Personal Maid 10

Personal Maid 10

Personal Maid”Fic Twc / Toll escrito por Park Min Yeon

Capítulo 10: La pastelería… y nuevo uniforme

– No pues esto sí que está hecho mierda! – exclamó el rastudo mirando a su amigo.

– Hey! Más respeto! – gritó Mika fulminando al rastudo con la mirada.

Samuel se paseó por el lugar mirando, con desagrado y una pizca de trauma, cada parte del local.

– Tom, como piensas arreglar esto? – inquirió Samuel sin dejar de mirar el lugar.

– Ese será tú trabajo

– Cómo dices? Mi trabajo? Que yo sepa tu abuela te lo mandó a TI no a MI

– Eso lo sé tonto, me refiero a que te estoy contratando para que utilices tu creativa mente para rehacer este lugar y convertirlo en una verdadera pastelería.

– Me contratas? Vaya… quién iba a decir que el Gran Tom Kaulitz iba a contratar al Gran Samuel, diseñador y decorador perfeccionista de …

– Ya, ya, deja de ser un presumido con tu discurso de decorador – le cortó Tom – lo harás?

– Pues claro! Acepto, esto será genial, ya quiero derrumbar este lugar.

– No derrumbarás nada Samuel, solo eliminarás todo esto para poder mejorarlo.

– Vaya… y yo que me había ilusionado para demoler esto

– Eh, eh, aquí no demolerás nada – Mika acusó con el dedo al rastudo.

– Ya lo sé ricitos de oro – le pico el rastudo y Tom solo se aguantó las ganas de carcajearse ahí mismo.

Mika bufo regresando a su asiento para revisar unas revistas de pastelería que siempre ojeaba mientras que el par seguí mirando el lugar y viendo cómo convertirlo.

– Eh Tom y como te fue en tu cita… no me has mencionado nada al respecto. Y como es eso que ya tienes novia?

– Que rápido corren los rumores… – murmuró el trenzado frunciendo el ceño.

– Sabes que tu abuela corre rumores más rápido que un chico de la secundaria.

– Lo sé, lo sé… y la verdad es que no tengo novia, solo lo invente para que mi abuela se callase de una buena vez.

– Vaya, no creí que fueras a hacer eso de verdad, pero si es falso tu abuela se la creyó? Eso si no me lo puedo creer!!

– Que no fue tan imaginaria después de todo…

– Entonces si hubo una chica??

– Si

– Quién? La conozco? Es Chantelle??

– QUE?! NOO! COMO CREES?! – gritó exaltado el trenzado.

– Hay ya. cálmate, pero dime quien es…

– Emm… recuerdas a la ladrona de la otra vez?

– La del vestido rojo?

– Si esa mocosa

– Ya… oh!… ella?! Es en serio? Debe ser una broma Tom, como así fue?

Samuel se reía de Tom al escuchar eso. Pues no se imaginaba a su amigo con una chica como la que había descrito anteriormente el trenzado.

– Fue una mierda. De hecho vendrá dentro de un rato

– Y eso?

– Es mi sirvienta – dijo con simpleza.

– Sirvienta? La ladrona es tu sirvienta? Joder que arriesgado eres

– Aunque jura y perjura que no es una ladrona, sigo sin creerle.

– Yaaaa…

Mika que había estado escuchando “casualmente” la conversación, se preguntaba si esa “ladrona” era la “ladrona” que él conocía. Y eso del vestido rojo le llenaba de más dudas.

El pelinegro miraba el paquete que había llegado a su casa en solo cuestión de minutos. Sabía que su nuevo jefe le mandaría algo para su nuevo trabajo como sirvienta personal, pero nunca se imagino aquello que veía y menos que llegase con esa rapidez.

– Debe estar jodiéndome – gruñó para sí mismo mientras sacaba el contenido del paquete.

Por suerte se encontraba solo en su casa, sus hermanos habían salido juntos milagrosamente y su madre se encontraba en el mercado haciendo las compras del mes.

