En el ring 3

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 3

Contemplo su desnudes una vez más, él se inclina para dejar un corto beso sobre mis labios que sabe amargo. Yetao se pone de pie, envolviendo su cuerpo con la sabana y caminando por la habitación con despreocupación.

Yo lo observo unos cortos segundos, dándome ánimos para finalmente hablar.

— Esto no volverá a pasar.— Detiene su paso, mirándome sobre su hombro con algo de diversión.

— ¿Otra vez con lo mismo?. — Dice notoriamente divertido, aquello me genera mal humor casi al instante.— ¿Aun sigues enojado conmigo? Ya te pedí perdón.

Me aclaro la garganta, llevando ambos brazos detrás de mi cabeza. Mis sentimientos por él habían cambiado, no había forma de poder disfrazar aquello.

Aún recordaba como lo había conocido.

Había sido en Corea Seúl, había viajado por una de mis primeras peleas presentándome como apenas un novato.

Aquella noche fue una de las mejores en mi carrera, ya que había ganado por nocaut en el quinto round, y para celebrar mi triunfo fuimos a celebrar a uno de los antros más exclusivos del lugar.

Fue ahí que lo había visto por primera vez, bailando de forma tan seductora y sexy que me había vuelto loco, sus sonrisas tímidas y la forma pequeña de sus ojos me habían hecho prometerme que lo amaría por el resto de mi vida.

» Pero eso se acabó».

«Romperé su corazón.»

«Pero él rompió el mío antes.»

— Si bueno, una infidelidad no se olvida con una simple disculpa.— Escupo sin pensar y casi al instante me arrepiento.

Yetao vuelve a la cama, sentándose cerca de mí pero aquello no dura mucho ya que me pongo de pie en poco tiempo. No quiero lastimarlo, no quiero que sigamos lastimándonos, quiero que esto se acabe en buenos términos.

Ni él ni yo merecemos esto.

Es momento de… Dejarlo ir.

— Tomy … — Murmura. Me sigue el paso por la habitación. — Por favor, no volverá a pasar, ya te lo he dicho, yo…

— No podemos estar juntos, Yetao, te acepto que quieras revolcarte conmigo de vez en cuando pero, se acabó. No hay tal relación entre…

— No, no puedes dejarme, por favor, te amo y me amas es…— Tropieza con sus pies.— Tom, piénsalo bien, ¿Si?, llevamos dos años de relación.

— Si, dos años de relación que no te importaron cuando tu compañero de trabajo abrió tus piernas.

El abre su boca con sorpresa pero finalmente la cierra sin decir nada más. No quiero lastimarlo pero que siga insistiendo solo me hace enojar aún más.

Debería cerrar mi puta boca.

Esto terminará mal.

Yetao parece que se romperá en cualquier momento, con sus ojitos bañados en lágrimas que muestran culpa y arrepentimiento. Lo entiendo y quizás podría simplemente dejar de lado eso y volver a amarlo, volver a esforzarme por los dos.

Pero tanto él como yo cometimos un error y no son cosas que se olviden con facilidad.

— Lo siento, pero esto debe parar.

— Sé que me amas, yo también lo hago, no hay nada que el amor no pueda solucionar. — Su voz se rompe, puedo ver sus manos temblar mientras aún sostiene la sabana blanca para cubrir su desnudo cuerpo.

Me armo de valor, sintiendo mi corazón presionarme el pecho, esto le dolerá más que nadie, pero era necesario soltarlo. Sobre todo porque me siento demasiado culpable como para seguir escondiéndolo.

— Me acosté con alguien más.— Murmuro, deteniéndome en la puerta del baño. Hay un silencio horriblemente incómodo en el ambiente.

Espero paciente a que responda, Pero una risa falsa sale de sus labios que me confunde.

— No hablas en serio. — Se cruza de brazos. — No, no estás hablando en serio, mientes.

— No miento, yo jamás lo hago.

Retengo mi respiración unos segundos, lo veo tragar con dificultad mientras aprieta su mandíbula.

— Mientes. — Su voz vuelve a temblar. — T-tu no me harías eso.

— No, es cierto, me acosté con alguien más.

El silencio vuelve a inundar el lugar, miro sobre mi hombro para encontrarlo de pie detrás de mi.

— No te creo.

