
«Nadie me conoce» Fic de Earisu
Capítulo 29
Había conseguido la lista de nombres de personas que habían cogido un avión aquella fatídica mañana con sus respectivos destinos.
Comparándola, David había hecho un importantísimo descubrimiento…
Y es que Bill no había cogido ese avión solo, como eran sus desesperadas esperanzas.
Lo había cogido con Zack Guerrero.
Había estado investigando, y sus sospechas se confirmaron cuando descubrió que era un trabajador de el equipo, y que además, había dejado su empleo ese mismo día.
Entonces, todo empezó a tener sentido…
»…Por que le he perdido…Le he perdido a él…¡Por tu culpa!»
Bill había tenido que echarse un »amiguito», y a raíz de eso, comenzarían todos sus males.
Kaulitz siempre había sido dócil, manejable, obediente… Jamás se le hubiera ocurrido plantarle cara, por su bien.
David ahora tenía la certeza de que el tal Zack había ejercido otra clase de influencia sobre él… Le habría metido ideas ‘liberales’ en la cabeza, y por eso al final Bill acabó creciéndose ante él.
La prueba estaba en que se habían largado juntos.
Mientras Jost daba unos largos en su piscina, se los imaginó hasta cogiditos de la mano.
Salió del agua y escupió en el suelo, enfurecido y asqueado.
Le había salido un enemigo. Un peligrosísimo enemigo.
Pero bueno, al menos ahora tenía nombre.
»Zack Guerrero»…No se le olvidaría nunca.
Pero no importaba. Ahora que sabía lo que había , también sabía cómo actuar.
Lo tenía clarísimo.
Si se quitaba de en medio a el tal Zack, a Bill se le acabarían la valentía, las agallas y las ganas de volver a hacer tonterías.
Era tan sencillo como eso.
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Hacía un rato que Zack y Bill habían vuelto de la compra.
Zack se había encerrado en el cuarto de baño, se había sentado en el borde de la bañera y tapándose la boca, intentó calmarse.
Los recuerdos que le habían asaltado esa tarde, los felices, y después los del engaño, todavía tenían el poder de dejarle tocado…
Pero no quería que eso le influenciara. Por que él había tomado una decisión respecto a Bill, y eso era lo importante: Él… Lo demás, debía esperar.
No obstante, decidió que ya le había dado un tiempo bastante prudencial a Bill.
Necesitaba hacerle unas cuantas preguntas. Y sobre todo, necesitaba respuestas.
Salió del cuarto de baño y se dirigió a su dormitorio, donde esperaba encontrarse a Bill, como ya era habitual.
Se llevó una sorpresa cuando descubrió que la cama estaba vacía.
Miró en la cocina y en el salón, y tampoco estaba. Afortunadamente, no había demasiados sitios donde Bill pudiera estar, así que salió al balcón del salón y en efecto, sentado en una esquina, le encontró.
Descubrió que, además, Bill estaba llorando.
Se sentó a su lado.
Kaulitz estaba sentado con las rodillas alzadas y con otra bolsita de gominolas sin abrir en su regazo. Cada vez que una lágrima resbalaba por sus mejillas y caía sobre el plástico, se oía un »chof» y la lágrima se subdividía en cuatro más pequeñas.
Tras unos instantes, Bill le lanzó una mirada angustiada.
-…¿Por qué…Me has traído…Aquí?…Me odias…
-… – Zack abrió mucho los ojos. Tras unos segundos, contestó, alucinando. – …Yo no te odio…Si te odiara, no te habría traído a mi casa. Si te odiara, no habría ido a por ti ese día. Es más, ni te hubiera cogido el teléfono. Dejaría que te pudrieras sin más…¿De verdad te estoy tratando tan mal como para que pienses eso?…
-…No…
-…¿Entonces?…
-…No lo sé…
-…A ver, Bill. Yo sólo quiero ayudarte. Pensé que un cambio de aires te iría bien. Y por eso he hecho ésto. Pero joder, Bill. Me engañaste. ¿Qué esperas encima?… ¿Que además bese el suelo que pisas y que me tengas con una sonrisa de oreja a oreja?…No… Yo siento que no puedo desentenderme de ti…Ojalá, y ojalá te odiara…Eso sería tan fácil…Pero me guste o no, las cosas no están así. Yo no te puedo dejar de quer… – Zack decidió rectificar esa frase, por orgullo propio -…No puedo dejar de preocuparme por ti de un día para otro. Pero eso no cambia nada…Eso no cambia el hecho de que me engañaste. Así que vale… Intento ayudarte…Pero no me pidas que encima te esté contando chistes o riéndote las gracias. Por que no puedo, ¿entiendes?…
Dos nuevas lágrimas rodaron por su rostro.
