
«Tentados» Fic Twc / Toll de Aura Johannessen
Capítulo 2: La Maldición
Corrieron por todas partes en busca de su hija. Recorrieron casi todo el pueblo tratando de encontrarla, pero no estaba en ningún lugar. Bill estaba bastante preocupado al igual que Tom. Ambos no querían perder a Aiko. Ella era su única hija, y por poco la pierden en la mañana, no la dejarían partir. El rubio apretaba la hoja de papel en el cual estaba escrito el mensaje de su hija, con todas las esperanzas del mundo de poder encontrarla. ¿En dónde estaba? ¿Por qué sería capaz de hacerles eso? Bill se dejó caer al suelo, con todo el peso del mundo sobre su espalda, mareado y triste. Tom corrió hasta él tratando de tranquilizar a su amado, pero sabía que esa pena que ambos sentían no sería tan fácil de ignorar.
—Levántate Bill.
—No, no puedo— dijo entre llantos.
—Sé que puedes, hay que seguir, si no nunca la encontraremos así— ese pensamiento le llego muy al fondo. ¿Qué pasaría si no la encontraban? Dejo caer una lágrima, la cual llegó directo a la mejilla del rubio. Llevó su mano hasta ella y la quitó. Miro a Tom y acarició sus cabellos negros, y le dio un dulce beso en sus labios.
—Dime que todo saldrá bien.
—Así será Bill, no debió ir muy lejos, la encontraremos.
—¿Lo prometes?
Tom se tardó mucho tiempo en responder. Quería encontrarla, pero no sabía si lo lograrían. Sin embargo, nunca perdería sus esperanzas.
—Lo prometo.
&
El lugar era extravagante, tenía un estilo entre vudú y muy gótico, lo cual le ponía los pelos de punta a Aiko. Había calaveras por doquier, cuadros de payasos escalofriantes, polvo, velas que iluminaban muy poco la habitación, libros antiguos sobre rituales, dibujos de extraños símbolos macabros incrustados en la pared, cuadros de Cristo rotos y cruces en las paredes puestas de cabeza. No tardó en darse cuenta que esa anciana estaba un poco en contra de Cristo, pero no le importó. Después de todo, solo quería saber la respuesta a su pregunta.
—¿Por qué nos está pasando esto? ¿Por qué a mi familia?
—Antes de iniciar, quiero que me digas todo lo que pasó, cuéntame todo lo que sabes.
Aiko comenzó con su historia, sin olvidarse de nada, ni siquiera del más insignificante detalle. Y en cuanto terminó, la anciana habló.
—Antes de comenzar, tendré que decirte que tienes que pagar un precio por esto— le advirtió.
—¿Qué cosa?
—Para hacer esto, tendrás que entregar tu alma a los espíritus del más allá, ellos nos ayudarán, y necesitan almas para hacer su trabajo— Aiko comenzó a pensar que tal vez esa señora era una charlatana, pero no podía ignorar unas extrañas sensaciones de que no estaba sola. Alguien rondaba cerca de ellas, pero no podían verlos. Se sentían y se escuchaban alrededor.
—Pero, yo necesito mi alma. ¿No hay alguna otra forma para hacer esto?— preguntó esperando una respuesta.
—Sí, puedes entregar tu alma, o tu vida a cambio.
La chica estaba aterrada, ambas eran muy difíciles de aceptar. ¿Debería entregarse a unos espíritus desconocidos? ¿Haría eso solo para encontrar la respuesta a sus tragedias? ¿Valía la pena? Estas y más preguntas rondaban por su atormentada cabeza. Pensó en el futuro. ¿Cómo sería su vida si no tuviera alma? Una vez escuchó que las personas sin un alma no reían, no sentían ninguna emoción, eran oscuras, tristes, aburridas, sin nada que contar, solos. En eso recordó algo.
& Flash Back &
Se encontraba en la escuela, leyendo un libro bajo un árbol, mientras los otros niños de su edad jugaban y se divertían. A pesar de que ella tenía diez años, prefería quedarse tranquila consigo misma, sin sorpresas. Nunca fue de ese tipo de personas. Le gustaba estar solita y depender de sí misma. Sin ayuda. Quería ser independiente. Y ya lo era.
Una de sus compañeras de clase se le acercó, junto a otras chicas más. Vestidas con atuendos rosas, púrpuras, moños, faldas cortas, y con los cabellos recogidos en una cola de caballo. En ese momento, comparada con ellas, Aiko estaba un poco “rarita” como decían sus compañeros. Vestida de prendas negras, zapatillas oscuras, una bufanda gris y el cabello suelto cubriéndole un ojo. —¿Por qué no vas a jugar?— preguntó una de ellas.
