
«Nadie me conoce» Fic de Earisu
Capítulo 17
Las estrellas seguían siendo el único testigo.
Era difícil discernir cuándo acababa un beso y cuándo empezaba otro, ya que sus labios no llegaban a separarse más de un milímetro cuando decidían que necesitaban recobrar el aliento, para al segundo volverse a unir con no sólo fuerzas renovadas sino duplicadas además.
Bill rodeaba con sus brazos el cuello de Zack; Tenía las muñecas pegadas en forma de cruz tras su nuca. Zack a su vez tenía sus manos perdidas bajo la cazadora que le había prestado a Bill y bajo su camiseta, acariciando su estómago, su cintura y la parte baja de su espalda con sus dedos.
De cuando en cuando, alguno de los dos balanceaba su cuerpo de cadera hacia abajo para rozar sus ya inminentes erecciones entre si.
-…Ah…- Suspiró Bill mientras cogía una bocanada de aire.
-…Bill…- Dijo Zack en un susurro y tras eso sus lenguas retomaron su desesperado juego.
-Me encanta cuando…Dices mi nombre. – Confesó Kaulitz.
-Pues a mi…Me encantas…Tú.
Las mejillas de Bill se ruborizaron y agachó un poco la cabeza en un gesto de timidez, haciendo un puchero.
Zack tomó su rostro entre sus manos y lo elevó de nuevo, obligándole a mirarle otra vez.
Le dio un cálido beso en los labios.
-Todo de ti. Desde cuando te pones rojo… A el lunar este que tienes aquí. – Zack besó la zona en la que estaba el lunar: Justo donde acababa su cuello para dejar paso a un lateral de su mandíbula.
Bill se abrazó a él y después cuando Zack se incorporó comenzó a besarle en los labios. Eran besos cortos pero profundos…Muchos…Sin embargo, para Bill, nunca suficientes. Cada beso acrecentaba el triple las ganas de otro. Como cuando tienes sed y bebes el único pequeño sorbo de agua fría que queda en el vaso…O como una sola calada de un cigarro para alguien que se está quitando del vicio.
Kaulitz estaba absorto en sus reflexiones por lo que el nuevo roce de Zack contra su entrepierna le pilló por sorpresa y gimió aún más fuerte que antes.
-¡Ah!…- Su voz resonó en la calle vacía con eco. Se tapó la boca en un acto reflejo. Zack se rió entre dientes y Bill también con la mano aún cubriéndole medio rostro. Cualquiera podía pasar por ahí…O cualquiera de un edificio cercano podía asomarse a la ventana…Y…
Qué diablos… Kaulitz decidió de nuevo, al pensarlo, que le daba lo mismo.
Sentía el viento en su cara (que por cierto, ya no le parecía frío) ,en su cintura… Ondear su pelo…Y luego a Zack peinándoselo con sus propias manos…
Arriba sólo un cielo infinito y estrellas. Alrededor silencio por que en un momento dado habían quitado la radio. Silencio… Como si él y Zack fueran los únicos habitantes de la Tierra.
Se sentía libre.
Así que se envalentonó y tomó la determinación de hacer algo que simplemente le apetecía. Por que sí.
Desabrochó el cinturón de Zack con decisión mientras le lanzaba una mirada oscurecida por el deseo. Se acercó a su boca y dio un suave mordisquito en el labio inferior de Zack, tiró un poco del labio arrastrándolo hacia él con cuidado pero con pasión. Todo ésto mientras ahora se dedicaba al botón y cremallera del pantalón.
Zack le observó algo sorprendido y expectante por ver qué se proponía.
Bill coló sus manos por debajo de los boxers blancos que ahora se entreveían por la abertura del pantalón. A pesar del roce, fue Bill y no Zack el que gimió al sentir su ardiente sexo contra su palma. Zack sólo se mordió el labio intentando controlar su respiración.
