
“Personal Maid” Fic Twc / Toll escrito por Park Min Yeon
Capítulo 6: Mocosa
1:00 am, esa era la hora que marcaba el reloj de pared de la cocina del trenzado. Se estaba alistando para salir. Su amigo le había llamado contándole de una fiesta que se daba en una de las más prestigiadas discotecas que le pertenecían a uno de sus hermanos.
Una vez que salió de su departamento, se quedó pensando en la chica que había visto hace unas horas, como era posible que existiera gente como esa? Se preguntaba mientras tomaba un taxi que le llevara al lugar de encuentro, sabía que iba a tomar, así que no manejaba su propio auto.
Llegó al local, y su amigo le esperaba en la puerta.
– Oh!… vaya… Tom, pero mírate nada más… cómo es posible que hayas cambiado tanto en América, ahora ya haces metamorfosis? – le molestaba su amigo.
– Y tú… no te quitarás las rastas nunca? – le pico el trenzado también.
– Debería hacerme trenzas igual que tú ahora? Estaríamos iguales, como en la secundaria.
– Si claro… aunque… no te quedan mal ahora, te has ejercitado?
– Oh, se nota? Sabía que me veía más sexy – presumió el de rastas.
– Tch… quienes más están?
– Te puedes creer que verás a toda la promoción aquí dentro?
– Es en serio? Todos están aquí?
– Como en los viejos tiempos!
– Entremos
Ambos entraron a la discoteca. Había mucha gente, bailando, tomando, hablando, haciendo todo tipo de cosas.
– Samuel! – se escuchó un grito.
Volteó y se encontró con uno de sus viejos amigos.
– Oh! Tom Kaulitz?… realmente eres tú? – pregunto otro hombre que estaba junto al que había gritado anteriormente.
– Google? – pregunto el trenzado mirando a su viejo amigo.
– TOM!
Un grupo de chicos se abalanzó contra Tom abrazándolo hasta casi ahogarlo. La emoción brotaba en el ambiente.
– Ah… me ahogan! – el trenzado se soltó del abrazo – siguen igual de bestias…
– Que bestia ni que nada… tú sigues igual de presumido que la escuela… y esas trenzas? Te cansaste de las rastas?
– Tenía que experimentar un poco más con mi cabello.
– Tonto… ahora solo falta que Samuel también aparezca con trenzas.
– Hey! Mis rastas están bonitas – habló el mencionado.
Siguieron hablando, recordando los viejos tiempos que pasaron en la secundaria.
Hasta que una ruidosa y chillona voz empezó a torturarlos.
– Toooomm ~ – habló una rubia colgada del brazo de Tom.
– Ugh… creí que ya te habías ido de Alemania, que haces aquí? – le habló el trenzado con molestia.
– Que pasa Tom? No te alegras de verme?… no… me veo más bonita?
– Bonita esta mi abuela – se escuchó la voz de Samuel.
– Hey! Tú cállate – le grito la chica al de rastas – Tom… no quieres tomar un trago.
– Ya tomé
– Pero… uno más no te hará nada – insistió la rubia.
– Oye, no tienes amigas? Has venido sola?
– Oh! Tom está preocupado por su tengo novio? Pues no… te he estado esperando desde que te fuiste a América.. porque te fuiste sin avisarme… me puse muy triste cuando me enteré… oh, puede ser que… Tom no quería que me ponga triste y por eso no dijo nada?
– Que hablas? Has tomado mucho y te está afectando…
– Ya pues Tom~.. tomemos un trago juntos, lo he estado deseando desde la secundaria, si??
– Si lo hace te vas a ir? – intervino Samuel.
– Cállate te dije!
– Bien!! solo uno y nada más! – grito Tom ya cansado de su voz.
– Yeeeiii… eso es genial
La rubia cogió dos copas que había en la barra y le dio una a Tom. Lo abrazó más y comenzaron a beber. Pero no fue solo una copa, le siguieron más, por insistencia de la rubia. Tanto así que Tom terminó ebrio.
