Una versión 17

«Una versión» Fic de Earisu

Capítulo 17

‘’Have you ever been lost in a different world
Where everything you once knew
Is gone
(…)
And you find yourself powerless…(…)’’

(¿Alguna vez has estado en un mundo diferente
Donde todo lo que solías conocer
Ya no está?
¿Alguna vez te has encontrado sin poder?)

Tom nunca había sido supersticioso. Tampoco creía en el destino.
Pero últimamente no podía desprenderse de la sensación de que algo horrible estaba a punto de suceder. De hecho, no es que fuera una sensación. Era como si algo dentro de él lo supiera ya de antemano.
Por esa misma razón esa mañana cogió su coche. Le esperaba un larguísimo camino por recorrer, pero no le importaba. Una voz interior le decía que era allí donde tenía que ir.
Estaba cansado de convivir con fantasmas. Por pánico que dieran, Tom quería que se convirtieran en algo real. Por que de algo que se puede ver y tocar sí que puedes defenderte.
Mientras que los primeros rayos del sol del día acariciaban su rostro, empezó a ensayar mentalmente qué le diría a su padre cuando le tuviera delante. También trató imaginarse qué diría él. ¿Intentaría negar sus acusaciones? ¿Se defendería?…Le resultaba especialmente complicado planteárselo siquiera. Ni siquiera era capaz de ponerle un rostro…Habían pasado tantos años…¿Habría envejecido mucho? No tenía ni idea del tipo de persona que iba a encontrarse en cuanto le abrieran la puerta.

‘’Will I ever break free?’’

(¿Me liberaré algún día?)

Bill había desaparecido de nuevo. El consuelo era que al menos ahora de vez en cuando le llamaba por teléfono. Pero no le decía mucho. ‘’Estoy bien. No te preocupes por mi’’.
Katy le había pedido que no se torturara. Tom había hecho lo que estaba en su mano. Aún así, Bill había decidido no mantenerle en su vida. Y de eso, el rapero no tenía la culpa.
Sin embargo, a Tom le dolía ese rechazo. Tuvieron momentos buenos. Fueron escasos, pero los tuvieron. Momentos en los que creyó que habían conectado. Pero Bill de la noche a la mañana dejó de confiar en él o lo que era peor; Nunca había confiado en él. El único motivo por el que había vuelto era que no le quedaba otro remedio, ya que no tenía a nadie más. No lo hizo por elección propia, sino por que no le quedaba otra salida.
Pero ahora Tom se preocupaba por él y no podía dejarlo correr. Necesitaba ver con sus propios ojos que de verdad ‘’estaba bien’’.
Fue cuando la psicóloga planteó aquella inquietante hipótesis. Katy había sugerido que, probablemente, Bill hubiera vuelto con su padre.
La mujer sostenía que si Bill se sentía inseguro, débil, sin dinero…O incluso si tenía miedo de las consecuencias de haberse ‘’escapado’’ de las garras de su maltratador…Siempre tendería a volver a la más mínima ocasión y perdonar para no agravar más su propia situación.
Tom no tenía ni idea. Pero el rapero ya no estaba dispuesto a quedarse con la duda.

‘’I searched my world but I can’t find you
You’re standing there but I can’t touch you
Try to talk but the words are just not there
I can feel a sense of danger
You stare at me like I’m a stranger
(…) you don’t seem to care
The demons in my dreams’’

(Busqué mi mundo, pero no puedo encontrarte
Estás ahí pero no puedo tocarte
Intento hablar pero las palabras no me salen.
Siento el peligro…
Me miras como si fuera un desconocido.
Parece que no te importan los demonios de mis sueños.)

