En el ring 39

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 39

By: Bill

El almuerzo transcurrió tranquilo, ninguno mencionó el tema y me siento agradecido por eso. Nick sigue enviándome miradas pero no son tan asesinas como antes, ahora parece más relajado y come a gusto sin decir ni una palabra.

— ¿Ya pensaron en un nombre?.— Pregunta la abuela de Tom visiblemente emocionada, pero la verdad es que me ha tomado por sorpresa.

oh…

Ninguno de los dos nos hemos puesto a pensar en eso. Compartimos una mirada seria entre nosotros y todos parecen entender la respuesta.

— Bueno, ya tendrán tiempo para eso.— Dice Maddie con la boca llena. — Aún faltan pocos meses para que nazca, ¿no estas asustado Bill?

Asustado.

Asustado.

Asustado.

Asustado.

Asustado.

Habrá sangre por todos lados, mi cuerpo se sentirá de la mierda y…

… ¿y si algo malo pasa en el parto?

¿Y si yo…?

— Ambos estamos emocionados.— Habla Tom poniendo su mano sobre mi hombro y se inclina para dejar un beso en mi mejilla que tranquiliza por completo mi cabeza.— No lo pienses tanto, todo saldrá bien.

— ¿Y si no estoy listo?. — Pregunto en un susurro.

— Lo estarás, aun no, pero lo estarás.— Me da un ligero pellizco en mi mejilla. — En el momento lo sabrás.

&

— Dijiste que no querías.— Hago una mica divertida, mientras lo veo acercarse a mi lentamente.

— Me es inevitable no prenderme si te paseas por la casa con esas pintas.

— Solo llevo mi pijama.— Exclamo sin entender.

¿De que pintas habla?

Ha bajado mis pantalones, me sube sobre la mesada de la cocina mientras sus labios comienzan a besar mi cuello. Sus dedos se clavan en mi piel de tal manera que comienza a quemar, pero no lo niego, aquella sensación es encantadora.

— Tom….

Un quejido ronco se le escapa de los labios al oírme gemir. Pellizca mis pezones con cuidado, me retuerzo en mi lugar abriendo mis piernas para que él tenga más acceso a mi. Desnudo sobre la mesada él comienza a tocarme una vez mas, sus rasposas manos lo hacen sin delicadeza, sin vergüenza, con desesperación.

Me encanta que sea tan bruto.

Me quedo estático en mi lugar cuando lo veo formar un camino de besos sobre mi vientre hasta la parte baja de mi cuerpo. Es jodidamente caliente pero sin duda aquello me toma por sorpresa.

Se hinca sobre una pierna, abriendo aún más las mías con sus manos. Me siento expuesto, de repente me he vuelto más tímido.

— T-tom…

— Solo déjame probarte…

No estoy seguro de esto…

ÉL..

Esta arrodillado ante mi…

Realmente no sé si…

— Ah…

— Eso es lo que quiero escuchar.

Pasa su gruesa lengua por el tronco de mi sexo, se acompaña de su mano mientras la otra me aprieta ligeramente el muslo. Me retuerzo una vez más sobre la mesada, con mis piernas tan abiertas como puedo.

Estoy… temblando.

— Eres agradablemente flexible.— Murmura.— Me calientas tanto.

Tiro mi cabeza hacia atrás mientras Tom vuelve a meter mi pene en su boca.

Inconscientemente lo tomo de sus trenzas, dando una pequeña embestida hacia él.

— ¡Mierda!.

Se siente tan bien…

… moriré…

— No tienes idea de lo duro que me pone escucharte, pequeño.

Humedece uno de sus dedos con su lengua y comienza a hacer círculos en mi entrada a la vez que vuelve a saborearme. Mi corazón va tan rápido que podría salirse de mi pecho sin problema. Lo introduce lentamente soltando un quejido que me enciende aún más. Lo mueve dentro de mí, de tal manera que me es inevitable dejar mis piernas quietas.

Tiene…

…demasiado poder en mi…

— ¿Ahí te gusta?.

Muerdo mi labio inferior con algo de fuerza mientras el placer sube por todo mi cuerpo. Habla de forma tan sucia que me es inevitable no sentirme aún más caliente.

— Ven aquí… — Pido estirando mi mano para que la tome y finalmente se pone de pie para besar mis labios de manera brusca. Sentir su lengua es una maravilla, en todos los sentidos.

Suelto un quejido de sorpresa cuando de forma repentina toma una de mis piernas y la levanta a tal punto que la coloca sobre su hombro.

Oh…

— Mira lo flexible que eres. — Susurra.— Tan maravilloso tenerte así.

Aquello ha erizado mi piel por completo.

— ¿Me lo harás así?. — Pregunto en un tímido susurro. Puedo sentir mis mejillas encenderse aún más cuando nuestros ojos se encuentran.

— Te lo haré así. — Responde en confirmación.