Terminó de sacar todo del paquete mirándolo con algo de curiosidad y arrepentimiento al mismo tiempo.

Aquel traje de sirvienta no era como se lo había imaginado al leer la nota que decía “tu uniforme”.

– Se supone que debo usarlo todo el rato? Esto no es normal…

El traje era pomposo, en blanco y negro, tenía moños y se ataba atrás con un enorme lazo.

– No pienso usar esto! Es muy… muy… ugh! Será vergonzoso usarlo frente a la gente normal

Miro el resto de contenido. Había pantis y unos tacones encharolados que hacían juego con el traje. Rápidamente volvió a meter todo en el paquete y salió de casa con dirección a la pastelería en donde debía ver a Tom, aun sin entender porqué debían verse ahí y no en su departamento.

– Y pondremos unas ventanas grandes en esta zona para que haya más iluminación en ambas zonas, a la par estará la barra de la cocina, la quieres abierta o cerrada? – preguntaba Samuel.

– Abierta – dijo Tom.

– No, no, será cerrada, como se te ocurre poner la cocina abierta y dejar que el mundo vea la preparación de los pasteles? Hay recetas secretas que nadie debe ver.

– Dije que la cocina será abierta.

– Ok, ok… y si hacemos ambas? Podemos poner la mitad abierta y la otra cerrada, cosa que hay puede hacer rizitos de oro sus pastelitos secretos.

– No me llames así! – exclamó Mika.

– Porqué hay tanto ruido aquí? – se escuchó la voz de Bill.

Los tres se volvieron hacia la voz que acababa de escucharse. Y encontraron a Bill con el paquete del traje en su mano.

– Vaya, hasta que llegas – habló Tom.

– Oh! ella… ella… – Samuel miraba perplejo a Bill.

– Qué haces aquí Hilly? – preguntó Mika perplejo aún por descubrir que en verdad era Bill quien ahora trabajaba para Tom.

– Hola Mika – saludo Bill acercándose para sentarse en uno de los polvorientos muebles.

– Se conocen? – preguntó Tom.

– A ti que te parece? – habló Mika con un tono de sarcasmo mientras se acercaba a Bill.

– Tch, rizitos de oro esta mosqueado – pico Samuel aún sin dejar de mirar a Bill – en serio es ella tu nueva sirvienta?

– Si.

Samuel rápidamente se acercó a Bill y se sentó a su lado sin importarle lo polvoriento que este el mueble.

– Hola, me llamo Samuel Larsen, mucho gusto en conocerte – le extendió la mano con una sonrisa juguetona.

– Emm… Hilly, a secas… – le respondió el gesto solo que sin la sonrisa.

– Tienes algún problema con el traje? – pregunto Tom desde su sitio.

– Pues ahora que lo mencionas, sí, tengo un problema – Bill se paró de su lugar para acercarse a Tom con el paquete.

– No es tu talla? Una más? Estas gorda

– No es la talla señor arrogante, simplemente es que no voy a usarlo

– Y eso? eres mi sirvienta y harás lo que te pida sin rechistar, deberás obedecerme sin objeción alguna.

– Pero… pero… no es normal ir por ahí con ese traje, es vergonzoso

– Y no es vergonzoso andar por ahí robando bolsos y planeando escapatorias que luego fallan de la manera más ridícula que puede existir?

– Joder que no soy una maldita ladrona, se lo tengo que repetir miles de veces? Parece que las trenzas le ajustan demasiado que no le dejan procesar información, o tiene un problema de retraso mental?

Samuel no dejaba de ver la escena con expresión de asombro, realmente nadie le había hablado así a Tom más que su abuela. Realmente admiraba a esa chica y hasta comenzaba a gustarle.

– Woah!… esa chica si tiene agallas! – el rastudo se acerco a Bill pasando un brazo por su hombro – dime preciosa, conoces tanto a Tom como para hablarle con esa confianza?

– No tengo un maldito retraso mocosa, y más te vale no volver a hablarme en ese tono, si quieres tu dinero.