Horas después y tras muchos encuentros imaginarios y toda clase de desenlaces producidos ya en su mente, llegó a donde quería llegar.
Primero, inspiró hondo para armarse de valor. Sacó la llave del contacto y después se bajó del coche.
El sol no estaba apretando ese día, y Tom sintió algo de frío al salir. Además, tenía las manos heladas. Aunque quizá aquello se debiera a que estaba nervioso.
Se acercó a la casa con mala cara, como si la casa en sí fuera la misma encarnación del mal.

‘’Everything that you fear is calling you and drawing near’’

(Todo lo que temes te llama y te arrastra)

Algunas hojas secas crujían bajo sus pies cuando se adentró en el pequeño jardín que él apenas recordaba.
Cuando por fin tuvo la puerta de madera oscura delante, llamó golpeándola con el puño y no usando el timbre. Lo hizo con fuerza además. Necesitaba quemar energía, o librarse de algo de tensión.
No funcionó de todos modos.
Tom sorbió su nariz mientras esperaba una respuesta al otro lado.
No hubo ninguna.
Aporreó de nuevo la puerta, y después tocó el timbre tres o cuatro veces.
Silencio absoluto.
’Estupendo’’.
El rapero dio unos pasos atrás, alzando la cabeza. Estaba fijándose en las ventanas para ver si captaba alguna clase de movimiento o de luz en el interior. Aguzó el oído también, esperando oír, tal vez, un televisor encendido.
Pero lo único que oyó fue algo a su derecha que le recordaba al sonido que se hace al barrer con un rastrillo.
En efecto, en el jardín de la casa de al lado había una señora muy mayor acumulando un montón de hojas con un rastrillo en el mismo sitio para después deshacerse de ellas metiéndolas en una gran bolsa de plástico azul.
La mujer, como presintiendo que alguien la observaba, miró en su dirección.
Cuando vio a Tom su cara adoptó una expresión de profunda extrañeza.
Tom decidió seguir a lo suyo y volver a intentar que alguien le abriera así que llamó al timbre otra vez.
-…Muchacho, ¿buscas a alguien? – Preguntó la anciana con curiosidad y alzando la voz.
Tom se giró de nuevo, se encogió de hombros y se dirigió hacia la señora.
-…A Jörg Kaulitz.
La cara de la mujer se transformó en un poema y a Tom no se le escapó el detalle.
-…¿Sabe usted dónde puedo encontrarle? – Intentó Tom, temiéndose lo peor. ‘’¿A que el hijo de puta este se ha mudado?’’.
-…Chico, lo siento…Pero Jörg Kaulitz está muerto.
Tom puso los ojos como platos. Después los cerró con fuerza y tuvo que cerciorarse de que estaba oyendo bien.
-…¿C-Cómo?…
-…Murió hace unos meses. – La señora se encogió de hombros como si nada, y se dispuso a seguir barriendo. – …Lo siento…
Tom se dio la vuelta, sin saber exactamente cómo debería sentirse o qué hacer…Pensó en sentarse en el capó de su coche para analizar la situación cuando se dio cuenta de que la mujer había seguido hablando a sus espaldas.
-…Encontraron su cadáver…
El rapero casi se parte el cuello por la fuerza con la que lo giró.
-…¿Qué ha dicho?
-…Digo que encontraron su cadáver hace poco…Le asesinaron…¿No lo sabías?
Tom empezó a ser capaz de notar la Tierra girar a su alrededor.
Le entró angustia.
-…¿Le asesinaron? ¿Quién? – Se oyó a si mismo balbucear.
La mujer chistó como si la respuesta fuera evidente. ‘’¿Quién va a ser?’’ Parecía decir con su gesto.
Sin embargo, el descoloque de Tom la obligó a explicarse.
-…Pues el chiquito que vivía con él, su hijo.
La boca del estómago del chico se cerró de golpe, y Tom se agarró de la parte baja de su camiseta, apretando su puño contra su abdomen, como si acabaran de darle un puñetazo.
-…Señora, creo que no estamos hablando de la misma persona…¿Estás hablando de Bill?
La mujer asintió totalmente segura de sí misma.
-…Pues claro…
-…Pero es que eso es imposible…
-…¿Imposible? Pero si el chiquito estaba loco, ¿qué se puede esperar de un psicópata?
Tom levantó los brazos como si aquello fuera demasiado para él y estuviera pidiendo una tregua.
-…Señora, usted no sabe de qué está hablando…¿Bill, loco?
-…Sí, estaba muy desequilibrado. ..¡Pero si hasta tomaba medicación! Pues si un día dejó de tomarla, pues…
-…Señora…¿En qué se basa usted para…?
-…¡Pero si todo el mundo en el barrio lo sabía! El muchacho tenía problemas, estaba desequilibrado y nunca salía de casa por eso.
-…¿Cómo?
-…Sí…Y el padre tampoco se quedaba muy atrás que digamos. Con los años se había vuelto muy huraño, y tampoco solía salir de casa. Siempre estaban allí los dos solos, encerrados.
Tom estaba seguro de que su cabeza iba a explotar de un momento a otro.
-…¿Y todo el mundo sabía eso y a nadie le parecía raro? – Se indignó.
-…A ver, raro era. Pero yo llevo viviendo aquí muchísimos años y Bill cuando era un chiquillo e iba a la escuela, pues era un niño que no se relacionaba con nadie y era evidente que tenía problemas que cuando fue creciendo fueron a más…Así que hasta cierto punto, era normal que no saliera y que su padre estuviera constantemente cuidando de él…Por que si el chaval empezó a suponer un peligro para los demás…

