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Administración: Nadie conoce mejor a los Kaulitz que los G’s, así que imaginen si ellos nos regalaran un fanfiction sobre los gemelos, basado en lo que ven con sus propios ojos jijijiji. Vamos a reír con esa historia 🙂

Esta es una traducción publicada en la caída thf, lunallena me envió sus escritos para ser protegidos aquí, así que está prohibido plagiarlos en wattpad.

Original de izzap. Traducido por lunallena

Capítulo 1: Puedo ayudar

Bill levanta su mirada hacia Tom, sus ojos siguen a su gemelo a través de la habitación, las lágrimas amenazando en salir de sus ojos, atreviéndose a caer en cualquier momento con cada paso que Tom tomaba hacia aquella puerta.

La maldita puerta del hotel.

Tomi…no —Bill llora, tartamudeando entre sollozos mientras mira fijamente la espalda de Tom con sus ojos nublados.

Tom se detiene a la voz temblorosa de Bill, pero no se gira. Sabe que Bill solo está llorando como siempre lo hace y ver a su otra mitad quebrándose en lágrimas siempre le partía el corazón en dos.

Sin embargo, no podía lidiar con eso ahora.

Ahora mismo, no podía vacilar bajo la mirada de Bill y sus ruegos.

Por ahora, tiene que ser fuerte, tomar el control antes que ambos perdieran el control completamente.

No puede seguir engañándose, sabe que tendrá que terminar.

No hay manera posible que puedan estar juntos.

Vidas como esas solo eran encontradas en las historias, nunca en la vida real.

T-Tomi…¡P-Por favor!

La voz de Bill le envía un repentino escalofrío en la espina dorsal de Tom.

Una parte de él quiere girar, correr al lado de Bill y garantizarle que nunca jamás lo dejaría. Quiere decirle que estará con él por siempre.

Por siempre y para siempre.

Pero eso es un maldito cuento de hadas.

Así que hace la única cosa que puede hacer.

Se gira en sus talones y encara a su hermano, dirigiendo su mirada hacia el montón de sábanas desordenadas en la cama del hotel y luego a la forma triste que no era nadie más que su hermano.

Suelta un pesado suspiro a la vez que mira profundamente a los ojos de Bill, intentando, haciéndole entender.

No es que Bill no entienda, simplemente no quiere entender.

Bill y su jodida necedad, aunque Tom no puede culparlo.

Él posee lo mismo.

Tomi…por favor, no —Bill tartamudea incoherentemente, su voz amortiguada en un sollozo atorado.

Billa…cariño, tú sabes —Tom dice suavemente, intentando elegir sus palabras inteligentemente, aunque sabe que no diciendo de esa manera podría proteger el corazón de su hermanito el cual estaba partido en millones de pedazos

Pero las palabras debían ser dichas de todos modos

Bill, sabes que no podemos seguir con est—

— ¡Oye Gus! ¿Qué hay? —La voz de Georg retumbó a la vez que la cortina de la cabina de Gustav se abre de golpe.

— ¡Mierda! Um…uh, n-na-nada —Gustav responde rápidamente, sus ojos se abren y sus manos vuelan frenéticamente al teclado de su laptop, dándole clic al icono de un disco para guardar y apresuradamente minimizando su documento de Word a la vez que aleja la pantalla de los curiosos ojos de Georg.

EL documento de word se cierra de mala gana y su trabajo es minimizado a la delgada barra de tareas en la pantalla como “Gustav.doc”. Suelta un suspiro de alivio y finalmente mira a Georg.

— ¿Qué hay? —pregunta como si nada ocurriera, como si no estuviera desesperado como dos segundos atrás.

Georg mira fijamente a su amigo, levanta una ceja mientras mira la laptop y a Gustav, a Gustav y a la laptop, una sonrisa comenzaba a crecer en su rostro.

—Amigo ¿Qué estás escondiendo ahí?

— ¿Escondiendo dónde?

—Ahí —Georg señala el computador posicionada en las piernas de Gustav asegurándose que lo siguiera estaba vez.

—Oh ¿aquí? Um…nada ¿Por qué creerías que estoy escondiendo algo? —dice Gustav rápidamente, sus palabras saliendo torpemente de su boca a la vez que toma una bocanada de aire y su corazón late a mil por hora.

—Bueno, tus cachetes está ardiendo como si tu madre te hubiera encontrado masturbándote mientras vez porno en frente de tu computadora en plena mañana —Georg dice entre risas —Primero que todo, no soy tu mamá y por lo que puedo decir…no estás masturbándote definitivamente, así que…eso descarta el porno ¿nada bueno?

Gustav ríe, sus mejillas vuelven a la normalidad ligeramente a la vez que agradece a Dios por la supuesta sospecha de Georg. Se encoge de hombros y le sonríe a la mentira —Me atrapaste, G.

