
«¿Y qué?» Fic de Earisu
Capítulo 19
»Bill esperaba al ascensor en el hall del hotel.
Estaba cruzado de brazos y no variaría esa postura más que para colocarse bien sus gafas de sol.
En cuanto entró al espacioso elevador lo primero que haría sería examinarse a si mismo en el espejo.
En el reflejo tras él vio como una chica se aproximaba corriendo para poder entrar antes de que las puertas se cerraran.
Al final, lo logró.
A Bill le resultaba familiar. Pronto la ubicaría en su memoria.
Era la presidenta de algún club de fans de algún país.
Se preguntó si ella le había visto, pero pronto se dio cuenta de que no por que en cuanto reparó en su presencia pareció sorprenderse.
Kaulitz no sabía cómo debía actuar. ¿La saludaba?…¿O no?…Siguió haciendo como que se miraba a si mismo en el espejo. Menos mal que las gafas ocultaban sus ojos.
-…¿Bill?…
Bien. Así al menos ya no tendría que preguntarse qué hacer.
-…Sí…Hola. – Esbozó una media sonrisa mirando a la chica por el cristal.
-…No sé si te acuerdas de mi…Pero…
-…Me acuerdo de ti.
-…Sólo quería decirte que siento lo que está ocurriendo.
-…Bueno…No te preocupes…Tú no tienes la cul…
-…No, no te equivoques. Yo ya no soy fan tuya.
Bill se giró con los ojos muy abiertos tras sus gafas.
-…Oh. – Dijo descolocado ante tanta sinceridad.
-…Me da igual que te gusten los hombres o las mujeres, y tu voz sigue siendo la misma…Pero yo no te seguía sólo por eso…Te seguía por lo que representabas…Ahora no eres más que un embustero para mi…Ya no puedo creer en ti ni en lo que haces…Mucho menos en lo que hacías, así que no puedo seguir admirándote…Y quiero que sepas que esa es la razón, y no otra, por la que muchas como yo hemos dejado de hacerlo. Lo sé por que me consta…
-… – Kaulitz estaba simplemente atónito. Una cosa es que él supiera lo que había y otra muy distinta es que alguien se lo soltara a la cara. Eso no era tan común.
-…Pero, y pese a todo, te deseo suerte y lo mejor. No te odio, no puedo odiarte…Pero tampoco puedo apoyarte…Lo siento.
La chica llegó a su planta y salió del ascensor dejando a Bill dentro solo con la amarga realidad.
Esa chica acababa de hablar por la mayoría.»
&
Todas las expectativas se cumplieron.
El disco haría historia por ser uno de los fracasos más estrepitosos que se recuerdan.
La posibilidad de hacer gira era impensable, es que ni se planteó: Ya se había perdido suficiente dinero.
Así que y tan sólo dos singles después, se envió a los componentes del grupo a sus respectivas casas ya sin un contrato, sin empleo alguno…Casi sin dar las gracias siquiera.
Adiós, muy buenas.
Tanto Georg como Gustav y los gemelos estaban en el apartamento del primero, más concretamente sentados en el suelo del salón, bebiendo botellines de cerveza para ahogar sus penas…O quizá para celebrarlas de un modo algo irónico.
-…Siempre me ha gustado esa carrera, así que veré si me da la nota… – Comentaba en ese momento Georg.
Bill eructó larga y fuertemente. Un eructo de campeonato, sin duda.
-…La ostia. Y mi tesis doctoral ya la tengo clara: »¿Cómo puede caber en un cuerpo tan pequeño tanto gas?»…Es algo que de verdad me inquieta. – Se rió Listing.
El cantante, o quizá fuera más correcto decir ex-cantante, se encogió de hombros.
-…¿En serio vas a estudiar una carrera? – Preguntó Tom y después dio un sorbo a su botellín de cerveza. Él era el que más despatarrado estaba en el suelo.
-…No ahora. Habrá que esperar unos años…Un tiempo prudencial…Pero sí. Mientras tanto, con el dinero que hemos ganado me iré a una isla tropical y me dedicaré a estar debajo de una palmera con un coco en la mano. – Soñó despierto el musculoso chico.
-…¿Con el dinero que hemos ganado? – Se rió el de las rastas. – Yo creo que sólo para pagar el mantenimiento del Cadillac tendré que acabar prostituyéndome…Puto de lujo. ¿Qué os parece?…
-…Ogh, Tom…No sé de dónde sacas esas ideas tan horribles… – Le recriminó Bill.
-…Es broma, joder. – Tom se rascó el cogote.
-…¿Puto de lujo?…Pensé que ahora te dedicarías a cumplir tu sueño…Ese de ser actor porno. – Georg le siguió la corriente.
-…Aaaaah… – Suspiró Bill ya algo achispado mientras miraba a Gustav y negaba con la cabeza.
El batería no solía hablar mucho de normal. Pero es que ahora estaba incluso más callado.
-…En serio…¿Qué vamos a hacer?…Yo no sé hacer otra cosa que no sea cantar… – Pensó Bill en voz alta.
-…No te preocupes por eso ahora. Como ha dicho Georg, tenemos para pasar unos años sin pasar fatigas…Y ya se irá viendo sobre la marcha qué hacemos después… – Argumentó su hermano.
