Just another face 6

Just another face 6

Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducción de lunallena

Capítulo 6

Magdeburgo 14:00, Estación policial

—Señora Kaulitz, por favor cálmese.

— ¡No! —Simone sollozó, alejando con fuerza la mano del oficial — ¡Quiero a mi bebé! ¡Mi pequeño está allá afuera! ¿Por qué no lo han encontrado todavía?

El reloj de la estación policial de Magdeburgo marcaba Viernes 14:00. Habían pasado dos meses enteros y cuatro días desde que Bill Kaulitz, adolescente de quince años, se había perdido y los policías no sabían que más hacer. El comisario Gordon Koch y su equipo habían estado buscando al adolescente por días y ahora comenzaban a perder las esperanzas. Simone estaba hecha un desastre y prácticamente vivía dentro de la estación policial, yendo constantemente en caso de que su hijo haya sido encontrado. Todos los días ella ignoraba las miradas de lamento de los otros y ella mantenía su cabeza en alto. Bill tenía que estar vivo. Sí o sí.

—Señora, tiene que entender que hemos estamos buscando por todos lados, créame —Gordon suspiró llevando una mano hacia su rostro cansado — Pero la posibilidad de que lo encontremos después de tanto tiempo…

— ¡Oh Dios mío! —Simone lloriqueó escondiendo su rostro en ambas manos.

—La posibilidad de que lo hallemos vivo después de todo este tiempo es pequeña. No hemos recibido llamadas y hemos revisado a posibles sospechosos, pero al parecer ninguno tiene que ver con su hijo. Este caso es sorprendente, no hemos lidiado con un secuestro tan complicado por un tiempo. —Gordon suspiró rascándose la parte trasera de su cuello. Simone lloriqueó a la vez que alzó su cabeza y miró fijamente al comisario con ojos llenos de odio.

—Mi bebé está ahí afuera, con frío, cansado o probablemente muerto —Simone dijo furiosa — ¡Y todo lo que puede hacer es elogiar al raptor! ¿Cómo se atreve a llamarse policía?

Simone se levantó de la banca de madera dónde había estado sentada y furiosa abofeteó al comisario Gordon en el rostro. La bofetada resonó en toda la habitación y Simone gruñó antes de dejar el lugar. Con pasos apresurados y con la cabeza en alto dejó la oficina policial. Hacerla pensar que ella estaba demente cuando en realidad todos ellos lo estaban. Su Billy estaba ahí afuera solo y ellos estaban ahí sentados ¿alagando al secuestrador?

—Ellos están dementes —Simone murmuró bajo su respiración a la vez que se encaminaba a la puerta.

— ¡Señor comisario! — Una voz gritó justo cuando Simone estaba en la puerta. Un alto y larguirucho oficial corría jadeando y sudando. Simone arrugó la nariz en disgusto y se congeló por un momento cuando este se dirigió hacia Gordon y comenzó a murmurar algo en su oído. Gordon asintió y le murmuró algo. De repente sus ojos se iluminaron cuando este se acercó a ella.

—Señora Kaulitz —Gordon sonrió —Tenemos un testigo.

&

Los rayos de sol se asomaban a las pestañas de Bill y el adolescente abrió los ojos con lentitud, sonriendo a la luz. No tenía idea de la hora del día, sin embargo a Bill ya no le importaba. No había tiempo en el oscuro mundo que Tom le había creado. No había errores y Tom siempre estaba en los correcto no importa qué. Bill sonrió e intentó girar sobre su espalda cuando unos fuertes brazos envolvieron su cintura y lo sostuvieron. Bill gimió un poco y se acurrucó en los fuertes brazos mirando como los músculos lo envolvían.

—Buenos días, bonito. —Tom gruñó detrás de Bill. El adolescente apenas hizo un sonido como respuesta y Tom comenzó a recorrer sus manos en movimientos circulares en el estómago expuesto de Bill. Ellos habían hecho el amor por primera vez la noche anterior y Tom se sentía ligeramente culpable por lo brutal que había sido con el adolescente. Ahora estaba acariciando al muchacho como si estuviera hecho de vidrio que podría romperse al mínimo toque.

—Mmm Buenos días —Bill suspiró inclinando su espalda y descansando su cabeza al lado de la cabeza de Tom. Tuvo que estirarse un poco pero no le importó, tanto como esté cerca de su Tomi. Tom acariciaba en círculos el pálido estómago de Bill a la vez que bajaba poco a poco con cada movimiento.

— ¿Estás bien? Me refiero ahí abajo —Tom susurró cerrando sus ojos con miedo a la respuesta.

