Just another face 9

Just another face 9

Fic de billxbesitztxmeinxherz. Traducción de lunallena

Capítulo 9

Bill, hay alguien que me gustaría que conocieras —La Dr. Schmitt sonrió levantándose y caminando hacia la puerta. —Bill, él es Reid Werner.

La respiración de Bill se quedó atrapada en su garganta cuando miró a la persona en frente de él. No estaba seguro de lo que pasaba y miró a la Dr. Schmitt, quien simplemente le dio una cuidadosa mirada. Un chico que lucía no menor que él estaba en la entrada de la puerta de la aburrida habitación perforando a Bill con sus ojos negros. Bill sonrió débilmente esperando a que la Dr. Schmitt dijera algo pero uno de los doctor instaló rápidamente al extraño chico dentro de la habitación sonriendo haciendo que la doctora dejara el lugar.

—Tengo que hablar con el Dr. Meier ahora, compórtense, ustedes dos son más parecidos de lo que saben —La Dr. Schmitt sonrió antes de cerrar la puerta tras ella.

Los ojos de Bill aún estaban irritados por haber estaba llorando más temprano y se frotó la vista esperando que cuando todo esto termine, se pudiera ir. Las paredes blancas se irían y estaría en su habitación, las batas sugerentes del hospital serían sus piyamas y el chico extraño sería Simone. Como sea, cuando Bill abrió los ojos el chico extraño estaba inclinado hacia solo unos pocos centímetros del rostro de Bill estudiándolo. El muchacho estaba muy cerca y Bill intentó moverse a un lado cuando de pronto las manos del chicos agarraron la muñeca de Bill con fuerza.

— ¿Q-Qué estás haciendo? — Bill tartamudeó — ¡Suéltame!

— ¿Tú eres el “otro”? —El chico susurró trayendo su rostro a la Bill, este pudo oler la respiración del muchacho. Olía a ajos y Bill arrugó el rostro intentando soltarse del agarre. El segundo parecía no querer soltarlo, porque tan pronto como Bill se movió, el chico enterró sus uñas en la pálida piel de Bill haciendo que sangrara. Bill chilló e intentó empujar al otro muchacho quien era fuerte.

— ¡D-Déjame! — Bill lloriqueó a la vez que el otro muchacho se sentó de horcajadas sobre Bill y acercó su rostro para estudiarlo. Bill se congeló y miró fijamente al extraño, tenía miedo de que si se moviese este lo mataría. Parecía inestable y Bill no quería presionarlo más. Por unos momentos los dos se miraron sin respirar.

Mientras el chico miraba a Bill con ojos estoicos, Bill miró al extraño con miedo. Fue en ese momento que Bill realmente miró a Reid Werner. Bill podía decir en cierto punto que el muchacho había sido regordete por su contextura pero ahora no parecía lucir así. Su piel tenía un aspecto enfermizo y se podía notar los huesos de su esqueleto. Dejando de lado la pérdida de peso, el rostro de Reid aún era redonda haciéndole lucir como un niño de diez. Los ojos de Bill divagaron sobre el estoico rostro de Reid y le echo un vistazo a sus rasgos. Reid Werner era verdaderamente hermoso. Dejando de lado el pálido color de su piel y algunas pecas a lo largo de nariz y dispersos hasta sus labios que estaban en línea recta. Los ojos verdes de Reid, que parecían haber estado por años mirando los grandes ojos marrones de Bill, pestañaron. El cabello naranja de Reid estaba desordenado y erizados en extraños rizos como si hubiera metido su dedo en un enchufe. Le recordó a Bill como un animal salvaje que no quería ser enjaulado tras haber estado mucho tiempo encerrado y finalmente liberado, mostrando su verdadera naturaleza. El pensamiento le dio escalofríos a Bill.

— ¿Eres el “otro”? —El chico preguntó una vez más pasando su dedo a lo largo de la barbilla de Bill. El pelinegro pudo sentir como las uñas de Reid presionaban en su piel, lo miró con ojos confundidos.

— ¿A-A qué te refieres con “el otro”? —Bill susurró

— ¿También conoces a Roger?

&

—Simone, solo tienes que relajarte ¿de acuerdo? —Ángela suspiró mientras colocaba un florero en la mesa de la cocina.

Los días pasados cuando Bill había estado en el hospital, habían aconsejado a Simone ir a casa y acomodarla para Bill. Ángela, la chica que vivía cruzando la calle y que siempre le había gustado Bill, se ofreció ayudar y ambas mujeres estuvieron ocupadas limpiando y acomodando el lugar. Los doctores le habían dicho que cuando Bill regrese a casa estaría muy inestable y las pequeñas cosas podrían alterarlo. Todo tenía ser perfecto.

—Lo sé —Simone suspiró cayendo en su sofá —No entiendes como me siento ahora mismo. ¿Cómo podrías? Mi único hijo fue raptado en mis narices y abusado sexualmente por meses. Yo …yo…mierda.

