Sin miedo a nada 8

Sin miedo a nada 8

Fic TOLL de lyra

Capítulo 8

Pasó un agradable día al lado de Tom. Dieron un largo paseo cogidos de la mano, y llegada la hora de comer Tom se decidió a llevarle al bar de Gustav. Se lo presentó a su amigo quien enseguida les preparó algo de comer.

—Los amigos de Tom son mis amigos—dijo Gustav sonriendo a Bill.

Bill le devolvió la sonrisa y disculpándose fue al baño a lavarse las manos, momento que Gustav aprovechó para interrogar a Tom.

— ¿Dónde le tenías escondido?—preguntó sin poderse contener.

— ¿Te gusta Bill?—preguntó Tom a su vez.

—Sí…para ti, quiero decir—contestó Gustav—Hacéis buena pareja, y por eso me preguntó donde estaba escondido que no lo has visto hasta ahora.

—En ese club que me dijiste—explicó Tom en voz baja.

— ¿En The Hell?—gritó Gustav sin poderse contener— ¿Te has vuelto loco o qué? Y me le traes aquí…

—Para empezar baja la voz y cálmate—riñó Tom asegurándose de que Bill continuaba en el baño—Bill ya no trabaja en ese club, ahora canta en el Tokio´s.

— ¿Cómo que trabaja en otro club?—repitió Gustav sin entender—Nadie deja The Hell y menos a su edad. ¿Qué tendrá, 17 años? A esa edad Bill debe ser muy solicitado.

—No lo sé, no le he preguntado nada de su pasado—dijo Tom en voz baja—Ya me lo contará cuando quiera y esté preparado.

—Oye, Bill me ha caído muy bien y esto solo lo digo porque me preocupo por ti—explicó Gustav—Ese club es de los más poderosos que hay y nadie puede salir con ninguno de sus trabajadores, y si Bill está fuera del club es porque…se ha escapado y le estarán buscando.

Tom miraba a su amigo sin saber si creerle o no, al parecer sabía más de ese club que él. Era la primera vez que escuchaba su nombre y se preguntaba donde estaría. Aunque lo más importante en esos momentos era asegurarse de que Bill estaba a salvo.

—Te mucho cuidado Tom—repitió Gustav viendo que Bill regresaba—Y si de verdad te gusta, coge a Bill e iros bien lejos.

No le dio tiempo a replicar, Bill tomó asiento a su lado y empezaron a comer en silencio. Al terminar decidieron regresar a casa de Bill, y una vez allí Tom abordó cierto tema delicado.

—Bill…—le llamó en voz baja.

— ¿He hecho algo malo?—interrumpió Bill con miedo.

— ¡Claro que no!—se apresuró a contestar Tom.

—Es que…has estado muy silencioso en la comida y…no sé…. —susurró Bill.

Tom suspiró y pasando el brazo por encima de su hombro le atrajo recostándose en el sofá donde estaban. Bill se abrazó a su cintura y apoyó la cara suspirando en su pecho. Se sentía muy bien de esa manera, podía pasarse así el resto de su vida pero lo primero era asegurarse de que a Bill no le iba a hacer daño nadie. Las palabras de Gustav le habían dado mucho miedo, sabía que no le mentía y era muy sincero.

—Bill—llamó Tom de nuevo.

— ¿Mmmm?—preguntó Bill con los ojos cerrados.

—Ese…ese tatuaje de tu nuca…—empezó a decir Tom sintiendo como Bill se ponía tenso—Sé lo que significa.

Al momento Bill se separó y trató de levantarse del sofá, pero Tom le cogió con firmeza de la muñeca y le obligó a sentarse de nuevo.

—Cuéntamelo, por favor—le rogó.

—Si sabes su significado no hay nada más que contar—dijo Bill tratando de retener las lágrimas.

— ¿Cómo pudiste terminar en un sitio así?—preguntó Tom odiándose por hacerle llorar.

—Ya te lo dije, me quedé huérfano y no tenía nadie a mi lado—repitió Bill entre lágrimas—Fui a parar allí y…con 16 años me violaron.

— ¡Bill!—susurró Tom llorando él también.

Se apresuró a estrecharlo en sus brazos, abrazándole con fuerza, sintiendo como las lágrimas de Bill empapaban su camiseta. Cerró los ojos y le estuvo consolando, besándole en el pelo y susurrando que ahora le tenía a él.

&

No sabía cuánto tiempo llevaba así, con Bill dormido entre sus brazos. Cayó rendido después de tantas lágrimas derramadas y él no pudo seguir con su interrogatorio. Sabía que había una cruel historia oculta entre sus lágrimas y quería ayudar a Bill en todo lo que estaba en sus manos.

¿Quién pudo hacerle eso a un niño? Y no solo una vez, si Bill trabajaba en ese club más de un hombre había probado su cuerpo. Y no habría sido tan cuidadoso como él, que le había hecho el amor de la forma más tierna que pudo.