– Hilly, podemos hablar un momento a solas? – habló Mika.

– Claro.

Bill se zafo rápidamente del agarre del rastudo para seguir a Mika a la cocina.

– Que se supone que está pasando aquí? – pregunto Mika completamente intrigado.

El pelinegro le conto toda la historia sin dejar escapar un detalle de esta.

– Entonces ahora trabajaras para ese?

– Si, lamentablemente sí

– Y porque simplemente no lo rechazas, si es por dinero, puedo ayudarte Bill

– No Mika!, ya nos has ayudado bastante, y más con el dinero que me diste para el alquiler y la colegiatura de Mona, no puedo abusar de tu generosidad, además, no creo que sea tan malo, pero este dinero me ayudará bastante, podré inscribir a Gustav en su academia de música, podré pagarle el taller de arte de Mona, ayudaré a mamá con el alquiler de la casa e incluso podemos conseguirnos una mejor, Mika, ese dinero lo estiraré tanto que hasta sobrará para comprarles regalos en navidad a mis hermanos y un vestido nuevo a mamá.

Mika solo miraba a Bill hablar. No sabía que decirle en estos momentos.

– Y no le dirás nada de que eres hombre?

– Ni lo sueñes! Me asesinará.

– Te das cuenta en que te estás metiendo Bill? Tom no es una persona corriente, y menos su familia, si alguien de ellos te descubre, te irá mal, y peor si es su abuela quien lo hace. Ellos tiene un poder fenomenal en Europa y el que te involucres así te pone tanto en riesgo a ti como a tu familia.

– Solo será un tiempo, no será mucho, conseguiré el dinero y desapareceré de su vida, jamás sabrá que soy hombre, Mika… debes apoyarme en esto.

– Lo hago Bill, lo hago, te apoyo en todo lo que hagas y lo sabes, pero no puedes arriesgarte así. Hilly se irá a la mierda también. No te quedará nada Bill, Nada!

– Mika, se lo que hago, por favor, solo apóyame en esta, y ayúdame…

El rizado no podía creerlo. Y se formo un largo e incomodo silencio.

– Alguien más sabe de esto?

– Bueno… Gustav sabía algo de lo de las citas, pero no sabe esto último.

– Bien… te ayudaré

– En serio? Oh! – Bill abrazó fuertemente a Mika – Gracias Mika, sabes que eres el mejor no? También sabes que te amo verdad?

– Y tú sabes que también te amo pero soy hetero verdad?

– Lo sé, lo sé… – rio suave Bill – mala suerte.

– Haha… ya vamos afuera o pensarán mal.

– Tch… pervertidos.

Ambos salieron de la cocina y se encontraron a Samuel que le daba empujones a Tom mientras se reía. Y a Bill esa imagen se le hizo tan extraña pero bonita.

– Vaya… al menos sé que ríe el mocoso este – murmuró Mika regresando a su sitio con la revista.

– Porqué aún no te has puesto el traje? – se escuchó la voz de Tom en el fondo.

– No lo voy a hacer.

– Es tu trabajo, acéptalo, estas son las consecuencias del problema que me hiciste pasar, y tú estabas dispuesta a todo, no es así? – le picó Tom con una sonrisa maliciosa.

Bill solo presiono los puños con verdaderas ganas de golpear al trenzado. Con mala gana cogió el paquete.

– Iré al baño Mika.

– Ten cuidado con la puerta, había un bicho raro ahí la otra vez.

– De acuerdo.

El pelinegro se perdió entre las divisiones mientras que los otros seguían planeando la nueva construcción.

– Como puedes mantener este lugar así? No me extraña que no haya clientes.

– Eso a ti que te importa – habló Mika con desgano.

– Pues que ahora todo esto está a mi cargo y es una verdadera molestia tener que modificarlo tan abruptamente.

– Oh! que es esa cosa?! – se escuchó la voz del rastudo – Aaahh!! Me va a comer! TOM! SALVAME!