Simone se quebró en la última parte y se enrolló como una pequeña bola, cubriendo su rostro con sus manos. Ángela estaba a su lado y abrazó a Simone para consolarla. Simone soltó un sollozo más fuerte, Ángela suspiró y se levantó del sofá trayendo otra caja y posicionándola en el suelo. Muchas de las cosas de Bill habían sido sacadas de su habitación, como su manta favorita, el cuadro que solía estar sobre la cabecera de su cama en la casa antigua, todas las cosas que lo harían sentir cómodo y hacerlo sentir como en casa. Los doctores habían explicado que Bill necesitaría mucho apoyo en los siguientes meses para su recuperación y ellos aconsejaron que los objetos personales sería de gran ayuda.

— ¡T-T-todo esto es mi culpa! ¡No estuve ahí para protegerlo! —Simone sollozó encerrando su mano en puño y dejando caer sus lágrimas — ¡Maldita mierda!

— ¡No, no es así! —Ángela suspiró acercándose a Simone y acariciando sus hombros —Simone, vamos, tenemos muchas cosas que hacer.

— ¡Vete a la mierda! —Simone lloró aún más fuerte, escondiendo su rostro.

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— ¿Roger? —Bill frunció el ceño a la vez que Reid gateó hacia un lado.

El pelirrojo gateó extrañamente en sus manos, de repente tenía sentido para Bill porqué Reid parecía estar tan fuera de sí. Reid actuaba como un animal, uno salvaje, indómito y violento. La manera en como sus ojos exploraban los alrededores de la habitación cada segundo como si buscara por atacantes, en general sus movimientos eran sigilosos. Bill se subió a la cama y miró a Reid posicionarse a sí mismo en cuclillas haciéndose como una pequeña bolita.

—Roger Becker —Reid dijo rascando su frente

—Lo siento ¿dijiste Roger? —Bill respondió lentamente observando con cuidado como su compañero se lastimaba mientras se rascaba. Reid hizo un sonido y continuó rascándose en su herida.

—Roger Becker —Reid repitió sin mirar. Enterró sus dedos profundamente en la piel y rascó con fuerza en la piel lastimada, tornándose de rosa a rojo. Sangre comenzó a emanar inmediatamente y Bill miró aterrado la escena.

—Pensé que ellos dijeron que tú eres inteligente —Reid resopló finalmente mirando hacia Bill —Y ellos dicen que estoy loco.

— ¡Tú estás loco! —Bill entró en pánico mirando la sangre correr por el brazo de Raid — ¡Mira que te has hecho!

— ¿Qué? —Reid miró a Bill sin expresión. La sangre seguía emanando a la vez que Raid llevaba su mano a la herida para seguir haciéndose daño. Bill soltó un sonido de sorpresa y tomó la mano de Reid para que dejara de hacerse daño.

— ¡Détente! ¡Te estás hacienda daño! —Bill gritó intentando alejar la mano de Reid de la herida. Reid soltó un grito salvaje, levantó su otra mano sobre su cabeza, antes de que Bill incluso supiera que iba a suceder, Reid llevó sus uñas hacia la mejilla de Bill y le arañó con fuerza haciendo que el otro adolescente gimiera de dolor.

— ¡No me toques! —Reid dijo de golpe amenazando a Bill que le arrancaría los ojos con las uñas

— ¡Oh por Dios! —Bill chilló intentando alejarse. Estaba mitad de su cuerpo fuera de la cama cuando Reid agarró a Bill del tobillo y lo trajo abajo, enterrando sus uñas en la piel de Bill.

— ¡Ayuda! ¡Ayuda! —Bill gritó a todo pulmón mientras Reid intentaba callarlo sentándose a horcajadas. La puerta se abrió de golpe casi instantáneamente y un grupo de doctores ingresaron rodeando a ambos muchachos. Fuertes manos sostuvieron a Reid alejándolo de Bill, el pelirrojo soltó un gruñido animal.

— ¡Sédenlo! ¡Rápido! —un doctor ordenó intentando sostener el brazo izquierdo de Reid sobre su espalda. Reid soltó otro grito y mordió el brazo del doctor, perforando la piel de este con sus dientes. El doctor gimió adolorido.

Bill observó horrorizado desde la esquina de la habitación como Reid comenzaba morder y arañar a los doctores como un animal rabioso. El doctor que había intentado sostenerlo lo intentó una vez más pero Reid volvió a morderle en el mismo lugar como si fuera un sándwich. Los doctores comenzaban a entrar en pánico y comenzaron a gritar en sus radios demandando por una pistola tranquilizadora. Sus intentos fueron en vano, Reid continuó mordiendo y dando patadas. Uno de los doctores se paró cerca de Bill y el adolescente lloriqueó colocando su cabeza entre sus rodillas intentando hacer que todo desaparezca.

