Imposible 13

«Imposible» Fic de Earisu

Capítulo 13

A la mañana siguiente amanecí abrazado a la cintura de Bill y con la nariz enterrada en su cuello. Los dos estábamos de lado, él dándome la espalda.
Bostecé y me estiré un poco, pero volví a mi posición inicial. Adoraba el olor dulce de la piel limpia de Bill, sin artificios.
Bill se movió un poco.
-Cosquillas… – Aunque no le tenía de frente sé que estaba sonriendo por el tono de voz.
-¿Estabas despierto?
-…Sí…
-Buenos días.
-Mmmm…

Le abracé incluso más estrechamente y Bill acarició mis manos que reposaban en su cintura.
Había tomado una decisión. Y es que no sabía qué diablos iba a pasar mañana. Pero el tiempo que me quedara con él estaba dispuesto a invertirlo haciéndole feliz y sin reprimirme más.
Estaba harto de dar un poco para luego quitarle el doble.

Se dio la vuelta, abrazándose a mi también.
-¿Qué hora es? – Le pregunté.
-…Las nueve, creo.
-Temprano…
-Mmmm…Hum…
-Pero tendría que ir a mi habitación…

Bill me miró entristeciéndose…Creo que asustándose un poco.
Yo le di un gran beso en los labios para tranquilizarle. No, no estaba huyendo de él ni me había arrepentido…Sólo era precaución.
Pareció captar el mensaje.
Sonrió, bostezó y mientras lo hacía empezó a hablar.
-Pues entonces yo me voy a darme una ducha…

Le di otro beso, acaricié su pelo y después me dispuse a irme. Bill se puso de rodillas y me agarró de las muñecas.
-Te quiero, Tomi… – Me atrajo hacia él y ahora fue él el que me besó, rodeando con sus brazos mi cuello..
Sonreí y con ésto él se levantó y se fue al cuarto de baño contiguo.

Me quedé un rato ahí, oyendo como se duchaba.
Después entré de puntillas en el cuarto de baño, vi el espejo empañado de vaho y escribí un mensaje con mi dedo en el cristal para que lo leyera después.

»Yo también»

&

Me di una ducha y bajé a la cocina, hambriento.
Poco después también llegaría mi madre, desperezándose.
Nos saludamos y nos pusimos a hacer el desayuno.
Me preparé un buen tazón de cereales mientras que mi madre hacía zumo…
Bill irrumpió en la cocina con una sonrisa tan radiante que era un insulto a las mismísimas estrellas.
Me miró cómplice. Sabía que estaba contento por que había leído mi ‘nota’.
-Dios mío, ¡qué felicidad por la mañana temprano! – Saludó mi madre… – ¿Me he perdido algo?
-Nah…He empezado bien el día. Me he puesto estos pantalones que hacía mucho que no me los ponía, ¡y en los bolsillos había cinco euros! – Contestó Bill para disimular.
-Boah , cierto, ¡esas cosas pasan pocas veces en la vida! – Asintió mi madre.

Yo me reí mientras masticaba cereal y Bill se sentó a mi lado, risueño y bailarín.
-Por cierto chicos, tengo que deciros algo. – Mamá nos dio un vaso de zumo a cada uno.

Bill y yo la miramos con atención. Ella asintió.
-¡¡¡Hoy es mi aniversario de boda!!! – Ésto con un tono mucho más alegre.
No sé Bill, pero yo respiré aliviado.
-Joder, mamá qué susto, creía que hoy nos ibas a mandar a arreglar yo que sé… El garaje. – Pero no me estaba quejando en serio.
-¡Felicidades, mami…! – Bill se había levantado y le estaba dando un beso en la mejilla. – ¿Qué te ha regalado Gordon?
-Pues eso os iba a decir. Que esta noche nos vamos a ir a cenar y…Em…Luego… Bueno, que esta noche no vamos a venir a dormir, que no os preocupéis por nosotros y tal… Sé que no lo ibais a hacer y que estaréis deseando que nos vayamos para montar una, peeeero… Mi deber era decirlo.
-¿Que no venís a dormir? – Repetí. Bill y yo nos miramos. Después al unísono canturreamos… – UUUUuuuuhhh…
-¡Callaos, niños!… – Mamá se puso roja y se puso a hacer más zumo.
Bill y yo nos empezamos a partir de risa.
-Mamá, ¿vas a ponerte sexy? – Seguí vacilón.
-¡Uf! Que os calléis he dicho…Yo no sé para qué os cuento nada. – Pero también se le escapó una risilla. – Y bañad al perro, que está sucísimo.
-… – En ese momento me acordé de mi gorra y arrugué la frente. A saber cómo habría acabado.
-…Y esta noche, si invitáis a alguien o hacéis una fiesta o algo así…Lo quiero todo como una patena cuando regrese, ¿está claro?
-¿Pero por quién nos tomas, mami? – Preguntó Bill mientras acariciaba al perro a sus pies, como consolando al animal por haber recibido un insulto a su dignidad. Yo la verdad es que no lo veía tan sucio, mamá sólo quería cambiar de tema.
-Lo digo sobre todo por ese que tienes a tu lado. – Soltó dirigiéndose a mi.

