
Fic TOLL de lunallena
Epílogo: Paz
Habían pasado 1100 sofiris en Karnak, un total de tres años exactos en la tierra. Durante todo ese tiempo, Karnak fue recuperándose de la caída. Nuevos núcleos comenzaron a reconstruirse y todos trabajaron en conjunto para que Karnak volviera a ser el planeta que alguna vez había sido.
A los pocos sofiris después de la guerra, los Karnianos habían realizado un homenaje a los individuos caídos durante la guerra, entre ellos Derbus. Talnor, el padre de Derbus y Vanil, su hermana, estuvieron presentes. A pesar de la pérdida, ambos sabían que Derbus hizo lo que tenía que hacer y lo respetaban, su muerte no había sido en vano y eso era lo que importaba ahora.
Talnor también fue homenajeado por haber ayudado en la guerra, no combatió, pero las armas y la nave que brindó fueron de total importancia. El Kleine agradeció y les deseó prosperidad a los Karnianos y a los nuevos gobernantes del planeta.
Por otro lado, varios sofiris después de la muerte de Karian, Tom consiguió las respuestas que tanto había anhelado sobre Fabián. Es así como el padre de Bill, le contó toda la verdad al respecto.
—Me habían informado que el elegido se encontraría en la tierra y que tendría la forma de un pequeño niño terrícola de ocho años. Desde entonces, empezamos a abducir a cada niño con tales características para asegurarnos que no fuera el elegido. Temíamos que el elegido apareciera y quisiera hacerse con nuestro planeta, más aún cuando habíamos descubierto que Bill se trataba del marcado.
Tom, curioso cómo era, preguntó cómo sabían que Bill era el marcado en ese entonces. El gobernante le respondió que había sido muy sencillo. Bill había nacido con la marca ika detrás de su cuello, esa era una señal suficiente.
—Nos faltaban dos niños por abducir que se encontraban en un maizal alejado en algún lugar de la tierra llamada Alemania. Es así que abducimos al primero que vimos. Fabián. Lo curioso con este niño es que despertó durante la abducción y todos creímos que era él el elegido. Pero eso no era suficiente, tenía que sobrevivir a él. El niño casi lo hizo, pero poco a poco sus signos vitales comenzaron a disminuir. Tenía dos opciones regresarlo muerto a la tierra o mantenerlo vivo en Karnak. Aún sabiendo que no era el elegido y que iba en contra de las normas de mi planeta, decidí que se quedara y viviera. Desde entonces, la búsqueda del elegido se había suspendido.
El gobernante también contó lo rápido que Fabián se había acostumbrado al planeta pero siempre hacía preguntas de cuándo regresaría a casa, sin embargo ¿cómo decirle a un niño que si regresaba a casa moriría en el proceso? El gobernante no tuvo mejor idea que decirle que era el elegido y le explico todo lo bueno que ello conllevaba, entre ellos, el grandioso poder.
—Fabián fue educado como un karniano más, un humano bastante inteligente y con mucha afinidad sobre estos temas del espacio y los alienígenas. Conoció nuestra historia, conoció nuestra gente, aprendió nuestro idioma y costumbres. Sin embargo, nunca dejaba de preguntar cuándo regresaría a la tierra y cometí el error de decirle que era el elegido y debía quedarse. Con el paso del tiempo, Fabián decidió cambiar su nombre a Karian. Decidí preguntarle el porqué de ese cambio y me respondió “Kar de Karnak y Ian por las tres últimas letras de su nombre”. A pesar de que vivía en Karnak ahora, nunca dejaría su esencia de humano y no perdía la esperanza de algún día regresar a la tierra.
El gobernante añadió que había notado el acercamiento entre su hijo y Karian y que no podía evitar pensar que ambos eran el uno para el otro, pensó que quizá no había estado tan equivocado respecto al elegido y ese niño realmente lo era. Eso le había preocupado un poco.