Georg sonríe mientras su ego se desborda con orgullo —Bueno, es mi especialidad, amigo mío. Como pregunté antes ¿nada bueno? —dice moviéndose más de cerca a la pantalla encontrando todo en blanco.

Frunce el ceño y lee la pequeña ventana minimizada en la parte baja de la pantalla, ojeando sobre el hombro de Gustav.

— ¡Demonios Gus! ¿Ya cerraste la página?

—Lo siento —Gustav responde sosamente, mintiendo como nunca antes.

— ¿Cuál era el sitio?

—Oh…uh…lo olvidé.

—Entonces no debió haber sido para nada bueno —Georg dice estirándose y alzándose de hombros. —Tú y tu falta de memoria —dice a la vez que mueve su cabeza en decepción.

—Sí, lo siento por eso —Gustav dice, cerrando su laptop y colocándola a un lado de su cabina, apagando el pequeño botón para la luz.

—Como sea —Georg dice y Gustav se levanta de su cabina

—Entonces ¿DDR*?

— ¿Menos las alfombras de baile?

—Sí claro, es la única forma. Aunque no importa si es con las alfombras de baile o los controles, siempre pateo tu trasero —Gustav bromea, trotando hacia la televisión principal del bus dónde vive su PlayStation.

&

Más tarde aquella noche, mientras Gustav se está bañando después de una intensa jornada de juego, Georg aprovecha el momento para chequear el historial de la laptop de Gustav, intentando encontrar algún sitio porno dónde se supone Gustav estaba más temprano. No había sido capaz de encontrar uno en un buen tiempo; quizá esta sería el final de su mala racha.

Se sienta en el borde de su propia cabina, la laptop de Gustav descansando en sus piernas mientras prende el aparato haciendo pequeños ruidos al encenderse.

Inmediatamente, abre el buscador y cliquea en el historial, busca por todas las páginas visitadas más temprano ese día.

Sin embargo, no había ninguna página relacionada a la búsqueda.

—Gus, pequeña mierda, borrando tu historial —murmura a la vez que cierra el buscador.

Estaba a punto de apagar la computadora al modo de “dormir” cuando sus ojos se dirigen a la barra de la parte baja de la pantalla, unas cuántas aplicaciones aún minimizadas de la sesión de Gustav aquella mañana.

— ¿ITunes? Aburrido. ¿Solitario? Consigue una vida, Gus. ¿Gustav.doc? Interesante —Georg dice a la vez que su dedo índice se mueve por el pad haciendo mover la flecha en la pantalla hacia el documento minimizado.

Sin preguntarse ni un Segundo, cliquea el documento y un pedazo de papel blanco llena toda la pantalla, las palabras comenzaban aparecer ante sus ojos.

La página no tiene título y los nombres “Bill” y “Tom” aparecían continuamente.

— ¿Gustav escribe sobre la banda? ¿Qué demonios es esto? ¿Un diario? —susurra para sí mismo, sigue bajando cinco páginas de texto sin prestarle atención, sin leerlo. —Qué raro —Murmura, bajando y bajando hasta que encuentra el cursor parpadeando en el medio de una oración no terminada la cual se toma el tiempo de leer silenciosamente.

Bill, sabes que no podemos seguir con est-“

— ¿¡Qué carajos!? —Georg dice, su voz ya no era un susurro. Sube las páginas hasta encontrar la primera página y revisa lo que parece ser una historia.

Una historia acerca de Bill y Tom.

Pero no es una historia ordinaria sobre hermanos.

Los ojos de Georg casi salen de sus orbitas cuando leía cada línea, su estómago daba vueltas y la hamburguesa y papas fritas que había comida en la cena amenazan por salir.

—¡Mi jodida madre de Dios…!—murmura con un tono de desagrado a la vez que relee la oración no terminada una vez más, su mente se paraliza a la vez que procesa la mierda que había leído, escrita por no otro que Gustav.

El dulce, abrazable, inocente de mente pura: Gustav.

—Santa-

— ¿Georg?

Los ojos de Georg se dirigen de la pantalla de la laptop a los ojos curiosos de Gustav.

— ¿Qué estás haciendo con mi laptop? —Pregunta, se cruza de brazos sobre su pecho, una toalla envuelta alrededor de su cintura a la vez que se inclina hacia la pared, mirando a Georg sospechosamente.

—Uh…solo uhm, ya sabes, lo tomé prestado para revisar…uhm…revisar… ¡El clima! ¡Sí! Solo iba a revisar el clima de la siguiente ciudad-

—Seguro, Georg, y mi nombre es Dios. En serio ¿Qué estás haciendo ahí? —Gustav pregunta, caminando hacia Georg y notando como sus mejillas se comenzaban a enrojecer; Solo causando que apresurara sus pasos.

