
«¿Y qué?» Fic de Earisu
Capítulo 17
TRES SEMANAS DESPUÉS.
Después de un intenso día de grabación, todo el equipo empezó a aplaudir. El rodaje del que sería el videoclip del primer single del nuevo disco de Tokio Hotel había acabado.
Unos días en montaje y estaría listo para asaltar todas las televisiones.
Bill y el resto del grupo fueron agradeciendo al director y a otros trabajadores el haberlo hecho posible y regresaron a la furgoneta.
David Jost se sentó al lado de Bill con una carpeta en mano.
-…Bill, tengo noticias.
Tanto el aludido como el resto del grupo prestaron atención.
-…Como sabéis, muchos programas se están dando de ostias por que todos quieren que la primera aparición pública que hagáis, sea en el suyo… – Empezó a explicar Jost. – Yo he estado estudiando las propuestas que tenemos…Y creo que la más interesante y la que más nos conviene es la que nos hace J.B. Kerner.
Todo el grupo asintió, en especial Bill y Tom, a los que ese hombre ya había entrevistado en un buen montón de ocasiones y no guardaban malos recuerdos de las experiencias.
-…Kerner quiere una entrevista exclusiva y en profundidad. De hecho, dice que no tendrá más invitados ese día…Quiere algo a fondo por que sabe que va a causar expectación…
-…Bueno, es normal… – Concedió Tom.
-…Pero…Bill, en esta ocasión te quiere sólo a ti. – Aclaró el manager.
Bill miró a su hermano y se mordió el labio. Comenzó a frotar sus manos.
No es que el cantante tuviera miedo, era cierto lo que le había contado a su pareja, a su familia o incluso a su discográfica…Aquello era agua pasada ya.
Pero eso no quitaba que estuviera nervioso.
-…¿A mi solo?…No sé…David, yo lo que quiero es promocionar nuestro disco. No dar pie a…
-…Estoy de acuerdo. – Le cortó Jost. – Yo tampoco quiero vender tu vida. Pero quizá el aceptar esa entrevista sea algo positivo. Puedes de algún modo cerrar una etapa. Hablar por primera y última vez de lo que pasó…Tener la ocasión de defenderte, ya que han hablado mucho de ti y la mitad de las cosas no eran ni verdad. Puedes de alguna manera »limpiar» la imagen que han querido pintar de ti…Y quién sabe…Quizá ganarte el favor del público. Y así…Empezar con la promoción un poco menos violentamente.
Ahora que Bill se había puesto al día sabía que efectivamente, su imagen estaba por los suelos. Si antes ya caía mal a bastante gente, ahora es que incluso quienes habían sido fans no le tragaban.
Volvió a mirar a su hermano. Y después a Georg y Gustav.
-…¿Vosotros qué pensáis?…
-…Es decisión tuya. – Fue la opinión de Georg. – Pero tienes mi apoyo tanto aceptando ir como si no.
Gustav no dijo nada pero asintió con la cabeza.
-…Tienes derecho a hablar si es lo que quieres hacer…Más aún si con eso puedes callar bocas. Pero es tu intimidad y tu vida…También tienes derecho a sobre guardarla si es eso lo que deseas. Depende de ti. – Le dijo Tom. – También tienes mi apoyo en todo lo que hagas.
Bill miró a David, que se encogió de hombros.
Después suspiró.
-…Está bien. Iré. – Informó al final.
&
En el camerino estaba Dennis, Tom e incluso la madre de los gemelos.
Bill daba vueltas de arriba para abajo en silencio.
Parecía que las agujas del reloj no se movían… Él quería salir ya al plató, quitárselo del medio…Y a la vez, anhelaba salir corriendo e irse a casa.
Pero eso no iba a hacerlo. Ya no.
-…Bill, tranquilo. – Le dijo Tom sin mirarle ya que se estaba comiendo un canapé. – Kerner es un periodista serio. No te va a hacer ninguna guarrada.
-…Si ya lo sé. – Se encogió de hombros su hermano.
Dennis estaba sentado en un sofá, dibujando. Sus piernas no dejaban de moverse. Él tampoco podía evitar estar algo nervioso.
Simone no hacía nada más que pedirle a Bill que comiera algo para recomponer el estómago.
Su hijo no hacía más que repetir que no tenía hambre.
-…Oídme – Soltó unos minutos después. Los otros tres dejaron todo lo que estaban haciendo para mirarle. – …No importa lo que pase. Sólo me importa lo que piensen de mi unas pocas personas, y todas están en esta habitación…Si después de todo…No consigo nada…Bueno, seguiré estando bien por que os seguiré teniendo a vosotros…
A Simone se le saltaron las lágrimas y fue a abrazarse a su hijo.
