Cold Heart 9

Cold Heart 9

«Cold Heart» Fic TWC de TKHTLLL

Capítulo 9

Hasta la forma en que servía el cereal en mi tazón de leche era agresiva, dejando que algunos de los cereales salieran disparados a distintos lados de la mesa al igual que gotas de leche por doquier, y aunque mamá se molestara, ni siquiera me di el tiempo de limpiarlo.

Quería terminar mi desayuno lo más rápido posible para irme a mis clases antes de toparme con Bill. Ahora esto definitivamente era cosa mía, no se trataba de si él había o no hecho algo, simplemente no quería seguir con lo mismo, no quería seguir rogándole, no después de todo.

Me había rendido.

Me había rendido aún después de haber estado preguntando a varias personas si Bill y Cornell eran novios, aunque todo era confuso hasta ahora, muchos me aclararon que solo eran sospechas y no estaba nada confirmado, otros aseguraban que ellos dos estaban juntos y enamorados… bueno, Andreas era el único que aseguraba eso.

En realidad, prefería pensar lo peor aunque pareciera que efectivamente, solo eran amigos. Tal vez muy en el fondo sí que estaba tranquilo con eso, pero aún así sabía que no debía volver a acercarme a mi hermano menor. Georg tenía razón, no era sano que todo lo que hiciera fuera entorno a Bill.

Así que con eso en mente, me fui a la preparatoria sin haber terminado mi comida, lo más rápido que pude, dando grandes bocados a la cuchara hasta hacerla rechinar en mis dientes mientras veía un punto fijo en la sala tal cual un soldado, y luego me fui, incluso hice lo que jamás hacía antes: Entré a mi aula en cuanto llegué, antes de que empezará la clase. Un récord.

—Tom. — Andreas se sentó a mi lado, éramos los únicos en el salón, y luego de quitarse la mochila de los hombros, habló, aunque yo no le dí ni una mirada. — ¿Cómo sigues?

—Bien.

—Georg me contó que no te sentías muy bien por lo de tu hermano…

—Pues no debió contarte.

—Pero lo hizo, Tom… — su mano fue a mi hombro, haciéndome cerrar los ojos con fuerza unos segundos en busca de calmarme. Sus dedos apretaron suavemente cerca de mi nuca, y habló en tono comprensivo. — oye… te dije que no debías acercarte tanto a él, pero nunca me escuchas, piensas que todo lo que digo es porque Bill no me cae bien, pero no es así, tenía razón, ¿Lo ves?

—Si, y no quise escucharte, ¿Pero eso que importa ahora, Andy? No cambia que me equivoqué… ya no puedo hacer nada más que dejar de buscar a Bill, a él no… no le interesa. — pare de hablar cuando el peso de la cabeza de Andreas fue a dar a mi hombro, apoyándose en este. Llevé mi vista a él, mirándolo unos segundos en silencio, y la tranquilidad invadió mi cuerpo en segundos. Quizá lo único bueno de alejarme de Bill fue que podría acercarme de nuevo a mi mejor amigo.

Andreas podía ser muy infantil, mimado, berrinchudo y miles de cosas más, pero al menos él si me valoraba, y en algo tenía razón, él me advirtió de las mentiras de Bill en más de una ocasión… él si era un verdadero amigo, no como mi hermano. — no importa si te equivocaste, Tom, lo que importa es que no vuelvas a caer en lo mismo… — se alejó suavemente para verme. — lo que no entiendo es… ¿Por qué te molestó tanto que Bill esté con alguien?

Mi cuerpo se tensó notablemente con la pregunta, apoyando la mano en la mesa y me incliné un poco en la silla, forzándome a sonreírle. — no quiero hablar de eso, Andy… no.. no vale la pena, olvidémonos de Bill. — esa idea pareció gustarle, nos sonreímos mutuamente y él aplaudió un poco, viendo ambos como algunos compañeros ya entraban al salón.

La clase comenzó, y claro, no prestamos atención en ningún momento como siempre, en realidad estuvimos toda la clase susurrándonos cosas o mostrándonos videos o imágenes graciosas en su celular por debajo de las mesas. En quince minutos ya había sido suficiente para sentirme mejor… bueno, en realidad era muy fácil contentarme aunque estuviera terriblemente triste, era una persona alegre, y las cosas se me olvidaban muy fácilmente, aún más teniendo a Andreas conmigo… nos entendíamos perfectamente, mejor que con Bill.

