Alternativo 17

Alternativo 17

Fic de Xim_Alien. Versión Alternativa

Capítulo 17

Primer mes y hasta ahora sin ningún problema, al menos de salud o síntomas. Aún no razonaba bien este tema, ni siquiera lo llamo como lo que se supone que es, Tom tampoco quiere forzarme a hacerlo, se da cuenta, sí, cuando hablamos del tema o de cómo me siento, se da cuenta que prefiero rodear la palabra y evitarla con otro adjetivo. Sonríe y me deja decirle como yo me sienta mejor hablando de ello, y es que no es que me moleste la palabra, no como tal, es solo que me hace sentir, incómodo, el solo pensar en esa palabra que empieza con e y termina con o, me hace pensar en lo patético que se escucharía en voz alta. Pero me siento bien. Creo que ambos lo estamos llevando bien. O al menos, mejor de lo que esperábamos.

Lorain, además de traer mis deberes que tengo que hacer para cada una de mis materias, ha traído un libro de nombres para bebés hace dos días. La mitad del libro está en páginas azules y la otra mitad, rosas. No le dije que Tom se adjudicó dicha tarea. Tom quiere que lo llamemos como mis papás, sea niño o niña. Lily o Robert. Aunque no estoy muy seguro de ello. Él está tan entusiasmado que me da miedo recordarle que quizás ni siquiera sobreviva. Sé que lo sabe, los dos lo sabemos, el doctor dijo eso en voz alta frente a los dos, y sigo percibiendo a Tom tan emocionado con todo.

Tom también ha podido renunciar a la responsabilidad de ser mi tutor, es un alivio porque, ahora que tengamos que registrar al bebé, podrá ser con los apellidos de ambos. Otra vez, si logra sobrevivir.

Y ni qué decir de hace una semana, al fin Tom pudo ir a la tumba de su padre, no quiso que yo me acercara, lo vi a unos metros, no podía entender lo que decía, pero puedo asegurar que le gritaba, le gritaba furioso, con rencor y al último, sólo se dejó caer frente a la lápida, podía ver que estaba llorando. Minutos después se levantó y me pidió ir a su lado, ahí estábamos los dos, frente a su padre, él juró que iba a darle todo a su hijo o hija, que le daría todo aquello que pudiera necesitar. Incluído, amor y atención.

Ese día, al regresar a casa, nadie dijo nada, sólo nos sentamos en el sofá y pasamos el resto de la tarde viendo películas de acción.

Hoy, preparo pizza para cuando llegue del trabajo, dijo que llegaría tarde por una junta importante, al parecer, le tenían una oferta de trabajo. De cualquier modo, celebraríamos.

&

Saco la pizza ya lista del horno, la pongo en el centro de la mesa y dos copas con la botella de vino blanco a lado y, una copa con agua junto al que será mi plato.

—¿Bill? ¿Dónde estás?

—En la cocina, cielo —lo veo entrar con una sonrisa de oreja a oreja—. Bien, cuéntame. ¿Qué te dijeron?

—La compañía, ¡comprará mis diseños!

—¿Acaso no te lo dije? ¡Felicidades! Sabía que te iría bien —no me puedo resistir a abrazarlo fuerte y besar sus labios.

—Con ese dinero pagaré la hospitalización, ya no debes preocuparte de nada ahora, ¿bien?

—Bien. Pero ahora, tenemos una pizza que comer.

Sabía que esa compañía importante compraría su trabajo, es bueno haciendo lo que le gusta y, cuando se trata de su trabajo, es el mejor.

Al terminar, él se encarga de lavar todos los trastos sucios, desde ayer, ha tomado esa tarea para él únicamente, dejándome sin poder hacer otra cosa. Todo el cuidado y limpieza de la casa, está convirtiéndose en su responsabilidad.

Desde la mesa de la cocina, lo veo terminar con los platos y todo lo que yo había dejado sucio. Antes de levantarme e ir a la habitación, me detengo a admirar sus movimientos, esos pequeños pasos que da de derecha a izquierda para guardar todo. Me derrite.

—Bien, ya está todo. Podemos irnos.

