
Fic TOLL de lyra
Capítulo 19
No se podía creer lo que estaba escuchando. Dirigió la mirada al hombre que yacía a sus pies mientras se sujetaba la cara con ambas manos. No podía creerse que fuera eso que Tom había dicho, a él le había parecido muy simpático…
—Joder Tom, creo que me has roto la nariz—gimió David Jost desde el suelo.
—Te lo mereces cabrón, por romper mi matrimonio—murmuró Tom dándole la espalda.
Se estaba sujetando la mano con la que le había golpeado mientras maldecía por lo bajo. Tenía que tener mucho cuidado, era cirujano y no podía permitirse el lujo de estar de baja por un rasguño en sus preciadas manos.
—¿Qué ha pasado aquí?—preguntó Gordon.
Había escuchado el barullo que provocaron los murmullos que se desataron cuando vieron como uno de los residentes golpeaba a un hombre sin venir a cuento. Se había formado un corrillo alrededor del caído y nadie se atrevía a hacer o decir nada.
—He hecho una pregunta—insistió Gordon.
—No pasa nada, ha sido un accidente—contestó David desde el suelo.
—A mi no me lo parece—murmuró Gordon echándole una mano.
Le ayudó a levantarse y una vez en pie le dejó en “buenas manos”.
—Georg, llévale a rayos tras curarle—pidió Gordon.
Georg asintió y tras dirigir una última mirada a Bill, señaló el camino al nuevo paciente que le habían encargado.
—Tom, ven conmigo—ordenó Gordon.
A Tom no le quedó más remedio que obedecer. Se dio media vuelta e intercambió una mirada con Bill, que seguía de pie masajeándose su dolorida nalga en medio de urgencias sin saber aún que demonios había pasado. Le vio asentir con la cabeza, y siguió al doctor Bailey hasta su despacho, consciente de que le iba a caer una buena.
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—¿Seguro que sabes lo que haces?—preguntó David ahogando un gemido.
—Lo siento, tengo que limpiarle la sangre—murmuró Georg resoplando.
No estaba en condiciones de curar una herida tan delicada, lo había presenciado todo y también escuchado. La manera en la que actuó Tom porque alguien estaba tocando a Bill…eso solo demostraba que era muy celoso, más al escuchar sus palabras…
“Es el cabrón que se acostó con mi mujer”
Eso lo resumía todo, pensó que estaba tocando algo que le pertenecía solo a él. Bill.
—Esto ya está, no parece que esté rota pero una radiografía nos sacará de dudas—explicó Georg—En ella veremos si el tabique está dañado y si hay que poner una…
—Férula—terminó David la frase por él—Soy médico, no hace falta que me des tantas explicaciones.
—Perdón, no lo sabía—se disculpó Georg.
—No, perdóname tú a mí—pidió David relajándose—Estamos algo nerviosos y tú estás en prácticas. Adelante, dime que pruebas me harías.
Georg le miró alzando una ceja. ¿Pruebas? Si estuviera en sus manos, él mismo le daría otro puñetazo…
—¿Y bien?—preguntó David.
—Eso es todo. Una placa y si hay algo roto…—contestó Georg dejando la frase en el aire—Si no lo hay, le recetaré unos analgésicos y que se ponga hielo para que baje la hinchazón.
David asintió y se levantó de la camilla en la que estaba sentado.
—¿Puedo hacerte una pregunta antes de que me vaya?—pidió David viéndole asentir—El chico que estaba conmigo…el moreno de pelo largo…
—¿Bill?—dijo Georg arrugando la frente.
—Bill…no sabía su nombre… ¿tiene algo con Tom?—preguntó David yendo directo al grano.
—¿Por qué lo preguntas?—dijo Georg poniéndose en alerta.
—Me ha dado la sensación de que Tom estaba…celoso, y eso que solo le estaba estrechando la mano—comentó David encogiéndose de hombros.
Georg se le quedó mirando, no tenía no idea de quien era y saltaba a la vista que conocía a Tom. Aunque visto lo visto, no se debían llevar muy bien.
—¿Ahora puedo preguntar yo?—pidió cruzándose de brazos—¿Qué te une al doctor Trümper?
—Oh…fui su mentor—murmuró David.
—Vaya, pues nadie lo diría—comentó Georg.
—Vale, éramos amigos pero le traicioné—explicó David resoplando.
—Se, eso oí antes de que te golpeara. Eres el que se metió entre él y su mujer, lo que no entiendo es que haces aquí. ¿Has venido a pedirle perdón?—preguntó con ironía Georg.
—No, Tom jamás me perdonará—contestó David suspirando—Y no le culpo, le hice mucho daño. Si estoy aquí es por Allyson.
—Si, ahora trabaja aquí también—informó Georg.
—No lo sabía—murmuró David—Lo último que me dijo era que venía a que Tom le firmara los papeles del divorcio, pero tras tantos días sin saber de ella vine a ver que había pasado.