El trenzado fue a ver qué cosa le pasaba a Samuel, cuando lo encontró encima de uno de los muebles mirando hacia el suelo con expresión de pánico.

– Pero que tienes? – el trenzado se acercó a Samuel.

– Cuidado! TOM! Mira eso – señalo debajo de la mesa.

Tom levanto cuidadosamente la tela que lo cubría para encontrarse con un enorme y asqueroso bicho negro con patas muy largas.

– Pero que carajos?! Que bicho es ese?! – gritó Tom corriendo dejando a su amigo solo.

– Oye! TOM! Ayúdame! No huyas cobarde!

– Quien habla de cobardes… – se acercó Mika a ver – con que aquí estabas.

El rizado busco algo con que sacar al bicho de ahí, y al no encontrar nada optó por cogerlo con la mano.

– Que estás haciendo?!! Como puedes tocarlo?! – gritaba el de rastas.

– Mika!! Mira! Encontré esto en el baño

Bill salió completamente vestido con el nuevo traje y con una tira pegajosa con moscas muertas pegadas alrededor.

– Aaahh!! Qué es eso!? – el grito de Tom se escuchó por todo el local.

Bill miró su oportunidad de molestar al trenzado y se acercó a él con la asquerosa tira.

– Mira! – se la acercó al trenzado viendo como este rehuía con cara de espanto.

– Aleja eso! aléjalo de mí!

– Bien! no más moscas! Funciono – habló Mika con tono de triunfo mientras se acercaba a Bill con el bicho en la mano.

– Aaah! Aléjense los dos! Como pueden coger esos bichos?! Ahh! – Tom grito saliendo del local mientras miraba por la ventana.

Samuel se había quedado en el mueble en posición fetal mirando aun debajo de la mesa en donde había estado el enrome bicho.

– Aquí encontraremos bichos no descubiertos por el hombre – repetía el rastudo – tengo miedo.

Bill empezó a carcajearse estruendosamente mientras caminaba hacia el bote de basura para deshacerse de la tira de moscas.

– Este es el bicho que te dije que estaba en la puerta del baño.

– Es enorme, que es? – preguntó Bill con los ojos húmedos por la risa.

– No tengo idea

– No pica?

– Hasta ahorita no me hace nada

– Ten cuidado, no sabemos que es puede pasarte algo.

– Lo meteré en la botella.

– De acuerdo.

Mika metió al bicho raro en la botella enorme que tenía.

– Es que coleccionas bichos? – entro Tom mirando hacia todos lados esperando no encontrarse con otro animal.

– Mika estudio también entomología después de la repostería – explicó Bill mirando al trenzado.

– Qué horror… – luego dirigió la vista al traje de Bill – no te has amarrado la parte de atrás.

– Oh si!… no llego, me ayudas? – pregunto Bill cogiendo los listones.

El trenzado se acercó a Bill y cogió los listones mientras los amarraba haciendo un perfecto y enorme lazo.

– Te queda bien el traje – le dijo una vez que terminó.

– Es extraño… y me siento ridícula

– Vaya, vaya – apareció Samuel ya recuperado de su espanto – realmente te ves sexy

Bill se sonrojó y Mika desvió su mirada hacia el traje, de verdad lucia demasiado femenina y tenía su toque sexy.

– Bien, nosotros tenemos que irnos ya – anunció Tom mirando a Bill.

– Nosotros? A donde? – pregunto Bill.

– Tengo que comprar algunas cosas y tú tienes que venir conmigo.

– Así?? Saldré vestida así?

– Si, algún problema?

Tom miro a Bill con seriedad, y el pelinegro no tuvo más opción que negar con la cabeza.

– Perfecto, entonces andando.

– Te veo luego Tom – se despidió el rastudo.

– Chau Sam.

Mika se despidió de Bill y le deseo suerte. Después de todo, Tom no tenía un gran carácter que fuera a ser halagado o admirado.

& Continuará &

por Park Min Yeon

Escritora del Fandom

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