía de algo. Era un completo extraño que se cruzó en su camino en el momento más oportuno. Solo a él se le ocurría salir a pasear en mitad de la noche y meterse por callejones oscuros.
Se puso rígido al verle acercarse, pero una vez a sus pies dio media vuelta y se alejó, llevándose las manos a la cabeza y gimiendo por lo bajo. Ese gesto no le gustó nada. Se le notaba nervioso, y eso le estaba asustando.
—Ha habido un pequeño cambio de planes—le informó con voz grave.
No se atrevió a preguntarle a que se refería. Solo se le queda mirando, como pasea por la habitación de arriba abajo murmurando cosas sin sentido por lo bajo.
—Tengo que actuar deprisa…..no puedo hacerlo….no debo…pero…quiero….
Y lo volvió a hacer. Actuó sin que le diera tiempo a reaccionar. Se le echó encima de improvisto, inmovilizándole con su cuerpo, haciéndole caer de costado gimiendo de dolor.
Trató de forcejear con él, pero era más fuerte y él no estaba en condiciones. Le sintió manipular otra cadena y atársela a la muñeca que tenía suelta. Pero cuando terminó aún no le dejaba moverse.
Se inclinó hacia adelante y cogiendo uno de los pañuelos con los que le ató la noche anterior le vendó los ojos de nuevo.
Solo entonces se levantó de su cuerpo y sin que él lo viera se arrancó el pasamontañas, apartando de su cara unos mechones que del sudor tenía pegados.
Le hizo girar, quedando de espaldas en el colchón. Le movió una de las manos que se había quedado bajo su cuerpo, cogiendo también la otra y obligándole a levantarlas. Le oyó manipular de nuevo las cadenas, y cuando le soltó comprobó con horror que no podía bajar los brazos.
—Por favor…—suplicó sollozando.
Pero no obtuvo respuesta alguna. Le sintió levantarse de encima y cerró los ojos tras la venda cuando le sintió manipular la cremallera de sus pantalones. Quiso impedírselo, levantar una pierna con fuerza y golpear a ciegas, pero el miedo le tenía paralizado contra el suelo.
Le sintió descalzarle y despojarle de los pantalones, arrastrando su ropa interior de paso. Sabía que está de pie a su lado, y al momento sintió ropa al caer, señal de que él también se estaba desnudando.
—No…por favor…. —suplicó de nuevo más alto.
Pegó un pequeño bote al sentirle inclinado sobre él, como se sentó sobre su estómago, levantando el borde de su camiseta y echando a un lado la cazadora que aún llevaba puesta.
Arrugó la frente al sentir su erección, clavándose en su piel, como si quisiera atravesarle como una espada afilada.
Se acomodó mejor sobre él y al poco sintió un aliento rozarle los labios, para ser apoderados por otros al segundo, si darle tiempo a negarse o tratar de impedirlo.
Se dejó besar ahogando los sollozos y gemidos, separando los labios cuando esa lengua ajena quiso invadir su boca y le hizo daño en el hinchado. Dejó la mente en blanco, en esos momentos se encontraba en otro lugar a salvo…
Estaba en una playa, tumbado al sol al lado de Tom, quien le miraba sin una sonrisa en sus labios y le decía hola con la mano.
“Tom…por favor….sálvame….”—sollozó su mente.
El beso terminó de improvisto. Sus labios se separan y le sintió levantarse de nuevo. Jadeó tratando de recuperar el aliento, pasándose la lengua por los labios, borrando cualquier rastro de los ajenos.
Se movió con pesadez. Levantó las rodillas tratando de incorporarse, pero se resbaló y una pierna cayó al colchón de nuevo. Maldijo por lo bajo, moviéndose así era como si le estuviera provocando…
Y eso era lo que creyó su captor, porque al segundo le sintió de nuevo sobre él. Esta vez se acomodó entre sus piernas que él mismo había dejado separadas. Se quedó atento a cada movimiento. Escuchó el rasgar de un envoltorio de plástico y como un objeto elástico se deslizaba sobre algo.
El muy cabrón no quería dejar huellas….
Se abstuvo de suplicarle de nuevo, no iba a conseguir nada, tal vez excitarle más de lo que ya lo estaba.
A continuación oyó desenroscarse algo. No pudo pensar en lo que podía ser, hasta que le sintió manipular sus piernas con una de sus manos. Le separó más la derecha y le hizo alzar las caderas, entre abriendo sus nalgas y colando con facilidad un dedo en su entrada.
—No…. —se le escapó.
Sintió una sustancia fría en sus nalgas, como se la extendía por su entrada. Al fin supo lo que era ese ruido. Era lubricante lo que le estaba dando, para que no le hiciera daño al violarle….
Apretó los ojos con fuerza cuando 3 dedos se colaron con facilidad en su cuerpo. Quiso taparse los oídos, no oírle jadear mientras se iba poniendo duro cada vez más. Se maldijo cuando se le escapó un gemido por los entre abiertos labios. No quería disfrutar de ese cruel acto, pero su cuerpo reaccionaba en contra de su cabeza, y respondía a sus caricias.
Sintió como su entrepierna se endurecía, por más que le suplicaba que no lo hiciera….
—Prepárate—le avisó con esfuerzo.
¿Prepararse para ser violado? ¡Nunca podría!
Pero no le quedaba más remedio. Retuvo el aliento cuando sus caderas fueron alzadas de nuevo y le sintió penetrar con facilidad en su cuerpo. No sintió dolor alguno, solo una ligera molestia al ser invadido.
Le sintió moverse hasta quedar bien dentro, para volver a deshacer el camino y comenzar a embestirle con suavidad hasta que su cuerpo se adaptó a su miembro y aceleró el ritmo.
Se volvió a odiar a sí mismo cuando sus caderas reaccionaron y se alzaron al sentirle abandonar su cuerpo, como si le reclamara que se quedara bien dentro.
Las embestidas se hicieron más veloces, los gemidos y jadeos inundaron la habitación, acompañados de algún sollozo que se le escapaba por sus temblorosos labios.
En su mente volvía a estar en esa playa, viendo como Tom se levantaba y entraba en el agua. Se dio prisa en seguirle, se levantó de su toalla y echó a correr, pero por más prisa que se daba no le alcanzaba.
Cayó de rodillas en la arena sollozando. Separó los labios y se dispuso a llamarlo….
— ¡Tom…!—susurró con los labios entreabiertos.
Continuará…