Kaulitz suspiraba mientras se deshacía de los botones de los boxers. Sólo tuvo que desabrochar dos, y entonces su virilidad quedó al descubierto, saliendo al exterior, liberándose de sus opresiones.
Zack echó la cabeza hacia atrás mientras tragaba saliva audiblemente y cerraba los ojos. El pulso acelerado casi de un modo enfermizo.
Lamió sus labios y se incorporó de nuevo, escudriñando a Bill, que correspondió a su mirada antes de dar un último beso en la boca a Zack y por fin, agacharse.
Después decidió que estaría más cómodo poniéndose de rodillas y así lo hizo sin importarle el estar en el suelo de cualquier calle.
Ahora estaba a escasos centímetros de su sexo… Cogió aire mientras que primero se lo agarraba con la mano, y empezaba a masajearlo casi como si estuviera probándolo antes de empezar con la ‘actuación’ en serio.
Desde el suelo, Bill miró hacia arriba unos segundos para cerciorarse de la reacción de su pareja. Su mano ahora quieta, agarrando sólo la base de su miembro.
Vio sorpresa en el rostro de Zack, pero nada que le impidiera seguir.
Así que volvió a centrarse en lo suyo y sin soltarle acercó su boca a su sexo.
Primero, Zack sentiría su cálido y entrecortado aliento contra su glande. Después su lengua y labios succionando sólo la punta de su miembro.
Si el lateral del coche no hubiera estado hecho de chapa, ahora tendría las marcas de los dedos de Zack, como cuando aprietas arcilla entre tus manos.
Bill apuró todo lo que pudo ese movimiento. Después su boca se separó otra vez de su nuevo caramelo particular. Pero quedó sólo a un centímetro de él…Dio un par de últimas sacudidas, y entonces dejaría su mano únicamente para sujetar y se dispuso a meterse prácticamente más de la mitad de su sexo en la boca…Imitó su anterior técnica; Deteniéndose en la punta para apurar.
Kaulitz notaba como Zack se retorcía a causa de lo que le estaba haciendo y eso lo disfrutaba incluso más que si se lo estuvieran haciendo a él mismo.
Más confiado, dejó de tantear el terreno… Y se la metió entera en la boca; Empezó a marcarse un ritmo, de abajo a arriba, mucho más constante aunque lento aún.
-…Mmmmph… – Bill hacía soniditos de aprobación desde lo más profundo de su garganta…Como si estuviera saboreando su helado favorito después de mucho tiempo.
Zack abrió mucho los ojos en un principio, y luego volvió a echar la cabeza hacia atrás, ahogando un gemido.
Tenía una imagen de Bill…La de un chico…Tan inocente e incluso a veces…Inseguro… Y ahora le estaba dejando boquiabierto. No había ni rastro de torpeza en sus movimientos…Su lengua, su piercing… Trazaban estelas de experto, directas… Sabía perfectamente qué hacer para no tener problemas con los dientes, cómo hacer hueco en su boca para no llegar a atragantarse…Y manteniendo el ritmo, eso por descontado.
…Era impresionante…Zack había estado con otras personas… Con personas mucho mayores que Bill, y se supone, con más experiencia…Y sin embargo Bill sin saberlo estaba dándoles mil vueltas a todos, hasta la humillación.
Comenzó a jadear sin poder hacer nada por evitarlo mientras miraba al cielo. Tenía que hacerlo así, por que si miraba hacia abajo y veía a Bill y a su propia polla apareciendo y desapareciendo en su boca, estaba seguro de que se correría pero de golpe y de un modo poco honroso.
Entornó los ojos mientras abría la boca, enmudeciendo uno de los jadeos, que sonó más como una espiración silenciada atropellada…
Bill aceleró un poco el ritmo. Había sentido una ligera humedad que no provenía de él precisamente, además tenía un sabor distinto… Supo que era la señal de que Zack estaba cerca…
Éste volvió a abrir mucho los ojos, vacíos de todo que no fuera expectación… Ahora su cara era el reflejo de una profunda concentración…
No podía ver a Kaulitz, pero podía dibujar en su mente con toda nitidez su imagen y sus movimientos sólo por las sensaciones que le producía.
