Nadie me conoce 28

«Nadie me conoce» Fic de Earisu

Capítulo 28

Cuando Bill abrió los ojos ya no estaba en el sofá. Estaba acostado de lado justo en el centro de una cama de matrimonio, y tapado hasta arriba con un edredón.
Supuso que debía estar en la habitación de Zack.
Sin embargo, él no recordaba en qué momento se había levantado para irse a acostar.
Tampoco recordaba cuándo se había quedado dormido en realidad.
Arrugó la frente mientras estirazaba su cuerpo.
Bueno, posiblemente fue en el sofá donde se quedó dormido. Sí. Ahora lo tenía claro.
Pero no…Definitivamente no se acordaba de haberse levantado para ir a la cama.

Buscó con la mirada la ventana. Le desesperó el que no estuviera ni a su izquierda ni a su derecha. La ventana estaba en la pared en la que estaba pegado el cabecero de la cama, así que no podía orientarse de modo que la tuviera en frente.
Se sentó en el colchón y miró en aquella dirección. La persiana estaba bajada a medias, pero lo suficiente para deslucidar que eran las últimas horas de la tarde.
Dios…¿Tanto había dormido?…
Claro…Así le dolían tanto los músculos. Aunque ésto también se debía a una mezcla de distintos factores.
Se dejó caer de nuevo en la cama, boca arriba.

Para colmo, no entendía nada. Zack había pasado de no querer saber nada de él y con razón a traerlo a su propia casa sin que él se lo pidiera.
¿Por qué?…
Zack era una buena persona… Le había pedido ayuda y él no se había desentendido del asunto. Vale. Pero él ya había cumplido con lo que se suponía ‘se esperaba’ de él… ¿Por qué había tomado la decisión de, en sus propias palabras, »secuestrarle»?…
Lo peor, es que tampoco se atrevería a preguntárselo si le viera ahora.
Se tapó los ojos y la frente con los dos brazos…
…No quería seguir pensando…Le dolía la cabeza.

Pasó un rato y en esa misma postura seguía cuando oyó golpecitos que parecían provenir de la puerta. Apartó los brazos y se incorporó levemente para comprobarlo.
Zack entró en la habitación.
-…No te quería despertar. Pero tienes que tomarte las pastillas.

Bill se volvió a sentar en la cama con la frente arrugada. Comprobó que Zack llevaba una tableta de pastillas en una mano, y una taza con una cucharilla dentro en la otra.
Dejó la tableta en la mesilla de noche, y le tendió la taza a Bill.
Kaulitz la cogió con cuidado, por que se veía que era algo humeante y mirando el contenido descubrió que era sopa.
El chico miró hacia la mesita y observó que ya faltaban dos pastillas en la tableta, pero tampoco recordaba habérselas tomado.
-…Tenías fiebre. – Le explicó Zack como si le hubiera leído los pensamientos… – Te las tomaste antes , cuando te traje aquí.

Bill no sabía qué decir, así que optó por guardar silencio. Se calentó las manos con la taza y Zack salió de la habitación en ese momento.
El cantante apartó la cucharilla, sopló, y bebió un poco de sopa. La verdad es que tenía mucha hambre ahora que lo pensaba.
Para su sorpresa, Zack regresó un poco después. Lo hizo con un plato en el que había preparado dos sándwiches y con un vaso lleno de zumo de naranja… Dejó ambas cosas en la mesita de noche también y, ya sí, se dispuso a irse definitivamente.
-…Ah. En el cuarto de baño, encima del lavabo, te he dejado un cepillo de dientes. Las demás cosas ya sabes que puedes usarlas también…Como si fueran tuyas…

Zack se fue y dejó a Bill con las cejas en alto.

No. Definitivamente no entendía nada.
Nada de nada.

&

Y así transcurrieron los tres primeros días. Sin ninguna diferencia.
Bill pasaría el noventa y cinco por ciento del tiempo en la cama. Para lo único que saldría sería para ir al servicio… Para ducharse y para lavarse los dientes.
Entonces regresaba a la habitación y volvía a acostarse.
Zack sólo le interrumpía cuando tenía que avisarle de que tomara la medicina, y para traerle la comida.
No hablaban más que para lo estrictamente necesario.
Bill por que no se atrevía…Zack por que había decidido darle un margen de unos días antes de tratar averiguar cosas o sonsacarle información. No quería hacerlo sabiendo que estaba enfermo y después de un supuesto ‘shock’. Quizá se pusiera a la defensiva. Así que trató dejarle a su aire unos días y ver cómo reaccionaba.

Kaulitz dormía poco ya. Como no hacía esfuerzos ni quemaba energías, no estaba cansado.
Durante todas esas largas horas en la cama lo que más hacía era pensar. O martirizarse, que para el caso, era lo mismo.
En su cabeza no paraban de reproducirse fragmentos de conversaciones que había mantenido con David. En especial, uno de ellos.

»-Antes de dejarte ir así…Antes de que me jodas…Te mato…Eso sí, no sin antes dejarte ver como los frenos del coche de tu hermanito dejan de funcionar »misteriosamente»… O sin que te enteres de que alguien ha entrado a la casa de tu madre y le ha hecho cosas muy malas justo en el sitio de donde saliste tú y el otro piojoso el maldito día que nacisteis… (…)
Te mato, Bill… Si te atreves a hacer algo de lo que has dicho, te juro que…»

Cuando esos retazos asaltaban su mente, se retorcía en la cama. Intentaba convencerse de que él no había hablado en contra de David…No le había buscado problemas. Sólo se había ido… Siendo así, no sería capaz de hacerle daño ni a su hermano, ni a su madre…¿Verdad?…
Y daba más y más vueltas.