Alza su ceja y camina más rápido a la vez que nota a Georg mover sus manos en el teclado, estas se movía rápidamente en el pad apurando a que el documento se cerrara, pero saltó una pequeña ventana preguntándole si quería guardar los cambios que había hecho en “Gustav.doc”

Presiona “cancelar” y minimiza la ventana rápidamente, sin embargo Gustav llega a su lado en el preciso momento.

— ¿Qué demonios….? Georg… ¿T-Tú…Tú leíste eso? —Gustav pregunta, su voz vacilante a la vez que se sienta en el borde de la cama al lado de Georg, tomando su laptop del regazo de su amigo y cerrando el documento, deseando borrarlo de su laptop y su mente.

Pero ahora, simplemente cerró la historia y la laptop una vez más, mirando a Georg y esperando por una respuesta.

—Gustav… ¿Qué carajos fue esa mierda?

— ¿Cómo crees que luce? —Pregunta en un tono culpable.

—luce como si tuviera un jodido problema

—Lo sé…es algo pervertido. Yo solo…—Gustav se traba, intentando buscar una razón lógica para lo que Georg había leído o al menos una excusa.

Como sea, no tenía nada en mente.

— ¿Bill y Tom, Gustav? ¿Qué demonios? ¿Cómo se supone que llamas a ese tipo de mierda?

—La gente en internet lo llama “Fan fic” —responde soso, su rostro cabizbajo y sus hombros decaídos, sabiendo que la conversación no terminaría bien.

¿Cómo podría?

Ha sido atrapado con las manos en la masa.

No es como si podía intentar negarlo.

Él es claramente el autor.

Y la historia es claramente perturbadora ante los ojos de cualquiera que no supiera de que trata.

— ¿Gente en internet? ¿A qué te refieres? —Georg pregunta, mirando con curiosidad al baterista a la vez que ladea su cabeza a un lado con curiosidad.

—Oh…hay sitios enteros dedicada a esa mierda —Gustav dice, aunque no sabe cómo eso podría ayudarlo.

Por el momento no quiere nada más que enrollarse en una bolita y morir de humillación.

— ¿Sitios enteros? ¿Cómo cuáles?

Gustav gira su cabeza para mirar a Georg, notando curiosidad en la voz de su amigo y preguntándose porqué de repente parecía estar tan interesado en el tema.

—Bueno, hay sitios dedicados a historias sobre nosotros. Ya sabes, Tokio Hotel —Gustav dice sonriendo ligeramente.

—Te refieres a gente que nos ama lo suficiente para escribir historia sobre… ¿nosotros? —Georg pregunta incrédulo.

—Te sorprenderías —Gustav dice colocando una mano en la rodilla del bajista, aún vestido en una gran y felpuda toalla.

— ¿Cosas como…esa? —Georg pregunta señalando la laptop de Gustav.

Gustav asiente, avergonzado de sí mismo por ser atrapado, pero sobre todo por lo que había escrito.

—Pero, Tú escribiste eso ¿verdad?

—Soy culpable —Gustav contesta, encogiéndose de hombres a la vez que se levanta con su laptop y camina hacia su cabina, guarda su laptop en uno de los estantes. Ahora mismo, solo quiere tener el jodido pedazo de tecnología fuera de su vista por haberlo traicionado de esa manera.

Busca por algo de ropa, sacando un par de boxers, jeans y una camiseta. Se gira pensando que Georg se había ido, sin embargo aún estaba sentado ahí, silencioso.

—Gus…tienes problemas —Georg dice sonriendo a la vez que cruza sus brazos contra su pecho, sin dejar de mirar al medio-desnudo baterista en frente de él.

—Sí, dime sobre eso. —Gustav responde con una risa.

—No, no me refiero mentalmente, bueno, a parte de los problemas mentales que ya tienes, pero no es eso lo que estoy tratando de decir —Georg dice, sonriendo ligeramente a la confusa mirada de Gustav —Quiero decir que tienes problemas con la historia

—Problemas….p-problemas con ¿mi historia? —Gustav repite, alzando una ceja al bajista

—Es muy sentimentaloide.

— ¿Qué es muy sentimentaloide?

—Tu historia es demasiado sentimentaloide —Georg dice, levantándose del borde de la cama y caminando hacia su compañero, una sonrisa traviesa aparecía en su rostro a la vez que toca el hombro de Gustav.

—Como sea —Gustav murmura mientras se aleja de su amigo y camina regreso al baño con su ropa en mano.

Sin embargo no estaba preparado para oír la voz de Georg diciendo— Puedo ayudar.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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