’Cuidando de él’’…El rapero rechinó los dientes por la ironía de la situación.

-Aún así, usted no tiene pruebas para afirmar que Bill se lo…Cargara. – A Tom le costaba hasta decir la palabra. Sin esperar una respuesta, se volvió a girar para ir hacia el coche, pero de nuevo la mujer hablaría tras él.
-…No, yo no…Pero la policía se ve que sí.
Tom ya no se dio la vuelta, pero no lo hizo por que no podía. Toda la sangre de su cuerpo se había convertido en cemento, y había petrificado su cuerpo.
-…Llevan buscándole desde que encontraron el cadáver.

De repente, Tom ya no tenía frío. Empezó a sudar casi de golpe. El nudo en su estómago tiraba de él y del resto de sus entrañas, como si quisiera hundirle.
‘’¿Era por eso, Bill? ¿Por eso viniste hace unos meses? ¿Estabas huyendo?’’

Tom consiguió a duras penas llegar a su coche y desplomarse en el capó, sentándose sin cuidado alguno.
Estaba mareado.
‘’¿Por eso no querías contarme nada o dabas versiones diferentes?…¿Por que contar ciertas cosas suponía dejar escapar otras que te comprometerían?…¿Te estabas protegiendo a ti mismo?’’
Tom miró al cielo, que se había nublado considerablemente. De entre las nubes grises creía ver pequeños puntitos de luz blanca, pero sabía que debía tratarse de un molesto efecto óptico.
’O…¿Me estabas protegiendo a mi?…¿No querías contarme la verdad ni quedarte para no convertirme en tu cómplice?’’
Una gota cayó en su mano derecha. En un principio Tom creyó que iba a ponerse a llover, pero pronto se dio cuenta de que eran sus ojos los que se habían empezado a llenar de lágrimas.
‘’Eso explicaría por qué trabajabas en clubs de mala muerte…Tenías que sobrevivir, no querías que te encontraran…Quizá ni siquiera dabas tus verdaderos apellidos…Y nadie allí iba a controlar demasiado eso…’’
Otra lágrima llegó a su barbilla.
‘’Esa señora se equivoca. Todo tiene que tener una explicación…Tú no puedes estar loco. Papá te pegaba…Estabas atrapado…Y un día, mientras te daba una paliza, que por eso tenías esos cardenales el primer día que te vi, te defendiste y se te fue de las manos…¿Verdad, Bill?…Tú no estás loco…Tuvo que tratarse de un accidente…’’

