
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 34
By: Bill
La fina llovizna cae sobre mi, de forma tan rápida que no tarda mucho en empaparme por completo. Es tarde, demasiado tarde como para entrenar en el gimnasio, me preocupé, así que aquí estoy, en una de las esquinas, dirigiéndome al trabajo de Tom con la intensión de saber si esta bien.
Bueno, también hay algo más…
Los últimos estudios habían llegado, y la ansiedad me estaba consumiendo por completo. Esperé a Tom para abrirlo juntos pero él simplemente no apareció, llamé y envié mensajes pero no hay rastros de él.
Así que hice lo que debía hacer…
Pero me detengo, me detengo porque lo que ocurre frente a mis ojos me hace tambalear. Llevo una mano a mi pecho, sintiendo como mi corazón se ha acelerado.
No es real.
Seguramente estoy malinterpretando todo.
Yetao se ha abrazado a Tom, sus rostros están demasiado cerca, ante esto me obligo a contener la respiración. Sin embargo, cuando creo que están a punto de separarse, el pequeño hace algo que me rompe el corazón.
Se pone de puntas de pie y lo besa.
Mi corazón…
Aquello es importante, puesto que Tom ni siquiera se ha apartado.
Ya veo…
Ni siquiera sé cómo reaccionar, me limito a retroceder unos pasos, notando como la lluvia se ha vuelto aún más fuerte. El pecho me duele y el vientre me da vueltas, tengo náuseas y la vista se me ha nublado. Comienzo a caminar en dirección contraria, después de todo Tom parece estar demasiado bien.
¿Es por eso que ha estado llegando tarde e casa?.
¿Ellos…?…¿aún tienen esa clase de relación?.
— ¡Bill!. — El auto se detiene a mi lado, Gustav se asoma por la ventana y sonríe, yo también lo hago. — ¿Qué haces aquí tan tarde?. ven te llevo a casa.
Si Gustav me lleva entonces llegaría más rápido y podría tomar mis cosas.
Pero, ¿y si desvía su dirección?.
— Estoy yendo hacia el gimnasio. — Dice.— Tom me espera desde hace una hora, pero puedo llevar…
— No te preocupes.— Lo corto.— No estoy tan lejos.— Hago mi mejor esfuerzo por sonreír. — Caminaré.
Él no vuelve a insistir y es algo que agradezco. Gustav no había estado acompañando a Tom durante este tiempo, lo que significa que tanto él como Yetao han estado solos.
No lo pienses tanto.
Ya no…..
Me obligo a seguir mi camino, me siento mareado, las náuseas amenazan mi cuerpo pero no me detengo, necesito llegar a casa lo antes posible.
¿Es por eso que no respondías mis mensajes?.
¿Por eso no contestaste mis llamadas?.
No mentiré, el camino a casa ha sido eterno. Las gotas caen por todo mi cuerpo, estoy completamente empapado.
Debo salir de aquí.
Debo irme antes de… de que llegue.
Agradezco no haberme mudado por completo, solo tengo alguna que otra muda de ropa y unos regalos que me ha hecho Tom, esos no los he empacado.
Dejo las llaves de la casa sobre la mesa, dando una última mirada y sintiendo como todo mi mundo se cae abajo.
¿y ahora que…?
…¿qué haré?
— Lo siento… — Susurro, deslizando mis dedos hacia la parte baja de mi vientre.— De saber que sería así…— No hay movimiento, no hay nada.— ¿Estas tan triste como yo, chiquitín?.
Mi cuerpo tiembla, caeré al piso si no me muevo ahora. Tomo mis cosas, sintiendo todo el peso del mundo sobre mis hombros y finalmente me decido a salir de ahí.
¿Qué me hizo pensar que sería diferente?
Me detengo a llorar luego de caminar unas cuantas cuadras. Me refugio en un pequeño techo de tienda y me limito a ver como la lluvia llora junto a mi.
Todo se siente tan frío que me es difícil reaccionar.
Mi corazón duele tanto…
— ¿Bill?. — Inconscientemente me he girado. El chico castaño me mira con una expresión que jamás había visto antes.— Demonios, estas empapado, vamos adentro.
— N-no, yo… yo estoy…
— Por favor, puedes volver a casa cuando la lluvia pare.— Adrik estira su mano. — Además, no puedo dejar que te quedes aquí, en tu condición, podría pasar algo con tu embarazo…
Demonios.
Finalmente acepto su mano, él me sonríe de forma tranquila, una sonrisa que nunca había conocido. Este Adrik me resultaba extraño.
— No sabía que te habías mudado.— Digo al no reconocer el lugar en el que me encuentro.
— No lo hice. — Responde. — Es la casa de mis padres, la estoy cuidando mientras ellos no están.
Asiento en silencio, obligándome a calmarme frente a él.
— ¿Has estado llorando?.— Pregunta mirándome fijamente.
Trato de disimular mi patético llanto pero en el tiempo que estuvimos juntos el tubo mucho para saber cuándo lloraba, normalmente por su culpa.
Él no dice nada, hace una leve mueca con sus labios acentuando el hoyuello en su mejilla y luego niega con la cabeza.
— ¿Fue tan malo?.— Se sintió como si mi corazón hubiera sido aplastado otra vez.
