
«Imposible» Fic de Earisu
Capítulo 9
Estuve unos cuantos días pasando de Bill intencionadamente… Muchas veces haciéndole verdaderos desplantes. Bill se me quedaba mirando confundido, sin entender, y sé que sólo con eso ya estaba hiriéndole.
Cuando Bill me mandaba mensajes, no se los respondía. Si me llamaba, colgaba sin cogérselo.
Le evitaba todo el día, y por las noches le echaba de mi lado de muy malas maneras llamándole pesado o diciéndole cosas como que estaba harto de tener que verle la cara las veinticuatro horas del día… Que me dejara en paz un rato.
Pero claro, eso no era suficiente.
Una noche salí con Georg, bebí lo que no está escrito y me llevé a una chica a el hotel.
No lo hice por que me apeteciera…Ella ni siquiera me gustaba.
Lo hice para que Bill se enterara.
Ya en mi habitación comencé a desnudar a la chica mientras nos tumbábamos en la cama.
Ella no paraba de tocarme por todas partes…Mi trasero, mis brazos, mi estómago…
Me daba asco.
Pero seguí adelante a sangre fría. No podía dar marcha atrás.
Recuerdo que el polvo con la groupie casi puede calificarse de violento: Yo intentaba desprenderme de imágenes en mi cabeza a fuerza de casi furiosas embestidas.
Eso sí…Ella quedó satisfecha. Creo que sus gritos se oyeron hasta en la recepción.
Cuando terminamos nos vestimos y yo la acompañé a la puerta…
Al abrir descubrí que Bill estaba sentado en el pasillo, contra la pared de en frente, abrazado a sus rodillas, y llorando. Cuando se dio cuenta de que habíamos abierto nos dirigió una mirada llena de fuego, asesina a pesar de las lágrimas, sobre todo a mi.
La chica se fue un poco desconcertada y yo me crucé de brazos, chulo, apoyándome en el marco de la puerta.
-¿Qué coño haces ahí?…- Le pregunté auto-suficiente.
El abrió la boca y soltó un ‘já’, alucinando.
-¿Pero cómo tienes el valor de…? – Bill se levantó. – ¿…Cómo has podido hacerme esto?
-¿Hacerte el qué? – Me hice el desentendido.
Bill de nuevo abrió la boca. De repente le dio un ataque de ira y me cogió de la camiseta, después me empujó dentro de la habitación, chillando algo incoherente y trató pegarme pero fui rápido en aplacarle. Me desprendí de él con facilidad casi, y cerré la puerta para que nadie nos viera.
-…Tom, ¿cómo has podido? – Repitió a medias llorando a medias gritando.
-No entiendo por qué te pones así… Bill, ¿qué te crees? ¿Que eres mi novia o algo así?…Jajaja…
Bill ahora sí que lloraba desconsoladamente, apoyándose en una pared para no partirse en dos.
-…Por que si creías eso…Yo que tú iría a un médico, a que me lo miraran… – Y empecé a dar golpecitos en mis sienes.
-…Tom…Para…
-Vale, paro. Yo lo decía por ti, ‘hermanito’. – Esta última palabra la solté con gran retintín.
-…Tom, entonces, ¿por qué…?…Estos últimos meses…¿Qué han significado para ti?… No lo entiendo…Yo…- Le costaba hablar por su propio llanto. A mi me estaba devastando hacer esto, pero lo hacía por su bien, de verdad… – ¿Por qué estabas conmigo, si no me quer…?
-¿Quieres saberlo? Te diré por qué… Por que eres un llorica, y me dabas lástima… ¿Sabes lo que pasó? Un día sin querer leí eso que te pusiste a escribir en tu portátil…La especie de diario esa… Y me distes pena…Fui a intentar ayudarte y al final se me fue de las manos y para que no sufrieras acabé haciendo cosas que no quería…
A Bill le costaba asimilar al principio la información, pero terminó cayendo en la cuenta de lo que le estaba hablando.
-…Yo nunca te llamé por tu nombre…
-¿Pero crees que me hacía falta? Te conozco mejor que nadie…
-…De todos modos, snif…No puedo creerte…Yo nunca te pedí nada, fuiste tú el que vino a mi…¿Y quién iba a ser capaz de hacer todo lo que tú has hecho por lástima?…¡Tú también tenías que sentir algo!
