
«¿Y qué?» Fic de Earisu
Capítulo 14
-…Una almohada aquí en tu espalda, y listo.
Bill colocó el mullido almohadón y arropó a Dennis en la cama. Éste tenía una cara que era un poema.
-…¿Ves? Vas a estar aquí mejor cuidado que en el hospital. – Sonrió el chico levantándose y poniendo sus brazos en jarra.
Dennis miró a su alrededor con ojos de susto. Había tanto cojín en la cama que estaba seguro que podría llegar a perderse entre ellos.
-…Bill…¿No crees que todo esto es un poco excesivo? – Dijo con un poco de miedo.
-…¡Para nada!…
-…En serio, creo que me cuidas demasiado.
-…Oh, vamos…Vaya tontería. ¡OH! ¡SE ME OLVIDABA! – Bill salió corriendo de la habitación.
Dennis ya no sabía que más temerse.
Nada más llegar al apartamento de los gemelos, su novio se había empeñado que fuera a su dormitorio y que se acostara en su cama para reposar.
A pesar de que Dennis había objetado que se encontraba bien, la mirada casi asesina que le echó Bill fue suficiente para que al final se tragara sus palabras y se limitara a obedecer órdenes.
Bill volvió a irrumpir en la habitación. Llevaba una taza con una cuchara dentro en la mano.
-…¿Qué es eso?… – Preguntó Dennis.
-…Te he hecho una sopa.
-…Oh, dios mío… – Den abrió mucho los ojos y después se rió. – …¿Cuándo has aprendido a cocinar?…
-…No he aprendido. Sigo sin saber. Pero para hacer una sopa de sobre tampoco hay que estudiar mucho. Je,je…
Bill le tendió la taza y se sentó a su lado en la cama. Tuvo que apartar un buen montón de cojines para hacerse sitio.
A Dennis no es que le hicieran mucha gracia las sopas de sobre, pero ya que el pobre Bill había tenido el detalle no le iba a hacer el feo. Se sentiría mal…
-…Gracias. – Y bebió un sorbo. – …Muy rica.
-…¿Sí?…¡Qué bien!…Yo odio las sopas de sobre.
Dennis le miró achinando los ojos pero decidió no decir lo que estaba pensando y siguió bebiendo.
Bill parecía muy contento, bailoteando a su lado.
Mientras Den se acababa la sopa empezó a estudiar el dormitorio.
-…¿Qué pasa? – Le preguntó Bill.
-…Así que esta es tu habitación.
-…Sí. – Sonrió Bill. – Es verdad, tú nunca habías estado aquí…
-…Es justo como me la imaginaba.
Sábanas de seda negras, edredón y cojines del mismo color… Incluso las cortinas, unas finas y vaporosas cortinas casi transparentes, eran negras.
Las paredes sí que estaban pintadas de blanco, pero éstas apenas se veían por que enormes cuadros las tapaban. Los dibujos eran de lo más extraño…El más grande, el principal, no era más que un montón de trazos color rojo sin forma conocida alguna.
-…Je,je…
Dennis soltó la taza ya vacía en la mesita de noche y Bill no tardó en echarse en su regazo.
Den empezó a acariciar su ahora corta y suave melena…
Kaulitz le miró.
-…Estás muy guapo.
-…Buah… – Bill escondió su rostro en su pecho, avergonzado.
Ahora, Dennis cogió una de sus manos y observó sus uñas, bien cortadas y limpias.
Kaulitz le volvió a mirar y pudo ver cómo su chico besaba una a una las yemas de sus dedos.
Empezó a perder el mundo de vista y tuvo que agarrarse no se sabe a dónde para no cometer una locura.
-…Dennis, por favor…No me hagas esto.
-…Que no te haga…¿El qué?…
-…Esto. Que no soy capaz de contenerme y tú estás convaleciente y tienes que guardar reposo.
Dennis abrió mucho los ojos.
-…Pero, Bill…
-…¡Pero Bill, nada! ¡Que encima yo se supone que debería cuidarte! – Bill se cruzó de brazos.
Dennis se empezó a partir de risa.
