
Fic TOLL de TragicStateofAffairs. Traducción de lunallena
Capítulo 6
Tom hizo su camino directamente hacia el sofá, lo primero que hizo cuando abrió la puerta de su casa. Por un corto segundo, mientras se sentaba, todos sus problemas se desvanecieron. Al infierno todo lo demás; Bill, las arañas parlanchinas, carros que se teletransportan y cosas que realmente NO suceden. Tenía su sofá y toda estaba bien con el mundo. Tom estaba ignorando a Bill. Estaba sentado, desparramado en el medio de su sofá, con sus piernas regadas bajo de él, y ya se había quitado las zapatillas antes dejándolas en medio del piso. Estaba intentando calmarse.
Bill, por otro lado, estaba caminando rampante por toda la casa. Había algunas exclamaciones como “¡Oh! ¡Mira esto!” o “¡Genial!” al ver un esqueleto que sonaba como si se rompiera los huesos una vez que presionaban el botón que se encontraba en la mano de este. Bill no se alejó demasiado, se quedó principalmente entre los límites del comedor y la sala. Ya había caminado alrededor, en lo que pensó, un tipo de la tierra del Halloween. Cuando el joven brujo sintió que lo había visto todo, decidió unirse con Tom en el sofá. Bill frunció los labios por un momento, Tom aún estaba en silencio. — ¿Tom? —Preguntó tímidamente en un susurro.
— ¿Qué, Bill? —Tom preguntó con un pestañeo.
— ¿Ahora qué? —Bill preguntó.
— ¿Qué quieres decir? —Tom preguntó finalmente mirando a Bill.
Bill alejó la mirada de Tom —Solo decía —Se pausó — ¿Ahora qué? Estoy aquí, cual sea la razón. Eh estado pensando, y sé lo que estás pensando —Miró a Tom —No estoy loco y de verdad no tengo una pista, pero estoy seguro que hay algo que me mantiene aquí. Quizá necesito, no lo sé, llamar a mi madre o algo. No te importaría ¿cierto?
Tom miró a Bill como si estuviera loco — ¿Por qué me importaría si llamas a tu madre?
Bill suspiró —Bueno, solo creo que quizá ella quiere saber dónde estoy, considerando que estaba en mi habitación trabajando en mis conjuros. Además ¡ella podría saber por qué rayos estaba perdido!
Tom asintió —El teléfono está por allá —señaló.
Bill lanzó su cabeza hacia atrás y soltó una carcajada —No necesito un teléfono ¡tontito, murciélago!
— ¿Qué? —Tom preguntó y antes que lo supiera, el brujo estaba haciendo lo suyo otra vez. Observó cómo Bill daba dos palmadas y de pronto hubo el sonido de un teléfono sonando en su casa. Bill se sentó sin moverse mientras Tom lucía alarmado — ¡Ese no es mi teléfono! —Dijo levantándose para investigar de dónde provenía el sonido.
—Siéntate. —Bill ordenó —Estamos llamando a mi madre —Dijo agarrando el brazo de Tom.
— ¿¡Qué!? —Tom contestó sonando un poco perdido —¿¡De dónde viene ese sonido!? —Estaba preocupado mirando aquí y allá, alrededor del sofá, detrás del sofá y se perdió completamente la neblina que estaba apareciendo mágicamente en su sala. Se giró justo cuando el teléfono dejó de sonar y vio dos imágenes fantasmales que lo miraban en medio de la neblina.
— ¿Quién es? —La imagen más alta contestó — ¿¡Qué estás haciendo con nuestro hermano!? —La imagen entrecerró los ojos. La otra imagen más corta suspiró sorprendido, entrecerrando sus ojos a través de sus anteojos.
A su lado estaba Bill quién rodaba los ojos —Tranquilo, Georg ¿Dónde está mamá?
— ¡No! ¡Tú vas a decirnos quién es él! —La imagen con anteojos señaló a Tom.
— ¡Gustav! —Bill se quejó — ¡Deja de ser metiche! ¿Dónde está mamá?
—No está aquí. Voló hacia el comerciante para intercambiarle algunas alas de murciélago —Georg contestó y se acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja — ¡No puedo esperar a decirle que estás con alguien!