— ¡Lo tengo! ¡Sujétenlo firmemente! –Uno de los doctores gritó y otro ingresó a la habitación con una pistola tranquilizadora. Los doctores agarraron con firmeza a Reid haciendo que el adolescente rugiera.

— ¡Ahora! —El primer disparo aterrizó en el cuello de Reid y Bill arrugó el rostro de dolor mirando con disimulo.

— ¡Tú! —Reid gritó mirando a Bill. Este intento soltarse y dirigirse hacia Bill, sin embargo los doctores lo tenían y no podía moverse lo suficiente para salirse del lugar — ¡Tú no puedes tener a mi Roger! ¡Él me ama! ¡A ti no! ¡A mi!

— ¡Otro! ¡Necesita otro! —El doctor gritó y otro disparo se enterró en el cuello de Reid una vez más. Reid hizo un sonido ahogado y cayó rendido en los brazos del doctor, mirando a Bill una vez más antes de colapsar.

La habitación estuvo en silencio por unos instantes y Bill aún estaba sentado, congelado y con la misma expresión. Su rostro se negaba a relajarse y sus ojos aterrados estaban fijos en el lugar donde Reid había estado minutos antes. El Dr. Meier y Schmitt entraron a la habitación y comenzaron a gritarse unos a otros seguido del comisario Gordon quien comenzaba a gritar también. Bill escondió su cabeza en las rodillas y empezó a moverse adelante y atrás intentando que el ruido se detuviera. Soltó un lloriqueo y sus hombros comenzaron a temblar. Pudo oír más gritos fuera de la habitación y el sonido de otro disparo con la pistola tranquilizadora.

&

—Señor…ah, Lange. Samuel Lange. Aquí está la llave de su habitación y si tuviera alguna pregunta solo utilice el teléfono del escritorio. Nos hemos tomado la libertad de colocar una botella de Sebastiani en su habitación, ya que es su favorito. —El conserje sonrió extendiéndole al hombre la llave de la habitación.

—Es siempre un placer quedarme con ustedes —El hombre sonrió tomando la llave y mirando a la deslumbrante y dorada sala principal.

—Es lo mínimo que podemos hacer por nuestro invitado más frecuente —El conserje miró fijamente al hombre con una sonrisa. El hombre de traje sacudió las manos del conserje y le dio una propina de veinte euros.

El hombre sonrió guardando la llave en su saco de traje y se dirigió al elevador ignorando a la mujer quien apresurada le decía que detuviera la puerta del ascensor. Las puertas se cerraron justo cuando la mujer iba a llegar y antes el hombre de negocios se despidió con la mano.

Apoyó su cabeza en la pared del elevador y silenciosamente rogó a Dios que el conserje no lo haya reconocido. Olía a pinos y a bosque, dejando de lado su elegante traje de Armani y el ligero olor a sangre podían haberlo delatado. También el hecho de que el traje le quedaba un poco suelto ya que no era de su medida, así como sus zapatos que era dos tallas menos. De hecho tenía suerte que nadie haya notado a un hombre asesinado en el basurero de la parte trasera del edificio.

— ¡Mierda! —El hombre gruñó hacienda presión en la herida para que dejara de sangrar. Si manchaba el traje, se enojaría. El elevador se detuvo y apresuró sus pasos hasta su habitación. Abrió la puerta furiosamente y tiró el maletín a un lado. Rápidamente se quitó el saco y camisa a la vez que prendió la televisión y se dirigió al congelador dónde se encontraban los vinos.

-la policía aún está en busca de un hombre llamado Tomas Kaulitz quién secuestró a un estudiante de secundaria de la zona, Bill Trumper de Magdeburgo hace dos meses. Es descrito como un hombre caucásico, alto de aproximadamente 1.78 cm, alrededor de los veintiocho años, trenzas negras y un piercing en el labio”

El hombre de negocios se acomodó y abrió una botella de Sebastiani, rociando un poco en su herida. El hombre sintió un escozor doloroso y rechinó los dientes. Siguió aplicando más y más vino en la herida, sin importarle como el líquido costoso se desperdiciaba en la alfombra. El hombre recorrió con sus manos el ondeado y castaño corte de cabello. De hecho tenía suerte. Suerte que el conserje no haya notado la espantosa similitud entre el secuestrador de la televisión y suerte que no haya notado a un hombre de negocios muerto detrás del edificio.

-Este criminal debe ser tomado en serio. La policía dice que está armado y es peligroso, así que por favor, en caso sea visto, ser muy cautelosos y contactar a la policía inmediatamente”

—Bueno, mira eso —El hombre sonrió acercándose a la televisión. Abrió su pequeño maletín y sacó un familiar par de boxers, exactamente los mismos boxers que cierto hombre de negocios había venerado en el baño de una panadería dos meses atrás —Soy famoso.

Continúa…

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por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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