– Tch! Como es posible que emborracharas a Tom, rubia tonta – habló Samuel tratando de sostener a Tom – lo llevare a su departamento.
– Yo lo hago!
– Ni loco!
– Samuel!!
El rastudo volteó a ver quién le llamaba, para su mala suerte no podía llevar a Tom a su departamento y solo le quedaba dejarlo en manos de la rubia oxigenada pervertida que estaba obsesionada con Tom desde el primer año de la primaria.
– Adiós tonto, yo me llevo a Tom a casa – dijo la rubia llevándose a Tom con fuerza.
– Pero… ash! … Tom me va a matar mañana.
La rubia salió con Tom medio dormido apoyado en su cuerpo. Tomó un taxi y le dio la dirección de un hotel.
Una vez que llegó al hotel, reservó una habitación, en ella tumbó a Tom en la cama.
– Woah… Tom está muy sexy
La rubia rápidamente le quito la parte de arriba a Tom y luego se quitó su ropa entrando en la cama de Tom junto a él. Sacó su celular y se tomó una foto con él para luego quedarse dormida abrazada al cuerpo del trenzado.
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El ruido del celular comenzó a molestar al trenzado. Con una mano comenzó a buscar en sus bolsillos del pantalón hasta dar con tal molestoso aparatito.
– Qué? – respondió de mala gana.
< Emm… señor.. Kaulitz? > – se escuchó una tímida voz.
– Quien es y que quiere?
< Pues… no sé si me recuerda.. Pero .. Usted me dio su número por… un … dinero? >
– hablaba trabándose.
– Ahhh… ya se quién eres – habló molesto – quieres dinero no?
< No lo diga de esa manera.. Suena feo >
– Si claro – bufó con sarcasmo – ven a la siguiente dirección.
Tom le dio la dirección de su departamento y colgó. Luego volvió a querer dormir pero un brazo se lo impidió.
– Que carajos?
Se levantó para ver quien estaba en su cama, y vio a la rubia durmiendo.
– Tú!? – se levantó rápidamente de su cama – Hey! HEY! DESPIERTA
MOCOSA! – gritó el trenzado.
– Eh? Tom? – despertaba la rubia.
– Largo de mi casa! Que te crees!? metiéndote en cama de otros
– No estamos en tu casa…
La rubia se quedó mirando a Tom.
– Pero Tom.. no recuerdas nada de anoche, me pediste que viniera contigo, y luego… luego dijiste que me querías – comenzó a mentir la rubia mientras
“lloraba” dramáticamente.
– Tch! Pero que descarada eres… te crees que me voy a tragar semejante mentira? – dijo Tom riendo escandalosamente.
– Tom? De que te ríes? Si es verdad
– Ya claro… tan cierto que ahora me dirás que tienes una foto.
– Tengo una foto!
– Claro.. la que te tomaste mientras te metías en mi cama no? Creíste que dormía?
– Tom…
– Largo!
– No! No quiero!
– Ugh… que molesta
La cabeza comenzaba a dolerle… y la voz chillona de la rubia no hacía más que aumentar su dolor.
– Quiero que te vayas!
– Pero yo no me iré
– Que quieres?
– Quiero que Tom se case conmigo
– Tch! Que gracioso… ni loco! Ni borracho! Ni aunque fueras la última persona en el mundo… ahora vete
– Tom estas siendo muy cruel
– Y qué? Quiero que me dejes en paz
– De acuerdo… – la rubia bajo la cabeza – pero antes nos bañaremos juntos si??
– miró a Tom con ilusión en los ojos.
– Estas mal de la cabeza! No me voy a bañar contigo… fuera!
– No! Está bien, me baño sola – la rubia cogió su ropa y se metió al baño.
Tom miro la puerta del baño y luego recordó a la chica que le había llamado antes, le había dado la dirección de su departamento sin saber que estaba en un hotel.