Bill me miró haciendo un puchero extraño.
Y creo que después pensó algo parecido a lo que yo pensé.

Y es que no íbamos a invitar a nadie…
Esta noche íbamos a tener la casa sólo para nosotros dos.

&

-Así…¿Ves qué bien, Scotty? – Bill estaba en cuclillas frente a la bañera, enjabonando a el chucho. Yo estaba sentado en el bidé , observando cómo lo hacía. – ¡Eres un perrito muy elegante!

Puse los ojos en blanco. Yo quería mucho a Scotty, pero no le calificaría de elegante. Además era un jodido destroza gorras.
Volví a fijar mi vista en aquella dirección…Pero ahora no pude evitar centrarme en otros detalles.
Bill, dándome la espalda, con el pelo liso cayéndole sobre sus hombros, llevaba una camiseta negra muy estrecha y con el esfuerzo se le estaba subiendo de modo que tenía casi media espalda y la cintura al aire. Su piel estaba ligeramente bronceada y sus músculos se contraían tras algunos movimientos. Era bastante sensual. Seguí bajando…Tenía puestos unos pantalones de chándal blancos no demasiado anchos. Eran bajos de talle. O eso o por la postura se le estaban bajando, y le quedaban estrechos…Por el trasero. Comprobé que su tentador trasero se marcaba a la perfección como si no llevara ropa interior y me quedé embobado mirándolo.
Pensamientos no demasiado castos empezaban a asaltar mi mente… Hasta que alcé la vista de nuevo, encontrándome para mi sorpresa con que Bill había girado la cabeza y ahora estaba mirándome con una ceja en alto.
-¿Me estabas mirando el culo?
-¿Yo? Qué va… – Me dio un poco de vergüenza reconocerlo.

Achinó la mirada y después se giró de nuevo para ahora empezar a aclarar a el perro.
-Eres un guarro y un depravado. Díselo, Scotty. – Soltó. Estaba empezando a tontear de nuevo. Me encantaba.
-Guarro y depravado serás tú, que vas por la vida sin calzoncillos. – Bill explotó en una carcajada echando para atrás la cabeza. Hacía mucho que no le veía hacer eso…
-Es verano… – Fue su única excusa. – …Hace calor.

Me puse serio. Dios, iba a ser un día largo. No podía esperar a que llegara la noche.
Empecé a comerme a Bill con la mirada.
Él cerró el grifo, cogió una toalla y al chucho en brazos, sacándolo de la bañera. Entonces lo puso en el suelo, y empezó a secarle.
Posó sus ojos en mi en un momento dado.
-…Tomi, me pones nervioso.
-Embustero.
Y sonrió a medias infantil a medias travieso.

Como estábamos demasiado pendientes el uno del otro, Bill no se dio cuenta y soltó al perro, que lo primero que hizo fue sacudirse frenéticamente para secarse solo.
-No, Scotty, ¡¡¡NO!!! – Gritó Bill.

Pero demasiado tarde. El chucho acababa de poner a mi hermano chorreando. Sobre todo por sus pantalones, que siendo de la tela que eran y blancos, empezaron a repegarse y a transparentarse su piel…
No pude más. Me levanté, fui a cerrar la puerta del cuarto de baño y después fui corriendo a agarrar a Bill para levantarle y le besé con ansia. Él me correspondió al instante, rodeándome por el cuello.
Por la fuerza de la pasión acabamos perdiendo un poco el equilibrio y necesité buscar un apoyo, así que llevé a Bill contra la puerta, ahí lo aprisioné y seguimos besándonos, nuestras entrepiernas empezando a reclamarse mientras nos rozábamos impacientes por encima de nuestra ropa.
-…Tomi, Tomi…Esta noche…Mamá nos puede oír… Esta noche…

Era verdad. Suspiré reposando mi frente sobre su hombro.
-Vale, vale, vale… – Pero le di un último y largo beso para tratar de tranquilizarme hasta que llegara el momento.

No iba a ser fácil.

Continúa…

por Earisu

Escritora del Fandom

Un comentario en «Imposible 13»

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