—No me gusta jugar— respondió sin quitar los ojos de su libro.
—No te creo, eso es imposible, algún día te darás cuenta que los libros no sirven de nada. Además mírate, necesitas un cambio, pareces muerto viviente.
—Lo siento, pero me aburren los juegos. Y no me importa lo que parezca, es solo ropa.
—Eres bastante rarita, además, nunca te hemos visto reír. Eres un demonio, no tienes alma— dijo, y se retiró junto a las demás chicas.
Aiko se quedó un momento tirada entre el suelo pensando, no le importaba nada de lo que le había dicho, pero se sentía un poco mal. ¿Por qué no podía ser como los otros niños? ¿Y si ella tenía razón? Quizá nunca tuve un alma.
& Fin Flash Back &
Tal vez, si llegara a entregar su alma, sería lo mismo. Ella seguiría siendo la misma persona y nadie se daría cuenta. Todo saldría bien, además, estaría salvando a su familia de cosas peores. Valía la pena.
—Está bien, entregaré mi alma.
—¿Estás segura de lo que haces?
—Bastante— respondió asintiendo.
—Bien, comencemos— dijo. Tomó ambas manos de la chica frente a ella, miró hacia el cielo y comenzó a decir cosas al aire que Aiko no entendía, era un conjuro.
Esas extrañas sensaciones que la más joven sentía antes, comenzaron a hacerse visibles, eran sombras, con formas espeluznantes, que le pusieron los pelos de punta. Eran demonios. Comenzó a dudar de esa señora. Trató de liberarse de su agarre, pero estaba atrapada. En eso, escuchó la macabra risa de la anciana frente a ella. La miró con pánico. Sus ojos se tornaron blancos y aterradores, su piel se caía lentamente dejando a la vista todos sus huesos, y del lugar en el que estaban comenzaron a encenderse llamas que estaban por quemar la piel de Aiko. Ella gritaba a todo pulmón tratando de escapar, pero su sombra fue atrapada por los demonios llevándola hacia la anciana.
—Ahora serás mía— dijo con la voz de un monstruo.
—¡NO! ¡DÉJAME!— rogó entre lágrimas.
—¡Ya es tarde! ¡Eres una niña bastante tonta!
Tenía razón, Aiko no entendía cómo se dejó convencer por esa mujer. Quizá, algo la atrajo hacia ella, alguna fuerza, o quizás magia.
Fue lanzada contra la pared, todavía sujeta por las sombras de aquellos demonios. Se comenzó a sentir agotada, y casi no respiraba, era el humo del ambiente. La anciana se acercó nuevamente, abrió su boca grandemente y comenzó a chupar su alma. Aiko sentía como le quitaban esa cosa tan preciada, dolía. Gritaba y lloraba sin contenerse. Pero no se dejaría. Aunque estaba cansada, logró escapar de esos demonios y corrió a la entrada. Estaba por caer, llegaría a la puerta. De repente, algo la mordió. Uno de esos espectros tenía sus dientes clavados hasta el fondo en su brazo izquierdo. Aiko ahogó un grito intentando quitarse esa cosa de encima. Miro la herida. Sin duda alguna tenía una hilera de dientes ahí. Salía sangre de color negro de ella. ¿Qué significaba? Siguió corriendo, sentía que su brazo se le saldría y además, algo dentro de ella subía y subía, un líquido extraño, le quemaba la piel. A punto de ser atrapada, salió de ese lugar. Corrió por las calles siendo seguida por sombras. Gritaba pidiendo ayuda, pero estaba sola.
Cayó al suelo, agotada, cansada, con los pulmones llenos de humo, una herida grave. Moriría, estaba segura. Solo tenía la mitad de su alma con ella, y estaba desangrando sangre negra. ¿Eso era normal? ¿Por qué? ¿Qué hizo ese demonio para causarle eso? ¿Era alguna especie de veneno? Iba a morir.
Sentí como las sombras se acercaban para llevársela. Trato de levantare, pero era tarde. La llevaban a rastras, pero se dejó llevar, ya no podía hacer nada. En cuanto perdió la esperanza, escuchó una voz.
—¡Aiko!
Vio a una persona acercándose, resplandecía en una luz tan brillante que quemó a los demonios que la tenían, salvando su vida. De su espalda salieron grandes alas. ¿Era un ángel? ¿Se la llevaría con ella?
—Estoy lista.
& Continuará &
¿Qué tal? ¿Les gustó? En el siguiente capítulo vendrá una sorpresa muy grande. ¿Aiko va a morir? ¿Eso era un ángel? ¿Y si era alguien más? No se lo pierdan!!!! Besos!