Cuando menos FIN

Cuando menos FIN

Fic TWC de lyra

Capítulo 26

Meses después, un tembloroso Bill Kaulitz paseaba de arriba abajo preso de los nervios. Se detuvo ante un espejo y se retocó el pelo mientras repasaba su vestuario. Llevaba un jersey gris de cuello de pico sobre una camiseta de algodón de manga larga, unos vaqueros negros y unos botines del mismo color de tacón bajo. El pelo lo llevaba peinado hacia atrás, levemente levantado en las raíces. El maquillaje, como siempre impecable.

Sonrió mientras se pasaba la lengua por los labios, haciéndolos brillar más.

—Tan guapo como siempre.

Sus ojos se fijaron en la persona que había hablado a su espalda y que se le acercaba con una amplia sonrisa en los labios. Permitió que le cogiera por la cintura, estaban solos en su camerino y disponían de unos minutos para dar rienda suelta a la pasión.

Sonrió cuando le besó en el cuello con suavidad, ascendiendo por el hasta que llegó a su mejilla.

— ¿Te he dicho alguna vez lo bien que hueles? —susurró Tom contra la piel de su hermano.

—Todas las mañanas, cuando me despiertas con tus dulces besos—contestó Bill sonriendo.

Tom le imitó y haciéndole girar en su brazos, le dejó de frente y se apoderó de sus labios suspirando. Aún no sabía cómo había pasado, pero desde aquel día en que fue a hacer una visita a Bill, no se habían separado. Se estaban despidiendo y sintiendo la necesidad de probar sus labios por última vez, le dio un breve beso peligrosamente cerca de sus labios. Se separó y se alejó de él, pero antes de hacerlo para siempre, mando un último mensaje esperanzador.

«¿Cenamos juntos?»

Esperó sentado en el coche, hasta que recibió la contestación.

«Recógeme a las 8»

Le había pedido una cita en toda regla, y Bill había aceptado encantado. Esa misma noche le fue a buscar y le llevó a cenar. Charlaron de su trabajo, pensando cómo sacar una colección en apenas una semana sin la publicidad necesaria, de la que Tom prometió hacerse cargo como su representante que aún era.

Terminada la cena, le llevó al estudio de vuelta y se despidió con un simple beso en la mejilla. Así estuvieron varios días, le iba a buscar al estudio para comer juntos, otra tarde le llevó al cine a ver una película, paseaban por la calles con él cogido de su brazo…hasta que dos semanas después, Bill le invitó a que subiera y compartiera la cama.

Esa noche hicieron el amor como si fuera la primera vez, quedando saciados el uno en los brazos del otro. Entonces le preguntó qué había pasado para que cambiara de opinión.

—Tu eres lo que me ha pasado—susurró Bill tapándose mejor con la sábana—Quería que lo nuestro fuera en serio desde el primer momento, no basado solo en el sexo.

Tom le entendía, quería que si realmente le amaba como su novio y compañero para el resto de su vida, se lo demostrara actuando y tratándole como tal, y no como un trozo de carne, tal y como él se había sentido con todos los chicos con los que se había acostado. Nadie le había tratado con cariño, solo él por ser su hermano, aunque dejaron de serlo desde el primer momento en que tras el hacer el amor, Bill le dijo su primer «te quiero»…

.

— ¿Tom?

Pestañeó y sonrió. Se había perdido en su mirada… Suspiró y tras besarle en los labios le soltó y Bill siguió retocándose el pelo ante el espejo. No podía estar nervioso, respiró hondo y soltó un profundo suspiro bajando la mirada. Sus ojos se clavaron en el sobre blanco que tenía sobre la mesa. Era una nota de David deseándole mucha suerte en su primer desfile. Mantenían un discreto contacto, David se preocupaba mucho por su estado tras lo ocurrido, pero nunca tocaban el delicado tema de lo pasado entre ellos. Era como si nunca hubiera ocurrido o los dos lo hubieran olvidado.

Estaba bien así, David seguía siendo una persona importante para Bill por ser su productor y amigo durante tantos años y quería que así siguiera siéndolo. Y David se comportaba como ese amigo, se preocupaba por él y Bill preguntaba qué tal le iba. Por lo visto muy bien, había fijado su residencia en Los Ángeles y salía con una doctora con la que parecía irle todo muy bien. Se merecía ser feliz…

Suspiró de nuevo y se volvió, Tom le esperaba con una amplia sonrisa en los labios. Se cogió con firmeza de su mano y salieron del camerino. Fuera se había desatado el caos, modelos corrían por todas partes cambiándose de ropa bajo la atenta dirección de Dean y Dan.

—Bill, tus diseños salen en 10 minutos—avisó Dean.

Bill asintió y dejó todo en sus manos. Se quedó en un segundo plano viendo como un modelo vestía su primera creación. Cuando salió a desfilar lo siguió todo desde el backstage, y cuando llegó el turno de saludar, cogió aire profundamente y pisó la pasarela de la mano de Dean y Dan. Caminó con paso firme mientras eran aplaudidos, y cuando llegaron al final de la pasarela, recibió una grata sorpresa.