-…Zack…Yo te quiero… – Eso mismo le había dicho la última vez…Seguía siendo verdad.
-…Y entonces, ¿por qué coño me engañaste? – Era al punto al que Zack quería llegar desde que salió del cuarto de baño.
-… – Bill contrajo la cara del dolor… – …Yo no quería…Snif…
-…Ya. Claro. – Esa respuesta no era del todo convincente para Zack, que resopló cruzándose de brazos y mirando ahora al frente, al exterior.
-… – Bill tenía la vista clavada en su bolsa de ositos, pero no la visualizaba demasiado bien, por que la tenía empañada.
Se quedaron así un rato, y cuando Zack se iba a empezar a levantar para irse, Bill comenzó a hablar.
-Cuando yo tenía…Trece años…Tom y yo ya llevábamos unos cuantos, pues… Soñando con hacer un grupo…Éramos unos críos, no éramos ni buenos… Pero la música era para nosotros muy importante. Los dos lo…Pasamos muy mal cuando nuestros padres se divorciaron… Y era como nuestra vía de escape…Y…Poco a poco, se fue convirtiendo en algo más…
Zack le escuchaba con atención aunque sin entender a qué venía todo eso ahora. No le miraba, seguía mirando al frente. Pero sabía que seguía llorando, aparte de por las pausas…Por los continuos »chof», »chof» que provocaban sus lágrimas contra el plástico.
-…Cuando iba a la escuela, los otros niños solían reírse de mi por que… Bueno, por que no era como ellos…No me gustaba el fútbol, ni jugar a cosas con las que hubiera posibilidad de que me cayera o me hiciera daño…Así que me gané a pulso que me llamaran ‘rarito’, supongo. Los matones de la escuela más de una vez venían a pegarme, y yo en vez de defenderme, pues me ponía a llorar, que era lo peor…Por que se reían más todavía de mi.
Tom era diferente…Aunque fuera mi gemelo, era muy diferente a mi. Siempre ha sido un bruto, la verdad… Pero la cosa es que por defenderme a mi…Se acabó ganando las mismas enemistades que yo…
Y la escuela se convirtió en un infierno también para él.
Pero al final del día, nos quedaba un consuelo… Solíamos preparar canciones y soñar con que un día nos iríamos de ese pueblo de mierda… Y que conseguiríamos triunfar…Y que la gente ya no se reiría más de nosotros…Que nos admiraría y nos respetaría…Incluso nos tendría envidia. Tom lo decía tan convencido que yo realmente me lo creía aunque tuviera mis dudas…
Cuando teníamos trece años…Ya habíamos conocido a Georg y Gustav… Y habíamos tocado en muchos bares y sitios así…
Pero…Tampoco teníamos mucho éxito. Muchas veces hasta nos abucheaban…
No nos tomaban en serio…Veían a unos niños subiéndose el escenario y cantar sobre ciertos temas y era como »y éstos de qué van?»…
En esa época me empezaron a afectar las críticas más todavía, por que aunque era un crío, estaba escribiendo mis propias canciones, y aunque ahora yo mismo me ría de ellas, en su época para mi fueron importantes…Y me dolía que…Ni siquiera me escucharan sólo por mi edad.
Tom nunca me lo dijo…Pero él también…Lo pasaba mal por eso…Sufría…Pero… Él había asumido desde siempre el papel de ‘el fuerte’ de los dos. Así que fingía que no le afectaba, sobre todo, para que yo no me hundiera…Él era el que daba los ánimos, el que quitaba importancia a las cosas. Yo el que se dejaba animar.
Siempre había sido así…No nos íbamos a poner a cambiar entonces.
Zack miró a Bill unos segundos. Tenía la cara mojada aunque en esa parte de su ‘historia’, se había tranquilizado y había dejado de llorar.
-…En uno de esos locales por esa época…Un día…Nos vio David…
Ahí Bill hizo una larga pausa. Se mordió el labio, nervioso, por que ahora comenzaba la historia de verdad, y era algo que JAMÁS había contado a nadie. Y tenía miedo.
Zack también intuyó que ahí estaba el meollo de la cuestión y siguió en silencio, dejándole que hablara sin presiones.
-…Fue… – Ahora Bill escogía las palabras con cuidado…- La…Primera persona adulta que realmente…Se interesó por nosotros…Que realmente…Creyó en nosotros…
Kaulitz empezó a llorar otra vez.
