
“Personal Maid”Fic Twc / Toll escrito por Park Min Yeon
Capítulo 11: Tensión
– Dije, que quería ESA sopa
– Pero es la misma
– No, no lo es
Bill agarró el paquete de sopa instantánea fuertemente entre sus manos y la volvió a dejar en su sitio para coger justamente la que señalaba Tom que era exactamente la misma sopa. La dejó en el carrito de compras con un como de furia y volvió a mirar a Tom.
– Listo, contento?
– Esa es manera de hablarle a tu dueño
– No eres mi dueño
– Eres mi sirvienta, eso me convierte automáticamente en tu dueño
– Claro que no, yo no soy de nadie, además seria solo mi jefe
– Vas a discutirme?
El pelinegro abrió la boca para decir algo más pero la cerro callando en seguida. Una vez que Tom se volteara para seguir caminando, le sacó el dedo medio poniéndole cara de asco para luego seguirle empujando el carrito de compras.
Habían estado en el supermercado ya 20 minutos, y Tom había comprado mucha comida y productos de limpieza. Unos minutos más y ya se encontraban saliendo del lugar, claro, Bill cargando todas las bolsas de compras y Tom solo llevaba una en la mano que tenia pan.
– Haberme podido ayudado con las bolsas no? – habló Bill cansado dejando las bolsas en el maletero del auto.
– No – fue la simple respuesta de Tom mientras abría la puerta del piloto.
– Soy una mujer y me hace cargar todo esto?
– Golpeas como lesbiana, tienes fuerza, no creo que hayas necesitado ayuda con eso – dijo casi entrando al auto.
– Hay… Tinker Bell se puso sensible – habló en tono burlón cerrando la puerta del maletero.
– Tinker Bell? – Tom se detuvo y le miró con molestia.
– Hay sí, vamos a volar Tinker Bell… vamos, esparce tu polvo de hadas para que todos volemos contigo Tinker Bell – volvió a molestarle esta vez moviendo sus brazos como si estuviera “volando”.
– Vuelves a hacer eso y no me apiadaré de que seas mujer – le dijo en tono amenazador.
Bill le sacó la lengua y corrió a sentarse en el asiento del co-piloto.
&
El ambiente era tenso entre ellos, el rubio se encontraba con la cabeza gacha mirando hacia el piso mientras que el pelinegro simplemente no se podía creer lo que había escuchado minutos antes.
– Yu… – murmuró el rubio con voz débil.
– No puedo
– Por qué no? Yu, te estoy diciendo la verdad, yo… lo siento
– Lo sientes? Es que acaso ni siquiera puedes hacerte una idea de cómo me siento? O cómo me sentí en esos momentos? – la voz del pelinegro comenzaba a alzarse – cómo puedes ser tan descarado de venir a mi casa y decirme todo esto?
– Yu – intentaba hablar el rubio.
– Te crees que soy un juguete? Que puedes hacer conmigo lo que se te dé la gana? Como ya no te gusto, me dejas y te vas con otro, pero ahora que te aburres con él vuelves a mí pensando en arreglar las cosas como si nada hubiese pasado? Te crees que soy fácil?
– Yu, no…
– Y creías que volvería a ti? Así de simple? Te creíste que yo estaría dispuesto a aceptarte de nuevo? Y qué pasaría si te digo que ya no me importas? Que ya no te quiero? Que ya tengo a alguien más
– No podrías
– Que no podría? Qué es lo que no podría? Tener a alguien?
– Tú no te enamoras fácilmente Yu – habló el rubio con la voz cortada.
– No dije que estuviese enamorado, pero si dije que tenía a alguien, y déjame decirte que ese alguien no eres tú Strify, no… ya no, no soy un juguete que puedes desechar y luego volver a usar
– Yu, yo no dije eso… y sé que no eres un juguete, yo no pienso eso
– Entonces que estás haciendo aquí? a que has vuelto? A lastimarme de nuevo? A echarme en cara que Kiro lo hacía mejor que yo?
– Yu, no! Yo… yo te quiero…
– Si me quisieras no me estarías haciendo esto…
– Ese chico… él… te gusta de verdad?
– Qué sabes tú de esa persona?… y que debería importarte? Strify, es mejor que te vayas
– No… no lo haré y sé que no quieres eso
– Qué sabrás tú de lo que quiero o no? No sabes nada! – gritó furioso.
