La luna de un alfa 1

«La luna de un alfa» Fic toll de Nathaly Kaulitz

Capitulo 1

By:Tom Kaulitz

El jefe de la familia no era tan intocable como nos habían hecho pensar a todos, el bastardo había disfrutado asesinando a mis padres y mis hermanos pero no tenía las pelotas para enfrentarme sin rogar por su miserable vida.

Tom, por favor, eres como un hijo para mi.—Rogó aquel bastardo y le di otro golpe en la cara con mi pie.

Si tan solo no hubieras  estado tan apurado por apoderarte del negocio de mi familia, no estaríamos aquí, Gordon.— Le dije dando otra patada, esta vez en la espalda.— Pero aquí estás, haciéndome ensuciar las manos con tu asquerosa sangre.— Solté con asco y tomé su cabello entre mis dedos y levanté su rostro hacia mi.

Por favor.— Sus lloriqueos eran patéticos y me tenían más que harto.

Diviértete en el infierno, bastardo.—Fue lo último que dije para sacar mi arma y dispararle  en la cabeza, sus sesos se escurrieron en el mármol del piso, podía escuchar los lamentos de su esposa y sus hijos detrás de mí.

Jefe….— Llamó mi Beta a mis espaldas,    solo lo miré de reojo para que continuara.— ¿Qué hacemos con el resto de la familia?

—Mátenlos a todos.— Ordené a mi Beta mientras salía de la habitación, sus gritos se escuchaban incluso a través de las mordazas, eran seres repugnantes, todos en esta familia.

Caminé hacia el sótano de la casa, allí Gordon guardaba sus registros y, por lo que el espía que tenía en su casa había dicho, tenían más trapos sucios que podría utilizar a mi favor.

Jefe, querrá ver esto.— Gustav  se me acercó con una llave en las manos, me la entregó y señaló la puerta al final del pasillo.

Abrí la puerta, el lugar apestaba y no entraba luz por ningún lado. Al fondo, en una de las esquinas más apartadas, se podía ver algo moviéndose, no, mejor dicho  encogiéndose.

Bueno, bueno, que tenemos aquí.

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By: Bill Trumper

Frío, eso era lo único que mis piernas podían sentir, me calaba en la piel, en los huesos, en el alma. No estaba seguro de cuánto tiempo llevaba encerrado, ¿tres años? ¿siete? ¿diez quizás? Perdí la noción del tiempo hace mucho, junto a las ganas de vivir.

Luego de que mis padres descubrieran que era un omega, habían enloquecido por completo, la mujer que se hizo llamar mi madre era indiferente a la mayoría de las cosas que tenían que ver con mi vida, pero esta vergüenza ¿qué dirían sus amigas? ¿y su esposo? Un omega, un puto que se abriría de piernas para otros lobos y le daría bebés, simplemente lo mas bajo que había podido crear la naturaleza.

De cualquier forma, la reacción enloquecida de mi madre fue mejor que la de mi padre. Aún recuerdo su sonrisa y sus manos recorriendo mis pequeños muslos, junto con aquellas palabras  que me hacían temblar cada vez que las mencionaba.

“Seguro te encontraré un buen uso en unos años, Bill”.

Yo solo tenía 10 años en ese entonces, y no lo había entendido. Pero ahora vivía atemorizado con esas palabras. Puedo recordar  a mis hermanos, sus rostros al menos, a ellos no les podría importar menos, pero aun así aún mantenía las esperanzas: quizá algún día se interesen, quizás algún día les importe lo suficiente como para salvarme, y me saquen de esta  jaula que me a mantenido prisionero por años.

No, solo quiero que me  dejen  ir a un mejor lugar, la muerte sería una buena amiga si me la permitieran, si tan solo soltaran mis  manos aprisionadas por cadenas y me dejaran intentarlo solo  una vez más, solo necesito otra oportunidad y podría salir de mi agonía.

Puedo escuchar los sonidos que provienen del piso de arriba, eso era lo peor, poder escuchar todo, pero ellos no  a mi, o quizá si lo hacen, quizá simplemente no les importo.

Inesperadamente la puerta de la cerradura se movía para abrir la puerta, al abrirse, la luz me cegó por un momento.

Oh, mierda.— Escuché pasos corriendo en mi dirección, pero todavía no podía ver bien, puedo oler una esencia, beta, pero no uno conocido.

Debes ser uno de sus rehenes, espera te soltaré para poder llevarte arriba.— Dijo desatando mis manos con suavidad. Intentó no tocarme en los cortes que tenía en las muñecas, pero fue difícil.— ¿Eres el hijo de alguna de las familias?

No escuché sus palabras, sentía demasiado miedo, era la primera vez en años que tenía a otro lobo en frente, así que sin dudarlo corrí  hacia la esquina, empujando la cabeza entre mis rodillas, intentando hacerme lo más pequeño posible.

“Que no te vean,, que no te escuchen, no existes, no existes.”

Las voces en mi cabeza se repetían una y otra vez, como un mantra.

—¿ Eres un omega?.— Preguntó aquel beta con voz sorprendida

“Que no te vean, que no te escuchen, no existes.”

Simone tuvo un hijo, hace muchos años, un niño de ojos almendra y cabello negro.

“No existes, no existes, no existes.”

Gustav  el alfa está bajando.— Se dejó escuchar  otra voz.

¡Mierda! Tranquilo, solo será  un segundo, solo cerraré de nuevo por un segundo.

Habían más  voces afuera de la puerta, miré mis  manos, estaban libres, libres, solo necesitaba eso, una oportunidad, otra oportunidad ¿no era eso todo lo que había pedido?

De repente la puerta se abrió, esta vez la voz fue diferente, más áspera y ruda

Bueno, bueno, que tenemos aquí.— Dijo aquel hombre parado frente a mi haciéndome encoger  más en el pequeño espacio.

“Que no te vean.”

“Por fin tengo las manos libres”.

“Que no te escuchen.”

Por fin libre.

“No existes.”

Extendí mis  garras…

“No existes.”

Mi cuello fue atravesado poco a poco por el filo de mis garras.

“Todo ha acabado.”

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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