
Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducción de lunallena
Capítulo 8
Magdeburgo, Hospital del niño 17:45
— ¿Qué está mal con él? —Simone gruñó a la vez que cayó en su asiento y colocó su cabeza entre sus manos.
Simone sentía que había estado envejeciendo. Sacar adelante a su hijo como madre soltera la había vuelto paranoica y sobreprotectora. Sacar adelante a Bill por ella misma tenía un precio y ella ya no era joven y tan energética como había sido cinco años atrás. Arrugas de preocupación estaban permanentemente en su frente ahora y comenzaba a tener patas de gallo al borde sus ojos. Simone solo tenía treinta y ocho y aun así su cabello estaba completamente gris, lucía vieja, usada y totalmente cansada. Bill veía eso cada día y se sentía profundamente culpable. Cada día ella miraba a Bill crecer, un poco más fuerte, y lucía más y más como su padre. Después del divorcio Simone le había insistido a Bill que mantuviera el apellido de su madre de soltera, Kaulitz, en vez de “Jost” , cualquier cosa era mejor que “Jost”
La relación de Simone y David fue casi como la de Jaydn y Jorg Trumper. Ambas parejas habían sido parejas de secundario y se habían casado justo después de terminar la secundaria. Era curioso como el universo parecía gustarle jugar con el destino de las personas cómo juguetes. Como los Trumper habían perdido a Georg, Simone y David habían perdido a su primer hijo. Ella era una hermosa bebé que Simone había planeado llamarla “Elizabeth” pero cuando nació, fue cómo una piedra. Los doctores intentaron desesperadamente salvarla y hacerla llorar pero la bebé solo se quedó ahí, sin moverse. Simone estaba devastada y David estaba deprimido a morir por el recién nacido. Aun así, ellos decidieron intentar. Bill nació esta vez, un saludable y reluciente pequeño niño, todo lo que la familia Jost había deseado.
Como un bebé, Bill había llorado continuamente y tenía la tendencia de meter en problemas a la joven pareja. Después de cinco años, David había tenido suficiente y le pidió el divorcio a Simone. Simone había intentado conseguir un nuevo novio o algún hombre estable que la ayudara a sacar adelante a ella y su hijo, no quería que Bill creciera sin un padre, sin embargo ninguno de ellos se quedaron por mucho tiempo cuando se enteraron que ella tenía un niño de cinco años en casa.
Ahora Simone se había sentado a través de un espejo (de esos dónde solo se ve por fuera) y vio a Bill sentarse en la pequeña habitación de la psicóloga. Bill estaba encorvado en el sofá, aún confundido por los efectos del tranquilizante, pero asentía a todo lo que la psicóloga decía.
— ¿Tú sabes dónde estabas, Bill? —La psicóloga preguntó inclinándose a la mesa para acercarse a Bill. — ¿Sabes dónde estabas?
—E-El hospital —Bill susurró recostándose contra las numerosas almohadas del sofá.
Bill odiaba esto, había estado sentado en el sofá las horas pasadas mientras esta tonta mujer seguía haciéndole preguntas. Ella seguía hablándole y el muchacho se tomó un momento para mirar su traje. Era horrorosa. Sus lentes eran muy pequeños para su rostro largo, pero Bill supuso que ella pensaba que le hacían lucir inteligente. Su esponjado cabello marrón estaba sujetado incluso así algunos mechones salían por los costados. Pero lo que más le molestaba a Bill era el escote horizontal con un una chaqueta y falda floreada. ¿Qué rayos estaba pensando?
—Bill ¿Qué pensaste de eso? —La mujer preguntó interrumpiendo los pensamientos de Bill. Bill miró sus dientes amarillentos manchados por el café e hizo un gesto intentando enfocarse en la pregunta.
—Lo siento, Doctora Schmitt ¿Qué dijo? —Bill pestañó intentando enfocarse en la loca mujer. No había nada mal con él, ¿por qué estaba ahí? Bill no necesitaba esto, necesitaba salir y encontrar a su Tomi antes de que este se alterara. Bill odiaba cuando Tom se alteraba, un Tom alterado nunca era señal de algo bueno.
—Dije, Bill…—La doctora Schmitt gritó molesta que Bill esté volando otra vez — Cuando Tom te mantuvo en ese lugar ¿Él te tocó inapropiadamente en lugares no deseados? ¿Hizo cosas que no te gustaran?
—Nop —Bill suspiró acurrucándose en la almohada esponjosa. Sonrió a la suave tela.
— ¿Nunca? ¿Ni siquiera una vez? —La doctora Schmitt preguntó a la vez que ambas cejas se alzaron —Encuentro eso difícil de creer, Bill. Tus doctores dicen lo contrario. Bill, no hay necesidad de sentirse avergonzado o usado, lo que Tom hizo estuvo mal, no tenía derecho de hacerte esas cosas, eso no te hace una mala persona, puedes decirme, está bien.