— ¡USTEDES DOS NO VAN A DECIR NADA! —Bill gritó y saltó del sofá para acercarse a las imágenes —O juro que…—Advirtió moviendo su puño — ¡Le diré el secreto de ambos! Solo díganle que llamé ¿entendido?
—Bien…—Ambas imágenes murmuraron —Le diremos que llamaste.
— ¡Bien! —Bill respondió y dio dos palmadas.
Tom observó con grandes ojos como las imágenes se esfumaron tan pronto como aparecieron. Miró a Bill. —Uhh…
—Sí, disculpa por eso, eran mis hermanos…—Dijo sentándose de regreso en el sofá —A veces hacen que mi sangre hierva.
—Sabes…—Tom comenzó —creo que es hora en el que quizá debas decirme sobre ti, como, por ejemplo ¿¡DE DÓNDE RAYOS ERES!?
— ¡Eso es no amable! —Bill frunció el ceño — ¡Yo no estoy preguntándote de donde rayos eres! Me tratas como si fuera un alienígena.
— ¡No soy el ser mágico! No se supone que eso suceda aquí —Tom señaló — ¡Además estás en MI casa!
— ¿¡Y!? —Bill hizo un puchero — ¡No soy un alienígena!
— ¿Sabes qué? Está bien —Tom dijo y se puso de pie —Voy a ir a beber algo, regresar aquí, sentarme en este sofá y decirte todo sobre mí. ¿Quieres algo? Oh, espera, déjame adivinar…eres un brujo, y todo lo que bebes es alguna infusión de brujos, del cual me abstengo.
— ¡Oye! —Bill gritó — ¡No me trastes así! ¡No bebemos infusión de brujos! ¡Eso es asqueroso! Solo…dame cualquier cosa que tengas.
—Como sea…—Tom murmuró y se encaminó a su cocina. Lo que sea que estaba haciendo, tenía que ser súper fuerte y lo suficiente para que lo hiciera olvidar del brujo sentado en su sofá.
Desde su cocina, pudo ver a Bill sentado en su sofá mirando las decoraciones de alrededor. Sonrió al sacar un poco de whiskey, preguntándose si ese hermoso joven podría aguantar esa bebida.
Botó la bebida a sus pies al darse cuenta de lo que acababa de pensar. — ¡OW, MIERDA! —gruñó y Bill llegó rápidamente a la cocina.
— ¿Estás bien? —Y observó a Tom sosteniéndose el pie, luego resbalar con el líquido en el suelo y golpearse la cabeza en el borde del repostero.
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Ranas. Tom había estado a punto de besar a Bill cuando este comenzó a tener hipos y botar ranas. Su cabeza dolía. Gruñó y abrió sus ojos —Uuuughhh…—se quejó.
— ¿Estás bien? —Bill estaba sosteniendo un bolsita de hielo sobre su cabeza — ¡Te golpeaste la cabeza!
— ¿Es eso lo que sucedió? —Tom murmuró.
—Sí y mientras estabas inconsciente estaban quejándote sobre ranas ¡Estaba preocupado! —Bill asintió.
— ¿cuánto tiempo estuve inconsciente? —Tom preguntó intentando sentarse en el piso de la cocina, pero entonces se sentía mareado.
—Solo hace unos minutos —Bill respondió — ¿Quieres que haga algo con tu cabeza?
—No…estoy bien —Tom dijo intentando sentarse y arrugando su rostro de dolor al sentir pinchazos en su cabeza.
— ¿Estás seguro? —Bill preguntó alzando sus cejas.
—Ugh…—suspiró — ¿Por qué no?
— ¡está bien! —Bill dijo y dio unas palmadas.
Instantáneamente el dolor se había ido, excepto que sentía que algunos cabellos se habían pegado a su cuello, todo estaba bien. Bill le dio a Tom espacio para que pudiera sentarse. Este lo hizo y todo se sintió bien. Gruñó y se levantó —Gracias, Bill…siento mucho por no ser amable —Miró a su alrededor —uh… ¿Aún quieres la bebida?
Bill sonrió —Agua estará bien.
Continúa…
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