No sabía como me aguantaba tan bien la risa con las imágenes que me mostraba en el teléfono y como por momentos nos hablábamos por mensajes de texto. El resto de la clase nos la pasamos haciendo bromas de la profesora o burlándonos de alguna compañera nuestra, lo que adolescentes inmaduros hacen, no nos podían pedir más teniendo a la profesora Hiftën contándonos la historia de Alemania, como si me importara.

Así estuvimos hasta que la clase terminó, Andreas y yo tomamos nuestras cosas. — creo que me alegra lo que Bill hizo, de nuevo estás solo para mí. — dijo el rubio, sonriente y salió de la clase dando saltos de felicidad. Yo lo miré en silencio, quedándome solo en el salón unos segundos mientras pensaba en lo que dijo. Tenía una presión rara en el pecho, tal vez un presentimiento, una inquietud, o simplemente extrañaba a Bill… no lo sabía, pero decidí dejarlo así, caminando detrás suyo hasta alcanzarlo directamente con Odile y Blaz, quiénes ya nos esperaban.

—¡Tom! Justo te estábamos mencionando, necesitamos tu ayuda. — Odile palmeo sus piernas emocionada y yo alcé ambas cejas en falsa curiosidad, tirando mi mochila a un lado en la jardinera antes de sentarme con ella.

—¿Ayuda?… ¿Ayuda para qué?

—Para que consigas a gente, bobo, será mi cumpleaños. — me dió un empujón en el hombro. — ¡Quiero una fiesta grande! Va a haber alberca y todo, será genial, tienes que hacer que tus amigos vayan y sea tooodo un éxito.

Odile era la única chica de nuestro grupo de amigos, la novia de Blaz y probablemente la única mujer en toda la preparatoria con la que no me había liado jamás por respeto a él. Ahora pidiéndome que consiga personas para su fiesta… me sería fácil.

—Mmm… claro, empezaré a buscar gente.

—No te preocupes si tardas, planeo que sea en poco más de un mes, tienes tiempo de invitar a las personas y yo me encargo de lo demás.

—Claro, claro, yo me encargo de eso, Odi. — hablé un poco distraído, mirando a mi alrededor con inquietud mientras me rascaba nerviosamente la pierna sobre el pantalón. Sinceramente me daba igual la fiesta de mi amiga, y al parecer ellos lo notaron, porque cambiaron el tema para comenzar a platicar entre los cuatro.

Nuevamente la pelirroja cambió el tema, apuntando indirectamente. — Tom ¿Ese no es tu hermano? — levanté la cabeza con rapidez y mi vista fue en dirección a donde Blaz estaba mirando. Efectivamente, ahí estaba Bill. Mi respiración se volvió pesada, serio por completo y aparté la mirada, asintiendo.

—Si, es ese.

Odile se paró de su lugar emocionada. — ¡Que chulo está! ¡No sabía que tenías un hermano tan lindo!

—¿Lindo? Solo es un loco patético que se siente superior a otros. No lo conoces, Odile, pero Bill es una mala persona, te mira por encima del hombro y ni siquiera saluda cuando llega a algún lugar, no tiene educación. — bueno, no tuve ni necesidad de decirlo, Andreas se me adelantó.

—Andy tiene razón. — admití, encogiéndome de hombros mientras intentaba concentrarme en ellos, pero mi mirada se desviaba a mi hermano de nuevo.

—¡Pues yo lo quiero en mi fiesta!… ¡Ah, miren! ¡Aquí viene! — fruncí el ceño, volteando en dirección a mi hermano nuevamente lo más rápido que pude.

—Oh no… — venía hacia nosotros, tranquilo. Claro, aún no sospechaba nada sobre que literalmente estaba huyendo de él, y claro, no me quedaría ahí esperando a que llegara a mí intentando meterme en su juego de nuevo. De solo verlo me daba coraje otra vez. — yo… lo siento, me tengo que ir.

Me levanté de sopetón a penas dije eso, con la cabeza dándome vueltas, y salí disparado hasta los baños de la preparatoria en busca de que Bill me perdiera de vista… no sabía por cuánto tiempo más tendría que escapar de él, pero Bill tendría que darse cuenta en algún momento.