– Yu…
– No, no digas mi nombre… vete
– No
– Es que no entiendes? Qué más quieres que te diga? Que volveré a ti? Que todo será como antes? Como antes de que me engañaras? Y lo peor fue que lo hacías aun estando tiempo conmigo… 3 meses estabas viéndolo a mis espaldas… 3 malditos meses! Peor aún, ellos lo sabían y me lo ocultaron, todos ustedes me vieron la cara de estúpido!
– Yu, fue mi culpa el que no te lo dijeran… yo… ellos no tienen la culpa de nada
– Aun así un buen amigo o al menos un buen compañero de banda me lo hubiese dicho o siquiera advertido, pero no… todos se callaron, y me dañaron.
– Yu…
– No digas mi nombre
– …
Strify tenía los ojos húmedos por las lágrimas que amenazaban con caer, pero sabía que eso solo empeoraría las cosas entre Yu y él en esa situación. Yu no quiso hablar con los de la banda después de lo ocurrido, y eso fue lo que cortó toda la fama que tuvo “Cinema Bizarre” en algún tiempo en el pasado. Había estado saliendo con el bajista (Kiro) a espaldas de Yu, y este se enteró de la peor manera posible, ahora, después de dos años regresa queriendo reconciliarse con Yu. Pero tal parece esos no eran los planes del pelinegro.
– Hice mal, lo sé, pero entiéndeme por favor, estaba confundido en esos momentos.
– Confundido? Estabas confundido? – Yu soltó un pesado suspiro llevándose las manos a la cabeza dejando su cabello hacia atrás – me vas a decir que estabas confundido después de tanto tiempo saliendo juntos?
– Yu…
– Fueron 10 años… 10 malditos años! Que desperdicié en alguien como tú
– Yu… yo te quiero…
– No me mientas más, no caeré en tu juego de nuevo, yo confiaba en ti, ahora no…todo ha cambiado.
– Sé que ha cambiado, no pretendo que todo esté igual que antes, solo quiero tu perdón… y… y… y quiero volver contigo.
– Vete
– Yu…
– Te dije que no dijeras mi nombre, ahora vete!
– No lo haré
– Bien, me iré yo entonces
– No… Yu.
El pelinegro comenzó a caminar fuera de su casa, necesitaba aire, pensar todo, pero la presencia de Strify le estaba sofocando en sobre manera.
– Yu! – la voz de Strify a su espalda le desesperaba – detente! – sintió que le retenían del brazo – por favor…
– Suéltame
– Por favor…
– Que me sueltes!
El rubio dejaba caer lentamente las manos por el brazo del pelinegro soltando el agarre y agachando la cabeza. No quería que se fuese, y tampoco quería dejar esa conversación así como estaba. Pero estaba muy claro que el pelinegro no escucharía en esos momentos, no.
Le vio marcharse sin mirar atrás. Temía que de verdad le hubiese perdido para siempre, y estaba arrepentido, arrepentido de no haber visto antes que Yu era el indicado, arrepentido de haber caído en la bajeza de engañarlo, de serle infiel, arrepentido de no poder hacer nada en esos momentos, solo verle irse.
Una vez que le perdió de vista dio rienda suelta a sus lágrimas, sorbiendo por la nariz y mordiéndose los labios para evitar sollozar. Se apoyó en la pared que tenía al lado, y se llevó las manos al rostro alejando esas lágrimas, y su intento de no sollozar falló, porque empezó a llorar sin saber cómo detenerse.
&
– Eso sigue sucio – la voz del trenzado se escuchó por enésima vez en dos minutos.
– Claro que no, no lo está, he limpiado esa parte ya seis veces, cómo me va a decir que está sucio?
Tom pasó un dedo por el mueble, dejando ver una manchita en su dedo.
– Eso no es justo, ese dedo ya estaba sucio desde la primera vez y usted lo está pasando nuevamente – se quejó el pelinegro señalando acusadoramente el dedo.
– Eso no es cierto, ahora limpia
Bill empezó a limpiar con molestia.
– Listo! Reluciente como un espejo, contento?
– Tráeme un café
– Un café? Y por qué no va usted Don perfecto?
– Porque tú eres mi sirvienta y debes obedecerme sin rechistar
– Ush… bien!
– Con dos cucharadas de azúcar
– Como sea!
