La luna de un alfa FIN

La luna de un alfa FIN

«La luna de un alfa» Fic toll de Nathaly Kaulitz

Capitulo 24

Tom se había vuelto un romántico empedernido, llevando a Bill a citas semanales, comprando obsequios e incluso llegando al punto de hacer algunas de las joyas para su omega él mismo.

Quien lo viera jamás pensaría que era uno de los jefes de la mafia más grande del mundo.

En los últimos meses de su embarazo de Sol, no habían podido hacer mucho ya que el omega necesitaba reposo para tener un buen parto.

Se acercaron a una cabaña en las orillas del bosque.

—¿Te gusta?

El lugar estaba iluminado por suaves luces, las puertas y ventanas tenían pequeñas flores rodeándolas y los ladrillos externos parecían recién limpiados.

—Es hermosa.

—Aquí será nuestra cita. —Bill sonrió y rodeó el cuello de su esposo con los brazos, quedando en puntillas.

—Eres perfecto.

—No más que tú —dijo Tom y lo besó lentamente. —Me has dado más felicidad de la que jamás llegué a imaginar.

—Creo que me hago una idea —susurro Bill viéndole con estrellas en los ojos.

Entraron al lugar para encontrar una manta decorada con varias frutas, en especial mandarinas.

—¡Este lugar no puede ser más perfecto! —El omega saltó emocionado hacia la manta.

Tom rió y siguió a su pareja.

Esa noche hablaron de todo: lo increíble que era su vida, los retos que habían tenido que pasar y los posibles desafíos que se les avecinaban, la vida no era color rosa para nadie, pero ellos sabían que juntos y con el respaldo de su manada no habría nada que no pudieran superar.

Tom observó fijamente la camisa del omega.

—¿Amor?

—¿Si?

—¿Estás húmedo?

Bill se sonrojó, tocando la prenda.

—Oh, diablos, y eso que la alimenté antes de venir.

El alfa se acercó y puso uno de sus dedos en la mancha haciendo que el omega se quejara.

—Basta, harás que salga más.

—Quizá es lo que quiero.

—Tom… —Bill no logró terminar su amenaza antes de que el alfa lo tumbara en el suelo y levantará su camisa.

—Mira estos pobres pechos, están completamente desbordados, no se preocupen mis amores, yo los salvaré.

—¿Ahora les hablas como si yo no estuviera?

Su esposo levantó la mirada un segundo dándole una sonrisa totalmente lobuna antes de bajar su boca y empezar a succionar.

El alfa había desarrollado un gusto particular por la leche de Bill desde su primer embarazo, y dado que el omega produce grandes cantidades, sus succiones en realidad calmaban el dolor.

—Más lento. —Su voz salió entrecortada.

El ruido de Tom en su pecho hacía eco en las paredes, haciendo estremecer al omega.

—¿No dejarás nada para tu hija?

—Ella debe aprender a compartir

Bill le dio un suave golpe con el puño en el hombro por el comentario. Tom lo miró sin inmutarse y siguió con su tarea; acomodó su cuerpo con una de las manos que tenía libres, haciéndolo abrir las piernas para acomodarse en la mitad.

—Si no me quieres dar esta leche, tendrás que alimentarme con otra amor.— Su mano empezó a bajar hasta su short apretando su nalga al deslizarlo.

—Parece que alguien está ansioso de verme. —La erección de Bill saltó hacia la mejilla del alfa al ser liberada.

Los labios de Tom rodearon su pene haciendo una succión lenta pero fuerte mientras a su vez masajeaba sus bolas.

—T-tom, por favor.

Sus succiones se hicieron más fuertes, hasta hacer que el omega llegará profundamente en su garganta.

El alfa se posicionó encima de él mientras se relamía los labios.

—Mis felicitaciones al chef.

Bill se cubrió la cara con las manos.

—No tienes vergüenza.

—Cuando se trata de tu cuerpo y de tomar lo que es mío por derecho, jamás.

