El diario azul

(One shot de Xim_Alien)

«El Diario Azul«

Aquella noche salí de fiesta con mis amigos, Georg me había preparado la mejor fiesta de cumpleaños que nadie pudo imaginar jamás, había sido fenomenal, alcohol, chicas, droga, y más chicas.

Llegué como no lo tenía planeado, dos días después, pasé la noche en casa de otro amigo, y Geo ni siquiera se había dado cuenta de que yo ya me había marchado, es un idiota, pero de los más leales. Entré a la casa, y pasé por la estancia hasta la urna de mamá, que permanecía limpia como cada mañana que él la limpiaba, la saludé y le dije que ya estaba en casa, claramente, no recibí ninguna respuesta.

Entré hasta mi habitación en medio de tumbos, me dejé caer en la cama y vi al techo por largo, largo tiempo, luego recordé que no solo había sido mi cumpleaños, y que lo había dejado aquí solo porque a él no le gustaba Geo para nada, a pesar de que le pedí que le diera una oportunidad, le rogué que lo conociera  jamás puso de su parte, lo odié solo un poco. Me levanté de la cama de forma abrupta y enseguida sentí un mareo que casi me hace sentir el suelo, aún así, pude sostenerme y continuar.

Dijo que estaba enfermo, había comido algo en mal estado y lo dejé en casa, pensé que era solo una excusa porque cuando está enfermo, no usa sus jeans, ni sus playeras favoritas, cuando se siente enfermo, prefiere vestirse cómodo y no sobreponer su estilo. Antes de irme a mi fiesta hace dos días, lo ví totalmente perdido, convencido de que quizás no despertaría al día siguiente. Aún así me despedí de mamá pidiéndole que lo cuidara.

Lo había cuidado, por supuesto, estaba íntegro en la cama, y casi sin darse cuenta con medio torso a la muestra de cualquiera. Sus jeans llegaban un poco más abajo de su cintura, pude ver el tatuaje de estrella, así como su abdomen, su playera se había arrugado hacia arriba y lo que me convenció de que no estaba nada enfermo, ni siquiera un poco, fue que no se cubrió con ninguna manta.

Estaba a punto de salir de su habitación, cuando vi su diario en el velador junto a su cama. Una libreta azul, el psicólogo nos había dicho que podía servir anotar cosas, o sacar sonidos en la guitarra, para Bill funcionó el diario, para mí, la guitarra. Rodeé la cama y me senté junto a él, me quedé unos instantes debatiéndome si era prudente leerlo, saber qué era lo que en realidad sentía, pensaba, lo que no me decía, y todo lo que soñaba, porque claro que aún tenía pesadillas aunque le decía al psicólogo que ya se habían ido definitivamente. Hace dos días me había drogado con LSD, luego al otro día, fumé marihuana y tomé todo el alcohol que pude, obviamente no se me hizo extraño tomarlo y leer todo el contenido del diario de mi hermano menor.

Tomé el cuaderno y lo abrí sintiéndome extraño, aún así no lo solté. Lo abrí, empecé a leer palabras al azar, luego conecté algunas ideas y por último me di cuenta de todo.

Al principio sentí que algo no estaba bien, pero luego de un par de minutos, recordé que había sustancias ilícitas en mi sistema, así que seguí leyendo y le eché la culpa al alcohol de lo que me estaba enterando. Luego vi un dibujo, uno muy bien detallado de los dos, sentí cómo el alcohol bajó de mi cabeza, se fue todo y puedo jurar que lo vi huyendo por lo que me estaba enterando, y solo quedó una parte de mi conciencia preguntándose si era real o si tal vez todo era un efecto del LSD.

Bill se movió solo un poco en la cama, pero siguió dormido, entonces seguí hojeando su diario, y había más y más narraciones de cómo quería que se lo hiciera, de cómo se imaginaba que le dijera que también lo amo, y entonces lo entendí todo.

Mi sistema aún estaba comprometido, así que me dejé llevar. Bill seguía dormido, así que fue genial. Con medio torso mostrándome, hizo que las ideas empezaran a correr. Si leía con atención su diario, bien tenía una guía paso a paso, y no la desaproveché.

—¡Tom! —reaccionó cuando por fin pude bajar sus pantalones y los míos, y yo solo pude ignorarlo—. ¡Tom! ¡No!

—Es lo que quieres, es lo que tanto, tanto deseas, así que cállate y coopera, hermanito.

—Soy tu hermano, Tom. Somos hermanos, ¡por favor!

—Al principio me pareció extraño, pero, ¿te digo la verdad? Me está excitando la idea, así que no trates de ocultarlo más, te lo haré como tanto lo deseas, y estarás bien. Te va a doler un poco, pero después te gustará.

—¿En serio te excita?

—Sí, no sabes cuánto. Se me puso dura con tu dibujo. ¿En serio me imaginas montándome?

—Perdóname.

—No, no te disculpes, la verdad es que lo encuentro halagador. Te voy a decir algo, te lo voy a hacer como tanto lo deseas, solo disfrútalo, grita todo lo que quieras, porque estamos solos y… sé que lo vas a disfrutar.

No solo lo disfrutó, chilló y pidió más, se la enterré hasta el fondo como tanto lo deseaba, hice que me la chupara, lo hizo como si tuviera la experiencia de una puta y luego tan solo me corrí en su interior, sorpresivamente dos veces en un solo momento, los dos disfrutamos como si nunca lo hubiéramos hecho.

—Te amo —dijo, acostado a mi lado, y me hizo temblar, no por lo que dijo, sino porque me hizo desear contestar lo mismo a pesar de que era una aberración. Le eché la culpa a todo lo que hacía en mi sistema aún.

—Solo no lo digas en voz alta —dije y me volteé para quedarme dormido.

—¿Que no lo diga en voz alta? ¿Te avergüenza lo que acabamos de hacer?

—No, pero lo que hicimos no es algo que debemos de ir contando a quien sea que se atraviese en nuestro camino.

—Nunca dije que lo haría.

—Bien —contesté adormecido y cerré los ojos.

—¿Lo haremos de nuevo?

—Sí, ¿por qué no? Me gustó.

—¿Qué te gustó más?

 —Bill, quiero dormir.

—Sí, lo siento —continuó con la voz complicada, me giré y lo vi con un puchero que quería ocultar a todas luces.

—Me gustó metértela. ¿Contento? Ahora, si me disculpas, iré a ducharme —agregué al ver que no me dejaría dormir.

—¿Quieres que vaya contigo?

—No, Bill, quiero estar solo. Y por si se te ocurre también la idea, no, no vamos a hacer noviecitos ni nada, puedo seguir comiéndote si gustas, pero hasta ahí. ¿De acuerdo?

Esperé su respuesta antes de entrar al baño de su habitación, no lo hizo, me dolió el corazón cuando bajó la mirada, se veía extremadamente dulce, tierno, inocente, y sobre todo sensual estando ahí en la cama, casi desnudo, tomándose de los brazos como di quisiera protegerse o darse un abrazo él mismo, su pelo largo hasta los hombros cayó a cada lado de su rostro, haciéndolo ver más exquisito para mí. Le eché la culpa a los restos de sustancias en mi cuerpo.

—Feliz cumpleaños, Tommy —dijo aún oculto entre sus cabellos.

—Igualmente.

F I N

Gracias por la visita. No olviden comentar 😉

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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