Miró en la puerta el nombre del hotel y la habitación y le dejo un mensaje a la chica para que fuera a esa dirección.
– Jah! La mocosa está pagando la habitación… bien, aprovecharemos.
El trenzado llamó al servicio de habitaciones y pidió un contundente desayuno que llegó a los 15 minutos de espera. Iba a comer algo cuando tocaron la puerta.
&
Había llamado al tipo de la noche, se sentía nervioso y mal, ahora sentía que de verdad estaba actuando como un estafador al querer recibir dinero de ese hombre.
Toco la puerta de la habitación de hotel a la que le había citado. Y le vio, con el torso descubierto, Bill no pudo hacer nada más que tragar duro al ver su cuerpo. Sintió que se sonrojaba un poco por lo que bajo la cabeza.
– Vaya, no tardaste nada en llamar y venir – habló con aire de sarcasmo el trenzado.
– No fue porque quise venir… solo que… la situación lo exigía
Habló Bill con un poco de timidez.
– Pasa.
Bill entró a la habitación, era lujosa. Y el olor de la comida comenzó a llenar sus fosas nasales, provocándole hambre.
– Bien, cuánto quieres? – le pregunto el trenzado.
– Eh?… que cuánto quiero?
Ahora sí que no sabía que responder en esos momentos.
– 1000? 1500? 2000?
– Eh? 2000? – preguntó con asombro Bill.
– Qué? Quieres más? 5000 tal vez?
– Oh! yo… no sé..
– 6000? 8000? 1 000 000?
– EH? 1 000 000?
– Mas? Tch! Qué clase de ladrona eres? Eres de la mafia? Y por un bolso.
– Pero qué dice?! Usted está poniendo cifras muy altas! Y no soy una ladrona!
– Aaah.. muy altas dices.. entonces cuánto? 100?
– Qué?
– Menos? 50… o 10?
– Hey!
– Bien! dejémoslo en 10
– Que cosa? 10?
– Qué? No te alcanza? Para que lo quieres?
– …
– Para que lo necesitas? Así poder sacarte una suma considerable
– Pues… necesito… para el alquiler de la casa, y … los estudios de mis hermanos
– Tch… encima con hermanos … ya me hago una idea de cómo son tus padres
– Qué dice? Mis padres? No meta a mis padres en esto…
– Qué? Acaso no saben lo que eres? O qué? … son peores que tú?
– … discúlpese… usted no sabe nada
– Tch… serán 1800€ – habló el trenzado ignorando las palabras de Bill.
– No se va a disculpar?
– Porque debería hacerlo con alguien como tú? Aunque… mirándote bien…
El trenzado se acercó a Bill poniéndole nervioso.
– Que está haciendo?
Bill comenzó a sentir la mano de Tom rosarle el rostro.
– Tu rostro… es muy… bonito…
– Hey! Suélteme…
Bill empujó a Tom para alejarlo pero este perdió un poco el equilibrio y se sostuvo de Bill arrastrándolo con él hasta caer al suelo.
– Ah!
Tom miraba a Bill sobre él y abrió los ojos grandemente.
– Quítate de encima!
Bill intentó pararse pero su ropa se quedó enganchada en un accesorio del pantalón de Tom haciéndole caer nuevamente sobre el trenzado.
– Ah! Que te pasa?! Quítate de encima!
– Tom? Oh! que estás haciendo?! Tú… ya tenías novia? Pero… la abuela había dicho que estabas solo! – se escuchó la chillona voz de la rubia.
– Ugh! Esto es demasiado! FUERA LOS DOS! – grito levantándose rápidamente con Bill encima tratando de zafarse del enganche.
– Pero… TOM! – gritaba la chica al sentir como la arrastraban afuera.
– Oiga… Hey, no me ha dado el dinero…
– LARGO!
Tom los aventó fuera de la habitación y cerró la puerta con pestillo. Escuchaba las voces llamándole y los golpes en la puerta.