—S-Sí, estoy bien. —Bill susurró de vuelta, sintiéndose un poco tenso.

—No me mientas —Tom gritó de repente —No vuelvas a mentirme ¿de acuerdo? Sé que te hice daño, estuviste llorando mientras lo hacíamos.

— ¿Estaba? —Bill tembló cuando sintió la enojada respiración de Tom rozando su cuello, haciendo que su piel se erizara. —Lo siento, no lo sabía.

—No, No —Tom susurró suavemente otra vez —Fue mi culpa, lo siento…lo siento.

— ¿Tomi? —Bill preguntó ladeando su cabeza a un lado en confusión — ¿E-Estás llorando?

Tom asintió contra la parte trasera del cuello de Bill. Sostuvo al adolescente más cerca de él, escondiendo su sollozo en el cabello de este. Bill se recostó inseguro de cómo debía consolar al hombre cuando ni siquiera lo estaba viendo. Ambos estaban recostados de lado, Tom abrazando a Bill por detrás, abrazándolo más y más cerca, Bill miró a la luz que provenía de una de las ventanas del techo. Ellos habían hecho el amor en el frío y duro suelo la noche anterior, Bill sentía que se estaba incendiando en cada momento. A la distancia Bill pudo divisar la cola de una rata escabulléndose entre las piedras, Bill no prestó atención a ello. Todo lo que quería estaba detrás de él, abrazándolo. Bill se acomodó con cuidado en el agarre de Tom mientras intentaba girarse.

— ¡No lo hagas! —Tom gruñó agarrando el brazo de Bill. Bill soltó un suspiro de sorpresa a la presión del agarre y miró aterrorizado a los ojos locos de Tom. Él estaba en ese estado otra vez. Bill sabía cómo evitar a Tom cuando estaba en ese estado, sin embargo estaba ansioso de ser tocado en ese momento. Tom soltó el brazo de Bill y lo abofeteó en todo el rostro a la vez que se levantó. Bill no sintió el ardor de la bofetada hasta cuando Tom se había colocado los pantalones.

—Necesito estar solo por un momento —Tom murmuró estrujando molesto su camiseta.

Bill se sentó, sobando su adolorida mejilla, tristemente sabiendo que probablemente no vería a Tom hasta más tarde esa noche. Bill nunca se quedaba afuera de la sala principal, la cafetería o la habitación, así que no tenía idea de a dónde Tom le gustaba desaparecer a menudo. Bill cerró sus ojos, envolviendo sus brazos alrededor de su desnudez a la vez que escuchaba los pasos de Tom alejarse. Estos hacían ecos a través del oscuro pasillo y Tom lentamente desapareció en la oscuridad, ni siquiera se molestó en usar una linterna para ver a dónde se dirigía. Bill suspiró y se colocó un Sunday school dress que Tom le había hecho usar la noche anterior. Bill hacía caso omiso a los trajes que Tom lo hacía usar, porque hacía que Tom este feliz, así que Bill obedecía. Cada vez que Tom estaba feliz, eso significaba que no se alteraría, y cada vez que Tom no estaba alterado era la persona más agradable en el mundo para Bill.

— ¡Te amo! —Bill lloriqueó de repente sabiendo que Tom se había ido. Cuando no obtuvo respuesta, cayó sentado en el sucio piso y empezó a llorar.

&

— ¡Por última vez, ya se lo dije! —Andreas gritó de vuelta al otro lado de la mesa de la oficina policial. —Bill y yo fuimos al club Boys’ n ‘Beats en Liebknechtstrasse y esa fue la última vez que lo vi.

— ¿Nada sucedió en el club que deberíamos saber? —El oficial refunfuñó mirando fijamente a Andreas. El rubio miró de regreso al oficial con los ojos llenos de furia y suspiró inclinándose en la silla, haciéndose sonar su cuello, Había estado en la estación policial por al menos cincuenta veces los últimos dos meses y Andreas comenzaba a hartarse de las mismas preguntas una y otra vez.

— ¡Bueno, ustedes ya saben la respuesta, considerando que ya se los he dicho antes! —Andreas dijo en voz alta colocando su cabeza en ambas manos.

— ¿Y cuál fue la respuesta? —El oficial preguntó con aburrimiento.

—Fuimos al club, me acerqué a un chico y dejé a Bill en la barra. Más tarde esa noche vino hacia mí y bailamos. Tuve que ir al baño así que le dije que me esperara en la barra y cuando regresé, él se había ido. Lo busqué en todos lados del club hasta que cerraron el lugar y no pude encontrarlo, así que llamé a la señora Kaulitz.

