In sex to 14

In sex to 14

«In Sex To» Fic de Xim_Alien

Capítulo 14

La Cadillac Escalade negra quedó estacionada en una calle cerca de la casa de Tom, Bill seguía viendo por la ventanilla al cielo, el cual estaba tan gris que era fácil predecir una tormenta.

—No vamos a estar así hasta que se vaya, ¿o sí? —inquirió Tom tratando de buscar la mirada de su hermano.

—Lo siento. No quiero que hagamos esto pero, no sé, me golpeó tan fuerte que no sé por qué está aquí, tengo mucho miedo. Dijo que Madeleine lo hizo venir, aún no sé qué hacer o qué pensar de ella, de ellos. ¿Qué es lo que quieren de mí?

—Tal vez tengo una teroria, Madeleine quiere que no me acerque a ti y quizá su arma es él. Quiere que él se quede contigo.

—¿Qué hay de la casa de mamá?

—Bueno —comenzó Tom, pagando el celular que seguía sonando porque su jefe quería explicaciones acerca del alboroto en la editorial—, hablé con el abogado y hasta ahora está bien que solo yo esté viviendo ahí, pero quiere que pronto te mudes, antes de que comience con el resto del testamento. Aún no encuentra a nuestro padre.

—Seguramente Madeleine le dirá todo. Ella debe saber dónde está y le dirá lo de nosotros—. ¿Qué decía tu carta? —preguntó Bill, recordando los deseos de su madre.

—En pocas palabras que te cuidara. No sé cómo es que ella sabía lo que pasaba entre tú y yo pero, me alegra que esté de acuerdo. No sabes cómo me sentí cuando la leí. Me sentía… expuesto y a la vez se sentí que me aceptaba aunque todo parecía la mayor locura del mundo. ¿Y a ti?

—Lo mismo, que me quedara contigo.

—¿Lo harás, entonces?

—Por supuesto. Pero no quiero volver a verlo, no quiero que siga aquí cuidando las calles hasta que yo aparezca.

—Pondrémos una denuncia.

Ambos se dirigieron a la delegación, donde pudieron levantar una denuncia en contra de Travis. Bill aprovechó para denunciar el maltrato que había sufrido, tenía las pruebas y con ayuda de un poco de dinero, que dio Tom al oficial para que la denuncia no quedara solamente ahí, como una simple forma que pronto se pudiera traspapelar o mancharse con el café de las mañanas.

—En seguida enviaré a los oficiales de patrullar el área. No se preocupe, le avisaremos en cuanto esté bajo arresto.

—Gracias, oficial —contestó Tom y sacó a Bill de la delegación.

No tenía caso el correr, estaba lloviendo tan fuerte que no podían durar medio minuto sin chorrear. Anduvieron a paso normal desde la camioneta hasta la casa.

Gustav había mandado un mensaje diciendo a Bill que estarían en casa a partir de las 6:00 de la tarde, pues la madre de Georg había tenido un problema de salud y por esa razón no se encontraban antes.

Lea se habia llevado a Charlotte y la casa estaba completamente sola, las luces del recibidor y de los pasillos eran muy suaves, tan cálidas como Bill las recordaba.

—Deberías tomar una ducha —sugirió Tom.

—¿Tú qué harás?

—Llamaré a mi jefe, debe estar echando humo por las orejas, quizá le dijo a Debbie que consiguiera a otro editor y que le diera a todos mis escritores.

—Lo siento mucho.

—No te atrevas. No tienes la culpa de esto.

—Claro que la tengo. Tengo la culpa de exactamente todo. Si no me hubiera ido nada de esto hubiera pasado —habló Bill con tanto arrepentimiento en su voz que a Tom le dio escalofrío de pensar en aquellos días.

—Las cosas pasan por algo.

—Aquí vas con el destino.

—Por supuesto que aquí voy con el destino, no sé por qué creés en la casualidad.

—Cada quien elige lo que quiere, nadie nace para ir en una línea recta hacia lo que debe ser.

—¿En serio es casualidad que me haya enamorado de ti? Como yo lo veo estuvimos juntos desde nuestro nacimiento, a pesar de que te fuiste y conociste a muchos chicos aquí estás, aquí sigues. Y a pesar de que conocí a Lea y tengo una hija con ella, te amo. Es el destino, tenemos que estar juntos

—Que raro eres.