Tom notó que su teléfono móvil vibraba en su bolsillo, lo sacó más por instinto que por otra razón. Miró la pantalla y leyó que se trataba de una llamada de Gordon, que decidió rechazar. Volvió a meter el móvil en su bolsillo.
El chico estaba tratando por todos los medios buscar una clave…Una clave que le confirmara que su hermano no podía ser el malo del cuento, sino una víctima más.
Intentó escarbar en todo lo que Bill había dicho, y más importante aún, en las cosas que no había dicho.
Pero había algo que siempre le hacía dudar por alguna razón.

-…Me dijiste que papá te pegaba. (…) Pero si era eso desde el principio…¿Por qué no puedo verlo?…¿Por qué no puedo verte diciendo esas palabras?

Tom arrugó la frente.

-…Me rompiste el coche…Viniste a mi cuarto…Me besaste…Me dijiste que papá te pegaba…Y entonces yo…¿Qué hice?

Esos pequeños puntos de luz en las nubes eran molestos, sí. Pero también hipnóticos. A veces, hasta se le olvidaba parpadear mientras los contemplaba.

-…Me rompiste el coche…Viniste a mi cuarto…Me besaste…Me dijiste que papá te pegaba…Y entonces yo…¿Qué hice?

Me besaste.

Me besaste.

Me besaste.

‘’Wake me up and let’s go…
I’m about to explode…’’

(Despiértame, vamos.
Estoy a punto de explotar…)

Tom dio un salto, levantándose del capó…¿Pero cómo había podido ser tan estúpido? Ese pequeño dato siempre había estado ahí. Era la parte más extraña de todas…Y sin embargo, nunca le había dado más importancia.
Le besó. Bill le besó…Pero… ¿A cuento de qué?…Por que eso no es muy común entre hermanos, por muy unidos que estén…Entonces…¿Cómo es que lo había hecho? ¿Por qué lo había hecho?
Otra vez ese horrible pitido en su cabeza y de nuevo, ese sabor metálico en la boca.
Tom miró hacia el suelo y vio tres y después cuatro gotas de sangre dibujar el asfalto.
Se llevó la mano a la nariz, pero lo que menos le importaba ahora era su hemorragia nasal.
Había algo ahí. Algo que una parte demasiado fuerte de él no quería ver. Una parte que sabía que si ese algo afloraba, sería peligroso y por eso intentaba impedírselo a toda costa.
El pitido amenazaba con hacerle explotar los tímpanos, pero ahora Tom sabía dónde tenía que buscar.
Bill no le dijo que su padre le pegaba ese día.

-…Me rompiste el coche…Viniste a mi cuarto…Me besaste…(…)…Y entonces yo…¿Qué hice?

‘’¿Qué hice? Joder, ¿qué coño…?’’

Cuando Tom volvió a mirar al suelo, ya no había gotas de sangre sino una mancha bastante considerable del líquido rojo.
Ya no sólo sus tímpanos; Su cabeza iba a estallar. El dolor era indescriptible. Pero Tom le plantó cara gritando, haciéndole la competencia sin amedrentarse.
-¿¡¡QUÉ COÑO HICE!!?
Debió funcionar, por que el pitido desapareció.
Y Tom abrió mucho los ojos justo después.

