Daddy 2

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 2

Narrador

El cuerpo del peligro se encontraba en un estado crítico, uno que portaba un color absoluto el cual lo consumía por completo. Una y otra vez Bill se removió en las frazadas con el fin de buscar un lugar frío para calmar su calor, sin embargo, de inmediato se sobre salto al notar que la textura de las sábanas no eran las mismas que poseía su cama y sin mencionar lo espacioso que era el colchón.

— ¡Que mierdas!.— Pensó Bill moviendo su cabeza de un lado a otro visualizando el lugar con mayor detalle y caer en la cuanta que no era la habitación de su casa, de inmediato se espanto.—¡¿Dónde carajos estoy?!

Observo el gran ventanal que había frente a el y en seguida se levantó para dirigirse a este. Con desesperación abrió la puerta corrediza de cristal y vio por el balcón.

— ¿Esto es un puto hotel?…. ¡¿Que mierdas estoy asiendo en un jodido hotel?!.— Se dijo Bill alarmado,

El pelinegro restregó sus ojos y nuevamente los abrió para pestañear una y otra vez por nada la confusión del momento y el sobresalto de saber que no estaba en su casa, y al final, se volvió a alterar.

— ¡¿C-cómo llegué aquí?!.— Grito. Sacudió su cabeza y comenzó a recordar lo sucedido del día anterior.

— «Primero estaba en la universidad con Charlotte, luego vi a su padre quien me invito a cenar, y por último, me quedé solo con el y comencé a beber unas copas de vino.»— Recordó el pelinegro rápido.

— Soy un maldito idiota.— Soltó Bill en un hilo de voz con los ánimos de querer morirse.

Su cuerpo se sentía extraño, débil, y además de muy caliente, ¿Y como no? ¡Si bebió alcohol cosas que no acostumbraba a hacer!.

Nuevamente levanto la mirada y observo a la luna, al parecer a un era de noche. Bill retrocedió y busco por todas partes su ropa, pero no la encontraba aún que agradecía internamente de estar con sus boxer puestos, pero…..¡¿Por qué carajos solo tenía puesto eso?!.

Se dirigió a la puerta más cercana y la abrió para ver la aparentemente sala principal. El lugar se encontraba un poco iluminado, tan solo por algunas luces de la ciudad que atravesaban el inmenso ventanal del lugar, todo se encontraba silencioso sin rastro de vida. Los ojos de Bill se dirigieron a una mesa, un espacioso mueble de vidrio y con sillas del mismo diseño, a un lado un pequeño bar con dos bancas, una pequeña cocina y unos sillones blancos en el centro del lugar con una hermosa alfombra de piel de oso polar.

— ¿Pero que es este lugar? No párese ser un hotel.— Se dijo para si mismo, bueno si bien hay hoteles lujosos que poseían habitación así como esta, esa en particular, no daba aires de que una que otra persona habitaran por ese lugar. No, era como si fuese un ambiente familiar pero solitario.

De repente un ruido llama la atención del peligro, y no uno cualquiera, era la respiración de alguien. Con un poco de espanto pero con Valentina se fue acercando a uno de los sillones y vio a un hombre, No, mejor dicho al mismo hombre de antes el cual es el padre de su amiga. Aquel sujeto yacía acostado en el sillón más grandes y aun costado de el se encontraba la ropa de Bill junto con su billetera y celular.

De inmediato el rostro del peligro se desfiguró de impotencia por la escena e hizo lo más sensato que cualquiera podría hacer ante una situación como esa.

—¡Maldito pervertido!.— Gritó tomando una almohada para empezar a golpear al mayor.

Aquel hombre de ojos marrones enseguida se despertó sin entender lo que sucedía. Tanto por los gritos como de los golpes que le daban, y valla que se molesto. Y con rapidez le arrebato la almohada a Bill.

— ¡¿Pero qué te sucede?! ¡¿Estás loco o que?!.— Grito el mayor enojado.

Bill solo mostró sus dientes deteniéndose así mismo de agarrar otra cosa para continuar golpeándolo, y así, lo apunto con su dedo índice.