El omega dejó escapar un grito al sentir como el alfa empujaba su polla dentro de su trasero.

—Tus gemidos son música para mis oídos.

Bill apretó las paredes de su interior haciendo que Tom se estremeciera.

—No puedo creer que me privaras de esto durante tanto tiempo.

—Hablas como si yo no lo hubiese extrañado.

Tom empujó apuntando a la próstata del omega.

—¿Mi pobre esposo extrañaba la polla de su alfa? —Decía Tom mientras salía de Bill haciéndolo gimotear, mientras lo giraba sobre su estómago.— Apuesto a que lo hacías, te imagino delirando con tenerme dentro, queriendo ser llenado.— Paseaba la punta de su miembro por el hoyo del omega pero sin entrar en el.— ¿No es cierto? ¿No deseabas tomarme hasta el fondo? ¿Hasta sentirme en tu estómago?.

—¡Si! ¡Si! por la Diosa ¡Si!, solo entra en mi. —Rogaba Bill y giró su cabeza con lágrimas en los ojos.— Alfa por favor, por favor.

Tom sonrió entrando en él de una estocada.

—Que bien lo pides, amor, no podría ni pensar en negártelo.

El vaivén de sus caderas hacía que el cuerpo del omega se moviera sin control. Bill perdió la cuenta de las veces que se vino mientras Tom seguía empujando en él.

Se estremeció al sentir el nudo crecer en su interior.

—Tómalo todo Bill, debes hacerte responsable.

Sus rodillas fallaron haciéndolo caer en la manta con el alfa encima de él.

Tom les dio la vuelta, posicionándolo a horcajadas en sus piernas.

—Eso cariño, sé un buen chico. —Arrulló al lobo más joven mientras sobaba la protuberancia en su estómago.

—¡Tom! —Lo reprendió Bill con los ojos llorosos.— Si me sigues sobando, el nudo nunca bajará.

—Perdón, amor, es que amo verte tan lleno.

Bill gimió moviendo su trasero para acomodarse.

—¡Te prohíbo volver a embarazarme hasta que la niña cumpla al menos siete años!

—¿Siete? —El alfa bufó indignado.

—No me repliques o serán diez.

Tom se quedó callado, sin embargo empujó su polla más profundamente, si es que eso era posible.

Bill gimió dejando caer la cabeza hacia atrás.

—En ese caso tendré que hacer que valga la pena antes de volverte a verte lleno con mi cachorro.

Se movió una vez más, haciendo que el cuerpo de Bill ordeñara más su nudo.

—Si no deseas un bebé, tendrás que encargarte de toda esta esperma, cielo.

—¿Eso siquiera tiene lógica? —Le reclamó Bill con lágrimas en las mejillas.

—Para mí, si, si mis soldados no están en tu útero, tendrán que llenar otras partes de ti, tu garganta.— Pasó una mano por el cuello del omega.— Tus labios.— Los delineo son uno de sus dedos.— Tu pecho.— Bajó por entre sus pezones, deteniéndose un segundo a jugar con uno.— Y por supuesto tu trasero.— Empujó una vez más.— Prometo no embarazarte, pero eso no significa que me tendrás fuera de ti, debo marcarte Bill.— Sus ojos brillaron rojos.— Tanto como tú me marcas a mí.

Bill vio con ojos brillantes la marca de sus dientes en el hombro de su alfa. No era común que un alfa se dejará marcar de forma tan visible, pero Tom era suyo, ellos se compartían y eso significaba que allí es donde debía estar su marca.

—Esta bien, hazlo.

Bill gritó mientras se venía una vez más sintiendo como el nudo por fin bajaba en su interior.

—Te amo —dijo mirando a los ojos de su alfa, su amor.

—Te amo —respondió Tom, observando a su omega, la luna de su manada y quien lo guiará por una vida llena de desafíos y felicidad.

F I N

Administración: Si te gusta el estilo de la autora, te invitamos a encontrar más de sus historias, pinchando en su perfil.

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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