-…¡No te rías! – Kaulitz ahora estaba indignado.
Den echaba de menos eso de hacer rabiar a su chico, así que se cruzó de brazos también.
-…Oh, pues sí. Tienes razón, Bill.
-…Pues claro que la tengo.
-…Estoy convaleciente…¡Casi moribundo! En mis últimas…No es nada recomendable que tú y yo hagamos nada…Ya sabes.
Bill achinó la mirada.
-…¿Es que no vas a insistirme más? – Acabó preguntando Kaulitz, casi dolido. – Jo, qué pronto te rindes.
Dennis se rió por dentro, pero siguió jugando.
-…Estoy convaleciente. No puedo. – Soltó orgulloso.
Aunque Bill de veras se sentía algo culpable, no pudo evitar lanzarse al cuello de Dennis y comenzar a besarle con ímpetu.
No tardó en destaparle para acto seguido sentarse encima de él con lentitud para no hacerle daño y sin darse cuenta ese movimiento resultó así el doble de provocativo.
Empezó a darle pequeños besitos por el cuello y a acariciar su cuerpo por debajo de la ropa.
Cuando llegó a la zona de las costillas, Dennis siseó.
-…Au.
-…Perdón, perdón, perdón… – Se disculpó Bill, apurado.
Dennis se empezó a quitar la camiseta.
-…No pasa nada.
-…¿Dónde te duele? ¿Aquí?
-…Sí…Un poco.
En efecto, en cuanto su torso estuvo desnudo Bill pudo observar con más detalle que tenía un pequeño morado en el costado.
Bill se inclinó y le dio un pequeño beso en el cardenal. Un beso tan delicado que no habría activado una bomba con sensor al tacto.
-…¿Mejor? – Le preguntó.
-…No sé si es un remedio muy científico…Pero lo cierto es que sí.
Bill sonrió radiantemente.
-…Pues dime, ¿dónde más te duele?…
Con su dedo índice, Dennis dio unos golpecitos sobre sus labios para indicar que aquella era la zona »afectada».
Kaulitz soltó una risita mientras se mordía la lengua y no tardó en empezar a besarle de nuevo, esta vez muy despacio, saboreando cada milésima de segundo.
Se sentía muy acalorado…Pero era una calidez agradable.
Una clase de calor que había necesitado mucho.
Ciertas partes de su cuerpo no tardaron en responder a los repentinos estímulos con rapidez.
Y Dennis se dio cuenta.
-…Dios mío… – Se sorprendió el hombre.
-…Es que…Te he echado mucho de menos… – Bill se puso un poco rojo, pero tras esto volvió a atacar su boca.
-…Ya veo. – Comentó Den entre beso y beso. – Aunque ahora en serio…¿No deberíamos esperar a que se duerma tu hermano?…
Bill mordió el labio inferior de su chico y le lanzó una mirada que habría hecho arder a cualquiera.
-…Tom ya se había ido a su cuarto…Y llevaba el Ipod puesto…
-…Oh…Bien.
Dennis acarició su cintura por debajo de la ropa y después llevó su mano a el bulto que Bill tenía en el pantalón…Le dio una pequeña sacudida por encima de la tela y después un verdadero masaje tanteando el terreno.
-…Aah… – Suspiró Bill extasiado y después trago saliva. – …Um… – Miró al techo y después se mordió el labio.
Sacando fuerzas de flaqueza, agarró la mano de Dennis y le detuvo.
-…Tú no hagas nada. – Dijo. – Déjamelo todo a mi.
Dennis iba a protestar, pero tras contemplar como el chico se quitaba la camiseta y comenzaba de nuevo a besarle con decisión, pensó que quizá la idea no fuera tan mala después de todo.
Bill se puso a la tarea de quitarle los pantalones, y acto seguido él haría lo mismo para quedar en igualdad de condiciones.
Pronto sería él el que colara su mano por debajo de los boxers de Dennis y comenzara a moverla bajo la prenda.
Dennis echó para atrás la cabeza mordiéndose los labios. Pero no podría hacerlo durante mucho tiempo por que Bill no tardaría en volver a unir sus bocas, sin dejar de masturbarle a un ritmo constante.
