
Fic TOLL de JasonPeace
Capítulo 20
Durante los días siguientes arreglaron la casa de la cabra, llenaron toda la cabaña de madera y cosecharon manzanas, peras y verduras al azar. Lentamente, Bill se estaba acostumbrando a esta forma de vida, apenas molestándose de tener que ordeñar la cabra cada mañana antes del desayuno y tener que lavar la ropa en el río. Tom resultó ser muy útil después de todo, aunque solo cuando Bill le decía que hacer ya que sin la guía de Bill era bastante inútil, pero al menos se esforzaba. Bill tenía la sensación de que el trovador había vivido en casa de sus padres durante mucho tiempo o simplemente se había mudado de un lugar a otro, sin ocuparse nunca de nada ni de nadie por su cuenta; no era del nada independiente.
Era sábado hoy, así que Tom había ido al mercado – Bill se había negado a ir de nuevo – mientras Bill esperaba en casa, donde se había ocupado de optimizar las frágiles contraventanas; se congelarían en esta casa si no la mejoraban un poco antes de que llegara el invierno.
—¿Qué piensas, Cabra?— preguntó Bill, poniendo las manos en las caderas y retrocediendo para admirar su trabajo. Había pasado toda la mañana cortando las tablas al tamaño adecuado para cada ventana, y ahora estaba totalmente agotado, pero sintiéndose muy orgulloso.
Cabra lo miró escépticamente.
—Creo que está bien— Bill asintió, decidido; había clavado tablillas grandes sobre los marcos del obturador así que serían más resistentes del viento y no permitirán que el agua cayera adentro por tormentas.
—Sí, se ve genial.— Una voz familiar estuvo de acuerdo.
—¡Tom! —exclamó Bill felizmente, casi habiéndolo extrañado ya, a pesar de que sólo se había ido unas horas. —¿Cómo estuvo el mercado?
—Bien. ¡Y hablé con un amigo mío que tiene un trabajo para ti!— El hombre dijo alegremente cuando entraron a guardar los comestibles que había conseguido.
—¿De veras? —preguntó Bill excitado. ¿Por qué estaba entusiasmado por un trabajo? Eso era raro…
—Sí, trabaja en la cocina real y necesitan un-
—¿Disculpa, qué? —gruñó Bill con fuerza, rápidamente aclarándose la garganta —¿En qué cocina real? ¿¡La cocina del rey Pico-Thomas!?
—Sí…— Tom asintió lentamente, levantando una ceja. —Esa es la única cocina real alrededor de estas partes —añadió con una risita.
—¡No puedo trabajar allí!—exclamó Bill horrorizado, sacudiendo la cabeza.
—¿Por qué no?— El hombre preguntó confuso mientras empezaba a vaciar la bolsa.
—¡Porque!—
—¿Porque qué?—
—Porque porque…. ¿Y si alguien me reconoce? — Pregunto débilmente; moriría de humillación.
—¿Cómo quién? Nadie en Begonia sabe cómo luces.— Tom se encogió de hombros.
—¡El rey sabe! —exclamó Bill con vehemencia.
—Pero no creo que pase mucho tiempo en la cocina…— Tom reflexionó lentamente, sacudiendo la cabeza un poco.
—¿Qué pasa si decide que quiere un bocadillo de medianoche y aparece al azar?— Bill preguntó aterrado, ya imaginando los peores escenarios en los que se encontraría con el rey.
—Tendrías el turno de mañana que termina después del almuerzo para que no tengas que caminar de regreso en la oscuridad— El trovador volvió a sacudir la cabeza mientras empezaban a cocinar el almuerzo.
—Pero pero pero… Pero…— murmuró Bill.
—Es una gran oportunidad. Paga bien y tal vez más tarde me enseñes a cocinar. —Tom sonrió entre dientes, casi haciendo que Bill se sintiera menos miserable.
—Pero…—
—Estará bien, ya verás. El rey nunca se va a la cocina, confía en mí— El hombre le aseguró con una sonrisa suave.
—¿Cómo sabes eso? —preguntó Bill con recelo.
—Tengo unos cuantos amigos que trabajan en el palacio— Tom se encogió de hombros mientras comenzaban lentamente a preparar un almuerzo tardío.
—¿De Verdad? ¿Incluso fuera de la cocina?