-…Habló con nuestras familias, y se hizo cargo de nuestra carrera…Nosotros…No nos lo podíamos creer…David…Solía decirme que le enseñara las canciones que yo escribía… Y era, la primera persona adulta…Que me tomaba en serio…Yo le mostraba mis letras, y él me decía lo buenas que eran, asintiendo, complacido…Tan serio… Y a mi eso…Pues…Snif… Me gustaba… Él se convirtió como en mi héroe o algo así…De verdad le admiraba… Y me enorgullecía cuando me felicitaba por mi trabajo. En esos tiempos, le repetía a todo el mundo, a mi madre, a Gordon, a mi abuela, a Tom… A todo dios…Lo »guay» que David era…Que si David esto, que si David lo otro…
Estaba eufórico por haber dado con alguien así…Y me sentía el chico más feliz del mundo… Por que sabía que con él…Tom y yo podíamos conseguir lo que siempre habíamos deseado…
Se secó las lágrimas, pero ahora no dejaban de caer.
-…Un día…David me llamó para hablar personalmente conmigo sobre algo importante. Y yo fui, claro…No me resultaba nada raro. Había estado en su casa un millón de veces… Y se había ganado la confianza de todo el mundo…La de mi madre, la mía…En fin…
Ese día…David estaba muy serio.
Y entonces me explicó la razón…
Para lanzar el grupo, se necesitaría mucho, muchísimo dinero.
Dinero que…Por supuesto… Yo no tenía… Mi familia no es que fuera pobre, pero tampoco nadábamos en la abundancia…
Entonces, me alarmé…Pensando que si después de habernos hecho tantas ilusiones no conseguíamos nada… Bueno…Pues te lo puedes imaginar… La verdad es que sobre todo…Me jodía por mi hermano…Por que estaba harto…De que las cosas nos fueran mal…Pero sobre todo estaba harto de que encima él tuviera que tirar por los dos…
Mientras pensaba todo eso…David me dijo que si yo fuera un adulto, me propondría un trato. Pero que como era un niño, que como tenía trece años, no podía hablar de negocios conmigo.
Y yo…Me sentí muy ofendido. Y dolido. Todo ese tiempo, no me había tratado como a un niño, como todos los demás…Me había apoyado. Y ahora me saltaba con esas…
Me levanté del sofá en el que habíamos estado hablando, enfadado, y le grité. Le grité que yo no era ningún niño…
Y traté de convencerle…De que podía confiar en mi. Que yo estaba perfectamente capacitado para negociar con él…Que aquello podía ser un asunto entre él y yo.
Entonces él sonrió…
Me dijo que estaba bien…Que entonces, me proponía un trato.
Yo asentí y le escuché con atención, encantado por que de nuevo, me tratara como a un igual.
»Chof, chof, chof»…
Zack a estas alturas, empezó a pensar que no le gustaba como pintaba eso ni un pelo.
Ahora no dejaba de mirar a Bill, al que se le notaba el gran esfuerzo que estaba haciendo.
-…Me dijo que… Él pondría todo ese dinero de su bolsillo…Que asumiría un gran riesgo… Pero que lo haría…Con una condición… Me dijo que lo haría… Pero que entonces…Yo tendría que …Darle algo a cambio.
El chico explotó en llanto en ese momento… Zack se tapó la boca soltando una gran cantidad de aire por la nariz mientras no dejaba de repetirse mentalmente algo…: »No…No…No… Que no sea lo que estoy pensando…Que no sea lo que estoy pensando…No…No…No…Prefiero que no tengas explicación, que me engañaste por que sí…Que seas un hijo de puta sin más…Lo doy besado y encantado de la vida…Pero que no sea lo que estoy pensado…»…
-…Snif, snif, snif… Yo le dije…Me acuerdo perfectamente que le dije, que vale, que lo que fuera…
Otra pausa.
Zack seguía congelado en su postura anterior, y Bill le lanzó una mirada de unos segundos. La de Zack estaba escandalizada.
Kaulitz no podía mirarle mucho más tiempo mientras le hablaba de lo que le estaba hablando: Se le caía la cara de vergüenza. Así que volvió a su bolsa de ositos.
Respiró hondo aunque con dificultad por que lloraba con pena.
La más importante razón por la que no se había confesado con Zack antes, era por que temía que, como siempre le había dicho David, no le entendiera; que le juzgara, y que le pareciera tan repugnante que ya no quisiera más estar con él.
Pero ellos ya no estaban juntos…¿Qué más daba?… Ya no tenía nada que perder.
En cierto modo, aceptaba que Zack le odiara, pero no de esa manera. Aceptaba que le odiara si le contaba su secreto y Zack reaccionara con asco por lo que había llegado a hacer para conseguir la fama. Hasta lo entendía.
Pero no aceptaba que le odiara por mentiroso, por que creyera que le mentía cuando le decía que le quería. Por que eso sí que no era verdad y no estaba dispuesto a aceptarlo. Ya no.
Después de un minuto, siguió hablando.