Tom siguió comiendo en silencio, pensativo.
Dennis no se levantó para abrazar a su chico por que se sentía incómodo con su suegra alrededor…Pero en cuanto Bill posó sus ojos sobre él le sonrió tratando de que con esa simple mueca se diera por abrazado.
Tuvo que entenderlo por que le devolvió la sonrisa.
Llamaron a la puerta y resultó ser Kerner, que quería hablar un poco con Bill a solas antes de que empezara el programa.
El hombre fue bastante agradable. Le estrechó la mano y le dijo que si en algún momento necesitaba parar que él simplemente lo dijera y que cortarían la entrevista.
Que lo primero era que él estuviera cómodo.
Bill no estaba seguro de que sus intenciones fueran del todo desinteresadas: No dejaba de ser alguien al que le convenía ganar audiencia. Aún así, le agradeció el gesto.
&
Bill se sentó en el sillón del plató. Aceptó que una maquilladora le diera un poco de color para que con los focos no se le viera excesivamente pálido, pero por lo demás no iba maquillado y a Jost que justo se dirigió a su lado en aquel momento le sorprendió.
-…¿Bill?…¡No vas maquillado!…
-…Ya. No quiero llevar maquillaje. – Soltó como si nada.
Seguía teniendo el pelo muy corto e iba vestido con un jersey negro y unos simples vaqueros.
-…Bueno, como quieras. Ánimo, quedan diez minutos. – Y David fue a ocuparse de otros asuntos.
Kerner llegó entonces y se sentó en su silla dejando también que la maquilladora le diera los últimos retoques.
Mientras tanto, a Bill le dio por estudiar al público que ya estaba sentado en sus respectivos sitios.
Había de todas las edades…Gente joven, gente más mayor…Bill se centró en los más jóvenes y descubrió que algunas caras le sonaban.
Sí, ya les había visto cuando había acudido a otros programas en el pasado o incluso en firmas de discos. Lo sabía por que eran de los que acostumbraban a seguirles a todas partes.
Eran fans.
¿O lo habían sido?
El grupo que había no hacía ni el más mínimo ruido. No gritaban, ni le llamaban para que les mirase y después lanzarle algún regalo. Tampoco llevaban pancartas ni aspecto de ir a animar ni un poco siquiera. Estaban intimidantemente serios. Escudriñando al chico como si fueran jueces. Y con esa expresión no dejaban mucha esperanza a que fuera a ser un juicio en el que el detenido saliera muy bien parado. Parecían ir dispuestos a la ejecución.
Bill deseó que Tom estuviera a su lado. Deseó poder estrechar su mano. Estaba seguro de que Tom no la soltaría aún estando en público. Quizá incluso le abrazara y le diera un beso sobre la cabeza.
Lo cierto es que lo necesitaba mucho…
Llenó sus pulmones de aire.
Pero no. Esto lo tenía que hacer por si mismo.
Tenía que ser fuerte.
Tenía que defenderse lo mejor que pudiera. Como persona, pero más aún como artista. Ya no sólo por él…
Se lo debía a Tom.
Se lo debía a Georg.
A Gustav…
Si algo le dolía de toda esta situación, de la idea de que pudieran fracasar, era que tuvieran que pagar ellos por culpa suya.
Era tan injusto…
Un chico con grandes auriculares en la cabeza gritó algo sacando a Bill de sus pensamientos.
El programa estaba a segundos de comenzar.
Kerner hizo la entrada ya en el aire.
-…Muy buenas noches…Hoy en nuestro programa tenemos como ya sabéis la mayor exclusiva del año, diría yo…Todos hemos sido testigos del crecimiento de nuestro invitado de hoy. No sólo como persona, también hemos asistido a su evolución como profesional. No era más que un niño cuando este chico empezó a colarse en los programas de televisión con un único sueño: que su grupo, por aquel entonces llamado Devilish, tuviera una oportunidad y fuera oído. Parece que ha pasado mucho tiempo desde que esos chavales saltaron a la escena. Pero no ha sido tanto aunque millones de discos y premios después lo parezca. Justo en el mejor momento de su carrera un escándalo sexual hizo que el grupo tuviera que retirarse de la escena durante una temporada…Pero ahora vuelven, señoras y señores y dispuestos a no dejar que nada enturbie su éxito, que tanto les costó conseguir. Esta noche, por primera vez desde que explotara la polémica tenemos con nosotros…¡A Bill Kaulitz!…
Hubo un frío aplauso que se dio únicamente por obligación del regidor. Nada de vitoreos ni similares.
Bill no estaba acostumbrado a esto. Estaba acostumbrado a la calidez de los fans, a la excesiva pasión incluso…Pero no a esto.
Entrelazó los dedos de sus manos asintiendo e intentando sonreír.