—Sí… Conozco a dos escuderos del rey, crecimos juntos —dijo Tom, vacilante.
—¿Por qué se convirtieron en escuderos y tú te convertiste en un-…?— Bill se mordió la lengua, rápidamente deteniéndose para no decir algo que lamentaría más tarde. —¿En un no-escudero?
—Buena salvada— Tom rió, dándole una sonrisa que casi hizo sonrojar a Bill. —Supongo que no era lo suficiente talentoso e inteligente para eso.—
—Hm… Creo que eres lo suficientemente inteligente… Pero no lo suficientemente talentoso— bromeó, sacando la lengua juguetonamente mientras el trovador se reía. —Entonces, ¿cómo es el rey?— Bill estaba realmente esperando que el rey fuera un idiota total.
—No es lo que yo esperaba que fuera— El hombre sonaba un poco decepcionado.
—¿A que te refieres?—
—Creo que no estaba listo para ser rey. Es demasiado joven e inmaduro… Sólo fue coronado por la enfermedad de su padre, no porque estuviera listo para el trono.— Tom frunció el ceño un poco, arrojando las verduras picadas en la olla con un suspiro. —Supongo que está intentando pero… siento que su cabeza está en otra parte—.
—¿En dónde?— Bill seguía esperando algo realmente malo para poder hablar mal sobre el maldito rey.
—Actualmente nadie lo sabe.— Tom rió un poco. —Desde ese encuentro contigo, no ha salido del palacio y nadie sabe lo que está tramando, pero se rumorea que ha estado descuidando sus deberes reales mucho, y sus padres no están contentos—.
Así que no era en dirección a lo que Bill había esperado. —Oh… ¿Y que pasó antes de eso?—
—Antes de eso, sus padres habían estado instándole a casarse desde el día en que fue coronado, pero siempre se había negado hasta que llegaste tú.— El trovador le dio una mirada extraña antes de volver su atención a los vegetales.
—¿De verdad?— Bill sonrió un poco, sintiéndose halagado, antes de que el resto de las palabras se hundieran.
—Sí… Supongo que sus padres sentían que sería un líder más fuerte con un rey o una reina a su lado. Después de todo, dos reyes son dos veces tan buenos como uno, ¿verdad? —El trovador se echó a reír.
—Así que sus padres son como los míos…— Bill murmuró oscuro. —Y él nunca quiso casarse conmigo…—
—¡Por supuesto que sí!— Dijo Tom en voz alta. —Digo… Estoy seguro de que sí, de lo contrario no habría ido allí. Después de todo, él nunca había mostrado interés en nadie antes de ti. —Añadió rápidamente.
Bill alzó una ceja, sorprendido por el repentino estallido; ¿qué diablos fue eso? —Oh… ¿Por qué?— Eso realmente no tenía sentido.
—Tal vez él sabía lo increíble que eres.— El hombre sonrió disimuladamente con un pequeño encogimiento de hombros, y Bill rió ruidosamente.
—Sí claro. En realidad no nos conocíamos… Y si nos hubiéramos conocido, estoy seguro de que no habría querido casarse conmigo. —Murmuró en voz baja.
—De hecho, creo que si él te conociera como yo, se consideraría muy afortunado de llamarte suyo.—
Bill miró fijamente a los ojos de Tom que se centraban en su comida cocinando; eso era muy posiblemente la cosa más romántica que había escuchado. Le hacía sentirse todo raro por dentro. —Pero si me hubiera casado con él, no sería quien soy ahora…— Después de todo, eso fue gracias a… ¿A qué? ¿La vida de mierda que tenían? No… No, fue gracias a Tom. Si él no fuera tan asombroso como lo era, nada sería así.
Tom se volvió para darle una mirada pensativa. —¿Por qué no? Eres tan inteligente, talentoso, entusiasta, diligente, imaginativo… ¿Por qué no serías así si vivieras en el palacio?
—No sé…— Eso realmente era una muy buena pregunta; ¿Por qué la vida allí era tan diferente? Ah, claro: no había Tom. Bueno, había un Tom, pero el equivocado.