—¿Puedes recordar algo extraño en Bill esa noche? —El oficial preguntó a la vez anotaba todo lo que Andreas había dicho en su carpeta.

—um…oh sí, había perdido su camiseta cuando vino hacia mí y lucía un poco despeinado, como si hubiera forcejeado. —Andreas hizo un sonido de sorpresa a la vez que miró al oficial con los ojos muy abiertos.

El oficial se detuvo por un momento y miró de vuelta a Andreas antes de tomar su radio y decir la nueva información. El comisario Gordon llegó de prisa.

—Andreas, tienes que decirme todo lo que recuerdes cuando Bill fue hacia ti ¿lo entiendes? Tenemos un testigo, esto es importante ¡maldición! —Gordon dijo inclinándose hacia la mesa — ¿Lo entendiste?

—Uhm, sí —Andreas dijo pensando con dificultar — Mierda, estaba muy mareado, pero lo recuerdo flirteando con un chico en la bar-

—Georg Listing, ya lo hemos interrogado —Gordo interrumpió

—Y luego vi a Bill coqueteando con el bartender por un momento. Este continuó ofreciéndole tragos. —Andreas susurró cabizbajo mirando a sus manos.

— ¡Quiero una lista de los bartender que estuvieron de turno esa noche, tráelos para el interrogatorio! —Gordon gritó, agarrando su saco y saliendo apresurado de la habitación. —¡Gente, apurémonos! ¡Ya hemos desperdiciado demasiado tiempo!

— ¡Comisario! ¿Qué hay sobre el testigo? —Otro oficial preguntó trotando detrás para alcanzar a Gordon quién iba a pasos apresurados a través de la oficina.

—Tráelo para el interrogatorio, él sabe esto y prepara un escuadrón para ir a revisar el lugar… ¿Dónde era?

—El Asilo mental de Magdeburgo, señor. El lugar ha estado abandonado por años, no sé por qué un secuestrador iría ahí, queda en los lugares bajos del pueblo y de la estación policial.

—No sé ni me importa, solo prepara el escuadrón para que se dirijan ahí ¡Ahora! —Gordon gritó a la vez que corrió fuera de las puertas para dirigirse a su carro de policía. — ¡Muévanse gente! ¡Vamos!

&

¡Oh por Dios, Tomi! —Bill lloró mientras enterraba sus uñas en el suelo.

¡Cállate! —Tom gruñó propinándole una fuerte nalgada a Bill. Este gimoteó y Tom sonrió al ver como la nalga que lucía tan blanca como la leche se tornaba de color rojo.

Bill no sabía que agobiaba a Tom esa noche, sin embargo, este lo había forzado en el suelo y decía que lo deseaba. Bill fue tomado por la guardia baja al comienzo, dudando y asintiendo en respuesta. Tom amaba a Bill, después de todo es lo que él decía todos los días. Tom protegía a Bill también, era lo mínimo que podía hacer por Tom. Ahora Tom lo había forzado a estar en la posición más humillante. Bill estaba de rodillas, con su trasero empinado en el aire, su rostro presionado en el suelo y sus brazos estirados, Tom gruñó una vez más enterrando su miembro dentro de Bill. Bill gimió e intentó moverse para estar en un mejor ángulo.

¡Dije que no te movieras! —Tom dijo de golpe. Agarró a Bill por los cabellos y aplastó con más fuerza su rostro en el suelo, a la vez que presionaba sus hombros para mantenerlo abajo. — ¡Oh por Dios!… ¡Sí! ¡Mierda! ¡Oh sí…!

Tomi….¿Tomi? ¡Por favor! —Bill gimió contra el suelo a la vez que Tom enterró sus cortas uñas en las partes bajas de Bill.

¡Qué te calles! —Tom gimió haciendo una profunda embestida, dentro y fuera del cuerpo de Bill. Tom miró hacia abajo asombrado mientras la estrecha y roja entrada del adolescente lo succionaba dentro y fuera, intentando tomar todo su miembro — Oh mierda, ve despacio.

Tom agarró a Bill por las caderas y embistió con fuerza al adolescente haciendo que su miembro ingrese totalmente y que el pelinegro llorara de dolor y placer. Movió el cuerpo de Bill contra su pene, con más fuerza en cada embestida. Tom golpeaba la entrada de Bill con tanta fuerza que el adolescente comenzaba a babear de placer. Bill intentó acomodarse pero Tom le propinó otra nalgada para que se quedara en su lugar.