-…Bill…Deja…De hacer eso…
-…¿Por qué?…
-…Pues por que…No puedes besarme así…
-…¿Por qué no?…Papi cuando se enfada conmigo, si le doy un beso se le pasa.
(…)
-…Tú…¿Besas a papá…En la boca?…

Tom pisó el pequeño charquito de sangre, ensuciando sus zapatillas blancas en el acto con miles de micro salpicaduras. El pequeño ‘’chof’’ hizo eco en la calle desierta.
De repente su problema dejó de ser no ver nada. El candado se había roto, dejando por fin todos sus recuerdos libres, pero agolpándose todos a la vez. Su cabeza estaba ahora llena de imágenes que aparecían y desaparecían demasiado rápido por delante de sus ojos.
Volvió a sentir náuseas, no sólo por el descubrimiento, sino también por la propia velocidad. Sin duda, todo aquello estaba resultando demasiado para un solo segundo, no podía asimilar ni la mitad de la información.
Pero entonces, de todas las escenas, de todas las imágenes, se quedó con una que, hacía años, le había atormentado en sueños cada noche. La pesadilla más espeluznante de todas. Una que ni siquiera podía compartir con nadie.
Vio los enormes ojos de su madre que le miraban sin verle y su boca abierta, con un reguero de sangre negra bajo su cabeza.

&

A veces, Tom fingía estar dormido, pero en realidad estaba esperando en su cama a que todos los demás estuvieran dormidos.
Le encantaba levantarse a altas horas de la noche, bajar al salón de puntillas y ver la tele hasta las tantas. La televisión era hasta más divertida incluso de madrugada. Había tantos programas prohibidos que ver…Películas que no eran para niños…
Y él no entendía por qué a él no le dejaban verlas, por que él ya no era ningún niño.
Pero en fin…Aquel era su pequeño secretito. Algo que ni Bill sabía…Y eso le hacía sentir importante. Hacer cosas de mayores, romper las reglas sin que nadie sospechara siquiera lo que hacía o sabía.
Pero ese día no tuvo tiempo ni de encender la tele.
Oyó escándalo en el piso de arriba y tuvo que esconderse todo lo rápido que pudo debajo de la mesa.
Se quedó quietecito para que nadie notara su presencia en el caso de que bajaran al salón.
Aunque pronto no pudo evitar echarse a temblar, por que escucharía los fragmentos de conversación más extraños de toda su (corta) vida.
Mamá estaba gritando a papá por alguna razón. Parecían estar en el pasillo.
-Cariño, puedo explicártelo…
-…¡Suéltame, Jörg! ¡Sé perfectamente lo que he visto! ¡Estabas tocándole! ¿¡Qué explicación puedes darle a eso!?

Tom no entendía nada. No entendía por qué su mami se había enfadado tanto por algo tan tonto como tocar algo. Pero entonces, recordó el jarrón italiano que Simone solía tener sobre un mueble en la entrada. Los gemelos tenían terminantemente prohibido tocar ese jarrón, por que era muy frágil y caro y ella no quería quedarse sin él.
Y ninguno de los hermanos se acercaban a él demasiado. Pero un día, Billy estaba jugando a ‘’bota, bota mi pelota’’ y la pelota botó donde no debía, cargándose el jarrón sin solución.
Mamá había venido corriendo al oír el estruendo, pillando a Bill mirando asustado los pedazos de porcelana esparcidos por el suelo.
Tom contemplaba la escena desde el sofá.
-…¿Pero yo no os tenía dicho que no tocarais el jarrón?
-…Y no lo he tocado, mami…Ha sido la ‘’tota’’ la que lo ha tocado. – Explicó Billy gesticulando mucho.
Ese día, Bill se libró de una buena regañina por que por algún motivo a Simone le había hecho gracia su respuesta. De hecho, Bill se había llevado como ‘’castigo’’ solamente un gran abrazo y muchos besitos, bastante ruidosos.

Por eso esa noche, bajo esa mesa, Tom llegó a la conclusión de que Jörg había tocado algo mucho más valioso e importante, y sin duda, lo había tenido que romper…Por que mamá no estaba dispuesta a perdonarle tan fácil.
-…Simone, espera…
-¡¡¡QUE ME SUELTES!!!
Tom supo que ahora debían estar cerca de la escalera, por que les oía mucho más claro. Pero desde su posición, no podía ver nada.
-…¡¡¡VOY A HACER LAS MALETAS, Y ME VOY A LLEVAR A LOS NIÑOS!!! ¡TE VOY A DENUNCIAR, HIJO DE PUTA! ¡¡¡Y NO LES VAS A VER NUNCA MÁS!!!