-Ya te lo he dicho, se me fue de las manos… Para serte del todo sincero, pues también… Sentí curiosidad…Soy un tío joven, me gusta experimentar cosas… Pero, joder…Eso ya se acabó… Ahora que lo pienso en frío me doy cuenta de lo asqueroso de la situación…
-…¿…Asqueroso?
-…Sí…Mira Bill, si a ti te gusta el rollo de ir chupando pollas por ahí me parece bien, pero a mi no, ¿entiendes? ¡No me gustan los tíos! Y quiero hacer lo posible por olvidar todo lo que ha pasado, que me da angustia sólo de recordarlo…No voy a continuar siguiéndote la corriente por que seas mi hermano y no quiera hacerte daño…Ya no puedo sacrificarme más por ti…¿Entiendes?
Creo que si hubiera que decidirse por el momento en que le terminé de matar, fue ese mismo.
Asintió despacio mientras que ríos de lágrimas surcaban sus mejillas…Y después se fue… Se fue como si estuviera mareado, lentamente y apoyándose en puerta, pared, o lo que se le pusiera a mano como si si no lo hiciera, se fuera a desplomar o algo así.
Cuando le perdí de vista, di un portazo, me senté en la cama y por una vez…Me permití llorar.
&
Yo todavía estaba terminando de desayunar mientras que en la cocina, mi madre y Bill rebuscaban por los muebles.
Mi madre había dicho de hacer flan de coco para el postre de hoy y Bill se había empeñado en que quería aprender a hacerlo…Así que obedecía órdenes.
Cuando llamaron a la puerta, mamá mandó a Bill a hacer no sé qué de los aromatizantes y fue a abrir.
Cuando regresó acompañada, creo que mi gemelo y yo nos pusimos en alerta a la vez y eso que yo no tenía por qué.
-¡Andreas! – Exclamó Bill, visiblemente incómodo.
-Andreas, Andreas…Ya os vale…Que si no vengo yo, nadie se digna a hacerme una visita. – Se quejó Andreas, amigo de la infancia de Bill y mío.
-… – Mi madre no dijo nada pero la mirada que le echó a Bill fue suficiente. Bill se llevó el pelo tras la oreja, en un gesto de nerviosismo.
Reconozco que disfruté un poco con todo esto. Bill me había tocado las narices antes con el tema de Andreas, y ahora no estaba mal que recibiera un pequeño castigo divino.
Y de hecho yo se lo dejé ver, sonriendo un poco mientras masticaba algo de tortita, como devolviéndosela.
Él lo captó, pero no tuvo tiempo de hacer mucho más.
-…Pues he hecho una reserva en un restaurante y he comprado tres entradas para ir al cine de verano. Venís conmigo, sí o sí. Si no me cabrearé, y ya sabéis que soy un tipo cruel. ¡OH! ¡Tortitas!
Andreas me robó una tortita y tras acordar horas y eso se fue, no sin antes alabar el peinado de mi madre.
Yo resoplé. Estupendo…
Había quedado con Andreas…Y con Bill.
¿Es que no iba a tener nunca un respiro?
¿Es que el mundo conspiraba en mi contra?
&
Pasamos días sin dirigirnos la palabra.
Yo procuraba evitar a Bill todo lo que se puede evitar a una persona que trabaja contigo y que, como nosotros, no tenemos horarios…
Cuando le tenía cerca, sentado a mi lado en algún sillón de el programa de TV de turno, o en el tour bus…Casi podía respirar su pena…O palparla, como si fuera algo tangible.
Ya no hablaba tanto como antes, ni se reía…Sus ojos siempre perdidos en el infinito…
Soy consciente de que alguna vez se debatía por acercarse a mi para decirme algo.
Yo me las ingeniaba para que con mi lenguaje corporal y sobre todo, por las caras de bulldog que le echaba, transmitirle que lo mejor para su integridad física era abstenerse.
No me resultaba en absoluto fácil fingir que su dolor no me afectaba…Pero tenía la seguridad de que esto era lo correcto…Hasta quería pensar que Bill, cuando lo reflexionara en frío, también llegaría a esa conclusión.
Entonces ya todo sería menos violento.
Suponía…
Lo dicho, que pasamos días y días sin hablarnos. Ni para lo más cotidiano.
Entonces David, nuestro manager, nos comunicó a todos que íbamos a tener unas largas y merecidas vacaciones de verano que, por supuesto, pasaríamos en familia, ya que hacía realmente mucho tiempo que no la veíamos.
Cuando llegó la fecha señalada, todos cogimos un avión que nos llevaría de regreso a Alemania.