¡Tomi, estoy muy cerca! ¡Tócame! —Bill gimió a la vez que escuchó a Tom gruñir detrás de él. Bill quería más que nada ver el rostro de Tom, pero este no lo dejaría voltearse y encararlo.

Tom embistió intensamente una vez más y el adolescente gritó de placer arqueando su espalda al mismo tiempo que eyaculó cálidamente en todo el suelo. El cuerpo de Bill daba pequeños espasmos en el suelo, dejando que Tom continuara embistiéndolo. Tom comenzó a incrementar su ritmo, casi doloroso, Bill apretó sus ojos sintiéndose sentible después del orgasmo. No sabía cuánto tiempo había pasado, pero pronto Bill sentía un líquido pegajoso deslizándose por sus muslos, sin embargo sabía que Tom no había eyaculado todavía.

¡Dios! ¡Esto es demasiado! —Tom exclamó en una risa a la vez que seguía embistiendo con más fuerza, trayendo una y otra vez la cadera de Bill. — ¡Te quité la virginidad! ¡Dios, Bill, estás sangrando por todos lados, pequeña puta!

Tomi ¡Detente! —Bill lloró enterrando sus uñas en sus puños — Eso duele ¡Por favor!

Yo…aún…no me corro. —Tom gimió temblando. Bill pudo sentir a Tom crecer dentro de él y sabía que estaba a punto de correrse finalmente. Tom embistió por última vez dentro de Bill antes de correrse violentamente. Los ojos de Bill se abrieron de golpe cuando sintió la semilla de Tom explotar contra su próstata. Tom gritó cada palabrota conocida por el hombre mientras se corría dentro del adolescente y cayendo encima de este en un ruido seco.

¿T-Tomi? —Tom preguntó en un tartamudeo. El dolor en sus partes bajas era increíble, sentía como si hubiera sido partido en la mitad, se giró, cuidadosamente escabulló una mano debajo de Tom y sintió sus muslos pegajosos por el líquido —Tomi ¡Levántate! —Bill gimoteó incapaz de moverse por el peso de Tom y el intenso dolor — ¿Tomi?

Tom simplemente bufó en respuesta y Bill gimoteó una vez más recostando su cabeza hacia atrás en el suelo en rendición.

Te amo —Bill susurró a su lado, mirando el rostro dormido de Tom.

No obtuvo respuesta.

&

Los pensamientos de Bill fueron interrumpidos por el sonido de un arma de fuego y gritos.

Uno de los gritos llamó la atención de Bill, era Tom.

— ¡Tomi! —Bill gritó levantándose del suelo y corriendo hacia los pasillos tambaleándose de un lado a otro.

Corrió más y más rápido. Los gritos continuaban y Bill ni siquiera notó cuando las lágrimas comenzaron a caer por su rostro. Sus pies desnudos pisaban contra el frío piso de cemento y Bill corrió más rápido sin importarle los extraños objetos o piedras que cortaban sus pies. Necesitaba llegar hasta dónde estaba su Tomi. Algo estaba sucediendo y Bill necesitaba encontrar a su Tomi antes de que sea demasiado tarde. La luz al final del pasillo se hacía más brillante y Bill se detuvo en una puerta cerrada al final, dónde los rayos de luz se asomaban por debajo de la puerta. Pudo oir a Tom gritando algo y Bill empujó la puerta sin dudar en algún momento.

Bill tropezó fuera de la puerta y entrecerró los ojos a la luz que lo cegaba. No podía ver nada, sus ojos se forzaban a cerrar por el brillo del sol. Podía decir que estaban afuera por el sonido de los carros acelerando, no podía ver nada. Los gritos incrementaron cuando Bill intentó escapar y asumió que se trataba de él, pero los ruidos se mezclaban y no podía saber dónde estaba. Meses de estar en la oscuridad en aquel edificio abandonado había hecho que sus ojos se ajustaran a la escasa luz. Repentinamente unos brazos fuertes lo agarraron alrededor de la cintura. Bill abrió la boca listo para gritar por Tom, pero el familiar olor a Axe se coló por su nariz y se relajó. Su Tomi lo había encontrado.

— ¿Tomi? —Bill preguntó aún cegado intentando tocar el rostro de Tom.

—Bill, cállate. —Tom dijo de golpe. Bill sintió que algo frío presionaba en su sien y se congeló.

— ¡Bajen las armas o disparo al muchacho! —Tom gritó. Los ojos de Bill lentamente se fueron ajustando a luz y cuando se ajustaron totalmente, lo que vio hizo que haga un sonido de sorpresa.