-…Dios mío, Dennis…Ya no me acordaba de que la tenías tan grande… – Soltó sexy el cantante pegado a su boca.
Den abrió muchos los ojos y después de que se le escapara un gemido contestó casi riéndose.
-…No me puedo creer que hayas hecho ese comentario. Es tan…
-…¿Barato?…
-…Sí… – Volvió a gemir.
-…Pero funciona. – Sonrió Bill travieso mientras llevaba su pulgar a cierta zona donde empezaba a acumularse una ligera humedad.
Entonces, Bill decidió que ya había jugueteado bastante: no iba a hacer que se corriera tan pronto y sin haberlo disfrutado él así que se detuvo, llevó su pulgar a su boca y lo lamió.
-…Grotesco. – Comentó Dennis sonriendo todavía en una nube.
-…Lo sé. – Bill se levantó y fue corriendo a trastear en un cajón de su mesita de noche.
En el cajón había preservativos y lubricante. Bill sólo cogió el lubricante.
Kaulitz sólo había tenido sexo de verdad con Dennis. Dennis estaba limpio y el chico confiaba en él así que hacía mucho tiempo que habían dejado de usar condón.
Regresó de un salto a la cama.
-…Por fin me toca a mi pasármelo bien. – Dijo sacándole la lengua al otro.
Dennis no le dejó margen para reaccionar: Al instante Bill se encontró con que tenía su propia lengua ahora dentro de su boca.
Den le había cogido del brazo y arrastrado hacia él y Bill volvía a estar sentado sobre su cuerpo.
-…¡Oh!… – Exclamó Bill que no se había esperado esa reacción después de haberle pedido antes que se lo dejara todo a él…
-…Lo siento, necesito un poco de movimiento. Me oxido.
Dennis le arrebató el bote de lubricante aprovechando que Bill había empezado a reírse.
Bill se quitó los boxers e hizo lo mismo con los de su pareja. Después regresó a su posición inicial.
Den pringó sus dedos con la resbaladiza sustancia para después rodear a Bill con un brazo y llevarlos a la parte trasera de su cuerpo.
-…Oh… – Repitió Bill sólo por la pura expectación, ya que todavía no habían empezado con el juego de verdad. Agachó su cabeza y dio un beso a Dennis, debajo de él.
-…Cuidado… – Le pidió.
-…Tranquilo, sé que hace mucho que no…
-…No, si lo digo por ti…Yo ya sé que conmigo tendrás cuidado.
-…Ahh… – Suspiró el otro, hastiado.
Y por fin empezó a tantear con sus dedos por entre los muslos del chico. Poco a poco comenzaría a introducir uno.
Bill gimió larga y profundamente.
-…Ogh…Dennis…
El hombre añadió un dedo más y al principio cuidadosos movimientos dentro del cuerpo del chico para después, en cuanto Bill ya no ofrecía resistencia alguna, comenzar a meterlos y a sacarlos algo más rápido.
-…Oh, Dennis…Sí…Sí… – Kaulitz apenas podía hablar, su voz le salía ahogada de su garganta. Buscó la boca de su amante para obligarse a dejar de gemir y coger aire.
El mismo Bill se movía a la vez que los dedos de Dennis queriendo para él hasta el último centímetro, anhelando una penetración más profunda…
Era una pasada y le sabía a poco a partes iguales. Siempre necesitaba más.
Comenzó a sudar , sus cabellos a empaparse por sus raíces. Gotas recorrían su tórax…
Pero no se detuvo y siguió moviéndose en armonía con el ritmo que el otro le estaba imponiendo.
-…Aaaah… – Jadeó en un momento dado…Dennis no sabía si había sido de dolor o de placer… Pero intuía conociéndole como le conocía que sería una maravillosa mezcla de las dos cosas.
Justo después Bill le cogió de la mano bruscamente obligándole a pararse.
Después le agarró de los dos brazos, con la orden implícita de que los relajara y con ellos todo el cuerpo de modo que quedara totalmente tumbado en la cama.
Bill empezó a tirar cojines al suelo impaciente.