—Mi hijo, Bill, y Karian se volvieron muy unidos. Sentía que su amistad era distinta que el de los demás entonces empecé a dudar sobre si Karian era en realidad el elegido. Con el paso del tiempo, esa molestia de incertidumbre se hacía más y más grande; tenía que saber si Karian era el elegido o no, al notar la cercanía entre él y Bill, además de que ya eran Karnianos mayores, le pedí a mi hijo que iniciara el ritual de compatibilidad con él. Pero Bill se negó una y otra vez, diciendo que no estaba listo y que Karian, definitivamente, no era el elegido. No entendía a mi hijo y desde aquel momento tuvimos muchas discusiones, comenzamos a distanciarnos. Yo no era el único que ese ritual se realizara, Karian también quería hacerlo pero tras varios rechazos de Bill, su forma de ser comenzó a cambiar. Ahora, el carácter de Karian era siempre hostil, manipulador y malévolo. Se había dejado llevar por las ansias de poder y sin ni siquiera pensarlo, había iniciado una guerra. Era un muchacho bastante inteligente y sabía cómo mover sus piezas. Pero no existen los planes perfectos.
Cuando Tom oyó toda la historia completa y con más detalle, no pudo evitar sentir un poco de lástima por su codicioso primo, pero esa sensación poco a poco se fue desvaneciendo cuando recordó todo el daño que había causado.
&
Bill y Tom ahora eran los nuevos gobernantes de Karnak y la población karniana no podía estar más que satisfecha. Andreas era la mano derecha de ambos, Georg, Anis, Khal, Nalea y todos aquellos que fueron partícipes de la guerra fueron reconocidos y su rango como guerreros Karnianos había ascendido. La paz no solo había llegado a Karnak sino también al universo entero.
&
La vida en Karnak era más sencilla que en la tierra, Tom concluyó y se podía respirar tranquilidad en cada rincón. Definitivamente, seres de otro planeta, si tan solo la tierra fuera así. Sin embargo, Tom no dejaba de pensar una y otra vez en la tierra, en a su madre, sus amigos, su abuelo, a Lulu… ¡la comida!
Se había prometido hacer una visita algún día, por el momento, se quedaría en Karnak y se estabilizaría.
Él y Bill tenían un solo núcleo para ellos y para su futura familia. Tom sentía que estaba listo para ser padre, más aún por la emoción contagiosa de Bill por querer serlo también; y si Bill estaba listo entonces Tom no era nadie para negarse. Juntos podrían lograrlo todo.
El cielo oscuro de Karnak indicaba que había anochecido y Tom estaba terminando de escribir las últimas líneas de sus aventuras en una libreta vieja. Bill le había recomendado que usara un aparato tecnológico para eso, pero Tom prefería hacerlo a la antigua. Quería escribirlo todo para en un futuro, al igual que su abuelo Dan, contarle a sus hijos y nietos todo lo que había pasado, con la diferencia que no solo sería un cuento inventado, sería un hecho real.
Tom tuvo que dejar de escribir cuando sintió unos brazos escurrirse por entre sus hombros y una bonita boca le mordía el lóbulo de su oreja.
Tom no tuvo que decir nada, se giró de inmediato y jaló a Bill sobre su regazo, haciendo que se sentara de horcajadas sobre él. Lo miró primero a los ojos antes de besarlo ansioso en la boca. Bill sentía derretirse en los brazos de su amado y gimió en el beso cuando Tom hizo un movimiento en la pelvis que lo hizo brincar ligeramente.
Bill sonrió.
—Estoy listo.
Tom no preguntó porque sabía de inmediato qué significaban esas palabras. Le dio un beso breve en los labios y se levantó de la silla, entrelazando la mano de Bill con la suya y dirigiéndose a su habitación.
A un lado, había una cama, una cama tan simple como las que había en la tierra. Tom había pedido que hicieran una porque era una de las cosas que extrañaba realmente de su antiguo planeta. Dormir en una cápsula o camilla no era tan cómodo. Quizá para los Karnianos, no para él.
Al lado de la cama había una pequeña mesa de cristal y sobre ella un jarrón de vidrio rojo que contenía el líquido reproductivo. La última vez que Bill había bebido del líquido a la fuerza, tuvo que recurrir a una intervención para eliminarlo de su sistema, no estaba listo aún para concebir y las condiciones en Karnak no eran favorables en ese momento después de la guerra.