– Si sigues hablándome así tendré que castigarte… y eso no te va a gustar
El tono empleado por Tom al decir esa frase hizo que Bill se detuviese en seco pensando en sus palabras. Un castigo? Qué clase de castigo le daría Tom?
Caminó hacia la cocina y preparó el café para Tom. Se le daba bien eso de los cafés. Al llevárselo vio que este hablaba con alguien por el móvil. Le dejó el café en la mesa y se quedó esperando a que le ordenase algo más.
Una vez que Tom colgó la llamada, bebió un sorbo del café.
– No está nada mal, se te da bien – habló tomando acercando la taza para beber otro más.
– Necesita algo más?
– Sí, quiero una sopa instantánea. Necesito hacer un par de llamadas y la quiero lista para ese entonces.
– Como usted diga – habló en tono frustrado mientras caminaba de vuelta a la cocina.
Le escuchaba hablar por el móvil mientras él preparaba la sopa, vigilándola constantemente para que lo fideos no se hinchasen por el agua.
Estaba hablando de la pastelería.
En verdad ahora la pastelería está en manos de Tom? Qué pasará con Mika? Al parecer no se llevan bien, y no sé cómo lo manejarán a partir de ahora. Y qué haré yo? Seguiré siendo su sirvienta hasta entonces? Que fastidio. Aunque hay que admitir… que Tom no está nada mal en cuanto a su físico, porque de carácter, prefiero salir con un animal, es más educado que ese espécimen acomplejado de humano.
– Ya está lista?
– Casi
– Déjala en la olla, es más rico así.
Bill quería sacar el tema de la pastelería, quería saber qué pasaría con Mika y todo eso, pero no sabía cómo sacar el tema.
– Emm… oiga… puedo hacerle una pregunta?
– Habla – dijo Tom sentándose en la barra esperando la sopa.
– Sobre la pastelería… en serio ahora usted es el nuevo dueño?
– Si – fue la cortante respuesta del trenzado
– Y qué pasará con Mika? Ya no estará ahí?
– Claro que sí, es el pastelero principal, además también esta como dueño si es eso lo que te preocupa.
– Oh, ya veo… y sobre los empleados…
– Estas trabajando para mí, además solo trabajaran hombres.
– Solo hombres? –joder– y por qué no mujeres?
– Porque yo lo digo así, así lo quiero y así será, punto.
– Ush… pero que arisco – dijo Bill poniéndole la pequeña cacerola en frente con una cuchara.
– Qué bien se ve
Tom cogió su cuchara y le dio el primer sorbo.
– Pásame mi agenda
– Por favor si quiera?
– Pásame mi agenda… Por Favor – pronunció las dos últimas palabras con molestia.
– Sabe? Un poco de modales no le haría daño a nadie… en donde está su agenda?
– En la repisa del corredor.
– De acuerdo
Bill fue a por la agenda de Tom pero en cuando la cogió un papel se calló de él. Era una fotografía, la pudo ver mejor cuando se agachó a recogerla. Era una mujer, muy bella. La volvió a poner dentro de la agenda con la intriga de saber quién era. Y fue a entregársela a Tom.
– Si ya tenía una novia no tenía por qué fingir – dijo mientras le extendía la agenda.
– No tengo una novia, creo que ya te lo había dicho y si no fueses tan tonta lo habrías deducido al verme en citas y también por contratarte como mi novia falsa… duh!
– Y quién es la de la foto entonces… y no me llame tonta.
– Qué foto?
– La de su agenda
– Estas hurgando en mis cosas tan rápido, ladroncilla?
– No soy una ladrona y la foto se cayó sola
Tom revisó su agenda y vio la foto.
– Ah… ella…
– Si, ella, es muy bonita.
– Es mi madre, no es mi novia, tonta.
– Su madre? – ignoró la ofensa anteriormente dicha – pero…
Yo he visto a su madre, y no es ella…
Bill había estado investigando sobre la familia de Tom en cuanto le dijo de ser su sirvienta, le había preguntado a Mika y también en los cuadros familiares de Tom, estaban ellos, y en ninguna aparecía la mujer de la foto.
Será que…
– Es mi madre biológica – habló Tom en tono que pretendía ser tranquilo.
– Madre biológica? Entonces usted…
– Sí, soy adoptado …
& Continuará &