-…Dios, tenías razón…Demasiado confort.
Dennis se rió y después contempló como el chico recuperaba el tubo de lubricante.
Antes de abrirlo Bill se secó la frente con su antebrazo.
Al instante acumuló un montón del lubricante en la palma de su mano y empezó a masajear de nuevo el sexo de su amante, esta vez embadurnándolo bien de la sustancia.
Dennis arqueó la espalda por que a esas alturas estaba mucho más sensible que antes y el placer era mucho más intenso.
Pero Bill no se recreó demasiado en ese gesto, ya que no podía aguantar más.
En un visto y no visto estaría colocándose sobre Dennis, más concretamente sobre su erección y la estaría agarrando de la base para sentarse poco a poco encima.
En cuanto estuvo totalmente dentro de él, a Bill se se saltaron las lágrimas mientras cerraba los ojos, dolorido.
En efecto, llevaban mucho sin hacerlo y su cuerpo había perdido el rodaje…
Pero seguía deseándolo con todas sus fuerzas: Ya se acostumbraría de nuevo.
Empezó a moverse.
-…Tranquilo, Bill…
-…Estoy bien…Estoy…¡Aah!…Bien… – Susurró.
-…No tenemos prisa… Ni nada de eso…Tenemos toda la noche…
-…Estoy bien… – Repitió Bill… – Es sólo…¡Ah!…Que no me acordaba de que la tenías tan grande…
-…Ogh, Bill. – Y tras esto Dennis gimió con fuerza, como todavía no lo había hecho…
-…¿Ves?…Siempre…Funciona…
Bill no tardó nada en relajarse por completo por lo que pronto la penetración sería mucho más fácil.
Elevaba y volvía a dejar caer su trasero, empalándose a si mismo cada vez más deprisa y con más fuerza.
El dolor quedó en un segundo plano cuando ese devastador placer empezó a recorrerle de pies a cabeza…
-…¡Dios!… – Gritó.
Ahora su cuerpo brillaba por el sudor…Sus mejillas estaban coloreadas por un hermoso rubor…
Se apoyaba de cuando en cuando en el pecho de su amante para ayudarse a darse impulso. De haber tenido las uñas largas, el hombre ya tendría algún que otro arañazo.
Esto era lo mejor…Bill no podía controlarse, no podía dejar de gritar y de suplicar por más aún siendo él el que estaba ejecutando toda la acción…Se estaba volviendo loco.
Dennis estaba a punto de llegar al orgasmo, lo notaba…Así que a la misma vez que Bill se movía, le empezó a masturbar lentamente.
No le hizo falta esforzarse mucho por que segundos después, Bill ya habría alcanzado el clímax, explotando sobre el torso de Dennis. Lo hizo en silencio esta vez…Quizá por que ya no le salía la voz…O quizá por que estaba demasiado concentrado saboreándolo.
Paró abruptamente, exhausto y jadeante…
Intentó respirar profundamente para recuperarse rápido, por que Dennis no se había corrido aún y eso era una cuenta que pensaba saldar enseguida.
Pasaron unos segundos.
-…Umm… – Y Bill retomó el movimiento ahora con algo más de dificultad…Estaba mucho más sensible y por tanto le dolía mucho más…Pero era un dolor que podía soportar sin ningún problema.
De todos modos, sabía que Dennis estaba a segundos de acabar también.
No se equivocaba: Sólo un par de sacudidas más y Bill ya habría conseguido terminar con lo que había empezado.
Dennis se puso rígido y gimió por ultima vez apretando ahora la muñeca del chico.
Al instante, Bill sentiría su estallido dentro de él…
No había sensación que le gustara más en el mundo que esa.
Más que su propio orgasmo incluso…
No había nada que se comparase a sentir el de Dennis dentro de él.
Dennis, todavía agarrando su muñeca, le empujó de forma que Bill cayera sobre él.
Ambos se rodearon con sus brazos, Bill enterrando su rostro en el cuello del otro: Estaba agotado.
Entre ellos había ahora mucha humedad, mezcla de sudor y de otros fluidos corporales.
Ninguno de los dos se quejó.
Continúa…
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