— Me destrozaron el corazón por segunda vez.— Adrik me mira confundido mientras sirve un poco de café mientras yo me deshago del enorme abrigo mojado.— La primera vez lo hiciste tú.— Él no dice nada durante unos segundos, hace una mueca con sus labios nuevamente y suspira.— Nunca entendí por qué no pudiste quererme solo a mi.
— Tuve miedo Bill. — Responde. — No me di cuenta de cuánto te quería hasta que lo elegiste a él.— Retengo mi respiración.
— Eso no puede ser verdad.— Digo sin entender.— Yo no me querías.
— Si lo hice….
— No.— Interrumpo. — A ti te gustaba que yo estuviera detrás de ti, dándote la atención que nadie jamás te ha dado, y cuando eso se terminó decidiste mentirte a ti mismo y ahora crees que era amor, pero no es así Adrik.
Abre su boca pero vuelve a cerrarla.
— Y yo fui estúpido por creer que realmente podía ser el favorito de alguien.— Lo digo sabiendo que las palabras que digo no son solo para Adrik.
Jamás seré el favorito de nadie.
Yo…
… Jamás seré el único.
— Entonces eso ocurrió… — Susurra. — ¿Él te dejó por alguien más?.
Ojalá me hubiera dejado.
Ojalá hubiera sido sincero.
… Ojalá…
— He cambiado. — Continúa Adrik, es un buen intento de cambiar el rumbo de la conversación. — Juro que ya no soy el mismo.
— Si lo eres o no, ya no es de mi interés.— Murmuro. Intento sonar lo más amable posible. — Si es verdad, entonces me alegra.
Termino mi café, tiritando de frío mientras sus ojos no han dejado de verme. Me limito a morder el interior de mi mejilla, con el corazón destrozado y recordando una y otra vez como no se apartó de sus labios.
— Deberías tomar una ducha.
— Cuando la lluvia…
— No se detendrá, Bill, sabes que no.— Lo veo poner sus ojos en blanco. — Por favor, acepta mi invitación, te prestaré algo de ropa.
No doy alguna respuesta en concreto, pero él se ha puesto de pie para buscar las cosas. Así que también lo hago. Adrik me indica donde está el baño y también me limito a asentir con la cabeza a todo lo que dice.
Cuando finalmente el agua caliente envuelve mi cuerpo, siento que puedo respirar, pero mi pecho duele tanto que me es difícil permanecer de pie. Tomo asiento en la ducha, dejando que el agua caiga sobre mi cabeza y espalda. Dejo que mis manos acaricien mi abultado vientre y maldigo por lo bajo.
¿Por qué pensé que sería diferente?.
La forma en que tomada de la cintura a su ex novio, como el chico se limitó a ponerse de puntas de pie.
No puedo…
… respirar…
— Oh, eso ha sido rápido. — Adrik pone los platos sobre la mesa. Frunzo el ceño unos segundos al notar que ha contado a una persona más.
— ¿Qué haces aquí Bill?. — Mi cuerpo tiembla.
— ¿Ustedes se conocen?.— Adrik también frunce el ceño.
Georg me mira unos segundos, de pies a cabeza, ha notado mi ropa, también el simple hecho de haberme duchado en una casa que no es la mía.
— ¿Ustedes se conocen?. — Me pregunta ahora Georg.
Adrik se rasca la nuca, notoriamente incómodo.
— Bill y yo éramos… — Hace una pausa.— Hm… como pareja.
— No, no lo éramos.
Georg levanta sus cejas un tanto sorprendido.
— ¿Y ustedes de donde…?.— Pregunta Adrik confundido.
— Bill es novio de mi primo. — Georg se aclara la garganta.
— Oh, vaya, eres familia de ese imbécil.— Adrik pone sus ojos en blanco.
Demonios.
Estoy armando un enorme problema aquí.
— Creo que mejor debería irme.
—No, alto. — Georg me toma de la muñeca. —¿Por qué estás aquí?, ¿tú…?, ¿tú y él?…
— N-no…
—¿Estás engañando a Tom?.— Mi pecho sube y baja, mis ojos se llenan de lagrima a tal punto de que ya no puedo distinguirlos. Termino por romper en llanto, tomándome con fuerza mi vientre y comenzando a hiperventilar.
— Lo siento Bill, escucha, debes calmarte…
— M-mi… mi bebé.
Georg observa mi panza unos segundos, pone sus manos ahí y vuelve a verme.
— Respira conmigo, ¿si?, todo está bien, tú bebé está bien.
Él respira y hace con sus manos un gesto para que lo acompañe, y lo hago. Retengo un poco mi respiración, sintiendo como mi corazón golpea con tanta fuerza mi pecho que creo que podría salirse de ahí.
— Debo ir a casa.
— Puedo llevarte con Tom
— No.— Hago una mueca. — No, iré caminando. necesito pensar muchas cosas.
— Aún no me dices qué estás haciendo aquí.
— Adrik me ayudó, eso es todo. — Aclaro mi garganta. — No busques a Tom, esta ocupado, por favor… por favor no le digas que me viste, no le digas, no le digas que yo…
Envuelve sus brazos alrededor de mi, me presiona contra su pecho y acaricia mi espalda. Pero aquella extraña sensación no se va, la sensación de estar aplastando mis pulmones.
— Tranquilo tranquilo, yo… no diré que te vi aquí.
Continúa…
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Pffff, esta historia es un circulo sin fin.