-…Yo…Era un crío…Había cosas que no llegaba a entender del todo…Aunque…En el fondo yo sabía que…»Eso»…Que »eso» que me pedía a cambio…No era demasiado normal…En el fondo sabía que no podía estar muy bien… Por que…Cuando me quedaba solo…Yo…Me sentía mal… Y nada que esté bien puede hacerte sentir mal, ¿no?… Bueno, al menos eso suponía… Me sentía muy mal… No dormía hasta muy tarde pensando en…Esas cosas…Y muchas veces cuando me dormía tenía pesadillas… Me sentía…Sucio… Y hasta empezó a incomodarme que otra gente se…Acercara a mi…Con que me rozaran un poco me… – Bill hizo una mueca de asco. – …Pero bueno…Lo que quería decir es que… Yo sabía que…Eso no estaba del todo bien… Pero… Cuando… Pensaba en lo que él me decía… En lo que iba a hacer por mi, por nosotros… En el esfuerzo y en el riesgo que asumía correr… Pues… Lo que me proponía me parecía…Me parecía…Justo.
Zack negó con la cabeza mientras seguía con la boca tapada, y una lágrima que le había estado quemando en el ojo cayó para morir en alguno de sus dedos.
Se estaba aguantando las ganas de ponerse a gritar con todas sus fuerzas, de levantarse y ponerse a destrozar todo lo que se le pusiera por medio para desahogar el odio, la irritación, la impotencia, las náuseas que le carcomían en ese momento.
Bill había vuelto a quedarse callado, jugueteando ausente con la muy mojaba bolsa de gominolas.
Sorbía sus mocos y de cuando en cuando secaba sus lágrimas con la yema de sus dedos, distraído.
-…Bill…Lo que…Me estás diciendo…Es que ese tío te…
La pregunta quedó en el aire. Zack en realidad no quería oirlo. No quería oirlo de su boca. Prefería que todo fuera un producto de su imaginación. Prefería que fuera mentira…Despertarse y que hubiera sido un sueño; Uno muy retorcido. Despertarse y poder seguir pensando de Bill lo cabrón que había sido con él por que sí, cómo se había reído de él y cómo le había roto el corazón… Lo prefería mil veces…Antes de terminar de confirmar algo tan… Espeluznante…Como que habían estado abusando de la persona al que él amaba prácticamente delante de sus narices…Y que él no se había dado cuenta.
Y había tenido tantos indicios…Tantos…
Pero él los había pasado por alto todos…
No…No quería oírlo. Pero tenía que hacerlo.
Bill asintió mientras su cara volvía a contraerse por el dolor, y a brillar por la humedad de lágrimas nuevas.
-…Al principio… – Siguió Bill como pudo… – … No era tan…Bueno, sí…No me gustaba, era asqueroso pero…Pero yo no sabía en lo que me estaba metiendo…Al principio sólo me…Tocaba…
Zack se mordió la lengua mientras pensaba »¿’Sólo’?…Si eso te parece poco no me quiero imaginar cómo será lo demás…». Otra lágrima escapó de su ojo mientras trataba respirar hondo…
Era difícil, por que por dentro estaba hirviendo.
-…No necesariamente ‘ahí’…Pero sí…Me tocaba…O también…Se tocaba él y me obligaba a que yo le mirara…Se masturbaba delante de mi y era horrible, pero no iba a más…Luego, cuando fue pasando el tiempo irían… Aumentando las ‘cosas’ que tenía que hacer por él…Y esas eran peores… – Le miró una milésima de segundo, y le preguntó algo, suplicante… – ¿Hace falta que te cuente eso también?…
Zack negó con la cabeza como pudo. Bill volvió a dirigirse a sus ositos de goma.
-…Yo muchas veces…Me decía a mi mismo que no quería seguir con eso…Pero él nunca me ‘dejó’ decírselo…No paraba de recordarme todo lo que le debía…Todo lo que todavía le tenía que pagar… Y también me decía que si se lo contara a alguien…Nadie me…Snif… – Bill había hablado de carrerilla hasta ahora, que se detuvo unos instantes…Cuando volvió a hablar, no siguió por donde lo había dejado. – …Y así…Hasta hoy. Bueno…Hasta hace unos días…Que le dije que se acabó, se puso furioso, me escapé y me siguió…Snif…Por eso te llamé…
Zack ahora estaba llorando abiertamente pero en silencio, todavía mordiéndose la lengua.
Ni él mismo sabía si lloraba de dolor o de coraje.
Posiblemente, fuera por las dos cosas.
Bill le miró después de un buen rato, con los ojos y las mejillas enrojecidas.
-Zack…Snif…Yo no quería engañarte, te lo juro…Te juro que no quería…Lo siento…
Continúa…
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