Apaga las luces, ambos vamos a la habitación y dentro de esta, ambos nos metemos bajo las sábanas para dormir o ver un poco más de televisión, ya que están pasando La sirenita.

—¿Sabías que me gustaba Ariel de pequeño? —me pregunta de la nada y respondo con una sonrisa.

—¿Te gustaba o te gusta?

—Ehm, gustaba, creo.

—Crees.

Solo tomó un segundo más para que, de repente, lo tuviera encima de mí, y yo con la espalda contra la cabecera de la cama, sosteniendo mi rostro con ambas manos y sus labios sobre los míos. No habíamos hablado del tema después de mi estúpido primer intento fallido, no habíamos vuelto a tener ni siquiera un acercamiento como ese, y ahora, de la nada, él está literalmente sentado sobre mis piernas, besándome y queriendo desvestirme.

—¿Quieres hacerlo? —me pregunta poniendo especial atención a la que será mi respuesta.

—Sólo si tú estás de acuerdo.

&

—Ya estoy harto de Luka.

—Tranquilo, no te preocupes.

—Es un idiota. Aún no puedo creer lo que dijo.

—Ve el lado bueno, puedes reportarlo y tal vez tu jefe lo corra.

—¿No crees que tome represalias contra mí?

—No seguirás soportándolo, tuviste suerte de que llegara.

Jim fue por mí al restaurante en el auto, ya quería irme de ahí, es domingo y hubo demasiada gente, estaban por dar las dos de la madrugada y ya había terminado de limpiar todas las mesas, Luka estaba terminando de limpiar la cocina y ya quería llorar, me dolía hasta las puntas del cabello.

De un momento a otro, salió Luka de la cocina y me vio observando la calle por la puerta corrediza.

—¿Todo bien?

—Sí —contesté sin apartar la mirada de la noche.

—¿Ya nos vamos?

—Estoy esperando a mi esposo.

—Ah, qué bueno, sí me hiciste caso de salir en la noche. Es bueno.

Murmuré un cállate de una buena vez, imbécil, y la sangre me hirvió en el momento. 

—Me voy, nos vemos mañana.

—Sí —contesté sin ánimos—, vámonos, lo esperaré afuera.

Recorrí las persianas detrás de la puerta, las últimas luces encendidas las apagué y salí junto a Luka, ambos nos quedamos un minuto más en la acera. La noche no era muy fría, pero con todo el calor del restaurante, hacía que afuera pareciera más helado. Comencé a temblar y castañear los dientes.

—Sabes, ahora que lo recuerdo, sé de un lugar al que pueden ir. Tuve un amigo en la escuela y él un día me invitó a ir, obviamente no me quedé, él pensaba que yo era así, como él.

—¿Ah sí? Dime —dije como si estuviera totalmente interesado, él no notó que me burlaba.

—Hay un centro nocturno, Fire and Flames, creo que se llama. —Sonreí por lo bajo, no se dio cuenta de nada.

—Ah sí, ya lo conocemos —contesté.

—Ah… Ya se tardó.

—Sí, me dijo que no quería encender el auto, pero ya viene.

—¿Y él sabe arreglar autos?

No quise contestar esta vez, ni siquiera quise dirigirle la mirada. Estaba a punto de voltear y pegarle un puñetazo, me prometí no hacerlo hasta que de verdad fuera suficiente. En el siguiente segundo, Jim habló para decirme que estaba cerca, que me saliera ya. Contesté que ya estaba afuera, esperándolo, que pisara el acelerador.

—¿Y tú manejas o es él quien te lleva? Digo, no todos los chicos como ustedes saben…

—Mira Luka, no tengo ganas de hablar ahora, tengo frío, estoy cansado, tengo sueño y lo único que quisiera escuchar es la voz de mi esposo, no la tuya. Discúlpame, por favor, pero ya tengo suficiente por hoy.

Asintió, yo asentí, y escuché el ronroneo de nuestro auto al doblar la esquina.

—Nos vemos mañana —dije apenas lo reconocí.

—Hasta mañana.