—Oh, pues de todo—dijo Georg resoplando—Vino Allyson, separó a Tom y a Bill…luego Bill perdió el bebé que esperaba y Allyson le operó…
—Espera… ¿Bill estaba esperando un bebé de Tom?—preguntó David sin podérselo creer.
Georg maldijo por lo bajo. Se le había escapado, los celos de ver a Bill primero con David y luego con Tom le habían traicionado.
—Así que de ahí esas cicatrices—murmuró David.
—¿Qué cicatrices?—repitió Georg.
—Nada, déjalo—contestó David alzando una mano—Dame mi historial, yo mismo iré a rayos y te buscaré cuando tenga los resultados.
Georg se lo dio a regañadientes, quería hacerle más preguntas sobre su pasado pero estaba claro que la intención de David era interrogarle y había obtenido unas muy buenas respuestas, por eso ya no le necesitaba.
Le explicó en que planta estaba rayos y le vio dirigirse hacia los ascensores. Se quedó unos minutos más en la sala de reconocimiento en la que le había atendido mientras lo recogía todo y pensaba. Había metido la pata, hablado de cosas privadas que solo incumbían a Bill y a Tom, fijo que cuando se volvieran a ver David se lo echaba en cara y se chivaría que había sido él quien le había informado tan bien.
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—Siéntate—pidió Gordon, exigiendo más bien.
Tom le obedeció y se sentó en la silla que había en el despacho del doctor Bailey. Le sintió cerrar la puerta de un ligero portazo y luego buscar algo en el armario que tenía a su espalda. Al momento sintió que le tocaban el hombro con paquete y se volvió para cogerlo. Era una bolsa de hielo, que se aplicó a su dolorida mano gimiendo.
Mientras, Gordon rodeó la mesa de su despacho y se sentó en frente con gesto serio.
—¿Puedes explicarme qué ha pasado?—pidió con tono grave.
—Él se lo ha buscado—murmuró Tom incómodo.
—Vamos, esto no ha sido una pelea infantil. Es más grave Tom, te puede denunciar…
—No lo hará—aseguró con firmeza Tom.
—Pero… ¿quién es?—insistió Gordon.
—David Jost, fue mi mentor cuando trabajaba en Boston—explicó Tom—Y también la razón para que lo dejara todo y regresara a Alemania.
Gordon asintió y no hizo más preguntas. Sabía algo de la historia de Tom, de que había dejado a su mujer tras haberla pillado con otro en la cama, y al parecer en esos mismos momentos se encontraba en el hospital dos plantas más abajo.
Iba a decir algo más cuando llamaron a la puerta con suavidad…
—Adelante—contestó alzando la voz.
La puerta se abrió y Bill asomó la cabeza con timidez.
—Perdón doctor Bailey, pero le necesitan—explicó Bill.
Tras haberse repuesto de los acontecimientos vividos, regresó al trabajo que le habían encomendado, pero en esos momentos llegaron varios heridos de un accidente de tráfico y se ofreció a ayudar. En vista de su “torpeza”, fue mandado a pedir unas pruebas y avisar al doctor Bailey para que echara un vistazo a un hombro dislocado.
—No te muevas, regreso enseguida—pidió Gordon a Tom poniéndose en marcha.
Pasó al lado de Bill y echó a correr escaleras abajo. Una vez fuera de su vista, Bill entró del todo en el despacho y cerrando tras de si la puerta se enfrentó a Tom.
—¿Por qué le has pegado?—preguntó cruzándose de brazos.
—Porque te estaba tocando—contestó Tom con rapidez.
—¿No sería porque se ha acostado con tu mujer?—saltó Bill.
—No—contestó Tom poniéndose en pie—Y es mi ex mujer. Ya nada nos ata, somos libres para hacer lo que nos de la gana, y en estos momentos lo que necesito es saber si estás bien.
Bill parpadeó ante ese brusco cambio de tema. ¿Qué tenía que ver él?
—Siento mucho haberle pegado contigo delante. Te asusté, lo siento—se disculpó Tom poniendo una mano en su hombro—Aunque no entiendo que hacías con él…
—Me estaba ayudando—explicó por encima Bill—Me dijo que era médico y le hice una pequeña consulta.
—Yo…siento haberlo preguntado, pero es que….me pone enfermo, más si te está tocando—repitió Tom.
Bill suspiró. No llevaba bien que fuera tan celoso, pero por otro lado…le parecía muy romántico. Que no quisiera que nadie tocara lo que le pertenecía, que luchara con uñas y dientes…
—¿Sigue en pie lo de esta noche?—preguntó Tom alzando una ceja.
Bill asintió sin pensárselo dos veces.
—Nos vemos a la salida, pero no vayamos a mi casa—pidió sin dar más explicaciones.
No quería restregarle a Georg por la cara que había vuelto con Tom…no por el momento, pero a la larga Georg debía entenderlo.
Tom asintió y sin decir nada se apoderó de sus labios y le besó con pasión, sin darse cuenta de que la puerta del despacho estaba abierta y Gordon Bailey los miraba con una expresión de asombro en la cara.
Continúa…
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