Tom le esperaba con un gran ramo de rosas blancas que le entregó muy orgulloso. Se inclinó a por él y tras susurrarle que esa noche se lo agradecería en condiciones, le besó en la mejilla y recogió las flores. Dio media vuelta y recorrió solo la pasarela con su firme paso de modelo, sonriendo al ver en las primeras filas a Rose y Andreas. Cogió una flor y tras besarla la lanzó a Rose, la impulsora de su nueva carrera y cuyo traje de novia iba a diseñar para la próxima primavera.

En backstage recibió miles de felicitaciones, y brindó en compañía de Tom y amigos.

—Por Gustav—dijo alzando su copa.

Los demás le imitaron en silencio. No se había hecho público, pero los beneficios de sus diseños irían destinados a la creación de un centro para adolescentes conflictivos, quería al menos ayudar a alguien a sobrevivir a su pasado y enfrentarse al futuro con la cabeza bien alta.

Tal y como él había hecho. Su perfume salió a final al mercado con el nombre que él mismo eligió sin pensárselo dos veces. “Fragile”. Parte de los beneficios de la venta irían a parar al centro que ya estaba dando sus primeros frutos de trabajo.

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Terminado el desfile y con el ramo de rosas que Tom le había regalado entre sus brazos, salió a la calle y se despidió de Andreas y Rose, agradeciéndoles su presencia en su primer desfile.

—No se te olvide llamarnos para el próximo—pidió rose besándole en la mejilla.

—Se os ve tan feliz ahora—comentó Andreas llevándose a Tom aparte.

—Es que lo somos—dijo Tom con firmeza.

—Bill me contó lo vuestro—murmuró Andreas, haciendo que Tom se pusiera tenso sin poder evitarlo—Que habíais peleado y llevabais sin veros una semana entera.

—Ya bueno…pasaron muchas cosas que ya hemos superado—explicó Tom por encima.

—Y me alegro mucho por los dos—dijo Andreas asintiendo—Siempre supe que encontraríais la manera de hacer las paces, de volver a estar tan unidos como antes.

“Y más”—pensó Tom suspirando.

Porque ya no los unía un lazo de hermandad, entre los dos había algo muy fuerte y difícil de quebrantar. Amor, del verdadero.

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Se despidieron y fueron esa noche al piso de Tom. Nada más entrar por la puerta sus labios ya se habían fundido en un profundo beso al a tiempo que caminaban por el piso en dirección de la cama. Cuando llegaron al dormitorio, Tom separó sus labios y accionó el interruptor de la luz, sonriendo al ver la expresión de Bill.

Había una rosa blanca sobre la almohada, del lado que él dormía. La había dejado sobre ella tras besarla, pensando que en unas horas serían los labios de Bill quienes recibieran ese dulce beso mientras yacía sobre esa misma almohada.

Empezó a desnudarlo sin mediar palabra, sonriendo al escuchar como jadeaba. Sentía sus manos recorrerle el cuerpo, quitándole la camiseta que llevaba. Sonrió con malicia y tras dejar su espalda desnuda, posó los labios en su cuello y empezó a besarlo al tiempo que pasaba los dedos por su piel y erizaba.

Le sentía estremecerse entre sus brazos, como su cuerpo se arqueaba y sus labios se separaban dejando salir su cálido aliento en forma de un profundo suspiro.

Terminó de desnudarle del todo, y luego él también quedó en su misma condición. Se miraron fijamente a los ojos y sin decir nada le cogió de la mano y le llevó hasta la cama, haciéndole acostarse en ella de espalda tras retirar las sábanas.

Cogió la rosa blanca que les esperaba y tras sentarse en el borde de la cama y pedirle que cerrara los ojos, la pasó con suavidad por su cara. Sonrió al verle a él sonreír, como separaba los labios al sentir la suave rosa acariciárselos, besando sus pétalos como hiciera él horas antes.

Bajó la rosa por su cuello, la pasó por todo su desnudo pecho…y cuando no pudo resistirse más, se inclinó sobre él y le besó en los labios con suavidad. Sintió como suspiraba y levantando los brazos le abrazó fuertemente la espalda, haciendo que se le tumbara encima.

Y así lo hizo, se acomodó sobre su cuerpo y con una mano cogió las sábanas y se tapó con ella. Comenzaron a moverse bajo ella, suspirando y gimiendo mientras hacían más profundo el beso.

En el dormitorio flotaba el aroma de la rosa que cayó de la cama, junto con el ramo que se había quedado en la mesa del recibidor. Solo se escuchaban pequeños gemidos que salían de sus temblorosos labios, recorriendo la estancia.

Sobre la cómoda, una reciente foto de ellos dos sonriendo ampliamente era testigo de su secreto amor, surgido de la nada cuando menos se lo esperaban.

F I N

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por lyra

Escritora del Fandom

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