Me acerqué al auto cuando Jim se estacionó, lo ví sonreír y voltear hacia Luka, no hizo nada, no dijo nada, abrí la puerta del lado del copiloto para poder entrar, haciendo que la canción de A Place In This World saliera del auto y la escuchara Luka, haciendo que este hiciera su último estúpido e inútil comentario de la noche.

—Lo sabía, sabía que ustedes escuchaban Tay…

No lo dejé terminar, me volví y Luka se llevó un fuerte golpe en las bolas, al mismo tiempo, escuché a Jim.

—¡Alex!

—Ya. Deja de opinar, de decir, de preguntar y de pensar que somos un maldito estereotipo. Escúchame bien, Luka, no quiero volver a escuchar tu voz si no tienes nada que decir que no sea respecto al trabajo. No quiero que vuelvas a decir nada acerca de cómo tengo que vivir mi vida, ni siquiera un maldito consejo ni recomendación ni nada que se te ocurra con respecto a mi relación. ¿Escuchaste?

Luka no podía moverse, permaneció en el suelo hecho un ovillo de puro dolor. Me giré y Jim estaba sentado en el capó del auto. Sonriéndome.

—Te amo —dijo—, mi chico malo.

—Te amo más —dije y lo besé.

Iba a subir al auto por fin, pero Luka pudo ponerse en pie y sentí un agarre en mi brazo, cuando me giré ya era demasiado tarde, Jim estaba por entrar al auto así que no pudo detener nada, Luka alcanzó a conectar su puño en mi cara, haciéndome sangrar de la nariz y el labio.

Como pude, impacté mi puño en su costado, él no lo vio venir, por supuesto, siempre subestimando a un tipo gay.

Lo dejé tirado en el suelo, Jim volvió por mí, sin decir nada, sin agregar nada en absoluto más que un «vamos a casa, por favor». Obedecí.

Durante el camino, puse mi mandil en mi cara, deteniendo la sangre.

Ahora, Jim es el que trata de curar mis heridas, acomodó mi nariz ligeramente rota y dejó de sangrar en el instante. Mi labio se detuvo de sangrar todavía en el auto, solo necesitó limpiar y ya está bien.

—¿Hay cámaras afuera? —pregunta cuando estamos a punto de meternos en la cama.

—Sí, pero dudo que me quiera escuchar el jefe, ten en cuenta que yo di el primer golpe.

—Oh sí, tienes razón. Pues habla con tu jefe, no puedes ir a trabajar y esperar a que haga algo más. No voy a permitir que alguien te haga daño.

—Bien, hablaré con John.

—Espero que con esa pomada ayude a que no te quede hinchado el labio.

—Gracias, cielo.

—¿De qué? Extrañaba sentir una naríz rota.

—¿Dónde aprendiste?

—¿Quieres que sea honesto?

—Tengo miedo ahora. Pero sí, dale.

—Me acosté con un luchador en la prepa.

—¿Qué?

—Bueno, éramos novios y me enseñó a arreglar su naríz, para la segunda ocasión ya era un experto en narices rotas.

—¿Eso fue antes de Japón?

—Sí, aún vivía con mamá, un año después nos fuimos.

—¿Y en Japón arreglaste narices rotas?

—Dos veces, una a un amigo que se metió en líos después de beber suficiente sake. Y la segunda fue después de una discusión de una amiga con su novio.

—¿Arreglaste la naríz del novio de tu amiga?

—Es que… él me gustaba.

—Ah.

No contesté nada, los dos nos quedamos en un silenció prolongado, yo quería romperlo, pero no sabía si era una pregunta correcta.

—¿Te acostaste con él?

—Sip.

—¿Debo saber que quizás quieras acostarte con alguien más estando conmigo?

—¿Qué? Nunca engañé a nadie si es lo que preguntas.

—Y todas mis relaciones fueron serias.

—Lo siento.

—Sí, deberías.

—¿Podemos hacerlo ahora?

—No, hasta mañana.

Carajo.

—Hasta mañana.

Mañana era nuestro día libre.

Pensaré en cómo hacer que Luka se arrepienta.

Continúa…

Gracias por la visita.

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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