I am here 1

I am here 1

Fic de Xim_Alien. Temporada II

Capítulo I

Antes de entrar a la siguiente clase, me dirijo al baño de hombres para lavar mi cara, estaba durmiéndome y lo más posible es que sea un mapache hecho y derecho. Sólo aplico un poco de maquillaje líquido y delineador en mis ojos una vez seco mi rostro. Salgo del baño encontrando a Lorain afuera, hablando con un chico que al menos yo, ya había dejado de ver por un tiempo.

—Hola, Bill —me saluda y sólo le respondo con un movimiento de cabeza—. Cuídate, paso por ti a las 6:00.

—Ok, adiós.

Lorain se despide de él con un beso en la mejilla. Le veo queriendo saber un poco más del porqué habla con él después de tanto tiempo.

—No es nada, sólo vamos a salir y a conversar un poco —me explica cuando ve que estoy confundido.

—Lleva una caja de condones, no quiero que otra vez estés preocupada a mi lado.

—Ash, como tú no corres riesgos.

—Eso es lo bueno de ser gay y hombre.

—¿No quisieras tener hijos con Tom?

—… Nunca he pensado en tener una familia. Además, nuestra sociedad es una bazofia.

—Yo les daría un bebé si tienen problemas para adoptar o algo.

—Pero qué considerada eres. Elegí la mejor amiga.

—La única, cariño.

—Estúpida.

Ambos entramos a la sala correspondiente de nuestra siguiente clase, riendo por lo anteriormente dicho.

—Hola chicos —entra el señor Hills al salón—, hoy les tengo una propuesta. A muchos de ustedes les está yendo mal en la materia, así que se me ocurrió algo, podrán formar equipos y representar alguna escena del libro que ustedes quieran. Esto por dos puntos extras sobre calificación final. ¿Están de acuerdo?

—Bill, ¿qué dices? —me pregunta muy cerca, con una voz muy baja.

—Somos dos, no creo que alguien quiera hacer equipo con nosotros —y era completamente cierto, los únicos chicos que le hablaban a Lorain eran de otras carreras, de nuestra carrera nadie le hablaba porque yo era su amigo, las únicas chicas que le hablan tienen su propio grupo y a veces sólo hay cupo para ella, no para mí, sin embargo, ella termina negándose cuando la invitan por pena a dejarme solo. Si hay algo que sigo odiando de la escuela (la universidad en este caso) es que aún tengamos que trabajar en equipos. Sé que es bueno hacer eso, pero siempre he estado yo solo.

—Piensen bien lo que van a hacer y con quienes, recibiré los equipos hasta mañana. Ahora pasemos a la lección de hoy, nos quedamos en…

Las siguientes clases pasaron lentas, pero cuando dan 2:45 de la tarde, la señorita Miller se da por vencida cuando deja de funcionar el proyector, cosa que era necesaria para mostrarnos una presentación acerca de los escritores más importantes de Inglaterra.

—Se queda de tarea, investiguen biografías y la obra más importante de cada escritor.

Todos guardamos silencio y vemos como sale con su bolso sobre el hombro sin decir más.

—Maldita vieja —escucho a muchos decirlo, entre ellos, a Lorain.

Ella y yo salimos del salón, mientras nos dirigimos al patio común, escribo un mensaje a Tom para que venga por mí.

—Le gusta hacernos sufrir sólo porque no sabe utilizar el proyector y quedó en vergüenza.

—¿Qué esperas? Tiene 60 y tantos años y nos pide llamarla «señorita» —le respondo guardando mi móvil—. Serias igual si te dejaran de dar.

—Uy cariño, ella sí morirá virgen.

¿Por qué las cosas ajenas de esa naturaleza, son tan divertidas?

—Bueno, cielo, me voy que tengo tarea y una cita importante —me besa en la mejilla y se va para el estacionamiento, donde está su viejo pero bien cuidado y rendidor Volkswagen color magenta.

Yo voy hasta la entrada principal, la cual es la más cerca en el camino de Tom desde su trabajo.

—Disculpa —me detiene una chica de baja estatura y cabello rojo—, eres Bill ¿cierto?

—Sí pero yo no…

—Sí, sé qué no me conoces. Sólo que esto te lo envía alguien.

Recibo de sus manos una servilleta de papel, sí, de esas para limpiarse la boca cuando estás comiendo.

Lo único que se puede leer en una de las dos caras es «desearás haberte enamorado de él»

No entiendo a qué viene esto, sin pensar más, camino hasta el contenedor de basura más cercano, lo arrojo y sigo mi camino hasta la vereda para esperar a Tom.

&

Me levanto del sofá para abrir la puerta, el timbre suena insistente y me está colmando la paciencia.

—Buenas tardes ¿El señor Alex Trümper?

—Él no está ahora, soy su esposo.

—Traigo un paquete para él, ¿podría firmar de recibido?

