Anatomía de Bill 13

Anatomía de Bill 13

Fic TOLL de lyra

Capítulo 13

Tras deshacerse de la mujer de Tom, entró en el laboratorio y ocupó su asiento. En menos de media hora tenía una montaña de informes que tenía que actualizar para esa mañana, y seguían viniendo. Cada vez que uno de sus amigos entraba a traerle un formulario, aprovechaba para descansar un rato. Luego se concentraba en su trabajo sin prestar atención a los susurros de los compañeros que le rodeaban, sin saber si estaban discutiendo un caso o poniéndole a caldo.

Llegada la hora de comer pudo escaparse y respirar algo de aire fresco. Entró en la salita donde se cambiaban y cogió una chaqueta negra de lana que se puso sobre su uniforme de hospital. Se dirigió a la salida y se sentó en uno de los bancos que había en los jardines que rodeaban el hospital. Hacía sol y se estaba muy bien. Echó la cara hacia atrás y cerró los ojos suspirando de ese momento de paz.

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—Tom…Tom, ¿me estás escuchando?

La voz de Allyson Trümper devolvió a Tom la realidad. Se había acercado a la ventana por casualidad cuando vio salir a Bill del hospital. Sabía que se re incorporaba ese día y no le quiso molestar. También sabía donde iba a estar y evitó el laboratorio a toda costa. Se quedó por urgencias con Andreas como perrito faldero hasta que le asignó un caso solo para quitárselo de encima.

Sabía que se moría de ganas por preguntarle si tras lo que había pasado lo suyo con Bill se había terminado, era la única persona del hospital aparte de los amigos de Bill que conocía su humillación, el único que se estaría descojonando de risa…

—¡Tom!—llamó de nuevo Allyson.

—Si, te he escuchado la primera vez—respondió Tom resoplando.

Se alejó de la ventana, en esos momentos Bill se estaba estirando sentado él solo en el banco. Miró a su mujer y se cruzó de brazos.

—No lo aceptes—dijo con firmeza—Querías irte a Boston cuanto antes, ¿por qué te da ahora de repente por quedarte?

—El doctor Kaulitz me ha hecho una oferta que no puedo rechazar—se explicó Allyson—El doctor Kempis está a punto de jubilarse y le ha gustado mucho mi trabajo.

Tom sabía a lo que se refería, el que hubiera operado de urgencia a su hijo había hecho que ganara puntos.

—Voy a firmar los papeles—dejó Tom muy claro—Ya no eres mi mujer, y no es una buena idea que trabajemos juntos.

—¿Cuándo decidiste firmarlos? ¿El primer día que te los entregué? ¿O cuando supiste que Bill había perdido a tu hijo?—preguntó Allyson con dureza.

—No vuelvas a mencionar a Bill—siseó Tom entre dientes—Ni a nuestro hijo.

Cogió los historiales que había dejado sobre una mesa y dio media vuelta, dejando a Allyson sola en la sala de descanso. Pero cuando estaba a punto de salir de la puerta, le detuvo la voz de su mujer.

—Sé porque te acostaste con él—dijo Allyson desesperada.

Esperó a que la mirada para seguir hablando mientras cogía aire con fuerza.

—Bill y yo nos parecemos físicamente, sé que te acostaste con él porque te recuerda a mí…

—Bill y tú no podéis ser más distintos—cortó Tom los desvaríos de su mujer—Es la persona más dulce que he conocido, no le vuelvas a mencionar ni a compararte con él, saldrías perdiendo. En todos los sentidos.

Salió del todo de la sala y fue hacia las escaleras. Sentía mucho haber tenido que recurrir a un dato de su vida privada para dejarle claro a su mujer que ya no estaba enamorado de ella, había tenido que decirle que Bill era mucho mejor en la cama…

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Abrió los ojos cuando alguien se puso delante y le quitó el sol que tan cómodamente estaba tomando.

—Sabía que estarías aquí—dijo Georg sentándose a su lado.

En sus manos llevaba dos tuppers con comida que había preparado esa misma mañana. Le pasó uno que contenía una ensalada y luego se sacó un sándwich del bolsillo de su bata que Bill también cogió resoplando.

—Órdenes de tu madre—dijo Georg con una amplia sonrisa—Me pidió que te cuidara, y eso estoy haciendo.

Bill se encogió de hombros y empezó a comer en silencio.

—¿Qué tal tu primera mañana?—preguntó Georg pasándole una botella de agua.

—Aburrida…y larga—contestó Bill con la boca llena.

—Vaya, pues en urgencias hemos tenido mucho movimiento—explicó Georg—Gustav aún está ayudando a operar a un niño que se ha caído de un árbol, se ha roto el brazo por dos sitios.

—Pobrecito—murmuró Bill con verdadera lástima.

—Está en buenas manos, al menos se ha librado de que le atendiera el imbécil de Andreas—se le escapó a Georg.

—¿Andreas?—repitió Bill alzando una ceja.

Georg maldijo por lo bajo, no le quedaba más remedio que contarle que había visto a Tom…

—Si, estaba a punto de quedarse con el caso cuando le llamó Tom…el doctor Trümper y le ofreció otro mejor—le explicó—La verdad, no lo entiendo. Es un fracaso como médico, aparte de ser muy bueno tienes que tener algo de…humanidad, por así decirlo. Y Andreas es maleducado, grita en medio del hospital sin tener en cuenta a la gente que esta mal y da órdenes a diestro y siniestro como si él fuera el dueño.

Dejó de hablar para coger aire y miró a su amigo, que se había encogido en su asiento.

—¿En qué demonios piensa Tom para tratarle como si fuera el mejor…?

—Es bueno—tuvo que admitir Bill.

—No lo niego, pero hay médicos con otras cualidades y muchas ganas de aprender… ¿por qué le escoge siempre a él?—gruñó Georg.

—Porque se enteró de lo nuestro—susurró Bill.

Sentía los ojos de Georg clavados en él, rogándole que le dijera que era una broma…pero su silencio solo le confirmaba que lo que acababa de escuchar era cierto.

—¿Os está chantajeando?—preguntó en voz baja.

—Se puede decir así—contestó Bill suspirando.

—¡Qué cabrón!—se le escapó a Georg—Pero…tú y Tom lo habéis dejado, ¿no? ¿Por qué sigue Tom lamiéndole el culo?

Dejó de hablar al ver la triste mirada de su amigo, y como se mordía el labio inferior tratando de evitar que le temblara sin conseguirlo…

—Sigues sintiendo aún algo por Tom—dijo sin poder creérselo.

—Es muy difícil dejar de amar de la noche a la mañana—se «excusó» Bill—Lo intento con todas mis fuerzas, pero no puedo…o no quiero…

—O necesitas más tiempo—añadió Georg.

—No lo sé—susurró Bill poniéndose en pie—Te dejo, Allyson quiere verme en su consulta.

Entró en el hospital sin darle tiempo a que le contestara. No quería escuchar sus palabras, el solito se bastaba para comerse la cabeza.

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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