Ellos aparecieron en la azotea del asilo y una armada policial los rodeaba con chalecos antibalas. Bill miró a un lado y notó que el objeto frío que tenía presionado en la cabeza era una pistola.

— ¡Bajen las armas o le volaré los sesos! —Tom gruñó y presionó con más fuerza el arma en la cabeza de Bill. Bill estaba asustado que Tom le disparara, sin embargo, fue una breve mirada de arrepentimiento que hizo que Bill calmara sus nervios. Le importaba a su Tomi.

Lentamente, todos los hombres alrededor de ellos comenzaron a bajar sus armas y poner sus manos arriba como señal de rendición. Tom estaba jadeando pesadamente y Bill hizo un sonido de sorpresa cuando vio una herida enorme y profunda en el brazo de Tom que sangraba. Bill intentó tocar la herida pero Tom le dio un manotazo para que no lo hiciera, apretando más su agarre en la cintura de Bill y presionando con más fuerza el arma en su cabeza.

—Muy bien —Tom gritó —Quiero que todos ustedes retrocedan dos pasos, así sabré que ninguno de ustedes se está escondiendo.

Los hombres se miraron dubitativos a su comandante esperando por una señal y Tom gruñó por lo bajo.

— ¡Dije ahora! —Tom se movió un poco y golpeó a Bill con el arma, haciendo que este haga un sonido de dolor en los brazos de Tom.

— ¡De acuerdo! —El comandante gritó asustado de lo que Tom podía hacerle a Bill. Lentamente estos retrocedieron dos pasos y Bill vio un destello en los ojos de Tom. Este rio con arrogancia y lentamente buscaba algo en su bolsillo trasero.

—Gracias muchachos, fue un placer hacer negocios con ustedes —Tom sonrió.

Tom sacó un pequeño control remoto y los hombres policía lo miraron con los ojos bien abiertos, pero ya era demasiado tarde. Tom presionó el botón y justo en ese momento una bomba estalló en la azotea, haciendo que los hombres estallaran también. Bill chilló cuando Tom lo lanzó al suelo y este se colocó encima de él como escudo por la explosión.

El sucio humo los rodeaba y el lugar dónde los hombres policía se encontraban comenzaba a colapsar. Lentamente todo alrededor de ellos en la azotea comenzaba a caer en pedazos y Tom cargó a Bill sobre sus hombros y corrió tan rápido como pudo hacia un lado. El piso comenzaba a desaparecer rápidamente debajo de los pies de Tom y Bill gritaba de pánico a todo pulmón.

Tom estaba sudando por todos lados y tenía cortes en la espalda y en los lados de la cabeza por la explosión. Bill tenía un corte en su mejilla, a diferencia de Tom, este estaba intacto.

La azotea estaba colapsando más rápido ahora y Tom sostuvo a Bill más acerca a su cuerpo a la vez que preparaba a Bill para lanzarlo a otra azotea más cerca de ahí.

— ¡No, Tomi! ¡No! ¡No! —Bill gritaba mientras Tom se preparaba para lanzarlo.

—Voy a regresar para encontrarte, nunca olvides eso —Tom gritó antes de tomar vuelo y lanzar a Bill a la otra azotea, lo más lejos que pudo.

Bill contuvo la respiración en su garganta a la vez que todo el mundo se movía en cámara lenta. Miró a Tom sonreírle en la azotea que se estaba colapsando. Miró como un helicóptero de policía volaba sobre su cabeza. Miró cómo la azotea colapsó bajo los pies de Tom, llevándoselo consigo. Esa fue la última vista que Bill tuvo antes de caer en la otra azotea.

Bill soltó un sonido de dolor cuando rodó en el otro tejado. Su cuerpo se sacudió y dio unos botes dolorosamente. Rodó como una muñeca de trapo en una lavadora y por un momento pensó que iba a morir si dejaba de rodar. Bill apretó los ojos cerrados y pudo sentir la sangre deslizarse por un lado de su cabeza. El muchacho miró paralizado como el humo iba desapareciendo y el sonido de un helicóptero se aproximaba. Un hombre se inclinó por la ventana y gritó algo que a Bill no le importó procesar, como si el mundo se iba tornando oscuro lentamente.

—Tomi…—Bill dijo en un susurro, sintiendo que perdía la conciencia —Encuéntrame.

Finalmente la cabeza de Bill cayó hacia un lado, desmayado por el dolor. Su mente apenas podía registrar el sonido de los hombres policía que cargaban su cuerpo. Bill estaba en un profundo desmayo, vagando en un lugar de su mente, donde él y Tom pudieran estar solos. Tom lo buscaría, tenía que buscarlo, se lo había prometido.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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