
«Nadie me conoce» Fic de Earisu
Capítulo 15
Bill se plantó delante de la puerta y después de mover sus pies nerviosamente, llamó con sus nudillos.
Esperó una respuesta mientras entrelazaba sus manos para tranquilizarse.
La puerta se abrió de golpe. Tras una mirada difícil de clasificar, el chico volvió a entrar en su habitación, aunque dejó la puerta abierta. Bill entró.
-Hola, Tom. – Saludó el pequeño de los dos, con precaución.
Tom, que estaba organizando sus gorras dentro de una maleta, le miró alzando una ceja, en un gesto como de enfado, pero a la vez, de cansancio.
-…Hola. – Soltó seco.
Bill llevó sus dos manos tras su espalda. Volvió a hacer malabares con sus talones.
-…¿Qué quieres?… – Siguió el de las rastas.
-No quiero nada. Venía a darte una cosa.
Tom frunció el entrecejo aún más.
-¿A darme una cosa? ¿El qué?
Bill esbozó una media sonrisa y se dirigió hacia él por sorpresa.
Se abalanzó sobre su hermano para abrazarle con todas sus ganas. Tom casi se cae tras el desequilibrio que el movimiento le provocó.
Bill le rodeó del cuello y no le soltaba.
-¡AGH! Pero Bill, ¡¿qué haces?!
Cuando Bill era más pequeño, solía hacer eso a menudo; ‘Asaltar’ a su hermano y aprisionarle sin dejarle prácticamente ninguna libertad de movimiento. Bill se abrazaba a él como un koala hasta que Tom cedía y acababa correspondiéndole o dándole un beso. De lo contrario, Bill, con sus brazos a modo de cepo, no se despegaría de él. Y si Tom intentaba andar, Bill llegaba a agarrarse a alguna de sus piernas, impidiendo cualquier intento de escape.
Tom odiaba cuando se ponía así. Le ponía de los nervios. Bueno…Eso es lo que solía decir él. La realidad era bien distinta.
-…¡¿Te has vuelto loco?!…
Bill se separó un poco de él para observarle. Comprobó que su hermano se estaba aguantando la risa, así que él sonrió también, pero le soltó, poniendo sus brazos en jarra, agarrándose de la cintura.
Tom siguió con lo suyo para mantener la dignidad.
-…Ni se te ocurra hacer eso en público jamás. – Le advirtió.
-Mmm…Vale. Jajajajaja…
El rubio le escudriñó ahora con otra cara, más relajada, aunque seguía extrañado.
-Estás muy contento, ¿no? – Preguntó a Bill.
-Bueno…Sí. – Kaulitz ahora se cruzo de brazos, repentinamente avergonzado.
-Yo que me alegro… – Tom soltó una gorra de cualquier manera en la maleta. Se notaba algo de resentimiento en su tono.
-Tomi…¿Por qué no nos vamos por ahí? De compras, comemos algo fuera…
Tom le miró suspicaz.
-¿Pagas tú?…
-Como siempre. – Bill puso los ojos en blanco.
-Correcto. Entonces, sí. – Tom dejó lo que estaba haciendo y tras darle un empujón a su hermano, se dirigió a la puerta.
Poco después su gemelo le seguiría, alegre.
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-En serio, ¿no has visto cómo me miraba esa tía? – Tom dio un gran bocado a su gigantesca hamburguesa.
-Tooooom…Te miraba por que era la dependienta, y te estaba cobrando.
Bill, rodeado de bolsas, suspiraba mientras ponía ketchup a sus patatas. Estaban prácticamente solos en aquella hamburguesería. De cualquier modo, Saki estaba cerca aunque dejándoles su intimidad, por si las moscas.
-…¿Qué dices? No tienes ni idea. – Tom seguía convencido de que había ligado.
-…Ahhh… – El otro puso los ojos en blanco y comió unas cuantas patatas. – …Bueno, dejaré que seas feliz en tu mundo.
Tom dio un sorbo a su Pepsi tras hacerle burla con mala cara.
Bill iba a coger su sándwich cuando recibió un mensaje.
Se limpió las manos con una servilleta y después trasteó en su bolso para coger su móvil.
Abrió el mensaje. Era de Zack.
»5 horas, 28 minutos»
Era todo lo que ponía. Bill en un principio frunció el ceño sin comprender. Luego miró su reloj y cayó en la cuenta: Era el tiempo que quedaba para que se volvieran a ver. Habían quedado. Se le puso la cara de tonto típica de un enamorado, mientras se aguantaba la risa.
Tom le miraba con una ceja en alto tras su refresco, sospechando.
Bill se dio cuenta, carraspeó y guardó el móvil.
-¿Quién te escribe mensajitos? – Tom no era estúpido, sabía lo que había visto.
-…Promociones de esas… – Mintió Bill.
-Ya…Y a ti se te ilumina la cara por que te ofrezcan un politono gratis. Seguro.
-…Agh, Tom… – El menor de los dos cogió por fin su sándwich y le dio un pequeño bocado a una esquina.
El mayor resopló. Estaba frustrado. No es que fuera cotilla, es que cada día estaba más convencido de que su hermano no confiaba en él. Ya no le contaba nada. Si se paraba a pensar…Se daba cuenta de que no sabía nada de él…Nada sobre qué hacía, o con quién…Desde hacía demasiado tiempo ya.