Tenía el estómago revuelto, agarrándome de las paredes hasta que la puerta se abrió detrás de mí y yo me acerqué a los espejos de inmediato, fingiendo distracción.

¿Ahora que debía hacer? ¿Meterme en uno de los cubículos? ¿Ignorar? ¿Correr? Si no me iba de ahí en ese instante no podría contenerme y lo trataría de la mierda.⠀⠀

.⠀⠀⠀

By Bill⠀⠀⠀⠀⠀

Por fin logré alcanzarlo, mierda, vaya que caminaba rápido, aunque esos pantalones hiciera parecer que tenía piernas cortas.

—Tom, te estaba buscando por todas partes. — mis pasos ya eran más lentos, me detuve justo frente a mi hermano, pero no obtuve una respuesta por su parte como normalmente sucedía, ni siquiera me volteó a ver o pareció escucharme. — ¿Tom?… ¿Todo está bien? — de nuevo no dijo nada. — Tom, desde ayer no te había visto por ningún lado, fui a tu habitación y… ¿A dónde vas? — estaba pasando por mi lado como si yo no estuviera ahí, ¿De verdad me había abierto tanto con él para que al final solo me ignorara?

No era algo común para mí ser ignorado y claramente era lo que estaba haciendo.

Lo que no entendía era porque lo hacía, después de estar casi rogando de rodillas por un poco de mi atención ahora se daba el lujo de ignorarme por completo. No era que me importara, pero seguía dándome curiosidad su cambio de actitud repentino.

Elevé una ceja y antes de que pudiera salir me giré en su dirección para tomar su muñeca, haciéndolo detenerse. — ¿Qué te pasa, Tom? ¿Te molestó algo que dije? ¿Qué es lo que está pasando?

Me esperaba de todo, una explicación, que vuelva a ignorarme, insultos, quejas, miradas de odio, lo que sea, menos lo que hizo cuando se giró en mi dirección.

Todo pasó tan rápido que no pude procesarlo, sus manos se apoyaron en mi pecho y me empujó con tanta fuerza que me golpeé contra el borde del lavamanos y luego caí al suelo sentado. Sentí lo que creí que nunca sentiría.

Dolor.

El golpe sonó en seco, mi cara se contrajo del dolor y rápidamente llevé mi mano al inicio de mi espalda, mis ojos cerrados con fuerza entre quejas. Nunca había sentido tanto dolor como en ese momento. Tal vez porque nunca había recibido algún tipo de agresión por parte de nadie y tampoco me habían lastimado, pero ahora sentía que el dolor me iba a matar, dios, no aguantaba nada. Jodido sensible. — ¡Déjame en paz! — abrí débilmente los ojos, mirando a Tom, jorobado casi sobre mí, molesto.

—¡¿Qué coño te pasa?! ¡Estás enfermo! — grité, apretando la mandíbula con fuerza mientras limpiaba bruscamente las pocas lágrimas que se me escaparon, rodando por mis mejillas.

Tom me miró en silencio, su expresión se relajó un poco y apretó los labios, yéndose de ahí con rapidez. La puerta se abrió y cerró después de unos segundos en los que estuvo frente a mí, pero a este punto no podía concentrarme en si estaba o no estaba, no era capaz de controlar el dolor, y lentamente me puse de lado, hecho bolita en el suelo.

O el dolor era mucho o yo no soportaba nada, sentía que me iba a desmayar a este punto, dolía como nunca. Una sensación punzante en la cadera me hacía temblar.

La puerta se abrió nuevamente luego de más de diez minutos ahí, sobándome la espalda entre lloriqueos.

— Bill… Bill, ¿Qué pasó? — el dolor que sentía era tanto que no pude quejarme cuando Gustav se arrodilló a mi lado, atrayéndome hacia sus brazos. — Bill, te llevaré a la enfermería.

No dije nada, asintiendo un poco con la cabeza, sudando y sentándome entre quejas para hacerle más fácil a Gustav cuando pasó sus brazos debajo de mi espalda y piernas. Me cargó hasta la enfermería, donde fui revisado, y tras unos segundos callado, el médico habló. — evita estar sentado, Kaulitz, tienes una contusión en la cadera, no muy grave a lo que veo por el hematoma, pero si persiste tal vez ocupes fisioterapia. — dijo mientras me aplicaban hielo y tomaba el medicamento para el dolor.