—Supongo que… nunca me di cuenta de cuánto más había en la vida. Nunca supe cómo vivían los demás… Nunca me importó. Y por mucho que inicialmente odié esta vida, de alguna manera me gusta… No me malinterpretes – podría vivir con un poco más de dinero y desayuno en la cama de vez en cuando, pero… por lo general podría ser lo mejor que me haya pasado porque ahora puedo finalmente hacer las cosas. —Bill se quedó atónito ante sus propias palabras; la peor parte fue que realmente era cierto.
—No es que no haya hecho cosas antes – por supuesto – pero… estas cosas son diferentes. Realmente no puedo explicarlo… Lo que sea, el punto es que no es tan malo como había pensado al principio. Pero igual deberíamos hacernos ricos un día. O sea, en serio— Añadió con una sonrisa juguetona, aunque no estaba bromeando al respecto. De alguna manera tenía que encontrar una manera de regresar a una sociedad decente, aunque le costara toda la vida llegar allí. No había manera de que pasara el resto de su vida en esta casa. Después de todo, Bill era muy ambicioso. Quién lo hubiera pensado…
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Tom quería hacer un pequeño baile feliz; esas eran exactamente las palabras con las que había fantaseado. Y ahora incluso tenía el plan perfecto para decirle a Bill quién era, siempre que Bill aceptara el trabajo en la cocina del palacio, por supuesto. Todo iba de acuerdo con el plan que no había planeado en absoluto; la vida era perfecta.
—Realmente deberíamos hacernos ricos un día, sí.— Tom se rió, también muy cansado de la vida campesina ya, aunque no lo suficientemente cansado como para rendirse todavía. Sólo unas pocas semanas más… Sólo para estar absolutamente seguro de que Bill no volvería a ser un idiota total.
—¿Cómo es que nunca pusiste tu entusiasmo y ambiciones en nada en la corte? Apuesto a que si el Rey Thomas tuviera a alguien tan apasionado e inteligente como tú a su lado, sería un rey mucho mejor — dijo Tom en voz baja; realmente creía eso. Si Bill siempre fuera de la forma como era aquí, su reino podría tener un futuro brillante por delante.
—Realmente dudo eso. Podría ser bueno con cosas de casa – arreglar techos y ordeñar cabras – pero no deberes reales… —Bill negó con la cabeza.
—¿Has intentado alguna vez? ¿Alguna vez has pensado en ello? ¿Qué harías si fueras rey? — ¿Bill haría un buen rey? El viejo Bill sería un rey terrible… Un mocoso egoísta que no le importaba nada ni nadie más que él mismo – pero el nuevo Bill… ese tenía potencial.
El príncipe resopló, encogiéndose de hombros. —Ni idea.—
—Oh, vamos, inténtalo —le animó Tom animadamente.
—No sé … ¿Cómo serías tú?—
—Sería un rey terrible.— Tom rió; tan verdadero que era triste.
—No, no lo serías.— Bill también se rió, dándole un suave empujón. —Apuesto a que serías un gran rey…—
—¿Oh si? ¿Por qué? —Tom siempre se sentía como si fuera un rey terrible, y aunque nadie le decía a la cara, sabía que muchas personas creían eso, a pesar de que era popular entre su propia generación – probablemente gracias a su aspecto físico.
—Porque eres generoso, amable, noble, honesto, justo… Son cualidades que todo rey debería tener.— El príncipe sonrió suavemente, dándole otra de esas miradas que hacían que Tom quisiera besarle hasta morir, si no fuera por el hecho de que quería vomitar debido al comentario de honesto… y noble; ¿Qué clase de persona noble y honesta haría lo que le había hecho a Bill? Aunque él mismo dijo que había sido por su propio bien… ¡Pero aun así! ¡Era horrible!
—Supongo que sí.— Se rió un poco torpemente, sin saber qué decir. —¿Entonces qué harías?— Regresó a la pregunta anterior, tratando de evitar hablar de sí mismo. Habían terminado de preparar la comida y ahora se sentaron en el banco mientras esperaban que se cocinara.
—Ni idea… Ni siquiera sé lo que hacen los reyes todo el día…— murmuró Bill tímidamente. —Por supuesto que tuve que aprender un montón de cosas, pero… Era tan aburrido que no estaba prestando atención—.
Tom rió en voz baja; sabía exactamente a lo que el príncipe se refería. —Sí, debe ser aburrido.
