Return to me 13

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Fic Toll de lyra

Capítulo 13

Cuando abrió los ojos se dio la vuelta en la cama…topándose de frente con un dormido David. Se asustó al tenerlo tan cerca, profundamente dormido con una de sus manos sobre su firme vientre. Se la quedó mirando pensando en lo entrañable de la escena si fueran otras las circunstancias, si estuviera en la misma cama con el padre de ese hijo que esperaba…

Se imaginaba a él y a Tom despertándose cada mañana y acariciando su vientre que poco a poco iría creciendo. ¿Cuándo empezaría a moverse? ¿Cuándo sentiría su primera patada?

—Buenos días…

La voz de David le hizo pegar un bote en la cama, se había perdido en sus pensamientos y no se dio cuenta de que estaba ya despierto. Pero su mano continuaba donde estaba y tras lanzarle una muda mirada David la retiró de inmediato.

—Disculpa—murmuró David incorporándose en la cama.

—No pasa nada—dijo Bill en voz baja.

—Aún es temprano—comentó David echando una mirada a la ventana.

La persiana estaba medio bajada y entre las rendijas se colaba unos tímidos rayos de sol.

—Tengo el tiempo justo de darme una ducha y bajar a desayunar con tu padrastro—dijo David saliendo de la cama—Hay que ir a primera hora a los rastrillo o te puedes perder algo interesante. Tú sigue descansando, lo necesitas.

Y salió de la habitación sin esperar una respuesta suya. Bill se acomodó de nuevo en la cama, se sentía aún algo cansado por el viaje y por la que se le venía encima. Su padrastro aún no sabía nada del bebé y no sabía cuando iban a sacar el tema.

Se quedó profundamente dormido, o eso pensó David al regresar a la habitación tras ducharse y verle con los ojos cerrados. Fue al armario y cogió el traje que había dejado la noche anterior bien colgado. Lo dejó sobre una silla y se despojó de la toalla que llevaba.

Se vistió sin darse cuenta que desde la cama Bill le espiaba…no había sido premeditado, abrió los ojos y ahí estaba David, desnudo del todo. No pudo apartar la mirada y una vez se hubo vestido cerró los ojos de nuevo sintiendo que se había sonrojado. No los volvió a abrir hasta que le escuchó salir de la habitación, solo entonces separó los labios y dejó escapar un prolongado suspiro…

&

El rastrillo quedaba cerca, Gordon decidió que fueran andando y mientras le enseñaba el pueblo a su invitado. Había más casas igual de antiguas que la suya y David no se perdió detalle cámara en mano. Era un apasionado de las antigüedades y Gordon a su lado le explicaba todos los detalles.

—La señora Grey, nuestra vecina de toda la vida—dijo Gordon sonriendo—Casada y sin hijos, su marido murió cuando Andreas y Bill eran muy pequeños y en más de una ocasión se quedó al cargo de ellos cuando Simone o yo no podíamos. Los chicos la adoran y desde que se cayó y rompió la cadera mi mujer es quien la atiende a ella. Esta tarde estoy seguro que si Bill y tú la hacéis una visita te deja que eches un vistazo a su sótano. Ahí sí que verás más de una maravilla.

David asintió sonriendo, tras echar un vistazo a la fachada de la casa ya se imaginaba que se podía encontrar en ese sótano.

Siguieron andando y llegaron al rastrillo. Gordon le presentó a los nuevos dueños y tras saber que David era un anticuario fueron muy amables con él al enseñarle algunos muebles que se pensaban quedar pero necesitaban ser restaurados.

—Les dejo mi tarjeta—dijo David tras estudiarlos—Los restauraremos encantados y les haré un precio especial. Y no se preocupen por el traslado, nos encargamos nosotros mismo y yo mismo trataré sus muebles como si fuera mi propio hijo.

David no podía estar más feliz, no solo había encontrado unas valiosas antigüedades en el rastrillo que compró sin pensárselo dos veces, sino que también tendría el placer de restaurar lo que él consideraba unas auténticas obras de arte.

Quedó de acuerdo en que todo se lo enviarían junto con los muebles que restauraría y dos horas después él y Gordon regresaban a casa satisfechos.

—La mesa de salón que ha adquirido es toda una maravilla—comentó David—Si me permite en estos días la limpiaré con cuidado y barnizaré de nuevo.

— ¿Cuántos días os pensáis quedar tú y Bill?—preguntó de repente Gordon.

David se quedó pensando, no podía decirle que si no se iba al día siguiente no tardaría. Entonces no debió comprometerse a arreglar la mesa que Gordon había comprado…

—David, no quiero entrometerme en vuestra relación pero…pero sé que las cosas no van bien entre tú y mi hijo—dijo Gordon para sorpresa suya.

— ¿Cómo?—murmuró David carraspeando.

—Anoche vi esa manta que había extendida a los pies de la cama—se explicó Gordon— ¿Pasaste la noche en ella?

—No—contestó David con firmeza.