—¿Por qué?

—Porque eres editor y debes estar en ventas o algo así.

—¿Qué?

—Creo que me acabas de convencer.

—Ah, bueno, entonces ¿puedo convencerte de hacer el amor esta noche?

—Por supuesto. Estoy totalmente de acuerdo. Ahora vengo, voy a tomar a la ducha.

—Bien.

—Espera —regresó sobre los pocos pasos que había dado —, la cena, son las 6:25 podemos llegar.

—No, Bill —Trató de convencerlo como lo hizo anteriormente sentándose ahora en el sofá junto a la chimenea—. Debes estar cansado, no te preocupes, podemos ir otro día.

—Por favor, vamos —suplicó a Tom acercándose lo suficiente para quedar cerca de sus labios, así no dejó otra opción para que entrara a su cabeza.

—Bien, vamos.

Salieron de la casa y fueron directamente al restaurante, donde disfrutaron de una cena con una atmósfera romántica, vino tinto en la mesa y servicio de lujo.

Regresaron cuando la luna llena podía verse tan espléndida como un gran foco en la oscuridad.

Cuando estaban por bajar de la camioneta para entrar a la casa, Bill decidió que no tenía la fuerza suficiente para caminar, habia tomado mucho vino, la botella se había terminado gracias a él y Tom, por el amor que le tenia y por la felicidad escasa de sus últimos años, le dejó beber lo que él quería.

—Llévame —pronunció Bill complicado, sus palabras eran temblorosas y de su boca, además de salir el sonido, salían risas estridentes.

—Vale, ya te llevo.

Bill no pesaba mucho, pero el alcohol le hacía soltar el cuerpo, por lo que no ayudaba a Tom y este, no podía subir las escaleras como normalmente lo haría. Sintió tantos escalones que se juró no volver subir ni siquiera bajarlas. Tan complicado había sido que pensó seriamente en poner un ascensor.

Llegó a la ha habitación y dejó a Bill en la cama, este último empezó a reírse como nunca lo había hecho en su vida. No paraba de girar la cabeza y de dirigir a todos los rincones sus locas pupilas.

—Hazme un favor, Tommy —pidió en risitas que se volvían un poco graciosas.

—No me habías llamado así en un largo tiempo. Dime.

—Hazme todo el amor que no pudiste hacerme durante todo este tiempo.

Bill tomó aire después de escupir lo anterior, lo había dicho sin una pausa, sin tomar un respiro. Tom le miró y su mirada ahora estaba peligrosamente enfocada en sus ojos, parecía calcinarle en cualquier momento si no le obedecía.

—Estás ebrio, Billy.

—Hace mucho —comenzó mientras trataba de levantarse—, no me llamabas así.

Llegó hasta Tom y lo rodeó del cuello, sus labios llegaron a sus labios y en un pequeño segundo, terminaron con el poco espacio entre los dos. Era un beso grande, lento, sin terminaciones en las que el otro respira, compartiendo sentimientos, transmitiendo necesidad, urgencia y sobre todo, el amor que sentían por el otro.

Bill se dio cuenta pronto y se hizo a un lado solo para quitarle a Tom la corbata y la camisa, pronto volvió a sus labios, aunque sus manos trabajaban en el cinturón y en la cremallera de su pantalón. Cuando los pantalones cayeron Tom hizo lo mismo con Bill, luego de eso los dos cayeron en la cama, Tom encima de Bill y este, dio el espacio suficiente para su hermano entre sus piernas.

—Te extrañé demasiado.

—Yo a ti.

Los besos y las caricias continuaron, las penetraciones se hicieron constantes y por lo tanto, el clímax llegó después de un rato más. El sudor aperlaba la piel de ambos, las sábanas no cubrían nada en absoluto, solo daban paso a los dos amantes que en ellas se amaban, la cortina en la ventana dejaba entrever la luz de la luna que, necia en su trabajo, alumbraba la habitación para crear una vista más apacible. Los espasmos se terminaron y las respiraciones se apaciguaron.

—Tom —dijo Bill en un silencio tranquilizante—, te amo demasiado como para entender que no debo.

—Cielos, ¿eso ha sido en serio?

—Sí, sí lo es.

—Te amo —Y dejó un beso sobre la frente de su hermano.

Continúa…

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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