— No necesito que me creas.— Respondo. — Te estoy diciendo la verdad, tu eliges si creerme o no.

Mi tono de voz sale frío, probablemente lastimándolo. El corazón me duele, pero más me duele saber que he dejado de quererlo.

— No entiendo. — Otra risa nerviosa sale de él. — ¿T-te acostaste con alguien más?, ¿Con quién?, ¿Por qué?.

— No tienes que saberlo….

— ¿Quién es él?, ¿Lo conozco?, ¿t-tú…?.— Tartamudea nervioso, me mira como si fuera un desconocido, como si no pudiera reconocerme. — Demonios, no puedo creerte Tom.

— No lo conoces. — Respondo. — Ni siquiera yo sé quién es.

Yetao abre su boca, finalmente las lágrimas se deslizan con desesperación por sus mejillas, las quita de mala gana y se cruza de brazos.

— ¿Qué es todo esto?. — Está enojado. — Tú no harías eso, el Tom que conozco no se acostaría con un desconocido, tu no… no harías eso, no me harías eso.

— No lo entiendes Yetao. — Pongo mis ojos en blanco. — Ya no soy el hombre que conocías, la gente cambia, y más que nadie deberías saber que…

— ¿Te estas vengando de mi?. — Las lágrimas vuelven a mojar sus mejillas. Mi corazón se hace pequeño ante eso. Hace un tiempo atrás habría hecho cualquier cosa para impedir que llorara, odiaba ver a Tao Tao llorar. — ¿Es una venganza?, ¿Hiciste eso para vengarte?.

— ¡Hice eso porque él puso su culo sobre mi y ya!. — Cierra sus ojos con fuerza. — Yetao los dos cometimos errores, tanto tú como yo éramos conscientes de lo que hacíamos, tú lo hiciste porque querías y yo lo hice por despecho, si lo admito.

— T-te perdono.

— ¿Que?.

— Te perdono Tomy, podemos… podemos empezar de cero, yo…

— Demonios Yetao, no quiero eso, no quiero eso y no quiero que sigamos con esto, se acabó, nuestra relación terminó hace tiempo y…— Siento sus brazos rodearme, pega su mejilla a mi pecho mientras deja caer la sabana, aún llora y yo no soy capaz de moverme. Respiro profundo.— Lo siento.

&

Golpeo una, dos, tres y quien sabe cuantas veces más el saco de boxeo. Muevo mi cuerpo mientras la música del lugar inunda mis oídos.

Intento mantener la calma pero desde siempre me he desahogado de esta manera.

— Lastimarás tus nudillos.— Gustav pone una de sus manos en mi brazo y lo baja de forma tranquila.

Todo él expresa paz, tiene una pequeña mueca en sus labios que simulan una sonrisa.

— ¿Qué haces aquí tan tarde?.— Pregunto.— Realmente pensé que era el único en el lugar. — Gustav se encoge de hombros, aunque no tarda en responder:

— Eres el puto dueño del GYM y activaste la alarma silenciosa sin darte cuenta, tuve que conducir hasta aquí, me traje mis guantes creyendo que terminaría golpeando a algún ladrón.

Niego con mi cabeza, soltando una risa.

— Lo siento Gus, no estoy en todos mis sentidos.

— Nunca lo estas. — Me da un leve empujón. — ¿Peleaste con Yetao otra vez?.— Asiento con mi cabeza sin decir nada más. Su expresión muestra que era algo que ya se esperaba.— Lo que sea, lo solucionarán.

— Terminamos.

Abre su boca un tanto sorprendido. Ahora no sabe que decir, así que se aclara la garganta.

— Lo siento.

— Da igual. — Intento restarle importancia. Pero lo cierto es que aún me dolía el pecho al recordar como Yetao había agarrado sus cosas y sin decir nada se fue de mi casa.

Dejó varias cosas de manera inconsciente por lo que supongo que volveremos a vernos la cara.

Y debo estar listo para eso.

— Seguro lo solucionan, no creo que esto se termine así, ustedes llevan mucho tiempo juntos.

— Me acosté con alguien mas, Gustav.— Nuestras miradas se encuentran. — Y lo peor es que no puedo sacarlo de la cabeza.

— Entonces estas jodido.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

  • Nombre: Hu Yetao.
  • Edad: 22 años
  • Es niño y es muy lindo.

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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