El maldito de Tom me había empujado con tanta fuerza que el golpe me había provocado un moretón.

El labio me temblaba del coraje, escuchando al médico salir. — lo odio, lo odio, lo odio, lo odio, lo odio… — susurraba mientras descansaba sobre la camilla, con los ojos bien cerrados y esperando a que llegara mamá, no podía seguir estudiando así en estos momentos.

—Tranquilo, Bill, ¿Qué fue lo que pasó?

—Fue tu amigo.

—¿Andreas?

—Tom. — suspiré, sin abrir aún los ojos mientras sentía el dolor disminuir.

Estaba más con tanto enojo que era capaz de irme con el dolor a buscar a Tom y matarlo con mis propias manos. — ¿Tom? ¿No estaban bien ustedes dos?

—Creí que sí. — bufé. — eso me pasa por intentar ser buena persona, luego me preguntan porque mando a la mierda a todos los fracasados que están detrás de mí…

—Deja de hablar entre dientes, Bill, no te entiendo nada. ¿Tom te golpeó?

—Me empujó.

—¿Pero por qué fue?

—No lo sé, me ha estado ignorando desde ayer y cuando intenté hablar con él, ¡Me tiró al suelo! Tu amigo es un maldito bipolar. — abrí los ojos, intentando sentarme para verlo mejor. — ojalá se muera.

—No digas eso, Bill, es tu hermano.

—También soy su hermano y me lastimó… — me crucé de brazos. — que se muera, ojalá cuando salga de clases lo secuestren o lo maten… ojalá lo desaparezcan, torturen y le corten los dedos uno por uno.

—Estás hablando de mi amigo, Bill.

—Pues vete con tu amigo, no te necesito, ni siquiera te pedí ayuda. — rode los ojos. — eres igual de estúpido que todos los putos amigos de Tom… que tampoco entiendo porque le lamen los huevos si él es el más inútil de todos ustedes.

—Hey, no la agarres contra mí por lo que te haya hecho Tom. — me quedé en silencio, mejor no seguía hablando ahora que estaba enojado, al final, tenía razón, él era el que me había ayudado.

Mi madre me llevó a casa en cuanto llegó, Gustav y Cornell se ofrecieron para cuidarme en casa ya que ella tenía que seguir trabajando.

En ese momento no podía explicar lo mal que la estaba pasando, molesto, adolorido, con hambre y me sentía tan incómodo con dos personas que ni siquiera conocía en mi habitación.

¿Por qué coño mi madre dejaba que dos locos estuvieran solos con su hijo? Gustav no me agradaba, solo era amigo de mi hermano, y Cornell era un intenso con el que había platicado solo tres veces, le permití estar conmigo porque nos tocó exponer juntos, de ahí en más tampoco me agradaba, pero aquí estaban los dos, en mi casa, cuidándome como si los necesitara.

Me sentía observado, ambos ridículos estaban pendientes a mí. Mierda, yo solo quería que se fueran para dormir un rato.

—Tom debe disculparse contigo.

—Ah, no, no, mejor que no se disculpe conmigo, en cuanto lo haga se va a arrepentir de lo que me hizo.

—Bill, no es bueno ser rencoroso. — ahora fue Cornell quien opinó de la situación, ¿Quién se creía?

—¿Y a ti que te importa si hago algo bueno o malo? No es de tu incumbencia.

La puerta de entrada sonó al ser abierta, lo que hizo que Gustav se levantara. — seguramente es Tom, ya vengo.

Se fue, dejándonos solos a mí y a Cornell. Él se removió ansioso en su lugar, sonriéndome antes de hablar. — ¿Te sientes mejor? Fue un golpe muy duro.

—Estoy bien.

—Gustav me dijo que te hiciste un moretón…. pero no te preocupes, vas a mejorar. — sus manos fueron a la mía, haciendo amago de tomarla, pero no estuvieron ni cerca cuando ya la había apartado bruscamente, apoyándola sobre mi abdomen.

—No… no me toques, no me gusta.

—Pero ayer te veías divertido cuando ensayamos la exposición.

—Eso no significa que somos amigos ni que me agradas.