Se inclina hacia mi y mi pierna se levanta aún más, dejándome completamente expuesto a él. Me sostengo de su cuello, a la vez que él me toma con fuerza la cadera y sin avisar me da una fuerte embestida.

— Ah mierda!.

Cierro mis ojos con fuerza, sintiendo las paredes de mi interior abrirse de repente acompañada de una caliente sensación.

— ¿Te hice daño?.— Pregunta con un poco de timidez.

Podría decir simplemente que sí, pero aquello había sido una sensación malditamente encantadora. Tom me había preparado antes, el dolor no fue insoportable.

Muevo mis caderas hacia adelante intentando darle la respuesta que busca. Vuelve a clavar sus dedos en mi piel, quemando y arañándome.

— Bill… — Jadea. — Eres delicioso.

Muerdo mi labio inferior.

— Eres tan malditamente mío.

Mi corazón se detiene al escucharlo.

¿S-soy…?

… ¿Soy suyo?

Mis uñas se clavan en la piel de su espalda cuando sus movimientos comienzan a ser más rápidos y violentos. No quiero que pare, no quiero que se detenga nunca.

—¿Y tu? —Nuestras miradas vuelven a coincidir. —¿Eres solo mío, Tom?

Un sonido ronco sale de sus labios, tan sexy que creo que me he vuelto a enamorar de él.

Ladea un poco su cabeza y sonríe de lado de una manera tan arrogante que me es irresistible no soltar un suspiro profundo.

— Soy solo tuyo, Muñeco.

Μíο. El es mío

Baja mi pierna y me toma de la cintura, pegando nuestras pieles una vez más.

— ¿Por qué te detienes?.— Mi voz sale tan desesperada que me avergüenzo.

Nuestras respiraciones son rápidas, torpes y violentas. Pero Tom no hace más que detener nuestro encuentro a pesar de lo excitados que estamos.

— Déjame sentirte un poco. — Responde en un susurrо.

Se presiona aún más.

Su fiera mirada se clava en mi, me recorre de pies a cabeza, hay pequeñas gotas de sudor bajando por su frente, y otras más perlando lo duro de su pecho.

Mierda.

Se ve tan bien.

— Me gusta sentirte.— Dice.

Dios. mis mejillas se encienden.

— Lo dices de forma tan desvergonzada. Respondo y el sonrió de lado.

—¿Se siente bien? —Pregunta, ignorándome por completo y fijando su mirada en nuestros cuerpos unidos.

—Tú… — Tengo mucho calor. —….. siento como palpita dentro de mi.

No puedo creer que dije eso.

— ¿Y te gusta?. — Enarca una ceja divertido.

— ¡Deja de decir esas cosas!

Una risa sale de sus preciosos labios, es tan lindo y encantador que incluso había olvidado que casi me ha arrancado la ropa para cogerme.

— Te gusta que te hable sucio. — La famosa sonrisa de lado se hace presente en sus labios. — Estas tan mojado cariño…

— T-tom.

— Justo como la primera vez. —Sus labios besan mi cuello. — Puedo recordar cómo me suplicabas por un poco de atención… tan mojado…

— T-tom.

— Déjame terminar con esto.— Suspira sobre mis labios y vuelve a moverse de forma lenta.— Bill estoy muy feliz de formar una familia a tu lado.— Se me escapa un suspiro.— Hablo en serio.— Dice ante mí silencio.— Estoy tan enamorado de ti que te haría cinco hijos más ahora mismo.

— ¡¿Qué demonios?!.— Mis mejillas arden una vez más por su culpa.— ¡Tom!.

— ¿No los quieres?.— Embestida. _ ¿No quieres hijos conmigo?

— Estamos… ah~ por tener uno.

Sus dientes se clavan en mi piel. No puedo quedarme quieto, él tampoco. Mi vista es tan nublosa que ni siquiera puedo mantener mis ojos abiertos.

— ¿No quieres que te haga más?.— Pregunta de forma atrevida sobre mi.

— Eres un maldito pervertido.

— No has respondido.

— Po—podría pensarlo.— Sonríe satisfecho.

— Te haré sentir tan bien que me suplicaras por más hijos.

¡Dios mío!.

— ¡Deja de decir esas… ¡ah~! ¡ahí, ahí!.

Muerde mi cuello con fuerza, probablemente quedara una enorme marca ahí, nuestros cuerpos se mueven de forma violenta en la cocina. Los sonidos son tan sucios que estoy seguro de que más de un vecino nos ha oído.

Que… vergüenza…

— Te amo.

— Y yo a ti…— Respondo. Pero sobre los hijos…

— Tranquilo.— Pasa la lengua por mis labios, robándome un suspiro. — Por ahora solo voy a cogerte tanto como quieras.

— Ah! Mierda!

Continúa…

Gracias por la visita. Vamos a darle ánimo a la escritora con un comentario 🙂

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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