¿Verdad?…

En definitiva, la cabeza de Bill estaba realmente activa. No tenía ocasión de aburrirse.
Pero Zack no tenía esa »suerte».
Durante esos tres días, no salió de su piso para nada, por que no estaba dispuesto a dejar a Bill solo.
Intentaba entretenerse viendo la tele, o leyendo algún libro que uno siempre tiene pendiente… O cocinando, limpiando…
Pero ninguna persona aguantaría todo ésto durante días enteros sin empezar a subirse por las paredes. Necesitaba hablar con alguien, aunque fuera del tiempo. Tener aunque fuera el más mínimo contacto con la sociedad…Salir y que le diera el aire.
De lo contrario, se volvería loco.

Así que el tercer día, decidió que no aguantaba más.
Llamó a la puerta de su propia habitación (no hace falta puntualizar que estos días había estado durmiendo en el sofá) y entró enérgico.
Bill le miró con un solo ojito abierto y extrañado, por que ya estaba bien y no necesitaba tomar medicamentos, y por que habían comido hacía poco, y él ya no le veía hasta que llegaba ya con la cena.
-…Bill…Tengo que ir a comprar y a dar una vuelta…
-…Vale.
-Vale, no. Levanta que te vienes conmigo.
-…Ve tú, que yo no tengo ganas. – Contestó Bill mientras se abrazaba a la almohada.
-…No te voy a dejar solo. – Zack puso los ojos en blanco.

Y entonces Bill le miró, poniendo una cara algo ofendida.
-No soy un niño pequeño, ¿sabes?… No me va a pasar nada por que me dejes solo un rato.
-No me hagas responderte a eso, anda… Levanta.

Bill se quedó sentado en la cama, ahora mirándole con las cejas apretadas.
-Zack…No quiero…
-…Bill, por piedad. Necesito que me dé el puto sol en la cara…Y a ti tampoco te iría mal. Venga, vamos.

Kaulitz suspiró, se destapó a patadas y se levantó y vistió a regañadientes.
Había acostumbrado el cuerpo a estar tirado y ahora estaba de lo más perezoso y oxidado.
Pero tampoco tenía ganas de discutir…Así que decidió dar su brazo a torcer.

&

Zack se tomaba su tiempo, empujando el carrito de la compra y parándose en cada sección para ir decidiendo qué comprar.
Bill se limitaba a seguirle unos dos pasos por detrás, cruzado de brazos y con gesto enfurruñado. No podía evitarlo.
El español le lanzó una mirada en un momento dado, ignorando el dato anterior.
-…Si quieres que compre algo en especial, me lo dices.
Bill no cambió ni su gesto ni su postura y así volvió a seguir a Zack cuando éste se puso en movimiento de nuevo.
Pero entonces pasaron por el pasillo de dulces y chucherías varias…Y los ojos de Bill visualizaron algo totalmente irresistible para él: Bolsas de ositos de gominola Haribo.
Intentó hacerse el duro. Pero fue inútil. Al final fue hacia el estante, cogió una bolsa y la metió en el carrito.
Después se volvió a cruzar de brazos. Zack miró la nueva ‘compra’ y como la bolsa era pequeña, él mismo cogió unas cuantas más y las echó al carrito también.

Siguieron dando vueltas por el centro comercial en silencio.

&

Ya por la calle, Zack iba cargando un par de bolsas y Bill seguía tras él. Pero ya le había cambiado la cara. Ya no se le veía enfurruñado. Ahora estaba con una bolsita de gominolas en la mano, rebuscando los ositos amarillos, los de limón, que siempre se comía primero por que eran los que más le gustaban y, como siempre…Parecía que había muchísimos menos de limón que de fresa o de cualquier otra cosa. Estaba seguro de que si sus favoritos fueran los de fresa, sólo encontraría de limón.
Era como una ley no escrita…
Es ese momento encontró uno amarillo y lo cogió raudo y veloz para devorarlo.

Zack, que había mirado hacia atrás un instante esbozó una media sonrisa triste sin que Bill se diera cuenta.
Había recordado su »segunda» cita con Bill, en la que habían quedado para ir a hacer deporte, y resultó que Bill acabaría prestándole más atención a un donut.

Durante una fracción de segundo, fue como volver atrás.
Atrás a los días en los que Bill conseguía derretirle con cosas tan simples y tontas como esa.
Atrás a los días en los que no dejaba de pensar en él cuando regresaba a su habitación, y de sonreír cuando lo hacía.
Zack se había detenido en la acera mientras rememoraba todo ésto sin que Bill lo notara por que iba concentrado con sus gominolas y, como otras muchas veces en el pasado, acabó chocándose con Zack.

Sin embargo, esos días habían pasado.
Después, llegó la traición.

Tras el golpe, los dos se quedaron mirándose a la cara unos buenos segundos.
Zack con una expresión indescifrable en el rostro. Bill, confuso.

-…¿Zack?…
-…Nada. Vámonos a casa.

Ahora esas palabras reflejaban el enfado que había estado ahí desde el día que Bill le llamara, pero sin poder ocultarlo…
No es que antes Kaulitz no lo notara, por supuesto que lo hacía, le conocía bastante bien, pero en ese momento fue tan obvio que a Bill se le hizo un nudo en la garganta y los pedazos de su corazón protestaron por enésima vez.

Se sintió estúpido al haber albergado la absurda esperanza de que quizá él pudiera perdonarle algún día después de lo que estaba haciendo.

Continúa…

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por Earisu

Escritora del Fandom

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