– Que molesto!
Se llevó las manos a la cabeza y regreso hacia la bandeja del desayuno. Se tomó una pastilla y comió el desayuno que había pedido.
Pero su desayuno fue interrumpido por el sonido de su celular.
– Diga?
< Tienes una cita en el L’Orient en una hora, ni se te ocurra faltar! Es de cabello castaño largo con puntas rubias, suerte! >
Sin más, la voz de su abuela dejo de sonar por el celular.
– En una hora?! – grito Tom mirando su móvil – ugh! Genial! – se quejó.
De pronto el apetito se le fue. Cogió su camisa y el resto de sus cosas y salió de la habitación, para su mala o buena suerte la “chica” seguía ahí esperándole apoyada en la pared. Resopló con cansancio, y pasó de largo.
– Oiga! – le siguió la chica- seguirá sin disculparse?
– Por qué sigues aquí?
– El dinero…
Tom volteó a verla serio.
– Que descaro de tu parte
– No es descaro… realmente lo necesito, y usted es… mi única salida por el momento.
– Tch! Por el momento? …
El trenzado iba a decir algo más pero calló. Suspiró pesadamente y miró a Bill.
– Tendrás que esperarte, tengo una cita.
– Otra? que no basta con una?
– Eso no te importa! Ahora desaparece
– No desapareceré hasta que se disculpe
– Disculparme de que mocosa?
– Por calumniar a mis padres, y no me llame mocosa
– No calumnié a tus padres para empezar, no dije nada de ellos, y te seguiré diciendo mocosa hasta que me dé la gana entiendes?
– No! no entiendo, y sí dijo algo malo de mis padres así que discúlpese.
Salieron del hotel y Bill le seguía aún.
– Escúchame mocosa! En este momento estoy muy ocupado como para perder mi tiempo con alguien como tú así que piérdete! Me malogras la mañana.
– Ya le dije que no me iré hasta que se disculpe señor arrogante…
– No soy arrogante, soy realista… TAXI!
– Eso no es ser realista…a dónde va?
– Ya te dije mocosa, estoy ocupado y tengo una cita, porque sigues aquí?
– Discúlpese
– Pareces una grabadora averiada. No tienes cosas que hacer mocosa?
– Sí, tengo que pagar deudas, y usted no me da lo que quiero
– Pero que sinvergüenza! – suspira nuevamente – pero que ingenuo de mi parte… ya se me olvidaba con quien hablo. No eres más que una ladrona, no debería darte nada para empezar
– Usted lo ofreció. Y no soy una maldita ladrona
– TAXI! Joder porque no se detienen? – ignoró a Bill.
– Hey!
Un taxi se detuvo en frente de ellos y Tom se metió en él rápidamente sin siquiera dar la dirección solamente le ordeno al conductor que arrancara y dejó a Bill atrás.
– Oh! HEY! – grito Bill – TAXI! – detuvo un taxi.
Se metió en el taxi sin perder la vista del auto en el que iba Tom.
– Señor, siga a ese taxi de enfrente – le señalo el auto.
El taxista solo asintió y comenzó a seguir a Tom.
Una vez que llegó, Bill pagó con el dinero que le había dado Mika, por suerte el local no era tan lejos, así que no le cobró mucho. Salió del taxi y Tom quiso gritar al verle.
– Pero que rayos…
– Discúlpese….
– Maldita sea, piérdete mocosa! Tengo una cita
– No me iré.
Tom cerró los ojos y por segunda vez en toda su vida, deseo poder golpear a una mujer. Pero por motivos éticos, no lo hizo.
– Solo mantente callada hasta que termine, me has entendido?
Bill asintió y estaban a punto de entrar al restaurante cuando Tom le detuvo.
– No estés cerca de mí, se malinterpreta…
– Oh, de acuerdo, entre.
Tom suspiró pesadamente y entró al restaurante. Esto realmente, no estaba saliendo como él había planeado.
& Continuará &