Lo siguiente que oiría Tom sería un golpe, pero no uno cualquiera. Fue uno muy, muy fuerte. Como un ‘’crack’, pero líquido.
Y cuando miró hacia la dirección de donde había provenido, esta vez sí pudo ver algo, por que de hecho, estaba en el suelo como él, justo en su campo de visión.
Vio el cuerpo de su madre allí tirado. La cabeza tenía una posición extraña; Antinatural. Y lo peor, es que le miraba. Tom dio un respingo, por que su madre le miraba. Le había descubierto en su pequeño secreto.
Pero pronto se dio cuenta de que su madre le miraba, sí, pero no le estaba viendo. No había ninguna reacción en ella.
Tom quiso gritar. Por alguna razón, no pudo hacerlo. Quiso mirar en otra dirección, pero tampoco fue capaz de moverse. Esos ojos vacíos y esa boca abierta le daban tanto miedo que tenía que mirarlos simplemente para no dejar que algo tan aterrador estuviera a sus espaldas, donde él no pudiera controlarlos para salir corriendo si al final tenía que hacerlo.
De repente los pies de su padre, sus zapatos, estaban justo al lado de su madre. Se quedó ahí quieto mucho rato. Demasiado.
El pequeño no entendía qué hacía…O mejor…No entendía por qué no hacía nada.

No fue hasta algo (mucho) después cuando escucharía a su padre llamar a alguien para decir, llorando, que su mujer se había caído por las escaleras, y que creía que estaba muerta.
Lloraba desolado. Tom nunca había oído a su padre llorar.
Sin embargo, cuando colgó, todo el salón quedó en el más completo silencio. Su padre no siguió llorando. Tom no estaba seguro de si era posible cortar el llanto aunque así lo quisieras tan rápidamente. Quizá hubiera alguna explicación. Pero él no podía ver qué estaba pasando desde su escondite.
De todos modos, tampoco podía culpar a su padre. Él también quería llorar. Pero tampoco podía.