El grupo siguió bebiendo. Emborrachándose…Charlando de tonterías y de cosas serias…Hablando de todo y de nada a la vez…
Quizá ya no fueran un grupo musical…Pero seguían siendo amigos al fin y al cabo…
Y eso no podría quitárselo nadie jamás.
-…Se lo he dicho a Tom muchas veces…Pero creo que a vosotros no…Lo siento, chicos. – Bill quitaba la pegatina de su botellín en un gesto de tristeza…De una gran tristeza.
-…¿Por? – Preguntó Gustav por que Georg estaba ocupado bebiendo.
-…El que se lo ha cargado todo…He sido yo.
Schäfer negó con la cabeza quitándole importancia pero Georg soltó el botellín en el suelo, casi indignado.
-…Bill… – Le dijo con toda la firmeza que pudo aunque también empezaba a estar pedo. – …No digas eso, coño. Mira, te voy a decir una cosa…Esto jamás te lo hubiera dicho en circunstancias normales…Pero como voy pedo me da igual…
Los tres amigos prestaron atención a el bajista, o ex-bajista.
-…Tú no tienes la culpa de nada. Todos sabíamos que un éxito tan exagerado no iba a durar para siempre…Sabíamos que como todo fenómeno se acabaría estabilizando, o que incluso desaparecería del todo…Eso le pasa a todos los grupos que tienen un determinado tipo de público sin excepción…¿Que tú nos has adelantado un poco ese final?…Pues vale. Puede. Te concedo eso. Pero no nos pidas perdón ni lo sientas…Por que lo que nos has dado ha sido mucho más…En serio, ¿no te has parado a pensar en todo lo que te debemos?…Míranos. Soy un tío del montón que toca el bajo, y éste otro que toca la batería. Como nosotros hay cientos y cientos, puede que hasta incluso mejores…Nosotros somos tíos normales, ¿entiendes?…No es que me quite mérito, pero así es… Quizá o sin el quizá a nosotros se nos podría haber reemplazado en un principio y no hubiera pasado nada…A ti no se te puede reemplazar…Por que tú eres especial, tú eres excepcional, tú eres el que marca la diferencia…Tu presencia ha sido decisiva…¿Sabes qué?…Lo mismo yo no hubiera llegado nunca en mi vida a llegar donde hemos llegado si no hubiera sido gracias a ti. Así que yo no tengo que decirte que te perdono: Tengo que darte las gracias…Gracias por que en un corto periodo de tiempo he hecho cosas que otros sólo pueden soñar hacer…Gracias por que he viajado, he visto mundo, he conocido gente, he hecho lo que me gusta hacer y me han pagado bien por ello, ¡y he mojado el churro más que cualquiera a mi edad!…
Todos se empezaron a partir de la risa.
-…¡Sí!…Me llevo unos recuerdos, unas cosas que jamás olvidaré…Una experiencia que siempre permanecerá en mi memoria…Todavía soy joven, y aún así siento que he aprovechado estos años al máximo…Siempre recordaré estos años como los mejores de mi vida aún con sus cosas malas, estoy seguro de ello por que no creo que haya nada que pueda superar esto…Así que no vuelvas a decir que lo sientes…Por que si nosotros hemos vivido esto, ha sido en gran medida gracias a ti…Te debemos esto a ti…
Bill se emocionó tanto que tenía lágrimas en los ojos. No dudó ni un segundo en ir a abrazar a Georg y lo hizo con tanto ímpetu que casi le tira de espaldas.
En un arrebato, incluso le dio un beso en la mejilla.
-…Bueno, bueno…Tampoco te pases. – Pero Georg se puso colorado.
Bill se rió secándose las lágrimas y regresó a su posición…
A Tom, que había estado escuchando atentamente las palabras de su amigo, de veras le tocó el corazón lo que éste acababa de decirle a su hermano así que con ojos brillantes en cuanto Bill se despegó de él fue a darle otro abrazo también.
-…Oh, vamos, tíos…Me estáis avergonzando. – Georg ahora tenía la cara como un tomate.
Entonces, Gustav decidió ir a por cuatro botellines más y los abrió uno a uno para después empezar a repartirlos.
-…¿Quién sabe?… – Dijo. – Quizá dentro de unos años a la gente se le haya olvidado este pequeño episodio y podamos hacer un comeback guapo.
Los cuatro alzaron sus cervezas.
-…¡Resurgir de nuestras cenizas como el ave Fénix! – Asintió Tom limpiándose con disimulo una pequeña lágrima.
-…¡Sí! Quizá no volveremos a tocar para grandes masas…Pero quizá para una más modesta, sí… – Aportó Georg.
-…Tú si que eres una masa…Y sin forma además. – Le molestó Tom.
-…No dejaremos de gritar. Volveremos a nuestros orígenes. – Soltó Bill.
-…¿Qué?… – Le preguntó Tom.
-…Nada…Creo que voy a hacerme un nuevo tatuaje…
Y sin más, el grupo brindó para después beber otro gran trago de la helada cerveza.
Continúa…
Gracias por leer.