Bueno, nadie dijo que esto iba a ser fácil, ¿no?.
-…Bienvenido, Bill. Muchas gracias por aceptar venir a mi programa.
-…Gracias a ti por invitarme.
-…Bien…La primera pregunta es obligada, yo creo. ¿Cómo te encuentras después de todo lo que ha pasado?…
-…Me encuentro bien…Estoy bien…Acabamos de terminar el rodaje de nuestro primer videoclip y pronto empezamos con la promoción del disco y todo eso. Normalmente eso de la promoción no te hace especial ilusión por que es agotador y estás demasiado, ya sabes, ansioso. Pero ahora estoy deseando empezar. Estoy deseando ponerme a trabajar. Moverme, hacer cosas… – Bill hablaba muy deprisa, todavía muy nervioso. La gente le escuchaba en absoluto silencio. No se oía ni el zumbar de una mosca. La voz le temblaba y claro, se le estaba notando perfectamente. Y eso le ponía aún más nervioso. Tenía la impresión de que en cualquier momento iban a empezar a abuchearle o algo así.
-…¡Me alegra escuchar eso! – Siguió el presentador. – Es una buena actitud. Como ya todos los telespectadores saben…Después de la aparición de ciertos videos, tuvisteis que hacer un parón…Y la gente realmente temió por el futuro del grupo. ¿Lo temiste tú también?…
-…Bueno…Hemos pasado por malos momentos. Pero ya habíamos tenido problemas antes…Lo bueno que tenemos es que los problemas nunca nos han detenido. Seguimos juntos en esto.
-…Eso está bien…¿Esperáis alguna reacción concreta de los fans?…Supongo que sabrás que muchos de ellos están algo enfadados…Por que de alguna manera, se sintieron engañados, defraudados al conocer la existencia de los videos…
-…Sí…Lo sé…Y bueno, lo entiendo. No sabemos qué va a pasar. Pero nunca lo hemos sabido… Así que…Bueno, supongo que ya veremos. Lo único que sé es que vamos a trabajar mucho y que intentaremos recompensarles.
-…Pero, Bill…Me da la impresión de que hablas demasiado en general. Entiendo que estás nervioso, es tu primera aparición pública en mucho tiempo. Pero realmente, queremos saber qué piensa el verdadero Bill. ¿Cuál es su situación actual? ¿Qué es lo que piensa?…
-…Lo sé… – Bill sentía que tenía las manos heladas. De nuevo echó de menos a las de su hermano calentándoselas.
-…Estoy seguro de que la pregunta que te harían todos tus fans si pudieran sería…¿Por qué, Bill?… ¿Por qué permitiste que el público se hiciera una imagen de ti que no correspondía a la realidad?…
En ese momento, el público aplaudió de forma espontanea, apoyando al presentador.
A Kaulitz el corazón le iba a mil por hora.
Buscó con la mirada a David que le hizo un gesto para que se tranquilizara.
-…Yo…Hice…Lo que creía que era mejor para mi carrera…Yo…
-…¿Te recomendaron que no dijeras que eras homosexual para no perder a tus fans?…
-…Yo… – Bill miró de nuevo a Jost, que asintió con la cabeza como diciéndole que lo confirmara. Pero entonces, Kaulitz explotó. – …Mira, ¿sabes qué?…Antes de venir a esta entrevista ya me habían advertido de que me harías esa pregunta. Y me dieron el consejo de que dijera eso…Que fueron ellos los que me impedían decir la verdad…Que soy gay…Y tal…Pero…Es que eso no es cierto…A mi nunca nadie me obligó a guardar silencio. Nunca nadie me puso una pistola en la cabeza para que no hablara. Si yo hubiera querido, lo podría haber dicho…¿Qué les hubiera dado un soponcio? Sí…Pero vamos…Que nadie me hizo firmar un contrato en el que me comprometiera a mantenerlo en secreto…
-…Entonces…¿Por qué no lo dijiste?…Está claro que todo el mundo tiene derecho a hablar o no de su intimidad…Pero, ¿no hubiera sido mejor guardar silencio sin más que inventarse…? – Bill le cortó.
-…No lo dije por que era yo el que tenía miedo a decirlo…Yo…Empecé con mi carrera muy joven…Era un crío…Me costó sudor y lágrimas llegar adonde he llegado…Y tenía miedo de que por admitirlo, que por una tontería como esa, lo tirara todo por la borda…Era mi trabajo…Yo…No sé hacer nada más…No quería…Perderlo…
-…Pero tú siempre afirmaste que todo el mundo debía sentirse orgulloso de ser como es…
-…Ya…Pero…A ver, yo tomé la decisión de callarme siendo un crío…Y ya cuando fui madurando fui cambiando de idea…Tienes razón, yo me sentía orgulloso de ser como soy…Y quería decirlo…No quería tener que esconderme…Pero ya era famoso…Y era como… ¿Y ahora cómo lo digo?…Ya era como si la bola de nieve se hubiera hecho gigantesca y yo no sabía…Qué iba a pasar si lo decía después de tanto tiempo…De nuevo…Era el miedo lo que al final me echaba para atrás a la hora de…Confirmarlo…
Se iniciaron unos cuchicheos entre el público.