—Claro.

Firmo una forma que el señor del correo trae sobre una tablilla, entonces deja una bolsa de tamaño mediano. Cierro la puerta y dejo el paquete en la sala.

Vuelvo al sofá para seguir viendo «Si tuviera 30» amo a Mark Ruffalo, es el hombre más guapo y más apto para estos papeles. Hablando de él, tengo que ver The Avengers.

—Hola, cielo.

—Hola, amor —saludo a Alex cuando ha entrado a casa—. ¿Cómo te fue? ¿Hay buenas noticias?

—Perfectas noticias, empiezo a trabajar a partir de mañana.

Su sonrisa abarca todo su rostro y me siento tan feliz como él. Sonrío al igual que él y tomo su rostro entre mis manos para besarle y demostrarle mi felicidad y orgullo.

Sentado a mi lado, vemos el resto de la película, pero lo cierto es que no he puesto atención a la TV desde que él llegó. En cuanto empieza a sonar «Love is a battlefield» en los créditos, paso mi brazo derecho por encima de sus hombros, me inclino lo suficiente para empezar a besar su cuello y, con mi mano libre desato su corbata y abro los primeros botones de su camisa hasta ver el inicio de su pecho.

—Es muy temprano ¿no crees? —me dice con una voz ya complicada.

—Desde que te fuiste he estado imaginando que te quito esta ropa con los dientes.

—Lo mismo dijiste cuando nos casamos.

—Te ves irresistible vestido tan elegante y formal. Además de que esos pantalones se ajustan perfectamente a tu trasero.

Una sonrísa es lo último para dejar que yo avance. Quito su ropa lentamente hasta quedar desnudos ambos. Mi mano logra inmiscuirse por debajo de sus boxers, empiezo a estimularlo y a la vez, beso su cuello, hombro, labios y parte de su pecho, todo hasta que mi mano logra estar cubierta de su líquido preseminal.

Su voz ya es inexistente, como puede, también empieza a estimularme, primero rodeando mi miembro con su lengua hasta que también produce presemen, para que después, se acomode de tal manera sobre mí, que sólo tenga que sentarse sobre mi pene.

Así, él empieza a «brincar», con un poco más de frecuencia. Me da la espalda por lo mientras, pero cuando su cuerpo ya está lo bastante acostumbrado a mi intromisión, hago que se gire aún conmigo dentro. Vuelve a subir y a bajar ahora de frente a mí, lo cual aprovechamos para basarnos a la vez que sostengo y estimulo su miembro con fuerza y delicadeza.

Su cabeza se hunde entre mi cuello y mi hombro como siempre hace cuando ya está cerca de alcanzarlo todo. Su respiración completamente exaltada choca con mi piel, sus jadeos exaltados me avisan que ya está cerca. Mis manos se posicionan en su trasero, ayudándole a subir y bajar con más rapidez, sus uñas se encajan en mi piel y sólo siento algo caliente y líquido dispersarse por mi abdomen, por lo que es suficiente para yo inyectar el mismo líquido dentro de Alex.

Ambos quedamos totalmente rendidos, con las respiraciones exaltadas y con el corazón en la garganta. Acomodo a Alex sobre mi regazo, como a un bebé. No puede moverse.

—¿Quieres que te lleve a la cama?

—No, iré a la ducha.

—Vamos, te acompaño.

&

—¿Cómo te fue? —me pregunta Tom cuando subo al auto y después de besar sus labios.

—Del asco, la maldita vieja de Historia nos dejó un buen de tarea.

—No te enojes, puedo ayudarte con algo. Adivina quién fue a la oficina.

—¿Alex?

—No.

—¿Georg?

—Es una chica.

—Ay no sé, dime ya.

—Kelly.

—Oh Dios, ¿qué quería

—Todo, que debo ir a la corte para firmar algo que me quitará la responsabilidad de ser tu tutor y podremos ser la pareja que hasta ahora somos y después se me insinuó.

—¿Qué? ¿Esa perra? Maldita estúpida hija de…

—Oye, oye.

—Desde el primer día te comía con la mirada. Le enseñaré que soy únicamente tuyo.

—Eso me gusta, podemos grabarnos y mandársela, o algunas fotos o algo más.

—Grabarnos ¿eh? —el celular de Tom suena y activa el manos libres después de dejar de reír.

—¿Sí?

—Joven, acaba de recibir un paquete, lo he dejado dentro de su oficina.

—Gracias Sylvia, iré a recogerlo… —le toco el brazo para que se detenga y le hago señas de que podemos ir ahora por ese paquete—… Voy para allá, Sylvia.

—Sí, joven —la llamada se finaliza y me mira dudoso de lo que le he dicho.

—Tengo una idea —le explico con una sonrisa ladina y una mirada lasciva, la cual atrapa rápidamente y conduce de igual manera hasta su oficina de regreso.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!