Le sintió moverse en sueños y se apresuró a abrazarlo con más fuerza. No dejaría que nadie le hiciera llorar de nuevo…

— ¿Tom?—le escuchó susurrar en sueños.

—Aquí estoy—susurró también Tom besándole de nuevo en el pelo.

Siguió besándolo una y otra vez, Bill olía muy bien y despedía un agradable calor. Le despertó sin querer y se quedó mirándolo.

— ¿Qué hora es?—preguntó Bill incorporándose.

Se encontraban aún en el sofá, donde había caído rendido por las lágrimas. ¿Cómo se había enterado Tom de su pasado? Claro, el maldito tatuaje… ¿habría estado Tom en el club alguna vez? Lo dudaba, todos los clientes eran hombre mayores que pagaba muy caros sus servicios, jamás permitirían la entrada de un niño si no fuera para trabajar.

—Son más de las ocho—contestó Tom sentándose a su lado.

Levantó una mano y retiró a un lado un mechón de pelo, colocándolo tras la oreja de Bill.

—Siento haber estropeado el día—susurró Bill, sonriendo tras ese tierno gesto.

—Tenerte dormido en mis brazos ha sido un verdadero placer—dijo Tom también sonriendo.

—Yo…—empezó a decir Bill—Algún día te lo contaré, pero ahora no puedo. No tengo fuerzas para recordarlo todo de nuevo…

—Cuando puedas, no te preocupes—dijo Tom asintiendo.

Bill logró sonreír, Tom era muy comprensivo.

— ¿Quieres que salgamos?—preguntó Bill—Me duele la cabeza, necesito que me dé el aire.

Vio como Tom se mordía el labio antes de contestar.

—Podemos quedarnos si quieres—murmuró suspirando.

—No, no es eso—se apresuró a contestar Tom—Es que le prometí a mi madre no llegar tarde. Llevo dos días casi sin pisar en casa y está toda desordenada, me prometía a mí mismo echarle una mano a mi madre.

—Claro, ve, no te preocupes—dijo Bill entendiéndolo.

—Me sabe mal dejarte solo Bill—murmuró Tom resoplando.

—Tu madre te necesita—insistió Bill.

—Y tú también…Dios, ¡odio a Andreas!—exclamó Tom enfadado—Se piensa que como mi madre no es la suya no tiene porqué ayudarla, pero bien que se aprovecha de ella para que le lave la ropa y se la planche. Mi madre es muy buena, al casarse con su padre le prometió cuidar de Andreas como si fuera su propio hijo. Un hijo que se merece un buen tirón de orejas.

Dejó de hablar para tomar aire, había veces que necesitaba desahogarse y Gustav le había ofrecido más de una vez un hombro sobre el que llorar cuando se sentía impotente al ver a su madre medio ciega mientras que Andreas malgastaba el dinero que su padre le había dejado de herencia sin compartirlo con ellos que lo necesitaban.

—Te juro que el día menos pensado le cojo y…

—Ssssshhhh….no digas eso—dijo Bill poniendo un dedo sobre sus labios.

—Se merece una paliza por lo mal hermano que es—insistió Tom—Y como hijo es un vago, al igual que mi padrastro. No sé que le vio mi madre, fue casarse con él y empezar a faltarnos el dinero. Un día me atreví a seguirlo, decía que se iba a trabajar pero entraba en un bar a beber y más de una vez le pillé besando a otra mujer que no era mi madre. Nunca dije nada para no hacerle daño, en el fondo mi madre le amaba y cuando murió lloró desconsolada.

— ¿De qué murió? —se interesó Bill.

—Apareció muerto en un callejón—contestó Tom—Le habían robado, la policía enseguida cerró el caso. No era la primera vez que se encontraban con un caso así y nunca hallaban al culpable. Mi madre quedó destrozada y no tuvo las fuerzas necesarias para echar a Andreas de casa, decía que se lo había prometido a su padre.

—Me gustaría conocer a tu madre algún día—dijo Bill de repente—Es una buena mujer, nada comparada con la mía. No he vuelto a saber nada de ella desde que me abandonó, y si ahora la viera…la verdad, no podría perdonarla.

—A mi madre le caerás muy bien—aseguró Tom—Claro que la conocerás, un día que Andreas haya salido a malgastar su maldita herencia.

Bill suspiró y viendo que el tiempo pasaba no quiso entretenerle más, su madre le estaba esperando.

—No te quedes aquí solo—dijo Tom reacio a dejarle—Ve al Tokio´s, allí estarás bien acompañado…y a salvo. Iré a buscarte más tarde y pasaremos juntos la noche.

Bill asintió y poniéndose en pie emprendieron el camino en silencio. Bill se hallaba sumido en sus pensamientos, Tom pensaba que corría peligro. Ni se podía imaginar….

.

Se separaron a medio camino, Tom le dejó a escasas manzanas del Tokio´s y tras despedirse con un beso echó a correr a su casa, ajeno al chico que fumaba a cierta distancia y miraba como se alejaba Bill…

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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