-…Es muy comprensible, Bill. Eres muy joven todavía. – Siguió Kerner. – Pero lo cierto es que viviendo en los tiempos en los que vivimos, cuesta aceptar que todavía sucedan estas cosas. Quiero decir, ya no estamos en la Edad Media. No creo que nadie se escandalice hoy por hoy por oir que alguien es gay. ¿No es algo natural?…
-…Sí, en teoría. Todos somos muy abiertos de mente de boquilla. Pero la verdad es que en la mayoría de los casos, la gente es falsa. – Los cuchicheos se intensificaron aún más. El público parecía ofendido. Bill ignoró a David que en esos momentos estaba gesticulándole algo frenéticamente, al borde del infarto. Era obvio que el manager quería que no siguiera por ese camino. Pero Bill continuó hablando ya totalmente seguro de lo que decía. – Si la gente fuera tolerante de verdad, yo no tendría que estar aquí dando explicaciones de MI vida. Tienes razón, yo no considero que lo que yo siento hacia un hombre no sea natural, considero que es igual a lo que tú puedas sentir por tu esposa, por ejemplo. Pero como vosotros no lo sentís, no podéis entenderlo. Entonces no es de extrañar que siempre haya gente que no lo acepte. Y mientras esa realidad esté ahí, siempre seguiremos hablando de »el gay, la lesbiana»…Cuando yo no me refiero a ti como »el hetero». Si se comprendiera de verdad, si todo el mundo lo viera como »dicen» que lo ven, esas etiquetas desaparecerían, es que ya no existirían o no tendrían importancia alguna. Y como he dicho, yo no estaría aquí.
Pero…Somos hipócritas. Y lo peor es que quizá siempre lo seremos.
No nos importa lo que hagan los demás…Pero cuando sale un video de Bill Kaulitz con un hombre, entonces nos falta tiempo para señalarle con el dedo. Nos falta tiempo para cogerle y exprimirle todo lo que se pueda para ganar dinero. Nos falta tiempo para plantar a un mogollón de paparazzis en la puerta de su casa como si en vez de una persona yo fuera el espectáculo del día. Yo tengo familia, ¿sabes?…Y mi madre ha pasado meses sin poder encender la televisión o abrir una revista sin ver cómo se quemaba a su hijo en una hoguera, ¡por hacer algo que supuestamente a nadie le importa!…Todo el mundo ha intentado sacar tajada, directivos de televisión han llegado a sentar en sus programas a gente que ha opinado de mi sin conocerme y a gente que ha dicho estar conmigo cuando era mentira y que ha hablado de cosas que jamás han ocurrido…Y además con un odio hacia mi persona que no llego a comprender, para encima dejarme mal. Bueno, supongo que eso vende más que decir »estuve con él y fue estupendo»…
Es repugnante…
Y no sé quién es peor, si el que paga por que hablen, si el que habla, o el que les escucha y le parece bien, de lo más normal.
Yo soy cantante. No sé si soy uno bueno o uno malo…Puede que para alguien sea el mejor y para muchos el peor…Pero eso es lo que quiero, que la gente me vea como lo que soy: un cantante. Uno pésimo o uno aceptable, da igual.
Pero que en ese juicio no se tenga en cuenta con quién me acuesto o con quién me dejo de acostar. Por que eso es asunto mío solamente. No de ellos.
Bill clavó su mirada en el suelo, oyendo al público murmurar pero sin llegar a descifrar ningún mensaje en concreto por que tenía otras preocupaciones de las que ocuparse.
Sentía que los ojos le escocían y tenía que hacer un gran esfuerzo para que no se notara que se le querían llenar de lágrimas por la pura frustración.
En ello estaba cuando oyó a Kerner tratando de hacer callar al público y después al no conseguirlo dar paso a la publicidad.
Bill sonrió entristecido.
Comprendió que a la gente no le había sentado nada bien que hubiera sido honesto en lugar de políticamente correcto y que se les hubiera llamado »hipócritas» por la cara en lugar de fingir que »ellos no tenían la culpa y que toda la culpa era de él por ser un maricón y encima mentiroso».
También comprendió que su versión había llegado demasiado tarde.
El veredicto hacía mucho que estaba emitido.
Continúa…
Gracias por leer.