— ¡Nunca dije que nunca hicimos algo! Yo dije que nunca me tocó cuando no me gustaba — Bill disparó a la defensiva —Amé lo que Tomi me hizo, siempre lo quise.
—Bill, no estoy segura que tu entiendas —La doctora Schmitt suspiró acomodando su cabello detrás de su oreja. Las cejas de Bill se juntaron con molestia —Los doctores reportaron que había evidencia positiva de que Tom abusó de ti y fue sin tu consentimiento. De lo contrario habría menos desgarre y heridas. Eso muestra que tu cuerpo no lo quiso y no estaba listo. Me imagino que fue doloroso.
— ¿Qué? —Bill se sentó rápidamente y lanzando la almohada al suelo — ¡Tom nunca lo haría! ¡Tom nunca abusó de mí! ¡Hicimos el amor y yo lo quise! ¡Lo merecía! ¡No me importa si dolió, yo le pertenezco a Tom!
—Bill, cálmate —La Dr. Schmitt dijo seria escribiendo en su carpeta — Entonces, lo quisiste ¿correcto? ¿Tú yTomi “hicieron el amor”?
— ¡Sí! ¡Hicimos el amor! —Bill escupió cruzándose de brazos —Amo a Tom y el me ama. Tom solo me llevó porque quería protegerme de la gente estúpida.
— ¿Gente estúpida? —La Dr. Schmitt asintió aun escribiendo en su carpeta.
—Sí —Bill sonrió triunfante — ¡Cómo tú!
—Entonces, Tom te llevó ¿Por qué te ama? —La Dr. Schmitt preguntó ojeando a Bill por sobre sus anteojos.
—Sí —Bill asintió
— ¿Y ustedes dos hicieron el amor? ¿Mucho?
—No, al principio el solo me miraba mientras él…mientras él se lo hacía a um…los cuerpos
Las cejas de la Dr. Schmitt se alzaron y asintió animando a Bill a que continuara.
—Pero una vez que finalmente hicimos el amor por primera vez, lo hicimos toda la noche, incluso después de que me durmiera. La mañana siguiente, la policía apareció.
— ¿Lo amas, Bill? —La Dr. Schmitt preguntó —Él te arrastró lejos de casa, te mantuvo en un asilo abandonado, abuso de ti, te golpeó repetidas veces y ¿lo amas?
—S-Sí —Bill respondió inseguro ahora. La Dr. Schmitt sonrió triunfante, este era su trabajo después de todo, dejando de lado el bajo sueldo que recibía, ella sentía que tenía trabajo que hacer. La Dr. Schmitt finalmente interrumpió los pensamientos de Bill.
—Bueno, él no te ama.
— ¿Qué? —Bill gritó mirando a la psicóloga a través de la mesa.
—Dije que puede que ames a Tom pero él no te ama. Todas las evidencias están ahí. —La Dr. Schmitt se encogió de hombros mentalmente entusiasmada. Tenía Bill justo dónde lo quería.
— ¡E-Eso no es verdad! —Bill lloriqueó escondiendo su cabeza.
—Oh, pero es así, Bill —La Dr. Schmitt sonrió —Tu realmente no conoces a Tom como yo.
— ¿Tú conoces a Tomi? —Bill levantó su cabeza. Miró a la Dr. Schmitt con los ojos lagrimosos a la vez que la mujer asentía.
—Tom Trumper, también conocido como Roger Becker, Stuart Braun y Samuel Lange. Veintiocho años de edad, la última vez fue visto en la ciudad de Nueva York, Estos Unidos. Cargos por secuestro, allanamiento de morada y asesinato de tercer grado. Es manipulador, de acuerdo con nuestros registros, tiende a estar obsesionado por jóvenes adolescentes normalmente de la edad de dieciséis años. Los sigue meses o años, aprendiendo todo sobre ellos y preparándose para capturarlos.
—N-No —Bill susurró abrazándose a sí mismo —N-No Tomi. N-No mi Tomi.
—Se aprende los horarios de sus víctimas y vive en sus vidas preparando el momento exacto para capturarlos. Una vez que eso sucede, juega con sus mentes diciéndole que los ama a la vez que los golpea. No abusa de ellos hasta que se asegure que ellos confían en él y cuando eso pasa, abusa de ellos, una o dos veces para aliviar su deseo sexual, finalmente termina matándolos brutalmente.
— ¡No! —Bill lloró a la vez que las lágrimas corrían por sus mejillas — ¡N-No mi Tomi!