Ahora era el momento y ambos estaban listos.
Tom tomó la mano de Bill y lo jaló hasta soltarlo sobre la cama, el alienígena estaba riendo mucho y sus mejillas estaban rosadas, estaba hermoso. Tom se posicionó de cuatro sobre él, apoyándose con ambas manos a los lados de la cabeza de Bill.
Tom besó su frente, sus párpados, su nariz y sus labios, Bill suspiró contento y humedeció sus labios esperando que un beso más intenso le siguiera. No tuvo que esperar mucho porque pronto Tom devoró su boca con pasión, con amor.
Ambos se besaron con todo el deseo que sentían por el otro. Sus brazos y piernas se enredaron y no se despegaban ni siquiera para tomar aire. Bill decidió girar a Tom quien ahora estaba de espaldas sobre la cama y él sentado cerca de su vientre.
— ¿Estás seguro? —Tom preguntó solo para asegurarse completamente.
—Muy seguro —Bill se mordió los labios y estiró su brazo para coger el jarrón rojizo que contenía un líquido especial. —Me pregunto a quién se parecerá más…a ti…o a mí —Bill preguntó sintiendo un cosquilleo divertido con anticipación.
—Espero que a ti, eres hermoso.
—Tonto —Bill no pudo evitar sonreír. —Bien, aquí voy.
El alienígena se llevó el jarrón a los labios y bebió sin detenerse el líquido que llevaba dentro.
— ¿A qué sabe? —Tom preguntó curioso.
—Es dulce…
Tom rio y tomó el rostro de Bill para atrapar sus labios una vez más. No pudo sentir nada del sabor del líquido que Bill había bebido, solo sentía el sabor de Bill y pues ¿qué mejor que eso?
Bill comenzó a moverse como sabía que a Tom le gustaba y los gemidos graves del de trenzas lo confirmaban.
Rápidamente, Tom se deshizo del enterizo de Bill y del suyo, una verdadera molestia en esos momentos. El contacto de piel con piel estremeció a ambos, sentían como pequeños choques eléctricos de placer en todos lados.
El alienígena comenzó a lamer el cuello de Tom y mordisquear la piel cuando creía conveniente. El recorrido de la lengua de Bill por el cuerpo de Tom comenzó a descender y lo único en lo que Tom podía pensar era “que no se detenga, por favor”.
Por supuesto, Bill no lo hizo hasta que finalmente llegó al erecto miembro de Tom que pedía atención. Bill sonrió y primero comenzó a masajear el miembro, casi sintiendo las pulsaciones en su palma. Decidió dar una lamida y esperó por una reacción.
—Ungh…—Tom apretó la mandíbula y arqueó ligeramente la espalda. La sensación había sido el cielo.
Bill decidió intentar una lamida más prolongada, después de todo no tenía una lengua bífida por gusto y Tom tembló de placer.
El alienígena dio una lamida más antes de meterse todo el miembro entero a la boca, empezando a saborearla como si se tratara de una deliciosa paleta.
Tom tenía la boca abierta en forma de “0” y su ceño ligeramente fruncido, su cuerpo quemaba y pronto gotitas de sudor aparecieron en su frente. Bill empezó a mover su cabeza, arriba y abajo como Tom lo hacía siempre con él, ya empezaba a entender el truco y la verdad es que era algo que le gustaba hacer durante la intimidad (y que se lo hicieran, también).
Bill ya podía saborear el líquido pre seminal que se escapaba de la hendidura de la punta del miembro, así que succionó la punta y presionó su lengua en la hendidura causando que Tom casi eyaculara en ese mismo instante.
Pero no podía permitirlo porque Tom tenía que hacerlo dentro de él, además que a Bill le gustaba que así fuera siempre. También en su boca, pero este era un momento especial y no podía ser ahí.
Bill se elevó desde su posición y regresó a sentarse de horcajadas sobre Tom, sintiendo el húmedo y erecto pene rozar su trasero con descaro. Tom agarró el rostro del alienígena y lo besó con fuerza, casi se podía oír la humedad del beso en la habitación.