&

El rostro de Tom estaba cubierto de sudor, sangre y lágrimas.
En algún momento, tras crearse nuevas hipótesis de lo que en verdad ocurrió ese día, ver a su madre, cuando comprendió lo que sus palabras habían implicado en su día (ya que de niño no pudo hacerlo) y al volver a oír la voz de su hermano aquella noche en su cama, contándole cómo solía besar a su padre en la boca, entre otras cosas…Su cuerpo se había doblado y se puso a vomitar como no lo había hecho en su vida.
Vomitó hasta que no le quedó nada en el estómago por expulsar y aún entonces, siguió vomitando aire.
Tras muchos minutos, consiguió erguirse y acercarse a la puerta de su coche.
Se le veía tan ido que de haber alguien pasado por aquella urbanización, habría creído que se trataba de un demente.
Y ojalá estuviera ido: Pero todo lo contrario. Tom estaba ahí. Por primera vez, Tom estaba ahí. El verdadero Tom. Y con él, cada recuerdo, cada parte oscura, cada sentimiento que por viejo que fuera todavía seguía destrozándole.
Y era insoportable.
Pero al mismo tiempo, Tom sabía que era lo que necesitaba.
Por que por una vez, Tom no se sentía como una cáscara, o como alguien a quien le falta un trozo. Lo que faltaba era desagradable, tenebroso y dolía, es cierto. Pero era lo que le daba sentido a todo.
Por una vez, se sintió dueño de sí mismo. Aquella era su verdad, su historia, su pasado. Y ahora que lo conocía podía hacer algo para superarlo. Podía actuar para dominar ciertos sentimientos y podía hacerlo él por voluntad propia, y no por algún estúpido mecanismo de defensa involuntario.
De alguna manera, aunque tuviera muchas preguntas por resolver, había dejado de estar perdido…Por que ya no estaba a la deriva, rodeado únicamente de negrura. Ahora al menos sabía quién era y cuáles habían sido sus circunstancias. Por fin, él tenía una versión propia…La suya. Y por grotesca que fuera, le reconfortaba hasta cierto punto.
Tom abrió la puerta de su coche y antes de arrancar volvió a sacar el móvil de su bolsillo.
Se sorprendió por que tenía llamadas perdidas que esta vez no había notado.
Tres más de Gordon, y dos de Bushido.
Se encogió de hombros e iba a guardarlo de nuevo cuando empezó a vibrar en su mano.
El nombre ‘’Bel’’ iluminó la pantalla.
Tom supo que algo andaba mal. Hacía meses que Maribel había desistido en su intento de llamarle y recibir una respuesta.
Y todas las llamadas perdidas anteriores eran altamente sospechosas.
En esta ocasión, Tom no dudó en aceptar la llamada.
Se le encogió el corazón cuando por todo saludo recibió un…
-…¡Gracias a Dios! ¡Tom!…¿Estás bien?
Tom cerró los ojos con fuerza, las lágrimas empapando sus largas pestañas.
-…Esa es una pregunta bastante complicada. – Intentó reír el rapero.
Tom oyó a la que había sido el amor de su vida (posiblemente lo sería siempre) hablar deprisa y dar explicaciones incoherentes.
-…Me llamó Georg, estaba muy preocupado por que no te encontraba en ningún sitio y…Me estuvo contando y poniéndome al día…Y…
-…Ya conoces a Gordon. A veces se pone dramático sin razón…
Pero Maribel había seguido hablando…
-…Y después de la noticia, le preocupaba que estuvieras haciendo alguna locura…Y…
Tom volvió a cerrar los ojos y tragó saliva. Intentó que no se le notara la desesperación en la voz para no preocupar a su ex. Aquella debía ser la amenaza que le había estado acechando. Lo que se había estado esperando, incluso sin tener una pista de qué sería.
-…¿Qué le ha pasado a mi hermano? – Soltó como si fuera un hecho.
Hubo un silencio.
-…¿Es que no…Lo sabías?
Tom quiso chillar.
-…¿Qué ha pasado? – Pero lo dijo con toda la tranquilidad que le fue posible fingir.
-…Le…Le han detenido…Hace unas horas…En la tele no dejan de repetir que el ‘’hermano secreto’’ de Tom Kaulitz ha sido detenido por asesinato…¿Es que no lo has visto? ¡Es imposible! ¿Dónde estás?
‘’Mierda…Bill…No…’’
-…Voy para allá. Tengo que colgar…
-…Pero, Tom…
No obstante, el rapero se dio cuenta de que había algo que tenía que confesar y no quería retrasarlo más.
-…Por cierto, Bel…Lo siento.
-…¿Sientes, el qué?
-…Todo. Fui un capullo integral y dejarte fue la gilipollez más grande que he hecho en mi vida. Pero quiero que sepas que si lo hice, fue por que creí que con eso te estaba protegiendo, no del acoso mediático, ni de tías locas…Sino de mi.
-… – Maribel se quedó de una pieza al recibir una explicación sincera por primera vez y sin haberla pedido siquiera en esta ocasión. – …Eso es una tontería…Tú siempre fuiste bueno conmigo…Yo siempre confié en ti…
-…Lo sé, pero yo no confiaba en mi. Ese era el problema. Ojalá algún día pueda compensarte por eso, si no es demasiado tarde. Ahora tengo que colgar…Mi hermano me necesita.
-…Tom…
-…No pienso fallar a las personas que me importan nunca más.

Continúa… 

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por Earisu

Escritora del Fandom

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