—Su firma con los cuerpos es desmembrándolos, cabeza y genitales, toma el corazón de sus víctimas y escribe el nombre de sus prisiones sobre él. Está enfermo, Bill. Es un hombre muy enfermo. No te ama y si los policías no llegaban a tiempo, pudo haberte matado. ¿Dijiste que él continuó incluso mientras dormías?
—S-Sí —Bill susurró mirando cabizbajo al suelo —Pero…yo soy diferente…él…él me ama. Yo lo amo.
—No, Bill. —La Dr. Schmitt suspiró y se quitó los anteojos. Se levantó del sofá y se sentó al lado del alterado muchacho —No es así.
— ¡S-sí lo es! —Bill respondió en un sollozo antes de echarse a llorar. La Dr. Schmitt tomó al muchacho en su regazo mientras acariciaba su cabello para tranquilizarlo. Bill continuó sollozando y escondiendo su rostro en el cuello de la doctora a la vez que apretaba con fuerza su blusa. No podía aguantarlo más. No podía. Tom le había mentido.
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—Es como el caso Werner, señor —La Dr. Schmitt suspiró asintiendo al doctor —Dios, ese imbécil.
— ¿Tan mal? —El Dr. Meier susurró. Había sido el primero que había despertado a Bill en el hospital. El hombre suspiró y arrastró su mano a su rostro cansado —Llama a Gordon, necesita saber.
—El pobre chico —La Dr. Schmitt susurró mirando a través de la ventana dónde Simone había estado mirando unas horas antes. Bill estaba recostado en el sofá, aun sollozando y encorvado —Es como el caso del chico Werner, Síndrome de Estocolmo.
—Llamé al comisario Gordon, está en camino —El Dr. Meier suspiró apagando su teléfono, lo guardó en el bolsillo de su bata blanca y se acercó más a la ventana para mirar a Bill — ¿La madre está al tanto?
—Sí, está al tanto de todo. Sin embargo, debemos esperar a que llegue la policía y tome nuestra información como prueba. —La Dr Schmitt susurró aunque solo eran ella y el Dr. Meier en la habitación — ¿Qué deberíamos hacer con él mientras tanto?
El Dr. Meier se pausó por unos instantes y miró a Bill tristemente. Había estado trabajando en el hospital de niños en Magdeburgo por años y había visto cosas terribles en todo su tiempo ahí. Desde niños de cinco años víctimas de un incendio , quienes tenían mitad del rostro quemado hasta el típico adolescente que se cayó de su patineta y se rompió un brazo. Era el mejor doctor en esa pequeña sección de Alemania y se sentía orgulloso de su trabajo, queriendo y cuidando de sus pacientes. Solo había otras dos víctimas de Tom en Alemania que la policía había recuperado. Reid Werner fue una de las víctimas de Tom que había logrado sobrevivir hasta el momento y no podía ser cuestionado por la policía ya que había sido declarado mentalmente inestable. Su medio año con Tom lo había perturbado y ya no podía actuar como otra persona normal.
Pero ahora con Bill, quien estaba parcial y mentalmente estable, había sobrevivido. Bill era la clave. Finalmente con su ayuda la policía podría atrapar a Tom y encerrarlo tras las rejas antes de que pudiera hacerlo otra vez.
—Instálalo en la zona oeste del hospital para extender su estadía, colócalo al lado de la habitación de Werner, creo que es momento que se conozcan. —El Dr. Meier ordenó. Dirigió una última mirada a Bill antes de que se girara y saliera de la habitación.
—Mierda.
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—Vamos, Bill —La Dr. Scmitt susurró llevando al tembloroso muchacho por el pasillo —Por este camino.
Ambos caminaron a través de los pasillos del hospital. Bill luchó para continuar con la señora Schmitt mientras esta lo llevaba con dificultad hasta buscar una habitación. Bill miró el número de la habitación e hizo un sonido de sorpresa, 483, la misma habitación dónde Tom había mantenido a Bill en el asilo abandonado. Bill lloriqueó e intentó alejarse, la Dr. Schmitt no le prestó interés y arrastró a Bill dentro de la habitación. Bill odió inmediatamente que las paredes fueran blancas, una cama, un inodoro y en lo alto de la habitación había una sola ventana son barras.
—Ahora, dormirás aquí durante tu estadía con nosotros ¿de acuerdo? —La Dr. Schmitt dijo sentando a Bill sobre la cama. El catre tembló bajo Bill y el adolescente frunció ceño odiando estar en ese hospital. Intentó no marearse mientras la Dr. Schmitt le explicaba las reglas del hospital mientras un toque en la puerta llamó la atención de Bill.
—Bill, hay alguien que me gustaría que conocieras —La Dr. Schmitt sonrió levantándose y caminando hacia la puerta. —Bill, él es Reid Werner.
Continúa…
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