—Pues a mí si me agradas, y mucho. — lo miré indiferente, solo con verle la cara me aburría. — me gustaría añadirte a mi lista de amigos, es la primera vez que conozco a alguien como tú.

—Si, no es la primera vez que me lo dices, felicidades. — hizo una mueca, alejándose incómodo. Quizá mi forma de responderle era muy grosera, pero ¿Cómo no podría serlo con lo intenso que era este chico? Le rogó a la profesora para estar conmigo en el proyecto y no tardó ni una hora en confesarme que yo le gustaba sin haber hablado nunca antes, ni siquiera sabía de su existencia.

—No dejaré de insistir hasta que me aceptes, Bill.

—¿Por qué eres tan intenso?

—Escucha… no estoy jugando, es en serio que eres la persona más única que he conocido, no tienes que actuar de esa forma… mis intenciones contigo son buenas.

—Ajá ¿Y qué más?

—Que me pareces bellísimo, y si otros no se atreven a decírtelo a la cara, yo si, no quiero perder el tiempo y que otra persona te conquiste. — bueno, ese detalle fue lindo, no podía negarlo. Suspiré, relajándome un poco y lo miré con detenimiento.

—¿De menos sabes si me gustan los hombres?

—Pues, creo que es obvio.

—¿Es obvio qué? — alcé una ceja. — no me gustan los hombres, me dan asco, no me atraen, no me gustan ni me llaman la atención. — suspiré, no quería ser demasiado duro con él. — quiero decir que… no tengo nada en contra de los gays pero a mí no… no me interesas, Cornell.

No podía decir que no amaba los halagos, y también que sentía un poco de pena por los que gustaban de mí, así que intentaba no ser muy duro con ellos.

—Duele que seas tan sincero.

—Nunca he mentido.

—Entonces cuando logre que te guste tendrás que decir la verdad. — rodé los ojos, y no volví a hablar con él desde ese momento, lo ignoraba cada que hablaba hasta que llegó Gustav de nuevo y se paró a mi lado.

—Te dejaremos descansar, Bill.

—Ya era hora.

—Cualquier cosa llama a tu madre y si ella no está disponible vendremos nosotros, no te preocupes.

Asentí, abrazando una de mis almohadas mientras los veía irse en silencio.

La soledad era algo que disfrutaba mucho, podía dormir todo lo que quisiera, bailar o verme en el espejo durante horas, lo único que me gustaba hacer.

Tenía un problema con la música, cada que sonaba una canción mi cuerpo se movía por sí solo, podía bailar por horas dejándome llevar, me apasionaba mucho y sobre todo cantar… aunque desde que llegué a esta nueva ciudad no lo hacía más que cuando nadie estaba en la casa, y solo había tiempo para una o dos canciones.

Eso era de lo que más me molestaba ahora que tendría que descansar y quedarme en cama, todo por culpa de Tom.⠀⠀

.⠀⠀

—Tomate esto. — me sacudieron sin cuidado alguno, haciendo que me despierte de golpe y lo primero que vi fue a Tom, sin expresión alguna. — dice mamá que te las de, ahí está tu agua. — fue lo único que dijo y me tiró la pastilla prácticamente en la cara antes de irse de la habitación, azotando la puerta.

—Maldito bipolar…

En este momento tenía ganas de pararme para tirarlo por las escaleras, ojalá teniendo la suerte de que se rompa el cuello con la caída.

Pero no podía, tenía que quedarme aquí, en la jodida cama, mañana tampoco podría ir a clases.

Bien, si mi hermano ya no quería ser mi amigo me daría igual, de cualquier forma yo ya sabía que no soportaría mucho. Así como no me soportó mi madre cuando me mandó con mi padre y así como luego él fue quien no me soportó y me regresó con ella.

Tampoco mis compañeros me soportaban en Leipzig y ahora con Tom era igual, genial. Bravo, Bill.

Por un pequeño momento pensé que Tom sería el único que me entendería, después de todo era la única persona que me procuraba, cuidaba y no se rendía conmigo.

Fue la única persona que me tuvo aunque sea un poco de paciencia por mi actitud, pero tenía que esperarme que a penas me abriera a él se daría cuenta que no valgo la pena.

Tom fue el único amigo que había tenido.

Continúa…

Gracias por la visita, no olvides dejar un comentario.

por admin

Administrador del sitio

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!