Ya allí, y después de unos trámites, pude coger las maletas, mi coche y ponerme en camino hacia mi casa. Por supuesto, no estaba solo…Bill venía conmigo. Sería un poco sospechoso el aparecer en casa por separado.
Cuando guardamos las maletas, Bill se sentó en el asiento del copiloto.
Yo me senté un minuto después, cuando cerré el maletero. Arranqué y comenzamos con nuestro trayecto, que fue en silencio los primeros minutos hasta que Bill , después de tantos días, lo rompió con una voz monótona.
-…Tom. Sigo sin poder creerte.
Yo no respondí y seguí con mi atención puesta en la carretera.
-¿Sabes qué es lo que creo?
-…
-…Que te cagaste vivo cuando te paraste a pensar en serio en lo que estábamos haciendo… Por que te diste cuenta de que no lo hacías por mi…Por que te diste cuenta de que tú empezabas a sentir cosas que en tu puta vida habías sentido, y te acojonaste por que tuvo que ser conmigo…Con tu propio hermano.
Empecé a agarrar el volante con fuerza. Seguí sin abrir la boca para nada.
-…La única opción para no tener que enfrentarte a todo eso era obviamente romper. Pero sabías que yo te empezaría a hacer preguntas, o que seguiría detrás de ti por que ya que me habías demostrado que no estabas fuera de mi alcance, ya no me rendiría tan fácil… Te quisiste asegurar de que yo no te buscara más, para entonces no temer que te encontrara de nuevo. Así que quisiste alejarme de ti diciéndome las perrerías que me dijiste, acostándote con la guarra esa para que yo lo viera… De esa manera yo me enfadaría contigo y no querría saber nada más de ti, ¿no es eso? Y tú podrías respirar tranquilo por que si yo no me acercaba a ti…No caerías en tentaciones. Y con el tiempo ya se nos olvidaría a los dos, ¿verdad?…¿Me equivoco?
-…
Un semáforo en rojo. Paré el coche. Sólo despegué la vista de enfrente para ahora mirar a mi izquierda, por la ventanilla y esquivar a Bill. Suspiré. No podía darle la razón por que entonces todo lo que había pasado, todo el sufrimiento… No habría servido para nada.
-Tom, ¿qué te crees que a mi no me da miedo? ¿Que para mi es fácil? Por supuesto que no, ¿qué te piensas?, ¿que yo no veo que esto se nos viene grande, que es muy grave…Que nadie en este mundo nos entendería…? …Aunque lo pueda parecer, no vivo en el mundo de Yupi, lleno de color y fantasía: Yo también me doy cuenta… Pero yo no dejo las cosas tal y como están esperando que se arreglen solas o que con el tiempo se pasen… Por que eso no sucede. El tiempo sólo entierra. Basta que venga una ráfaga, así sea dentro de veinte años , para que todo vuelva para atormentarte de nuevo. Lo quieras o no, ya es demasiado tarde. Ya no podemos dar marcha atrás…Nos hemos quedado marcados los dos de por vida.
-…
-Y podemos hacer dos cosas… Seguir cada uno con su camino, y soportar solos muchos fantasmas que no nos dejarán jamás… O bien enfrentarnos a ellos, juntos.
-…Bill. – No sé exactamente qué iba a decirle, pero él me cortó.
-Te repito que sé que no será fácil. Que sé que habrán muchas cosas que nos harán sufrir y que vamos a tener que soportar…Pero al menos, al final del día, nos tendremos el uno al otro.
-…
Me atreví a mirar a Bill en ese momento. Ahora era él el que miraba por su ventanilla.
-Lo único que tienes que decirme es que tengo razón; Que no sentías todo lo que me dijiste ese día, que lo hiciste por que te viste atrapado…Sólo tienes que decirme que la tía esa no significó nada para ti…Y yo olvidaré todo lo que ha pasado. Ni siquiera te diría que te perdono, no tendría nada que perdonar…Por que te entendería…
Volví a fijar mi vista en la carretera, mordiéndome la lengua y con la cabeza dándome vueltas.
No le respondí.
Fui yo el primero que salió del coche.
El primero que se dirigió con paso ligero hacia la casa.
Nuestra casa.
No es que ardiera en deseos de volver allí precisamente ahora. Pero la idea de seguir metido en ese coche un minuto más me parecía aún peor…
Continúa…
DIOS Q FANFIC no puedo mas dios que dolor y emocion auch