—Uf, no tienes idea. La peor parte de ser realeza: aprender etiqueta y política— El príncipe arrugó la nariz y sacudió la cabeza con desaprobación mientras Tom reía otra vez, recordando bien su propia educación.
—Pienso que los reyes pasan mucho tiempo jodiendo a sus súbditos para recordarles que son reyes… Emiten órdenes de todo tipo, manejan sus haciendas, tratan casos especiales de justicia, dan audiencias, discuten políticas con sus consejos, y generalmente tratan de hacer lo que es mejor para su gente. O eso es lo que deberían estar haciendo de todos modos…
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Bill lo miró fijamente; ¿Cómo demonios sabía todo eso? Claro que eran cosas que Bill había aprendido, pero nunca había hecho ninguna de ellas… Había pasado sus días de compras, de fiesta, de quejarse, de montar a caballo y de evitar a sus padres. —No creo que yo sería bueno con esas cosas…—
—¿No querrías hacer algo bueno para tu gente? ¿Escuchar a lo que te quieren decir? ¿Cuáles son sus problemas y cómo podrías ayudarlos? ¿Establecer constituciones nuevas o reformar las viejas para que serían mejores que las leyes antiguas que tenemos – algunas de ellas realmente ridículas – y tratar de mejorar nuestra sociedad? — Preguntó el trovador con escepticismo.
—Emm… No sé… ¿Cómo qué?— Bill nunca había pensado en nada de esto, pero estaba muy impresionado de que el campesino fuera capaz de mantener una conversación como ésta; obviamente había mucho más de él de lo que Bill había pensado. Por supuesto que había notado eso en los últimos meses, pero nunca fue tan obvio como ahora.
—Pues… Por ejemplo impuestos. En su mayor parte sólo los usamos en épocas de guerra – mucho últimamente porque Begonia y Geranea han estado luchando como locos sin razón alguna – pero podríamos usarlos para otras cosas. Si la guerra terminara, podríamos bajar los impuestos pero mantenerlos para otras cosas; tales como ayuda médica para la gente que no tiene dinero para pagar un médico. Y tal vez algún día hacer la educación disponible para los plebeyos – no es justo que sólo se reserva para la nobleza. —
Mientras hablaba el trovador, Bill se horrorizó por no haber pensado nunca en nada de eso; mientras que él había sido un príncipe había tenido el poder de inducir realmente tales cambios, pero nunca había desperdiciado un solo pensamiento en eso. Y aquí estaba un campesino pobre, con ideas asombrosas y revolucionarias. El mundo era tan injusto. Un hombre así debería ser un príncipe, no uno como Bill…
Tom siguió hablando de la modernización y la igualdad para su pueblo, de cómo todo el dinero que se desperdiciaba en la guerra podía usarse para beneficiar a la gente y qué cosas asombrosas podían hacerse, mientras Bill solo le miraba atónito, sintiéndose culpable y terrible por haber tenido la oportunidad de hacer un cambio, y haberla echado a perder.
—Y aprobar una ley que prohíba la violencia doméstica. Realmente necesitamos eso. — El trovador añadió pensativo.
—Sí. Eso sería una ley muy buena… Y necesitamos una ley contra la violencia de cabra. —Bill finalmente lanzó con su primera idea.
—¿Qué? —preguntó Tom con una carcajada.
—Estoy seguro de que no todas las cabras tienen una vida tan buena como Cabra. ¡Las cabras por todas partes son maltratadas por su leche, mantenidas en pequeños, oscuros establos toda su vida y luego mueren una vez que ya no pueden producir suficiente leche! Necesitamos algo como… una ley de protección animal o algo así. Si yo fuera el rey, ¡yo haría cumplir esa ley! —Bill dijo decidido mientras el juglar lo miraba con una expresión ligeramente divertida/ligeramente asustada antes de que finalmente sonrió.
—Sí, tienes razón. Sería una buena ley. Solo piensa en ello: si te hubieras casado con el rey Pico de Tordo, podrías hacer todo eso por las cabras de tu país. — El trovador dijo astutamente.
—Cállate. Me muero de hambre, comamos. — Bill se echó a reír, dando al hombre un golpe suave en el brazo; odiaba pensar en lo que podría haber sido si se hubiera casado con el rey…
Continúa…
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