Bill succionó un par de veces más de base a punta, completamente y después volvió a llevar su mano a la base para ahora lamer con lujuria sólo la punta y saborear en condiciones el de momento escaso líquido que empezaba a aflorar y que pronto acabaría explosionando deliciosamente.
Y lo hizo de nuevo: Bill gimió desde lo más profundo de su garganta, como si estuviera degustando algo exquisito y no parecía que estuviera haciendo teatro como cualquier estrella del porno sobre-actuada, que era lo que ya remataba a Zack.
Cuando Bill no tuvo nada más que ‘beber’, hizo un sonidito de frustración gracioso y sin soltar la base de su sexo, volvió a metérselo aunque no del todo en la boca…Hizo otra serie de movimientos subiendo y bajando su cabeza (aunque tenía un ‘tope’ que era su propia mano y ésto le agilizó aún más, por lo que ganó rapidez) y fue todo lo que faltó.
-Bill..¡Ya!…¡Mevoy-mevoy-mevoy! – Exclamó Zack entre gemidos.
Kaulitz se apartó y con la mano que ya tenía preparada comenzó a masturbarle frenéticamente provocando, en efecto, el estallido de un maravilloso y espectacular orgasmo que nubló la vista a Zack durante segundos enteros.
La espalda de éste había estado pegada con tanta fuerza al coche que cuando empezó a correrse y a relajar el cuerpo, fue consciente del cansancio que se había provocado él solo…Como si lo hubiera estado empujando tras una avería o algo así.
Bill siguió masajeándole hasta que no quedó ni una gota que pudiera expulsar.
Cuando esto ocurrió Bill miró hacia arriba y Zack, por primera vez desde que empezaran, hacia abajo, aún respirando como si fuera un deportista de élite que acababa de terminar una auténtica proeza.
Bill sonrió contento y orgulloso de haber hecho disfrutar tanto a la persona que quería y, travieso, dio un último chupetón justo en la punta de su sexo, limpiando los restos de fluido que hubieran podido quedar.
Después colocó bien la ropa de Zack y se levantó…
El español le estrechó entre sus brazos al momento, para regocijo de Bill, que parecía mucho más pequeño entre ellos…Kaulitz comenzó a producir sus ya típicos casi ronroneos, feliz y cálido en medio del abrazo.
Zack dio algún besito en el cuello a Bill…Pero contados: Estaba tratando de recuperarse.
El cantante sentía el pecho de Zack llenarse y vaciarse con rapidez y los latidos acelerados de su corazón. Sonrió en silencio y acarició su espalda con lentitud.
Justo entonces, Zack, sin soltarle, se incorporó para mirarle a la cara. Alzó una ceja inquisitiva.
-¿Qué? – Preguntó Bill, divertido.
-No te creas que esto se va a quedar así. – Y elevó un dedo, haciéndose el interesante. – Pero…Pff… Dame un minuto.
A Bill le dio un ataque de risa mientras Zack volvía a enterrar su rostro en su cuello desplomándose, rendido. Pero tres segundos después ya estaba incorporado de nuevo.
-Bueno ya está…
Kaulitz se habría vuelto a reír por el tono que usó y el rápido cambio de idea.
Pero Zack le cogió de la mano y se dispuso a abrir la puerta de atrás del coche, para meterle dentro. Y de repente ya no podía tener sentido del humor. Sólo ganas. Unas ganas que convertían su corazón en un músculo pesado y su entrepierna en uno caprichoso que podía hacer que se retorciera si no le prestaba la atención que en ese momento requería.
Los dos se metieron en el coche y Zack cerró la puerta. Bill tragó saliva.
Ahora le tocaba a él.
Continúa…
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