— ¡Me emborrachaste para luego abusar de mi! ¡Viejo pervertido!.— Acuso Bill, mientras que con rapidez tomo su celular para intentar llamar a la policía, pero sin embargo, el mayor lo detuvo arrebatándole el móvil de entre sus manos y abalanzarse sobre el para dejarlo entre el sillón y su propio cuerpo.

— ¡Quítate de encima abusador!.— Gritaba Bill.

— ¡¿Pero qué estás diciendo?! ¡No te he hecho nada!.— Exclamó rápidamente el mayor intentando retener al chico de llamar a la policía y hacer una locura.— ¡Si fuiste tú el que intento propasarse conmigo!.

—¡¿DISCULPA?!.— Grito sorprendido el menor volviendo a intentar agarrar su celular de las manos de aquel hombre.— ¡Tu perfectamente fuiste el que me insisto a beber! ¡Además de traerme aun lugar a si, y atreverte a quitarme la ropa y…..!

Bill solo con pensar de que más pudieron haber hecho, un maldito sonrojo de vergüenza pinto su rostro.

— Te equivocas..— Interrumpió el mayor provocando que el joven solo lo mirara y guardar silencio.— Después de beber te pregunté dónde vivías, pero tú no estabas consiente.— El pelinegro dejo de hacer fuerza con forme el mayor le contaba.— Intenté llamar a Charlotte pero su celular solo me mandaba a buzón de voz. Después intente buscar tu dirección en tu billetera, pero no encontré nada, así que te traje a mi departamento, y cuando llegamos tu…. Tu comenzaste a insinuarte además de hablar y lloriquear sobre tu rompimiento, y después, te empezaste a desnudar e incluso intentaste quitarme la ropa diciendo que querías follar conmigo.

Literalmente Bill se quedó congelado anta sus palabras del mayor, cubrió su rostro que estaba completamente rojo por la vergüenza.

— «¡Mierda! ¡No debí tomar! Sabía que esto me traería problemas ¡Soy un idiota!.— Se recriminó el pelinegro en su interior.

De repente Bill abrió sus ojos quitando las manos de su rostro, cuando sintió una sensación conocida, lo cual, provocó que ambos bajarán su visto y mirarán su parte baja del menor.

— «¡¿Por que mierdas me excité?!».— Se grito el pelinegro, que solo con ver su entrepierna en sus boxer un bulto ya erecto, se quería morir ahí mismo.

El mayor de ojos marrones entre serró sus ojos ya que de por si sentía ese bulto rozar contra su entrepierna, y bueno en parte le molestó un poco, pero…. Otra parte de el le gustaba esa sensación.

— ¡Ah! ¡¿Pero que estas….?! ¡Pervertido! ¡Ahaaah!.— Se quiso quejar el chico pero un gemido se le escapó al sentir como el mayor dejó caer su cuerpo sobre el suyo y comenzó a frotar su entrepierna contra la suya.

Bill mordió su lengua intentado retener los jadeos y sus manos se depositaron en el fornido pecho del mayor con el propósito de internar empujarlo, pero aquello no resultó ya que esté adulto era mucho más fuerte y grande que el.

— Sabes…— Dijo el mayor chocando su aliento frío contra su cuello provocando un escalofrío y otro gemido al pelinegro.— Cuando empezaste a provocarme, yo cada vez trate de resistirme por el simple hecho de que no me gusta hacerlo con borrachos.

— ”¡Sin duda es un viejo pervertido!».— Pensó el pelinegro tratando de no soltar más gemidos — ¡J-jódete!.— Eso fue lo único que pudo decir el chico. El mayor lo miro y soltó una pequeña carcajada divertida.

— También…. Dije que yo invitaba la comida, sin embargo, esas ocho copas de Richebourg que te tomaste, no me salieron tan económicas que digamos.— Finalizó el mayor sin dejar de frotarse con el cuerpo del menor.

Bill sintió como un escalofrío recorrió desde su oído a su espalda. ¿Qué acaba de decir?.

— Así que, me deberías compensar por el enorme precio de la cuenta.— Dijo el mayor, Bill trago saliva ¿Acaso ese sujeto quiere que le pagué con su cuerpo? ¡Infeliz!.