Bill se dio cuenta de el detalle, claro.
-…Tom…Es que…Hay cosas que no son tan fáciles de…Soltar por que sí…Bueno, tú sí…Tú sueltas lo que te viene bien sin más, y te quedas tan pancho…Pero yo no puedo actuar así…No soy así… A veces, las palabras de la gente traen consecuencias, ¿sabes?
-¿Consecuencias? ¿Pero qué me estás contando, Bill? ¡Soy tu hermano, joder! Conmigo no tienes que temer…Consecuencias ni…Mierdas así…¿Qué te crees? ¿Que te voy a comer o algo?
-…No.
-¡Pues entonces! – Tom bebió un poco más de su refresco.
Bill miró al techo.
-…Vale…Te lo contaré…Pero me tienes que prometer que no vas a … Yo que sé…Mirarme raro o algo así.
-Yo siempre te miro raro. Si no te mirara raro, yo no sería yo, ni tú, tú.
El moreno bebió un trago de Sprite y después respiró hondo. De repente, le sudaban las manos.
De nuevo, inconscientemente, acarició su anillo con forma de mariposa en su dedo.
-…Estoy…Saliendo con alguien. – Soltó Bill arrugando la frente.
Las cejas de Tom llegaron al cielo.
-¿Saliendo con alguien?…¿Pero…En serio?…
-…Sí.
Ahora la boca de Tom era una perfecta »o».
-¡Coño!, ¡pero eso es cojonudo!…
Bill se encogió de hombros y sonrió un poco.
-Bueno…Sí.
-Pero espera un momento…Para que estés saliendo con alguien en serio…Tiene que trabajar con nosotros, por que si no, no la verías…
Bill se mordió el labio.
-¿Es la maquilladora? La maquilladora está buena…
-Nah…
-Bueno da igual…¿Quién es? ¿Está buena?…
Bill suspiró y bebió otro sorbo de Sprite.
-…Tom, si te lo digo…Tienes que prometerme que no se lo vas a decir a nadie. De momento… Y que no te vas a…
-¡OH! ¿Quieres escupirlo de una vez?
-…Noesunachica. Esunhombre. – Ésto último lo dijo de carrerilla y cerrando los ojos con fuerza como si se esperara un grito o algo así.
Pero nada de eso sucedió. Sólo silencio.
Bill se atrevió a mirar a Tom abriendo sólo un ojo. Éste tenía los globos oculares fuera de sus órbitas.
Más silencio.
Bill empezó a angustiarse de verdad.
Tras unos minutos de asimilación, Tom habló.
-Bill…Sólo dime que NO es Georg. Georg, no…
Ahora fue Bill el que abrió mucho los ojos. Después negó con la cabeza mientras se planteaba si reírse o no.
-Uf…Menos mal. Lo que me faltaba, tenerle de cuñado.
Bill se tapó la boca y ahogó una carcajada. Tom también se rió. Después de un rato, retomaron el tema.
-Entonces…¿No te…Incomoda? – Preguntó Bill.
-…Joder, no…Coño, impacta. Pero realmente, si lo piensas…Pues es una opción como otra cualquiera, ¿no?…Me parece bien. Yo lo único que quiero es…Eso…Tu felicidad. – Tom se rascó un codo. Hablar de sentimientos nunca es una tarea fácil.
Bill suspiró aliviado y dio un bocado a su sándwich.
-…Entonces…¿Quién es?
-Es alguien del equipo, pero no creo que le conozcas.
-Um…¿Y os…Va bien?…
Bill se ruborizó un poco y después asintió.
-Pues…Me alegro, cojones. Me alegro por ti…Pero una cosa te voy a decir, Bill. Si alguna vez te trata mal…O te hace daño…Tú me lo dices que yo voy y le parto la cara. ¿Me oyes? – Tom hizo chocar un puño con la palma de su mano.
Bill hizo rodar sus pupilas.
-Síiiii…- Le contestó con tono cansino por que no veía a Zack haciéndole daño en realidad. Ya no. Zack era demasiado bueno con él.
Los hermanos fueron terminando lo que les quedaba de comida.
-…Dios mío, Bill. – Soltó Tom de repente cuando reparó en algo.
-¿Qué? – Contestó Bill, con la boca llena.
-Yo me he bañado contigo un montón de veces. ¡Me has visto desnudo! – Exclamó Tom, teatrero.
Bill suspiró escandalosamente.
-…¿Y?…
-¿Cómo que »Y»? – Tom cubrió sus ya de por si vestidos pechos con sus manos, fingiendo pudor.
-No eres mi tipo. – Escupió Bill.
-Zagal…Yo soy el tipo de cualquier persona con gusto y/o coherencia.
El moreno le lanzó una mirada asesina mientras negaba con la cabeza y le tiró una patata frita.
-Estás MUY enfermo, ¿sabes? – Le recriminó. – Y deja de restregarte las manos por la camiseta. Te la estás manchando de ketchup.
Los dos volvieron a reírse abiertamente.
Un rato después, Bill sacó su cartera para pagar y Tom dijo que mientras iría a el servicio.
Mientras Bill estaba frente a el mostrador, aprovechó para volver a sacar el móvil de su bolso y responder al mensaje que le había enviado Zack.
Lo hizo con unos simples y contundentes »<3» , que imitaban la forma de un corazón.
Continúa…
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