—He de confesarte que el que Bill se presente un buen día con novio formal me ha pillado desprevenido—dijo Gordon suspirando—Pero me has caído muy bien, dejando a un lado la diferencia de edad que os separa, eres un hombre serio y educado, y tienes un buen trabajo. Bill no podía haber encontrado nadie mejor y solo te pido que sea lo que sea lo podáis arreglar.

David no sabía que decir, según lo que le había contado Bill acerca de su padrastro iba a ser un hueso duro de roer, pero en esos momentos se habían hecho muy amigos hablando de antigüedades, un tema que los dos conocían muy bien y que por lo visto había sido lo que faltaba para que Gordon Trümper le diera el visto bueno.

Pero… ¿por qué se engañaba? Todo era mentira, dentro de unos días él se iría no solo abandonando a Bill sino defraudando a Gordon, haciendo mucho daño a Simone de paso y sintiéndose como un desalmado…

.

Regresaron a casa y encontraron a Andreas al cargo de la comida. Simone estaba en la casa de al lado echando una mano a la señora Grey y Bill descansando en su habitación. Hacia ella se dirigió David, hallándole recostado en la cama.

— ¿Estás bien?—preguntó preocupado.

—Si…—murmuró Bill con los ojos cerrados—Estaba ayudando a Andreas con la comida pero de repente me empecé a marear y subí a acostarme.

—Te tiene que ver un médico Bill—dijo David con firmeza— ¿Y si va algo mal?

—No puedo presentarme al médico del pueblo y contarle mi estado antes que a mi padrastro—susurró Bill abriendo los ojos de golpe.

—Bill, el médico no dirá nada a tus padres—aseguró David—Forma parte de su confidencialidad. No puedes posponerlo, piensa que al bebé le puede pasar algo y tú no quieres que así sea, ¿verdad?

Bill negó con la cabeza. Claro que estaba preocupado por su hijo, pero hasta que David no le habló claro no se lo tomó tan en serio.

—Falta una hora para comer—dijo David tras mirar su reloj—Podemos ir ahora mismo, y si nos retrasamos no creo que tu padrastro diga nada.

<I>»Porque pensará que estamos haciendo las paces»</I>—pensó David suspirando.

Bill asintió y se levantó de la cama con su ayuda. Bajaron a la cocina e informaron de que saldrían a dar un paseo. Gordon no puso pega alguna y Bill le miró extrañado de que les diera permiso y sonriera, pues para él la hora de la comida era sagrada y nunca debían faltar.

Una vez fuera de casa Bill le indicó el camino y se pusieron en marcha. El médico tenía su consulta en una casa cercana y en 10 minutos Bill ya había explicado sus síntomas y de cuantos meses creía que estaba.

—Un análisis de sangre nos lo confirmará—dijo el doctor Douglas—También realizaremos una ecografía y podrás ver a tu hijo.

Se pusieron en movimiento, una enfermera indicó a Bill donde podía quitarse la ropa que llevaba y sustituirla por un camisón de papel. Mientras, David esperaba fuera de la consulta hasta que le misma enfermera salió y pudo al fin hablar con ella.

— ¿Puedo entrar?—preguntó David.

La enfermera se le quedó mirando, hacía años que trabajaba para el único médico del pueblo y conocía a todos sus habitantes.

— ¿Es usted el padre?—preguntó con profesionalidad.

—Si, lo soy—contestó David con firmeza.

—Entonces si puede pasar—accedió sonriendo la enfermera.

David asintió y entró a la consulta. Tras un biombo estaba Bill recostado sobre una camilla, cubierto con una sábana y con las piernas puestas sobre ambos estribos. Carraspeó y rodeando el biombo se puso a la cabecera de la camilla.

— ¿Qué haces aquí?—preguntó Bill en un susurro, incómodo de encontrarse en esa situación ante un extraño.

—Pensé que querrías que alguien estuviera a tu lado—contestó David sonriéndole—Le dije a la enfermera que yo era el padre.

— ¿Y por qué mientes?—volvió a preguntar Bill.

—Porque para ella y el resto del pueblo ese bebé es tanto tuyo como mío—explicó con paciencia David—Y ahora relájate que ya viene el médico.

Bill no tuvo tiempo de replicar, el doctor Douglas entró de nuevo en la consulta y acercó un taburete a la camilla. Levantó el camisón de su paciente dejándoselo por encima de su estómago, donde aplicó un gel que extendió con una sonda.

—Y ahí le tenemos—dijo el doctor Douglas sonriendo—Eso que escucháis es su corazón, y aquí a la derecha está su cabeza.

—Que pequeño es—susurró Bill emocionado.

Por primera vez desde que se quedó embarazado empezaba a sentir cariño por ese niño. No era que no lo quisiera y abortar nunca se le había pasado por la cabeza. Pero ver al fin ese ser que crecía dentro de él hizo que los ojos se le llenasen de lágrimas, más al sentir a David cogerle la mano y llevársela a sus labios, besándosela con cariño.

Si todo hubiera sido distinto, sería Tom quien estaría a su lado en esos momentos, viendo como ese hijo que juntos habían engendrado crecía fuerte y sano…

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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