Un rotundo «no» gritaba en su mente del pelinegro, pero tenía claro que aquel mayor era viudo, y si, ¿No habrá problema alguno? ¿Cierto? ¿Podrían follar sin preocupaciones? ¿Verdad? ¡No! ¡Esto era incorrecto! ¡El es el padre de su mejor amiga! Además … ¡Era un completo desconocido para el!.

— S-si quieres te lo puedo pagar….. ¿Está bien?.— Jadeo el menor, el hombre solo volvió a sonreír.

— ¿Cómo piensas pagarme más de quinientos mil? ¿Ah?.— Se burlo el mayor viendo cómo el otro solo tragaba saliva.

— ¡¡Eso es mucho dinero!!.— Se dijo el menor soltando otro gemidos al sentir como el miembro del mayor ya se encontraba igual de erecto que el suyo, grande y con deseo, y aquellos movimientos que daba con sus caderas que daba el mayor le provocaban que inconscientemente siguiera el ritmo de moverse.

Bill no negaba que eso le era excitante, y más cuando hace meses no lo hacia con alguien, sin embargo, ¡Eso estaba mal!

— Igual cuando te ofreciste a mi, me besaste muchas veces.— Aquellas palabras provocaron que Bill se le formarán un sonrojo mucho más candentes.— Y tengo que admitir que tú…. Con esa linda carita de porcelana y con tu cuerpo desnudo frente a mi, me abriste mi apetito sexual.

Si, se podía notar que el mayor hace mucho tiempo no se acostaba con una persona, una gran prueba era esa gran erección que se encontraba entre sus piernas. Pero, hombre…. ¡Eso no era escusa!.

Bill podía sentir como el castaño movía su miembro dándole pequeñas estocadas a ambos miembros, mientras que Bill, daba mil gracias de que el mayor aun tuviera sus pantalones junto con una camisa puestas. Pero para su desgracia el solo se encontraba con unos boxers delgados, y claro la tela delataba los fluidos que soltaba manchando la tela.

Otra vez soltó un sonido lascivo al sentir aquella lengua lamer su pecho y lentamente mordisquear su piel para así llegar a uno de sus pezones. Hizo pequeños círculos con aquella extremidad y luego lo tiró suavemente.

— «Charlotte tu padre es un jodido pervertido».— Pensó el pelinegro apretando su mandíbula y cerrando sus ojos con fuerza.— » Pero lo ase tan terriblemente bien».

— ¿Y que dices?.— Pregunto el mayor acariciando las piernas de Bill tratando de hacerse espacio entre ellas.

Está mal, muy mal. No solo por el hecho de que era un tipo de pago ilícito no deseado si no que su conciencia no lo dejaría en paz al momento de tener una deuda con alguien, sin mencionar, ¡Es el padre de su mejor amiga! ¡Maldición! Tantas cosas en su cabeza no lo dejaban tranquilo.

El ángel bueno de Bill le decía que debía de pagarle pero no de esa forma, mientras que su diablo interior le indicaba que sería fácil tener sexo con ese hombre que lo tocaba de esa forma tan deliciosa, ¡Y más cuando lo a estado necesitando hace días!

Solo con recordarse como algunas veces se masturbaba pensando en su ex novio se avergonzaba.

— N-no, no puedo lo siento….. Te pagaré lo que te debo, pero no haré esto.— Dijo Bill decidido.

El mayor solo lo observo con indiferencia dando a entender que no seguiría, y así, lo dejo levantar para que pudiera salir de esa prisión. Y así lo hizo Bill, se fue levantando poco a poco tapando su cuerpo como podía con las manos.

— Te puedes ir .— Fue lo único que escucho decir del mayor antes de ver cómo este comenzaba a caminar en dirección a una habitación para meterse.

Bill dió un enorme suspiro mientras que su cuerpo temblaba por la situación, observo sus cosas que se encontraban en el sofá y luego se dispuso a tomarlas para finalmente irse. No sin antes observar la puerta de la habitación donde el mayor había entrado y morder su labio inferior solo de pensar en lo que pudo haber hecho con el.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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