Rápidamente, Tom llevó ambas manos a las nalgas de Bill, primero las acarició, luego las estrujo y después las separó. Mordió su cuello y besó su hombro. Bill gimió por cada caricia.
Tom no perdió más tiempo e introdujo un dedo en el ya húmedo agujero.
—Hmm, siendo travieso sin mí ¿eh? —Tom murmuró en el oído de Bill y este soltó una risita pícara — ¿Qué estuviste haciendo mientras estaba ocupado con mi escritura?
—Pensaba en ti —Bill le respondió alzando su rostro para verlo directamente —No necesito tanta preparación ¿sabes?
— ¿Ah no? —Tom introdujo dos dedos más con facilidad y Bill tuvo que morderse los labios para no soltar un chillido de puro placer.
—N-No…estoy completamente listo para t-AahH…—Bill no pudo evitar gemir cuando Tom comenzó a mover sus dedos dentro de él con bastante rapidez.
—Bésame —Tom pidió y Bill cumplió sin queja alguna, porque esa era su manera de decir cuánto se deseaban, se amaban.
Tom separó un poco más las nalgas del alienígena y sin prisa, introdujo su miembro en ese delicioso agujero que no cambiaría por nada en el mundo. Tom fue bienvenido como si ese fuera el lugar al que siempre perteneció, como la pieza faltante de un rompecabezas, encajaba a la perfección.
Bill comenzó a moverse y apoyó sus manos sobre el pecho de Tom. Sus ojos nublados y desenfocados y su boca entreabierta, algunas veces balbuceando una y otra palabra obscena que Tom amaba tanto oír.
Tom llevó una mano al miembro de Bill y comenzó a masajearlo, haciendo que Bill comenzara a incrementar sus propios movimientos sobre el miembro de Tom.
Tom sentía que su propio miembro estallaría pronto y la sensación de eyaculación ya podía sentirla. Agarró a Bill por la cintura y le dio un giro de costado. El alienígena estaba jadeando y su mente estaba completamente nublada, ni siquiera había notado que Tom lo había echado de costado y ahora lo estaba follando con fuerza mientras le sujetaba una pierna.
—AAh…T-Tom…más…Aah…maldición —Apretó los dientes intentando aguantar un poco más todo el placer que estaba sintiendo, no quería que acabara. Sabía que podrían volver hacerlo, pero en ese momento todo era demasiado perfecto para que terminara.
La pelvis de Tom chocaba con fuerza las nalgas de Bill, siendo así el sonido que cubría sus propios gemidos. El alienígena estiró su brazo para rodear el cuello de Tom y atraer sus labios, se besaron y no se soltaron hasta que Tom finalmente eyaculara como nunca antes lo había hecho dentro de Bill. Moviéndose unas cuántas veces más para liberar absolutamente todo.
Bill, por otro lado, el solo hecho de sentir el cálido liquido lechoso golpeando su próstata y luego escurriéndose por entre sus muslos hizo que eyaculara todo sobre las sábanas, Tom masajeó el miembro del alienígena para que liberara todo y no dejara ni una sola gota.
Finalmente, ambos decidieron descansar acurrucados. Entre sueños, ambos ya tenían pensado el nombre de su primer hijo, este se llamaría Dan.
&
243 sofiris después, el llanto de un bebé anunciaba la llegada del nuevo príncipe de Karnak.
F I N
Te recordamos que este es un rescate autorizado por la autora, por tanto te invitamos a dejar tu aprecio por la obra en los comentarios. Y si te gustó como escribe lunallena, te invitamos a leer más de ella, pinchando su perfil. Gracias por leer.
Ame demasiado tu historia. Amaría una segunda parte. Felicidades por escribir tan bonito y haber hecho esta maravillosa historia. Amé el final. Ame que terminaran juntos. ♡ amé todo. GRACIAS
que preciosismo fanfic!!! 😭 sin duda uno de mis favoritos de todos los que he leido en esta pagina (muy probablemente dentro del top 3) muchisimas gracias! ❤️